Capítulo 7 de 16
Después del gran evento de los Condes de Ashcroft y el marques de Waverley, el chisme de la ausencia de Lady Sarah y su familia se extendió tan rapido que Adelina se sorprendió que de miércoles en la mañana a jueves al mediodía ya toda la sociedad londinense se había enterado con lujo de detalle lo que había pasado; bueno casi, Selene admitió que una de las razones por las cuales había comenzado a cobrar deudas con la modista era que los Winterbourne tenían varias deudas internas y que al comenzar a cobrar la, realmente, considerable deuda que tenían ellos con Madame Mercier los iba a meter en apuros económicos sumiéndolos en la desesperación.
Adelina admitía que esa era una jugada clásica y cruel de su madrina, no había nada más deshonroso que tener que retirarse por la banca rota, era tal la vergüenza que un aristócrata que tenia deudas en la sociedad podía perder temporalmente su puesto en el parlamento. Pero si se preguntan que decía la columna de chismes esa mañana de jueves en primera plana era lo siguiente:
A los oídos de estos autores llegaron todos los sucesos que marcaron el magno evento del aniversario de bodas del heredero del marques de Waverley; uno de los más particulares fue la ausencia de cierto Duque y su familia; al parecer un gran amigo del joven heredero no quería ir a tan excelentísima celebración por cuestiones de jovencitas que tienen el des fortunio de desmayarse cada vez que él esta presente. Este caballero de tan noble cuna no quería pasar por tan bochornoso teatro una vez más por lo cual le comunico al joven heredero que no iba a estar presente en su celebración pero que le deseaba toda la felicidad junto a su esposa; como imaginaran el heredero atesora más un amigo que a una señorita por lo cual mando a des invitar formalmente a esta señorita...
Cuando Adelina y Selene leyeron este párrafo durante el almuerzo del jueves su pobre padrino iba entrando inocentemente a la estancia donde se encontraban ellas y se gano un jalón de orejas por parte de su mujer que estaba totalmente segura que su marido había ido de chismoso con su amigo sobre lo sucedido a finales del mes pasado antes de las pascuas. El pobre marques escucho los reclamos de su mujer y le juro por todo lo que pudo que él no había dicho nada a su amigo y que realmente la hija de los Winterbourne había colmado la paciencia de este todo lo que habían llevado de mes.
Adelina sabia que esto era parcialmente verdad, pero no iba a decirles a ninguno de los dos el verdadero trasfondo del asunto, esa verdad se moría con ella. Por otro lado era gracioso ver como un hombre adulto era reducido por su esposa mientras esta se quejaba que su presa se había escapado, naturalmente sus movimientos hicieron que el golpe de Archer fuera fatal para los Winterbourne, pero aun asi como no fue ella la que dio el golpe de gracia se considera que abrió el camino para que otro se llevara el merito y eso la tenia molesta. Si no fuera por que el cumpleaños de Adelina era ese sábado probablemente su humor hubiera estado muy turbulento por lo menos una semana mal contada.
El cumpleaños numero diecisiete de Adelina era muy importante para Selene y por eso se había propuesto realizar un baile ese mismo sábado en la mansión; en parte porque desde que se fue su cuñada no habían vuelto a celebrar nada en la mansión y ella era una que no le gustaba planear eventos porque si, por lo cual estaba feliz de tener una razón para celebrar. En lo referente a Adelina estaba feliz de tener una celebración solo para ella; mientras vivía con los vizcondes su cumpleaños siempre paso desapercibido y cuando llego a vivir con los marqueses siempre le dedicaban una comida especial debido a que siempre pasaba algo que impedía hacer una celebración más grande, ya fueran los embarazos de su madrina o las salidas sociales de las hermanas de sus padrinos; por lo cual era gratificante tener al fin una celebración grande.
En lo referente a la imposición del duque, Adelina aun estaba algo renuente, solo faltaba unas horas para su baile y no sabia como contrarrestar su presencia. El vals ya lo había tomado su padrino, el primer baile lo tenia con el vizconde que prometió hacer una breve aparición por el bien de las apariencias pero que luego se iría después de eso para que nadie sospechara sobre el estado de su salud, aunque Adelina ya tenia sospecha sobre la verdad de esa enfermedad, el ultimo baile era el que preocupaba a Adelina; sabia que el duque era alguien que era capaz de burlar hasta cierto punto las habilidades de su madrina y ya se lo había demostrado, pero tampoco quería decir nada de lo que había pasado porque... porque no quería; esto dejaba a la joven con cierto sin sabor.
