Capítulo 6 de 16
Adelina había pasado varios días sin salir de la casa de los marqueses. La cantidad de pretendientes que acudían a visitarla era tal que apenas podían mantener el ritmo habitual de sus salidas. Selene prefirió concentrar las visitas de los caballeros durante la semana y reservar un solo día para recorrer la ciudad con tranquilidad. Esto también estaba en los planes de la marquesa para fomentar la desesperación en los caballeros que veían que Adelina estaba restringida para ellos y provocar que se ensañaran más en querer su atención en los demás eventos.
Por su parte ahora que habían salido Adelina tenia que pasar primero por la casa del vizconde pues su madre le había enviado una misiva hace unos días para que viniera a hablar con ella de un asunto urgente y como iban a ir con la modista Adelina y su madrina hicieron un desvió rapido a la casa de los vizcondes, pues también Adelina le quería reclamar a su madre por no haberle devuelto a Aline para que siguiera estudiando con la institutriz en la casa de la marquesa. Ya se había avisado con anterioridad que el paso de Adelina por su casa paterna iba hacer muy breve por lo cual se había previsto por parte de la vizcondesa que su hija pasara a verla sin ningún impedimento rutinario de los sirvientes.
-Es muy antinatural de su parte madame, escribirme con ese grado de urgencia sabiendo que en estos instantes no estoy muy congraciada con usted- le avisa Adelina al verla aun en la cama recordando que no había cumplido su promesa de devolverle a Aline.
-Se... Se que puedo estar turbando tus asuntos Adelina pero hay una situación que se sale de mis manos y quisiera que me permitieras conservar a Aline conmigo durante ese tiempo- se disculpa la vizcondesa pero explica el porque de sus acciones.
-¿Que asunto puede estar requiriendo que Aline permanezca a vuestro lado madame?- pregunta con calma.
Adelina sabia que desde que le dejo claro a la vizcondesa que seria ella quien velaría por el futuro y la educación de las niñas menores, tenia poca paciencia como para hacer favores hacia su persona, por lo cual, desconocía esta raro impulso de luchar por parte de la vizcondesa. Si era algo razonable dentro de sus estándares Adelina podía considerar dejar a la niña, de todas formas actualmente todos los hijos bastardos de su padre estaban recluidos en el campo sin posibilidad de volver por el momento por lo cual la seguridad de Aline estaba garantizada.
-Mi medico personal acaba de informarme que es muy probable que este embarazada- se las arregla para confesarle a su hija.
Contra todos los miedos de la vizcondesa la cara de Adelina mostraba cierta satisfacción al oír la noticia, durante estos días la pobre mujer temía que su estado actual pudiera afectar los planes de su hija para la temporada. Adelina por su parte se encontraba tranquila, al fin se había roto esa regla implícita en sus hermanos de sangre de llevarse cinco años cada uno, con la excepción obvia de los gemelos, que aun asi se llevaban cinco minutos de diferencia; ya si era niño o niña la criatura no tenia mucho cuidado en eso pues ya estaba Adrián para protegerlas a todas.
-La felicito por logro madame, siendo asi enviare a una doncella muy capacitada para que Aline estudie y usted este bien atendida.- la felicita Adelina mientras anuncia que le permite quedarse con la niña- Si necesitan algo no dude en escribirme; habiendo solucionado el asunto tengo que irme a mi cita con la modista- le aviso despidiéndose de ella.
-Adde- la llama su madre-¿Te estas divirtiendo en la temporada?- le pregunta ilusionada.
Desde que la vizcondesa la tuvo a ella su salud se había debilitado y debido a las acciones del vizconde que amedrentaban su espíritu nunca se pudo recuperar del todo. La mujer solo sabia de la sociedad gracias a las columnas de chismes y lo que decían los periódicos volviendose aficionada a estos, además como nunca fue presentada ante la reina juntándolo con su tardío debut y rapido casamiento con el vizconde no pudo experimentar un baile de la alta sociedad; era por eso que le importaba realmente ese tipo de cosas pues era lo único que no se le había arrebatado y ahora con Adelina en sociedad no pudo evitar querer saber más.
-Es algo estimulante madame, no se preocupe yo misma la llevare a uno cuando este casada- le promete Adelina a su madre antes de salir de la habitación.
