Capítulo 5 de 16
-¿Es tan escandaloso como lo describe la columna de esta mañana?- pregunta Adelina a sus amigas y a las otras señoritas que estaban con ella en la mesa.
Estaban tomando el té en la casa de Marie por invitación de su familia y Adelina pregunto por el escándalo que el diario de chismes le atribuía Lady Sarah. Al parecer y como lo había vaticinado Adelina; Lady Sarah hizo el ridículo frente al duque cuando intentó acercarse a él. Adelina no la vió el resto de la noche por lo cual podía haberse retirado temprano debido a la vergüenza que había pasado, tal vez rezando que no saliera en los periodos, lastima para ellos el primer párrafo de la columna de chismes de esa mañana fue la siguiente:
El duque de Richmond fue la sensación durante la noche en la velada de inauguración de la temporada. Varias señoritas junto a sus familiares quisieron acercarse y saludarlo; fue tanta la emoción que una debutante, usando un vestido color rosa muy extravagante para el gusto de estos columnistas, se desmayo frente a Su Gracia ganándose una mirada de desaprobación por parte de este. Otra sorpresa de la noche es que este caballero de tan alta cuna solo se digno a bailar una sola pieza de baile en toda la noche, siendo este el segundo vals de la noche; la única afortunada de esta gracia fue la que hasta es la debutante más prometedora de la temporada que usaba un elegante vestido azul marino y fue devuelta a su madrina después del baile con este caballero....
-Fue peor, censuraron mucho;- le admite Rossie- yo no sé mucho porque estaba lejos pero Marie si pudo escuchar toda la conversación y ver en primera fila ese desastre.- señala a su amiga para que le explicará a Adelina como sucedió todo-Tenían razón, el duque no parecía muy amigable con las señoritas- agradece recordando la conversación de la noche.
Adelina miro algo expectante a Marie. Esto era lo que le pasaba por esconderse en un rincón para meditar, se había perdido ese espectáculo tan interesante, se preguntaba que pensaría lady Sarah al saber hoy por medio de la columna de chismes que después de su humillación el duque había bailado con ella un set, para ser específica el único que él se digno en bailar.
-El duque de Winterbourne se llevó a su familia a saludar al duque de Richmond y se detuvieron a hablar, en un momento se le insinúa al Duque de Richmond que Lady Sarah tenía ese vals disponible por si le interesaba y ya sabrás el resultado: el duque la rechazó tajantemente;- le comienza a comentar lo sucedido- el problema fue después, tal vez en su afán de destacar o simplemente no pudo soportar más la fatiga de la noche, Lady Sarah se desmayo en una trayectoria en dónde el duque perfectamente pudo atraparla, pero al parecer, ser un caballero en ese aspecto no era del interés del duque y la dejo caer al suelo para después decir y citó: "Las señoritas de ahora son muy deficientes" y se marchó - concluyó el relato de lo que ella había presenciado.
-Muy del carácter del duque- bromeó reconociendo que el duque era capaz de decir eso.
-Hablando de Lady Sarah quien sabe que cara puso cuando leyó que tu bailaste la única pieza con él- comento imaginando la escena otra señorita.
-Baile con él solo porque es un conocido de la familia, no por nada más- les recuerda lo que ya les había dicho antes.
En uno de los breves descansos que habían entre un set y otro ya había sido abordada por sus conocidas para preguntar que tanto había hablado con el duque y sobretodo como había conseguido que el bailará con ella, naturalmente mintió sobre lo que habían hablado, en cuanto como logró bailar con él dijo que fue más méritos de sus padrinos que de ella misma, además de que el única pieza disponible que tenía era ese vals. Varias más lo intentaron el resto de la noche pero el duque no bailo con nadie más y después de un rato desapareció tan rápido como llego.
-Ya quisiera que mi padre logrará que el duque bailará conmigo- suspiro haciendo un puchero Rossie, apesar de todo seguia admirando al duque.
-No creo que eso sea prudente para ti.- objeto Marie- Adelina es alguien sereno y en el arte de la conversación suele ser cautelosa; tu en cambio eres más energética y tiendes a ser muy pasional, por lo cual el duque podría despreciarte y no sería bueno para tu reputación- analiza señalando las virtudes de las dos contrastandolo con el carácter del duque.
-Es que una no puede soñar- murmuró dolida aunque sabía que era verdad.