-Madrina ¿me veo bien?- le pregunto mientras se miraba al espejo antes de bajar al salón.
-Te ves absolutamente bella, endiabladamente bella que no se asoman ni las estrellas ni la luna - le responde orgullosa de ella.
Selene sabia que Adelina podía pasar por momentos de duda, una niña que despertó tan temprano su instinto de supervivencia no debió tener una infancia cualquiera, al igual que ella; Selene no sabe cual fue el momento fatal que obligo a Adelina a buscarla, tampoco le había dicho nunca cual fue el momento en el que ella se había vuelto quien era; no lo necesitaban, podían sentir a la otra, en este mundo no había nadie que entendiera mejor los pensamientos y emociones de cada una que la otra. Mas que madrina y ahijada, mas que maestra y pupila, más que hermanas; ellas dos eran madre e hija incluso si la edad no coincidiese.
-Hoy no te preocupes en calcular a nadie, solo disfruta un baile- le pidió Selene mientras le arreglaba el vestido.
-Lo intentare- prometió con el aire inocente que la había abandonado hace años.
Selene sinceramente aun no podía creer que esa niña que ella había acogido ya era una mujer, aun recordaba cuando dormía en medio de Andrew y ella cuando alguna tenia pesadillas, incluso la recordaba dormida en el piso con todos los niños de la guardería hace apenas un año atrás. Tranquilamente las dos mujeres bajaron al salón donde fueron recibidas por Andrew y sorprendentemente por el duque que estaba hablando con su amigo y por eso había llegado más temprano de lo indicado.
-Con Adde saliendo a sociedad me siento viejo, y pensar que ayer era la niña a la que le enseñe a montar- declara Andrew asombrado al ver a su ahijada.
-Si piensas eso ahora te sentirás como un fósil cuando tus hijas salgan en unos años- bromeo Archer con él.
-No es gracioso Elliot- lo regaña molesto al ver que fue objeto de bromas por parte del duque.
-Oh no querido, su Gracia tiene punto; pero te admito que tengo el mismo sentimiento y eso que solo soy seis años mayor a Adde- interviene Selene tomando lugar que le corresponde a su lado.
Adelina se sentía realmente halagada, esta era la pareja que realmente se ocupo de ella cuando sus propios progenitores fallaron, realmente había sido muy feliz al lado de los marqueses en los últimos años de su vida. En cuanto al hecho de que estaba permitiendo bajar sus defensas aun con el duque cerca, después se ocuparía de eso. Sobretodo porque por fin sentía que esa mirada cargada se menguaba un poco, era mejor no despertar a esa bestia dormida por el momento.
-Felicidades por su cumpleaños señorita White-dice el duque- le he dejado su presente con los sirviente.
-Le agradezco Su Gracia, no debió molestarse- le agradece con modestia.
-Una celebración de cumpleaños sin presentes no es una celebración- le aseguro Archer desechando la modestia.
Adelina no sabia lo que el duque quería decir con el hecho de que le había traído un presente; hace apenas unos días le dijo que su regalo de cumpleaños era la caída de los Winterbourne y ahora le estaba indicando que efectivamente le había traído otro regalo. No quiso indagar, se había prometido intentar no calcular a las personas ese día, cosa que fallo porque al rato le avisaron que había llegado el vizconde, instantáneamente Adelina se tenso, esto solo se noto cuando apretó una de sus manos formándola en un puño que estaba escondido detrás de su falda pesando que asi nadie lo vería, aunque cierto duque si lo noto.
Había cierta indiferencia en el trato de padre e hija, incluso había cierta resistencia por parte de los marqueses en permitir el acceso del padre a la hija. Esto era evidente para un ojo experimentada como el del duque, Adelina no se daba cuenta de esto, además, no le gustaba que alguien viera esto pero no lo podía evitar estar con la guardia alta con él. Pacientemente Adelina aguanto hasta el primer baile para que este al fin se fuera.
-Pensé que iba a cancelar en el ultimo minuto- le confiesa Adelina después de que comenzó la música.
-Las apariencias reinan en este mundo- fue lo único que respondió el vizconde.