Sin perder más tiempo Adelina volvió al carruaje donde se encontraba su madrina y todas las niñas, la marquesa no le pregunto nada, bien sabia que Adelina no diría nada frente a Annastasia pero por la cara de satisfacción que traía podía decirse que no era algo de preocupación. Cuando llegaron con la modista rápidamente fueron conducidas por una las dependientas al salón privado exclusivo de la marquesa.
La modista que regentaba el lugar era Madame Mercier y tenia una reputación intachable entre las mujeres de la alta sociedad, porque además de ser extremadamente habilidosa no era chismosa y tenias que sacarle a base de sobornos más caros que el propio vestido algo de información y cuando lo hacías tenias que pagar inmediatamente, algo muy poco común porque las modisterías eran uno de los epicentros comunes del chisme donde fluían más que el agua del rio. El problema era que esos chismes que creían enterados en ese lugar si llegaban a oídos de alguien importante, la verdadera dueña del lugar, Selene.
Antes de que Selene naciera su madre, la anterior Baronesa, se fijo en una joven doncella que tenia cierta habilidad para la costura y el diseño, por lo cual le pago la estadía en Francia para que perfeccionara los diseños y conociera los secretos de los negocios de allá. Durante el proceso la muchacha no decepciono, incluso se caso con el hijo único de un sastre y una costurera que trabajaba con una modista de renombre para el momento, y cuando llego la hora la familia vendió todo y se trasladaron al país de origen de la mujer para abrir su propio local que no solamente la mujer regentaba como modista, si no que los hombres directamente siguieron ejerciendo la sastrería, por lo cual se considero un negocio muy completo.
Naturalmente todos estos gastos y ganancias iban a la anterior Baronesa y debido a la forma el la que se estipulo la dote de la hija pasaron a ser de Selene que fue aun más ambiciosa que su difunta madre. Ella expandió más el negocio e incluso saco a toda la familia de Madame Mercier a trabajar dentro de la tienda vigilando a los clientes y extrayendo información, incluso más de una vez se las arreglo para vender información o investigarla por medio de la tienda, pero eso solo lo sabían familias muy poderosas y Selene se divertía manejando ese ingreso de dinero e información extra a sus arcas.
-Madame Ashcroft y Madame Waverley deberían estar enviando las cartas para su evento en dos o tres días- le informa tranquilamente la mujer a su señora y a la jovencita con su marcado acento francés- Ya tengo listos todos los vestuarios que la dama y la señorita usaran para el evento; la señorita se vera deslumbrante Mi lady no se preocupe, parecerá que nació para ese evento- Les aseguro la mujer mientras seguía probando telas sobre la jovencita.
-Ese par es muy ambicioso pero no las culpo; no todos los días se celebra el logro que ellos lograron- comenta la situación Selene mientras mira el libro negro con la información que había reunido ese mes- ¿Hiciste lo que te pedí?- pregunto sin levantar la mirada del libro.
-Si, comencé a cobrar las deudas de la temporada de todas las familias; ya varias han depositado a sus deudas- le informa mientras cambiaba de tela para sobre poner a Adelina.
-Bien- sentencio- Dijiste que los vestidos de Adelina para el evento de aniversario del matrimonio de los hijos del conde Ashcroft y el marques de Waverley están listos- volvió a consultar la información.
-Completamente, si desea puedo mandarlos a traer- le asegura lista para llamar a una de sus hijas para que trajera los vestidos.
Selene solo hizo una seña con la mano dando la aprobación para que le mostraran los trajes de Adelina; como Madame Mercier siempre se enteraba antes de varios eventos sociales debido a que las anfitrionas mandan hacer su vestido con anticipación e incluso cuando tienen cierta temática ajustan el traje a eso, la modista ya conociendo los gustos de sus jefas siempre se tomaba la libertad de comenzar la elaboración de los trajes para los eventos y hasta el momento nunca había fallado en la tarea de hacer destacar a Selene y a cada jovencita que esta bajo su ala.
Rápidamente ayudaron a vestir a Adelina para que Selene diera su opinión sobre el traje dando su visto bueno. Madame Mercier había ignorado por completo las muselinas de tonos pasteles que solían usarse por lo general en este tipo de vestuario, optando en su lugar por una imponente seda mate en color azul noche, contrastada con sutiles toques de azul pizarra y gris perla. El corpiño era rígidamente cerrado, rematado por un cuello alto de terciopelo que enmarcaba el rostro con encaje chantilly, asegurando el recato absoluto que exigía la etiqueta de día, pero con una entalladura tan perfecta que realzaba su porte elegante sin caer en la ostentación vulgar, todo esto se había hecho al gusto de Adelina.