Entre ellas Rossie era la mayor con 18 años cumplidos en Enero, pero era muy soñadora haciendo que a veces eso le pasaba factura y aun que la muchacha no lo manifestaba, siempre se sentía triste cuando la comparaban con otras debutantes. Sus padres siempre la comparaban con que la inteligente y firme Marie o la belleza y sofisticación Adelina; diciendo que su única virtud para destacar era su dote y su energía, siempre decían que habían hombres que preferían mujeres vivaces pero anoche comprobó que ellos preferían señoritas sofisticadas como Adelina .
-Mejor cambiemos de tema- ánimo Adelina sabiendo que internamente Rossie estaba triste- ¿Cómo les fue con sus parejas de baile?-pregunta animada.
-Gracias a ti me salve de ser una decoración del salón por lo cual se puede considerar un éxito- señala Marie soltando un suspiro de alivió, ella misma admitía que no tenia el carisma de Adelina por lo cual agradecía que ella la hubiera ayudado a llenar su tarjeta.
-Me refería a las conversaciones- se corrige al ver que no entendieron su intención.
-Bien, tampoco es que mis acompañantes hablaran mucho, sobre todo me agrado ese segundo hijo que es general en la marina- les dice sin mucho interés después de que Adelina reformulara la pregunta.
-Todos ellos parecían normales, no sentí ninguna chispa con ellos- declara aburrida Rossie recordando la noche-¿Y tu Adelina?- pregunta a la chica.
-Por ahora son las primeras impresiones, pero ya hay algunos con los que sinceramente no querría volver a bailar- soltó ella sin muchos ánimos.
Era verdad, Adelina ya había comenzado a mover las fichas interesantes de las descartables esta mañana en su tablero de ajedrez en su habitación; ya había descartado los que no tenían influencia política, los que pudo detectar como vividores y por ultimo a los que tenían un rango muy incomodo para ella, específicamente el duque. Todo esto fueron los cálculos que Adelina hizo después de revisar su tarjeta de baile en la mañana; al resto los mando a investigar por a través de sus medios hermanos, ninguno podía arriesgarse que años de preparación se fueran al barranco por culpa de un mentiroso tan bueno como el vizconde.
La pequeña reunión seguía sin ningún contratiempo, las demás damas invitas y sus hijas seguían llegando para la hora del té; las mujeres adultas chismeaban entre ellas y las señoritas no hacían diferencia, el problema es que el delicado equilibrio que habían formado durante gran parte de la reunión se vio interrumpido cuando entro el ama de llaves de la casa anunciando la llegada de Lady Sarah y su madre.
El aire era más tenso que antes; después de todo Lady Sarah había perdido la compostura y su reputación no era la de un inicio debido al bochornoso momento del día anterior, hubiera sido su desmayo una coincidencia desafortunada o un forma de llamar la atención del duque, toda la situación la empujo a una situación muy incomoda en el circulo social que frecuentaban. En otro tipo de situación Adelina la hubiera intentado integrar para que ella le debiera un favor tácito, pero siendo ella la única que bailo con el susodicho después de semejante escena que protagonizó Lady Sarah, Adelina no se atrevía a decir ni media palabra a riesgo de ser ella el próximo objetivo.
-Me entere que usted bailo con el duque en la noche Señorita Adelina- comenzó a hablar con ella Lady Sarah.
Todas las jovencitas se voltearon a verla. Maldita sea la boca de esa señorita, no tiene ninguna habilidad más que para quedar en ridículo, Lady Sarah quizá no fuera especialmente inteligente, pero acababa de formular la única frase capaz de ponerla contra las cuerdas, ahora si no se las arreglaba para solucionar el asunto no se sorprendería que todas las señoritas que ya de por si la ven como competencia se las arreglen para hacerla pasar un mal rato, ya de por si sola se las arreglaba con las burlas sobre su posición social, ahora tenia que aguantar los desplantes por haber bailado un vals con el duque; que desgracia haberse encontrado con el duque esa mañana antes del baile.
-Su Gracia es un viejo conocido de mi padrino el marques, solo ha bailado conmigo por cortesía si tal vez hubiera una familiar más cercana a su circulo cuando me hubiera tocado el turno de tener semejante honor-aseguro lo más calmada posible Adelina mientras fingía sorpresa al ver que tocaron el tema.
-Pero no bailo con nadie más el resto de la noche- señalo otra señorita del grupo que recordaba que a ella tambien la rechazo el duque.
-Sinceramente no supe eso hasta esta mañana que lo estaban comentando; yo estuve ocupada todas las rondas de baile no tenia tiempo de darme cuenta esos detalles- se intento zafar Adelina.