Después de eso ninguno volvió a hablar pero gracias a eso Adelina pudo detectar algo que le comenzó a afirmar su teoría de que el vizconde efectivamente estaba enfermo y no fue una mentira inventada para que ella pudiera obtener una licencia especial y debutar antes de los 17 años. El olor que despedida el vizconde era nauseabundo y no se notaba si no estabas lo sufrientemente cerca de él, cual era la enfermedad Adelina no lo sabia, pues habían varias que tenían ese pestilente olor como síntoma y como el vizconde no le iba a decir nada solo quedaba intentar indagar con la vizcondesa o decirle a Bayron y Brandon que investigaran por su cuenta.
Terminado el baile con el vizconde, a Adelina le llegó el mejor obsequio de la velada: que su progenitor desapareciera por completo de su vista. Luego paso la noche siendo muy generosa, algo que no era muy natural en ella; primero aconsejo a Rossie sin una segunda intención aunque la parte malvada de ella deseaba que esos consejos cayeran en oídos sordos, antes de eso ya había aceptado el baile con el duque y también había decidido no complicar la vida a todos los hombres de su lista de pretendientes, a ellos los haría desaparecer el martes después de que el lunes saliera de excursión a Hyde Park.
La noche estaba saliendo perfecta, bueno casi perfecta si no se le hubiera ocurrido esconderse para escapar de un pretendiente al que si le hizo el farol con ayuda de su madrina. Pero en su defensa, el caballero tenia una higiene dudosa, se había jurado no volver a bailar con el caballero pero lastimosamente el hombre llego medianamente temprano y como aun no se había llenado la tarjeta de baile se vio obligada a aceptar porque no había forma de mentir y decir lo contrario; lo peor del asunto había pedido justamente la pieza más larga de la noche. Y el porque Adelina se arrepintió de esconderse en la biblioteca es porque el duque ya la había interceptado.
La verdad en esos instantes no estaban haciendo algo licencioso como la vez anterior, ajeno al hecho de que estaban solos, ellos solo estaban apoyados el uno con el otro; el duque la abrazaba cubriendo su menuda figura mientras se balanceaban a un compas lento. En otro tipo de situación Adelina se hubiera puesto a la defensiva desde un inicio, pero después de verse obligada a bailar con su padre lo único que quería era sentir un calor humano diferente, incluso si era de la persona a la cual debía huirle.
-Mi lady si usted me lo pide yo puedo solucionar todos sus problemas- le susurra al oído como si fuera el cantico de las sirenas hipnotizandola.
Una parte de ella estaba tentada con esas palabras pero aun asi se encontraba incrédula, pero entonces una pequeña parte de ella le recordó que se deshizo de los Winterbourne solo porque la hicieron pasar un mal rato; eso hacia que el pensamiento de aceptar cualquier condición que él le impusiera fuera más tentador si tenia ese poder como su respaldo y destruir al fin al vizconde. Fue entonces que el encantamiento de la hipnosis que la dejo ser tan flexible con el duque se rompió.
-Su gracia debo serle realista, no creo que sea buena nuestra unión en cualquier tipo de aspecto, le pido por favor que no me busque más y me deje en una situación incomoda y sin retorno- se las arregla para decirle Adelina comenzando a tomar distancia.
El duque solo soltó una pequeña risa algo profunda y se las arreglo para besar la frente de Adelina y parecía dispuesto en abandonar la estancia donde los dos estaban escondidos. Adelina sinceramente no sabia si había logrado una tregua con el duque y el entendió sus asuntos o simplemente le divirtió el hecho que ella lo encarara; sea cual sea rezaba para que mantuviera las distancias.
-Mi lady cuando juegues con vuestro regalo asegúrate de estar sola cuando revises el fondo de este- fue lo único que dijo antes de desparecer
Adelina quedo confundida con lo ultimo que le dijo pero no tuvo tiempo de meditarlo mucho porque la pieza que estaba sonando estaba apunto de terminar y seguida de esa iba el único vals de la noche que estaba preservado para su padrino. Se las arreglo para echarse un poco de perfume antes de acercarse, no fuera que al estar abrazada por el duque algo de su loción característica se hubiera quedado aferrada a ella.
-Ya te iba yo a buscar mi niña- le dice Selene cuando la ve.
-Me escondí en la biblioteca, tarde un poco en asegurarme que no olía a libro viejo- le susurro Adelina mientras sonreía a los transeúntes.
-Debiste subir mejor al segundo piso- asegura su madrina.
-Lo pensé pero si en la biblioteca ya tenia problemas para oír el bullicio no quería imaginar el segundo piso- contesto Adelina mientras llegaban al lado del marques.