-Reconozco que por lo general las jóvenes casaderas prefieren vestir de tonos claro; pero la señorita White nunca a tenido preferencia por estos tonos y no lo necesita por lo cual me decante por este tono azul noche que no rompe la etiquita pero refresca la vista entre todos esos tonos pastel- le expone su creación a la marquesa.
-Esta dentro de la norma pero tiene un aire diferente; me gusta- da su aprobación la mujer-¿Tu que opinas Adde? Serás tu quien lo use toda la mañana- le pregunta a su ahijada.
-Agradezco no llevar ningún rosa chillón o un color que me haga parecer enferma; es cómodo dentro del estándar y naturalmente nadie más lo tendrá- aprobó el traje- ¿Puedo ver el de la noche?- pregunta Adelina.
-Mi mayor creación hasta el momento para usted señorita, ya mando a traerlo- le aseguro mientras mandaba con ímpetu a su hija más joven a traer el vestido.
Selene y Adelina no prestaron mucha atención al asunto en lo que se realizo el cambio pero cuando el vestido estuvo puesto en Adelina, ambas mujeres tenían que darle crédito a las palabras de la mujer. Madame Mercier había diseñado un vestido de pura seda mate y sobre telas de tul en un imponente color amatista profundo, matizado con destellos de violeta humo y forros de seda marfil. El corpiño poseía un escote en corazón estaba diseñado para no verse vulgar pero que marcara más de lo usual cubriéndolo con una delicadeza magistral por encaje Chantilly que trepaba hasta los hombros, cumpliendo el decoro pero otorgándole una sofisticación letal. De la cintura nacía una falda monumental, adornada en el bajo con intrincados arabescos y motivos florales bordados a mano con hilo de plata envejecida, que culminaba en una elegante cola corta de treinta centímetros.
-Mi querida Madame realmente puedo decir que esta es la mayor creación que le has hecho a mi Adde- elogia impactada Selene.
-Mi lady si yo no le diera a usted y sus protegidas las creaciones más altas de mi costura en honor a la difunta Baronesa, créame que el día que muera no me podre ir en paz- le confeso con su acostumbrado drama.
-¿En serio?- le pregunto Selene tranquilamente como si se sintiera alagada- ¿Y entonces porque no has enviado a tu hija a Francia como te he dicho desde hace un año? Ya hubiera ido y vuelto- declara molesta rompiendo la atmosfera contemplativa mientras le daba golpes con el libro negro.
Adelina y la joven hija de la costurera se las arreglaron para no reírse de las dos mujeres, ya llevaban un año en esa discusión y no cambiarían de tema muy pronto. Madame Mercier tenia un total de doce hijos y de todos esos cuatro eran mujeres; los varones siguieron el oficio de la sastrería, incluso el más talentoso de ellos ya había ido a Francia para perfeccionar las técnicas y en el proceso todos se habían casado con costureras que rápidamente aprendieron el oficio y profesaron la misma lealtad que su suegra a Selene; algo que a la ultima no le molestaba porque eso significaba la mejor ropa.
En cuanto a las hijas el arreglo era el siguiente: Las tres hijas mayores habían contraído matrimonios cuidadosamente elegidos: una con un comerciante de telas, otra con un joyero y la tercera con un perfumista. Ninguno era heredero principal en su familia por lo cual no tenían muchas opciones, en cambio la familia de su mujer si les daba mejores opciones laborales; por lo cual y al igual que sus concuñadas se adhirieron muy bien al circulo familiar. Por ultimo la hija menor de toda la familia iba a cumplir 16 a fin de año y era la única que había sacado la vena artística de Madame Mercier, por lo cual la única que podía heredar la marca; esta era la manzana de la discordia entre ama y sirvienta.
-Mi Lady se lo prometo, permítame quedarme con mi hija un año más, le prometo que el año entrante la enviare con la familia de mi suegra a Francia; pero déjemela este año es la ultima de mis hijos- rogo mientras seguía siendo correteada por Selene.
-Que conste que son tus palabras; para esta fecha en un año la quiero en Francia y si encuentra un marido que sirva para el negocio que lo traiga.- la sentencio Selene apuntándole con el dedo- Siempre te he felicitado por saber escoger pareja para tus hijos asique no me decepciones eligiendo un zoquete para la segunda más talentosa de tus vástagos- advierte.
-Lo prometo, mi Lady, lo prometo- le jura con su drama habitual la modista.
Adelina y la jovencita solo acataron a tapar sus bocas con sus manos no fuera a ser que las regañaran por estar riéndose de las mujeres.
oOo
Tal como lo había dicho Madame Mercier las invitaciones para celebrar el aniversario de bodas del heredero del el marques de Waverley y la hija mayor del conde Ashcroft habían llegado justamente ese día que salieron por los vestidos, con solo ver la invitación la familia supo que esa iba a ser nombrada la fiesta de la temporada pero no se podía culpar a las dos familias. las actuales consortes de estos honorables aristócratas procedían de una familia conocida por asegurar abundantes herederos en cada generación, una cualidad muy apreciada entre las grandes casas. Esto era algo que le convenía al conde Ashcorft cuya familia tenia problemas para tener herederos desde hace unas cuantas generaciones y de cuya unión nacieron dos hijos: la hija que tenia tres años más que Adelina y un hijo que por mucho debía ser mayor que Aline un año mal contado.
En lo referente a los marqueses de Waverley ellos tenían solo tres hijos y habían tenido la esperanza de que uno de ellos se casara con su prima para mejorar las relaciones políticas y sociales de la familia; sinceramente ninguno de los padres había apostado por que el heredero fuera quien se interesara en la unión, pero ambos primos se llevaban bien cuando eran jóvenes y rápidamente se comprometieron para la felicidad de sus dos madres y para el bien de los intereses políticos de los padres. Fue por esto que ambas familias se coordinaron para hacer este descomunal evento que ocuparía un día entero; siendo recibidos en la mañana por los condes en un evento al aire libre y en la noche un baile en la propiedad de los marqueses.
-Les dije que fueron muy ambiciosas- recordó Selene a su esposo y ahijada mientras estaban de camino a la residencia veraniega del Conde en el Tamesis.
-Bueno querida si nuestro William o alguna de nuestras hijas hiciera semejante proeza en el futuro yo te veo superando a nuestros honorables anfitriones- defiende la lógica de sus anfitriones recordándole a su mujer que ella no era mejor en ese aspecto.
-No lo dudes- aseguro su mujer alzando la barbilla en señal de orgullo.
Adelina solo oía el intercambio con algo de burla, sabia que a su padrino le gustaba bromear con su esposa y la verdad era algo divertido de ver. Ya el animo de Adelina había estaba mejorando desde hace varios días debido a que como se había perdido varios eventos menores, recibía pretendientes de forma muy calculada y como dedicaba un día solamente para realizar los refuerzos de sus estudios y salidas de ocio; el rumor se había atenuado un poco, aun estaba vigente, pero como el evento de aniversario del heredero del marques Waverley había tomado el foco social por lo que Adelina podía jugar tranquilamente hoy.
En cuanto a la jugada que tenia pensada hacer aun no se había decidido del todo, tenia la oportunidad de propiciarlo hoy si quería, pero todo esto dependía si Rossie lograba mostrar que aun le era útil a Adelina, aunque Rossie tenia el mismo potencial de hacer una unión ventajosa para ella y su familia el uso que le daba Adelina a la joven era muy diferente. Cuando salían en grupo; Marie era presentada como alguien pragmática y algo difícil de acceder y Rossie era alguien ingenuo y romántico; al estar Adelina en medio de ellas generaba un contraste de extremos que permitía que sin importar la situación siempre se viera como la indicada.
Existían miles de señoritas que tenían esos mismos caracteres pero Adelina al tenerlas más a su alcance no se molesto en buscar algo en especifico; grave error. El exceso de ingenuidad de Rossie la había mandado directamente a la boca del lobo por accidente hace unas semanas casi provocando un problema en sus planes, por lo cual Adelina ya tenia una solución; si demostraba seguir siendo útil no tomaba la represaría pero si le volvía a dejar en una situación complicada se desasía de ella.