Mentiras no eran; una parte de Adelina sabia que al notar su ausencia el duque emprendiera su casería y si la capturaba en el segundo piso era muy probable que en estos instantes Adelina no tuviera la virtud de una señorita. Claro que ella no sabia que solo iban a abrazarse, pero como la vez anterior prácticamente le falto poco para que el calor le nublaran los pensamientos por completo, era mejor tener un recordatorio más efectivo de que no podía arriesgarse y Adelina estaba totalmente convencida que una biblioteca no era lugar para ciertos actos.
-Vamos Adde- le aviso su padrino cuando estuvo listo todo para el vals.
-Vamos- corresponde confiada.
El baile fue tranquilo, como el segundo vals que bailaba en toda la temporada Adelina estaba contenta de poder disfrutarlo sin una conversación algo complicada como lo fue el vals con el duque hace mas de un mes. Su pobre padrino lucía sutilmente desanimado al constatar que, efectivamente, ya no había forma de negar que su querida ahijada se había transformado en toda una dama de la alta sociedad. Fue tanta la nostalgia que todo el baile hablaron de aquellos años en los que aun era una niña.
-Recuerdo cuando le enseñabas a William a caminar, se veían tan tierno- decía con nostalgia el marques.
-Bueno cuando no estaba ayudando a William tenia que ayudar a Anna e irónicamente ambos terminaron caminando al mismo tiempo- recuerda ella con algo de humor.
Así pasó el vals, pero gran parte del resto de la velada transcurrió como un borrón difuminado para Adelina. Cuando el reloj ya casi iba a marcar las doce y media de la noche se anuncio el ultimo baile. Por lo general los eventos terminaban a la una o dos de la madrigada; pero Selene no iba a sacrificar sus preciadas horas de sueño en su propia casa, sobretodo porque Lili solía despertar en algún punto de las dos de la madrugada buscando a su madre siempre que sabia que estaba cerca y siendo realistas si fuera por Selene nunca pasarían de la medianoche fuera de la mansión, pero la etiqueta impedía tal falta de decoro en evento ajeno.
-¿Cual es su actividad favorita Lady Adde?- le pregunto el duque durante el baile- No se vale decir nada que diría una debutante normalmente- le aclara él.
-Esa es una buena pregunta- Admitió Adelina haciéndose la tonta.
No es que Adelina no tuviera una afición fuera de lo típico que las señoritas respondían (Sinceramente a ella le encantaba el arpa), simplemente es que esa afición era algo vergonzosa para una señorita de sociedad, después de todo no podía admitir que aun jugaba con muñecas. Cuando era niña no tenia muñecas para jugar, solo cosas en muy mal estado a diferencia de Delia y las demás niñas que nacieron después de ella que si recibieron su juego completo de muñecas. Adelina había crecido odiando a esas niñas por disfrutar de muñecas tan bonitas cuando ella tenia una miseria.
Cuando llego Aline, Adelina no quería que la niña si quiera tocara esos desgastados o rotos muñecos que le daba el vizconde. Usando pañuelos y trozos de tela viejos le hizo una muñeca de trapo a la niña ya más adelante ella misma le compro la muñeca más bonita que pudo encontrar para Aline y más tarde a Annastacia. Justamente Delia y las demás bastardas, consumidas por los celos al ver el lujo de los juguetes de las hijas legítimas, intentaron destruir la muñeca de su hermana mientras dormían; por desgracia para ellas, Adelina ya había previsto la travesura y le ordenó a Brandon que colocara una trampa mecánica en el umbral. Delia terminó aquella noche con una bonita y profunda cicatriz cruzándole la ceja que hasta el sol de hoy ni con maquillaje se podía ignorar.
En lo referente a la propia Adelina ella tenia su propia muñeca escondía en el fondo de un baúl y que solo sacaba para jugar muy pocas veces, pero aun asi adoraba jugar con esa muñeca pues fue uno de los primeros regalos que recibió de parte de su madrina. La pieza era de una manufactura bellísima, hecha de porcelana vidriada fina y coronada con bucles de cabello humano de un color negro azabache idéntico al de Adelina; vestía, además, un primoroso traje de seda azul, fue por eso que Adelina le puso el nombre de Azure a la muñeca.
-Sigo sin creer que usted quien siempre tiene una respuesta para todo no pueda responder mi pregunta- la miro incrédulo el duque.