Al llegar al jardín de los condes, el grupo de tres saludo a los anfitriones de tan magno evento; los marqueses dejaron a Adelina con las señoritas mientras ellos estaban más retirados con el resto de sus conocidos, al ser un evento al aire libre todas las señoritas no se apartaban de sus sombrillas para evitar que el sol del día las bronceara haciéndoles perder su tez pálida, el problema era que esto junto a los sombreros del día hacia algo difícil distinguir quien era quien; fue esta la razón por la cual Adelina tardo en encontrar a Rossie y Marie. Caminaron un rato por el jardín mientras veían a varios caballeros galopar por el sitio tratando de ganar la atención de varias debutantes. Pero Adelina sentía algo raro en el aire, fue tanto que comenzó a contar el numero de señoritas que estaban presentes.
-¿Donde esta Lady Sarah?- pregunta Adelina al ver que faltaban los duques de Winterbourne.
-No fueron invitados- le susurro Rossie a ambas muchachas.
Las dos no pudieron evitar voltear su cara algo bruscas al oír esa respuesta por parte de Rossie. Los anfitriones eran un Conde y un Marques por lo cual no podían darse el lujo de ofender a un duque y más si este estaba gozando de una buena racha política como lo era el Duque de Winterbourne. En afán de obtener más información arrastraron a Rossie bajo un árbol que les permitía ver si alguien se les acercaba para poder modular el tono de su conversación, además de tener buena vista al lugar donde los caballeros estaban con sus caballos.
-¿Como es posible que no invitaran al duque Winterbourne?- le pregunta Marie al oír semejante descortesía.
-Bueno, esto lo se de parte de mi padre asi que no se lo digan a nadie- les rogo la muchacha- Todo es culpa de su Gracia, el duque de Richmond- resumió señalando al susodicho que se acababa de unir a los otros hombre.
Montaba el mismo caballo en el que Adelina lo había visto esa mañana en Hyde Park, parecía aun más imponente sobre ese caballo de lo que ella recordaba aquella mañana. Al saber que el duque fue el responsable la ausencia de Lady Sarah y su familia, Adelina sabia que no era una coincidencia que esto pasara después de lo ocurrido en la hora del té y la cena de aquel día, tenia que averiguar como hizo semejante hazaña.
-Pero...¿Pero cómo?- pregunta ahora Adelina fingiendo estar patidifusa.
-Esto lo dijo mi padre hace dos días cuando mi madre y yo íbamos de salida a un té con Lady Winterbourne- comenzó a relatar mientras tocia para que su voz se volviera más grave para imitar a su padre-"No vuelvan a relacionarse con los Winterbourne, ayer oí por accidente como el heredero del marques de Waverley y el duque de Richmond estaban hablando. Al parecer el duque de Richmond no quería asistir al evento de su amigo con tal de no encontrarse con la Lady Sarah, admitiendo que se la había seguido encontrando en estos días y que la consideraba insoportable; el heredero le rogo que fuera en memoria de sus años de amistad que el mismo solucionaría el problema, esta mañana oí en el despacho sobre la molestia de Winterbourne por que fue des invitado al evento"- cito lo mejor posible las palabras de su padre.
Las otras dos jóvenes solo podían parpadear aun si creer lo que oían: Políticamente ambos duques tenían el mismo prestigio, pero socialmente era el duque de Richmond quien estaba más valorado, además de contar con algo que el duque de Winterbourne no tenia que era prestigio militar, siempre se a reconocido que los militares tenían un mejor recibimiento que los políticos al ser hombres de acción; y las tres señoritas tenían que ser realistas, Lady Sarah y su madre no eran especialmente queridas en su circulo social y eran tratadas con respeto debido a la reputación política del duque, de resto no hacían una contribución mayor sumado a la mala impresión que dieron el día del té.
-Sinceramente no se que pensar;- confeso Marie, como alguien que entiende tanto la política como la milicia le era difícil dar un veredicto- socialmente los Winterbourne acaban de morir, Lady Sarah era la primera hija en sociedad y tiene una hermana menor que debía salir como minimo en dos años, además tiene un medio hermano mayor y no esta casado; las probabilidades de un emparejamiento para alguno de los vástagos ahora son mínimas. En lo político quien sabe que repercusiones habrán, sobretodo si se comienza a correr la voz sobre el origen del asunto- les explico a sus amigas señalando cada parte del asunto.
-¿Cual seria el peor de los casos?- se atrevió a preguntar Adelina.
-El ostracismo social, la perdida de la reputación en general y no hablemos de la relevancia política, no es un secreto que sin al menos una alianza matrimonial decente el capital político se pierde con el tiempo- le explico las posibles consecuencias.
-Que peligro es enemistarse con su Gracia, el duque de Richmond- murmuro Rossie horrorizada.
Adelina pensaba lo mismo, ahora podía entender mejor a esta persona, no era un cazador común y corriente; le gustaba destruir todo el problema de raíz sin permitir que la persona tuviera un atisbo de esperanza para poder recuperarse. Miro de reojo a la dirección donde estaba su madrina, estos se parecían a sus métodos y no se sorprendería si ella hubiera estado ayudando a mover las fichas de esta situación junto al duque.
-No es bueno seguir hablando de esto, cuando se difunda el rumor debemos hacernos las desentendidas solo debemos seguir la corriente de los demás, entre más distante la relación con Lady Sarah mejor- les aseguro Adelina, conocía este tipo de tácticas entre más desconocimiento aparentaran mejor.
Marie asintió demostrando que estaba pensando lo mismo, solo Rossie no entendía porque tanta cautela pero las otras dos si lo sabían, antes ellas tenían tratos frecuentes con lady Sarah por lo cual si no tenían cuidado podían manchar su reputación debido a eso, era mejor seguir la corriente y distanciarse lo más rapido posible de esa relación. Rossie solo creía que con que Lady Sarah dejara de aparecer los rumores seria igual que cuando ella comenzó a contar lo sucedido, un cotorreo de salón.
Al final Rossie soltó un suspiro y dejo caer los hombros en señal de derrota, esta situación era el recordatorio que siempre tenia que tener cuidado con el trato a las personas. Al final las dos hijas de vizcondes notaron que Rossie estaba haciendo una cara de amargura más larga de lo usual, ambas sabían que no era por Lady Sarah, esa mujer era insoportable; por lo cual debía ser algo más que atormentaba a la más soñadora del grupo.
-¿Esta pasando algo preocupante Rossie?- le pregunta Adelina fingiendo calidez.
-Cuando madre reviso la tarjeta de baile de la otra noche y reviso el flujo de caballeros que han ido a cortejarme se molesto mucho; solo dos de ellos fueron porque yo los pude alentar y esos no estuvieron en estos días en el cortejo de visitas, los únicos que aparecieron fueron de los que me presentaste y la verdad aunque eran buenos, madre estaba furiosa porque no era capaz de acércame a ellos sin que recordaran que fueron presentados por ti.- les explico los regaños de su madre- Me ha sentenciado que si hoy no logro que los caballeros se acerquen a mostrar un verdadero interés en mi me castigara encerrándome para estudiar un mes completo- recordo la sentencia que recibió.
-Te he metido en problemas debiste decirme- le reclama fingiendo culpa.
-No realmente; madre dice que es muy bueno que me los hallas presentado, el problema es que es un interés superficial y yo no les ayudo a aferrarse a la idea de que me desposen- le responde aun molesta con sigo misma por no ser capaz de retener la atención de un hombre- Me adelanto ya debe estar buscándome- se despide caminando en dirección de las carpas.
-Pobre Rossie- declara Adelina-¿No te he metido en ningún problema parecido Marie?- le pregunto a su acompañante.
-La verdad es que no; como ya he dicho antes no tengo mucha habilidad para socializar por lo cual mis padres están satisfechos con el hecho de que al ser tu amiga pueda ser visible para los caballeros, padre incluso dice que siempre es bueno tener un aliado que complemente tus falencias tácticas- le respondió tranquila.
-Es bueno saberlo- contesto Adelina dandole la razón al padre de la muchacha.
Al ser de familia de linaje militar Marie tenia una personalidad rígida, bueno en general también sus hermanos y padre tienen una personalidad rígida, que solo era algo atenuada por su madre que si no tenia afinidad a ese estilo de vida pero que si era reservada por lo cual se puede decir que Marie no tenia forma de sacar una personalidad magnética para la sociedad, asi que para la familia de esta era una bendición que fuera amiga de Adelina que era socialmente hábil y podía llegar a evitar que la única hija de la familia se volviera una solterona mantenida por su familia hasta que llegara su hora de partir.
El resto de la mañana y gran parte de la tarde Adelina se sintió satisfecha los hombres venían a ella como polillas a la luz, le habían dedicado una que otra acrobacia en la demostración y varios de los tiros de la competencia fueron dedicados a su persona cuando varios caballeros antes de posicionarse pasaron a hacerle la reverencia. En cuanto a Adelina en su propia competencia, ellos misma los dejo haciendo el farol porque ni siquiera había forma de corregir la postura ni tampoco había mirado a nadie, eso si no gano, no había forma que eso pasara si Marie estaba compitiendo; eso si no va a negar que se divirtió.