-Bueno su Gracia, la educación de una mujer no deja muchos espacios para que una desarrolle un interés fuera de lo que le enseñan a una desde muy joven.- le respondió lo mejor posible- Pero para no dejar la pregunta al aire tal vez puede ser la equitación- le dio lo que ella pudo adecuar de sus ratos libres.
-Entonces porque no la he vuelto a ver en su paseo en la mañana en Hyde park si se supone que la equitación es su actividad favorita- la acuso como si fuera un interrogatorio.
-La respuesta es muy sencilla su Gracia;- le respondió con una seguridad casi altiva- por mucho que la juventud sea fuente de vigor, después de tantos eventos el cuerpo siempre será alcanzado por la fatiga- le da su maravillosa respuesta.
El duque no parecía muy satisfecho con esa respuesta, pero esta vez Adelina no mintió, sinceramente su cuerpo comenzó a fatigarse mucho al no poder dormir de la manera que lo hacia antes de iniciar la temporada, ajeno a eso también estaban los días que estudiaba hasta tarde por lo cual su mente también terminaba agotada y no le quedaban ánimos de salir a dar un paseo. Naturalmente también le estaba huyendo al duque en ese entonces y por eso las pocas veces que volvió a montar lo hizo en el patio de la propiedad.
-Bueno, tal vez los militares seamos una excepción a esa premisa mi Lady; nosotros no tenemos el lujo de bajar la guardia cuando estamos de campaña- zanjo el tema el duque.
Adelina solo pudo darle la razón en su mente; era muy peligroso que alguien que estaba en un campo de batalla tuviera la magnifica idea de descansar a riesgo de que el enemigo lo capturara o lo diera de baja permanentemente. Eso también era algo que Adelina temía a la sociedad, si ella perdía algo del rigor que la acompañaba quien sabe que problema estaría envuelta; pues si con todo el rigor que ejercía alcanzo a tener líos con Lady Sarah, y si fuera tan suelta como Rossie ya hubiera protagonizado una escena censurable.
Cuando la música dejo de sonar ya eran exactamente las doce y media de la noche y poco le había faltado a Selene para comenzar a echar a todos a patadas. El cansancio de la mujer era entendible y agradeció por el hecho de que todos sus invitados respetaran su horario, cuando el ultimo invitado se fue el mayordomo y el ama de llaves tuvieron la siguiente instrucción por parte de sus señores.
-Solo laven entre todos los platos y las ollas; mas tarde pueden limpiar la casa que no pensamos recibir a nadie de visita, también tienen permitido despertarse antes de las nueve, el cielo sabe que nosotros dormiremos hasta casi las diez y que después iremos al servicio religioso sin desayunar- les aviso Selene a sus sirvientes antes de desaparecer en el segundo piso.
Naturalmente Selene tuvo razón; los tres adultos quedaron agotados y no se despertaron antes de las nueve de la mañana, en referente a los niños ellos dormían hasta tarde los domingos por lo cual se despertaron casi que a la par que los adultos. Todos se bañaron con agua fría por el bien de sus cabezas que después de una noche tan agitada necesitaba algo que la despertara del todo; después de eso partieron al servicio religioso con todos los niños.
En el trayecto se le habían unido Aline y los gemelos que fueron enviados por el vizconde después de que Adelina le expresara, antes de que este se fuera, que los enviara con ella para pasar unos días con ellos debido a su cumpleaños que por muy tarde se los iba a devolver el día martes que es cuando ella reanudaba la agenda social y recibía las visitas de los caballeros que la cortejaban. Saliendo del servicio todos los niños querían volver a la mansión para abrir la pila de regalos que había recibido Adelina; los niños pensaban que eran juguetes con los que ellos también podían jugar, la señorita y los marqueses no dijeron nada, era mejor que los propios niños se decepcionaran cuando Adelina abriera los regalos.
Pasado el almuerzo y llegando la hora del té de la tarde Adelina pensó que era el momento adecuado de abrir todos los presentes teniendo a todos los niños juntos y a los padres de estos presentes. Del vizconde recibió más broches que pertenecían a la familia, nada espectacular o fuera de la norma e incluso Adelina sospechaba que fueron elegidos a ultimo minuto; de su madre recibió un nuevo diario, Adelina gastaba uno anualmente y ese se había convertido en el regalo habitual de la vizcondesa; de parte de sus padrinos recibió un caja nueva de escritura de lujo más una de costura, todo en plata como a ella le gustaba.