Solamente había un pequeño problema en todo el asunto, cada vez que se apartaba sentía como era registrada por una mirada que ella conocía muy bien. El duque de Richmond al parecer la estaba registrando como su presa y por lo que Adelina podía entender hasta el momento no podía haber coincidencia con la caída de los Winterbourne y la mirada que el duque le dirigía, lastimosamente por mucho que Adelina tuviera curiosidad sobre el verdadero origen del asunto ya había tomado la decisión de no acercarse a ese cazador tan temible, incluso iba a desechar la sugerencia de su madrina de usarlo para darle celos al resto de pretendientes; Adelina no sabia que pensaba ese hombre y eso era algo peligroso, había deseo de eso ella no tenia duda, pero no quería indagar más halla.
Adelina había llegado a la resolución que si se alejaba lo suficiente y otras señoritas se las arreglaban para adaptarse al duque como lo estaba comenzando a notar, el interés surgido antes debía perderse de manera natural. No dudaba que varias de las señoritas que tenían el mismo nivel que ella lograra ese cometido y ella misma estaba dispuesta a felicitarla cuando llegara el momento; algo en su interior le decía que antes de que terminara la temporada el duque tendría su duquesa.
Cuando el sol comenzaba a caer los invitados comenzaron a dispersarse para poder prepararse para el baile en la residencia de los marqueses de Waverley, que los recibieron con el mismo entusiasmo que los condes en la mañana. Adelina rápidamente capto los elogios de todos por su vestido en tono purpura, fue la sensación entre varias señoritas alegando que si ellas se hubieran arriesgado por una vestimenta asi tendrían una apariencia mayor a la su edad y que solo Adelina lograba llevar ese color sin envejecer. Adelina sabia que varios de esos elogios estaban llenos de veneno pero no se molesto en atacar, aveces el mejor ataque es no hacer nada.
Rápidamente su tarjeta de baile se lleno a excepción del único vals de la noche; debido a lo ajetreado del día su madrina le había prometido que la iba dejar descansar durante este baile, ya incluso Adelina había encontrado el lugar donde se escondería durante ese baile para que nadie intentara un movimiento desesperado. La noche inicio con el joven heredero y su esposa inaugurando la pista de baile con una cuadrilla algo que Adelina le pareció muy elegante y romántico; la cantidad de parejas que realmente pasaron por el "enamoramiento" antes del matrimonio eran muy pocas, por lo general las mujeres tenían suerte si eran respetadas muy pocas tenían la dicha de sus padrinos de llegar a enamorarse después del matrimonio, incluso Adelina sospechaba que existían varias con destinos iguales o peores que el de su madre, siendo humillada por su marido.
Cuando fue llegando el momento del vals se escondió en un pasillo que tenia un ventanal, estaba lo sufrientemente cerca de la pista por si requería volver sin levantar sospechas además como estaba muy bien iluminado el cristal reflejaba si algo o alguien se acercaba a ella. Más tarde que temprano esa ventaja de manifestó cuando vio como un hombre cerraba la puerta que comunicaba el pasillo con el salón principal, el primer instinto fue huir, pero el hombre la aprisiono con facilidad contra el ventanal usando su cuerpo.
-Debo recordarle a su Gracia que tengo una reputación que mantener- le dice al duque cuando lo reconoció.
Él solo tarareo en reconocimiento pero se dedico a pasar sus brazos sobre la cintura de Adelina, esto provoco que sintiera un escalofrió en su espalda que hizo que se recogiera y que sus manos terminaran sobre las del duque no sabia si era un intento de quitarlas o de sujetarlas más a ella, su pequeña figura era cubierta por completo por ese hombre fornido y Adelina estaba paralizada e hipnotizada por la imagen que reflejaba el cristal del ventanal.
-¿Os a gustado vuestro regalo de cumpleaños adelantado Mi lady?-le pregunto mientras su cara se escondía entre el espació de su cuello.
-Su gracia sinceramente le tengo que pedir que se especifico, en primer lugar porque mi cumpleaños este fin de semana- declaro Adelina intentando mantener su compostura mientras sentía como la nariz de él era frotada en su cuello.