El resto de los presentes entraban en la norma social para la etiqueta; las demás debutantes regalaron partituras y libros ilustrados; las más cercanas regalaron cintas de seda y perfumes finos. En cuanto a los caballeros; varios no pasaron de ramos de flores y uno que otro libro que estuviera dentro de los estándares de la norma. El problema fue cuando llegaron al regalo del duque; era grande y muy pesado para ser algún libro o un arreglo cualquiera, el asombro cuando la abrió fue en conjunto, menos para Andrew que sabia que era.
-¡Una caja de música! - exclamo sorprendía Aline al lado de su hermana.
Ante esto Selene se voltio a Andrew pidiendo explicaciones con la mirada. Una caja de música no era un regalo indecoroso ni nada por el estilo, simplemente era algo que generaba impresión al recibirse porque era caro y no se solía dar este tipo de presentes si no eras muy cercano a la señorita.
-La difunta hermana de Elliot, Lady Diana, le encantaban las cajas de música, aunque a ella misma no le gustara tocar un instrumento.- les comenzó a explicar el marqués, rememorando con solemnidad a la fallecida- Cuando invité a Elliot a la cena, él me solicitó el permiso formal para entregar esta caja por su cumpleaños, argumentando que, según sus propios recuerdos, aquello era lo único que sabía con absoluta certeza que una señorita recibía con sincero agrado-terminó de relatar, justificando la audacia de su amigo.
Esta explicación le gano a Andrew unos momentos de paz por parte de su mujer, en cuanto a los niños comenzaron a jugar con la caja de música poniéndola en la mesa para que pudieran ellos replicar a modo de juego el vals que la caja tenia como base musical. La melodía le era parecida a Adelina, pero teniendo en cuenta que ella sabia tocar varias de esas melodías no le hubiera sorprendido que fuera una de las que ella tocaba en la tarde practicando el piano.
-Adde dile a William que tiene que girarme de la misma forma en la que tu giras a Alli- le grito Anna que era la pareja de William
-Bueno querida no todos los vals llevan los mismos giros- le explico a su hermana pequeña.
-Va~ esa es solo una forma elegante de decir que Will no sabe bailar- soltó sin pensar la niña.
William estaba rojo de la vergüenza de haber sido expuesto como un mal bailarín; en cuanto a los marqueses y Adelina se las tuvieron que ingeniar para no soltar la carcajada que si soltaron Liliana y Aline al ver la cara de vergüenza del del único niño de la casa. Asi paso la tarde, originalmente los niños le pidieron a Adelina que dejara la caja de música en la sala donde jugaban, pero ella aun recordando la advertencia del Duque, no sabia que se encontraba escondido en esa caja de música, pero no podía arriesgarse a que lo encontrara alguno de los niños.
-Donde esta el secreto- murmura Adelina mientras movía el mecanismo.
Cuando al fin se estaba cansando de buscar y estaba que daba por sentado que el duque solo había dicho eso para hacerla perder el sueño como represalia por sus palabras oyó un clip en la parte interna del mecanismo; al parecer al fin había encontrado el compartimiento secreto que escondía la caja. La caja escondía una gargantilla muy fina en plata, en el centro tenia un largo tejido en hilos de plata que resguardaban un perla en forma de lagrima; Adelina no pudo resistir la tentación de usar semejante joya, le quedaba apenas y los hilos de plata junto a la perla terminaban justo en la separación de su pecho donde hace unos días el dedo del duque había estado jugando y su mente le recordó ese momento con lujo de detalle; este pensamiento le provoco un escalofrió
-Tengo que esconderlo- reacciono Adelina asustada por haberse visto recordado tan bochornoso encuentro al sentir el tacto de la plata en su piel.
Ninguna mujer soltera debía recibir una prenda tan intima como lo era un collar tan lujoso como era el que ahora tenia Adelina en sus manos, sencillamente podía terminar arruinando su reputación permanentemente. Corrió hasta el baúl donde escondía a Azure, rápidamente soltó el sombrero de la muñeca y escondió dentro de este el collar, la caja también traía una pequeña nota a lo que Adelina estaba segura que era a puño y letra del propio duque que decía: Para Lady Adde. Esta nota Adelina la quemo de inmediato; nadie ni siquiera Zita podía enterarse de la existencia de ese compartimiento y de lo que alguna vez hubo dentro de el.
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