-Estamos jugando Mi lady, no debemos ser interrumpidos- le revela en un gruñido bajo mientras se volvía más atrevido y la anclaba a él permitiendo que la espalda de Adelina estuviera bien pegada al pecho del hombre aturdiendo las defensas de la señorita.
-¿Cómo se entero?- pregunto mientras una de sus manos lo sujetaba por la nuca y le daba más acceso a su cuerpo mientras inclinaba su cuello dejando a la vista su escote y lo que este escondía.
Adelina sabia que estaba jugando con fuego al permitir eso, pero una parte ella parecía haber perdido la objetividad y permitía esa cercanía que le estaba cortando el aliento, por otro lado ese movimiento daba la impresión de que bajo la guardia por lo que seria más comunicativo; pues bien sabia que su madrina no había sido, claro que debió mover alguna ficha que permitió que la situación fuera más devastadora para los Winterbourne, pero era muy probable que ella también vio como el duque frustro sus planes, a ningún cazador le gusta que le quiten su presa y ya se imaginaba como su pobre padrino la tendría que apaciguar en sus recamaras privadas.
-Andrew no debería dejar sus documentos en un lugar tan visible- le admite mientras muerde el lóbulo de la oreja y una mano comenzaba a pasar de una forma no muy inocente sobre su escote.
Adelina contuvo el jadeo. La imagen reflejada en el cristal y la sensación de esa boca y esos dedos sobre su piel le provocaron una oleada de satisfacción peligrosa, solo rezaba que no dejara marca alguna que la pudiera meter en algún problema. La intensidad del momento casi le hace olvidar que se había prometido alejarse de él casi. Más tarde, se las arreglaría para tomar una medida eficiente, por ahora se dispondría a jugar con fuego un poco.
-Pero eso no importa ahora Mi lady- gruño- Me debe el baile de cierre de su fiesta de cumpleaños- le reclama como si estuviera decretando ese hecho mientras uno de los dedos que antes bailaban en el escote se sumergía en este de forma muy sugerente.
-Eso ya dependerá de varias cosas- logró responder Adelina, hipnotizada por la imagen de los dos en el cristal y por lo que ese gesto implicaba. Por un instante, una parte de ella habría cedido a lo que él sugería. Lástima que debía llegar virgen al matrimonio.
-Si teme otra tormenta social le aseguro mi lady que no hay otro hombre en este mundo que la pueda protegerla como yo lo hago- le señala como si todo dependiera de la voluntad de él antes de lamer el escote.
No pudo responder porque el duque la soltó rápidamente y se escondió al fondo del pasillo, alguien se había acercado a la puerta para abrirla y solo vio a Adelina apoyada en el cristal perdida en sus pensamientos, eran varias señoritas que también se habían escondido para escapar del vals. Adelina se las arreglo para mentir sobre que tanto había estado en ese lugar y las condujo junto a ella para buscar algo que tomar pues esa noche era calurosa; las señoritas le dieron la razón, pero no sabían que el calor de Adelina era muy diferente al que ellas sentían.
Cuando el vals termino Adelina fue reclamada por el caballero al que le había prometido la polka que seguía, una parte de Adelina aun estaba en ese ventanal en el pasillo adyacente pero se las arreglo para conversar con su acompañante e incluso para ver como Rossie se echaba a perder por su propia mano. Adelina era muy buena para identificar vividores disfrazados de caballeros; y el hombre con el que estaba hablando con mucho entusiasmo Rossie era uno de ellos, originalmente Adelina se aseguro que los caballeros que rodearan a Rossie no fueran de ese talante, pero debido a que Rossie era demasiado inútil incluso como para molestarse en desecharla solamente dejo de protegerla de los depredadores.
<<Lamento no Lamentarlo>> pensó con una sonrisa cruel en su interior, calculaba que no tardarían en fugarse como minimo antes del solsticio; Rossie era tonta en ese aspecto, su padre era alguien que se la pasaba más en su despacho que en su casa por lo que no podía protegerla de la manera que debía, obviamente su madre no tenia los recursos para saber más de lo que el hombre dejaba ver y no tenia ningún hermano que la protegiera. Para cuando llegara el momento Adelina aun se molestaría en jugar a la amiga y aconsejaría prudentemente a Rossie que no hiciera una tontearía pero aun asi la empujaría al fondo del abismo, para Adelina no había peor castigo en este mundo que un mal matrimonio.
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