Adelina hubiera agradecido que alguien la ayudara, pero al parecer Marie recuerda que no se le da socializar, y por el bien de la humanidad ambas rezan que a Rossie ni se le ocurra abrir la boca, minimo hecha más leña al fuego y cualquier otra señorita si bien saben de la buena voluntad que Adelina les siempre ofrece, no va ha meterse con Lady Sarah, además una parte de ellas siempre alberga algo de celos a Adelina y quiere verla tropezar aunque sea una vez.
-¿Pero siempre hablaron durante el baile?- pregunto otra muchacha.
-Solo cosas sobre mi familiaridad con la familia de mis padrinos; como dije Su Gracia es un viejo amigo de la familia- desvió el comentario lo mejor que pudo.
-Y él...- comenzó a hablar otra joven.
Cada segundo que pasaban esa niñas le estaban crispando los nervios a Adelina con tantas preguntas que si no fuera por su extremo control que tenia al responder estaría en un problema muy grave que afectaría su reputación de una forma que la vergüenza de Lady Sarah la noche anterior seria una niñería; el problema es que Rossie quiso ayudar a su amiga, lo ultimo que esta misma deseaba.
-Pero Su Gracia fue atento con la señorita Adelina por ser la protegida de un viejo amigo, cualquier caballero lo hubiera hecho- señalo inocentemente tratando de salvar a su amiga.
<<Gracias Rossie dijiste las palabras mágicas para invocarme problemas>> pensó Adelina mientras tomaba un sorbo de té, el problema no era la frase en si, si no el contexto; en esos instantes habían también señoritas cuyos hermanos o padres habían sido cercanos a la difunta familia del duque y si alguna intento una estrategia parecida tratando de llenar su propia tarjeta pero sin lograrlo acababa de dejar en evidencia que ella recibió atención y el resto no.
-Bueno, es normal que una persona muestre preferencia si es cercano a otra; aveces la cortesía es parte de esa familiaridad- señalo Lady Sarah como si fuera un simple comentario.
-Nunca he oído de un caballero de tan distinguido origen ser cortes una sola vez en la noche- murmuro otra señorita, si la memoria de Adelina no fallaba esta joven era hija de un conde.
Esas dos frases estaban poniendo los nervios de punta de Adelina, ese baile le estaba dando más problemas que beneficios, que transacción tan antieconómica hizo al permitir ese vals; Adelina era consiente que la mente humana es propensa a los chismes y a las especulaciones pero su madrina la había entrenado para manipular estos pensamientos pero ahora mismo tenia más la necesidad de hacer una huida estratégica por su bien, su paciencia estaba sufriendo ante tanta estupidez junta.
-Señoritas, Mi ladys sinceramente no entiendo porque tantas vueltas al asunto, un baile es un baile, varios caballeros respetables hicieron de la misma forma que el Duque con varias de ustedes incluso el propio vals; este es un sin sentido, no debemos perder la salud por este tipo de situaciones ¿Verdad Lady Sarah?- se las arregla para cerrar el tema mientras que dirigía el curso de la conversación a la causante de todo.
Las palabras de Adelina recordaron a las demás jóvenes que Lady Sarah había perdido la compostura frente al duque por un "quebranto de salud", algunas comprendieron que la primera las había usado para molestar a Adelina porque ella si logro lo que otras no, naturalmente era molesto, pero tenían que admitir que la situación de tensión no hubiera escalado si no hubiera sido por Sarah. Otro tanto de señoritas si bien no comprendieron del todo la ultima frase de Adelina si notaron que le quito mucha importancia a la pieza de baile concedida, y puede que tuviera razón; un baile no definía toda la vida social de una señorita casadera.
-Que dulces son las señoritas, solo pensando en vals y caballeros; los caballeros solo se toman su tiempo de bailar solamente por un capricho- Habla Lady Winterbourne como si fuera algo adorable de ver.
Varias jóvenes al oir esas palabras se las arreglaron para contener el aire que tenían en su interior al ver el desastre que se iba a armar; regla número uno para las debutantes: Si en un acto social no eres capaz de llevar el hilo conductor tu sola de una conversación y tu madre interviene solo significa que rompiste el código de que todo queda entre debutantes. Una de las razones por las cuales las debutantes socializan entre ellas a cierta distancia de sus madres, madrinas y chaperonas; es para medir fuerzas entre ellas, es como si fuera una evaluación interna en su propio circulo, que tu madre tenga que salvarte (Alguien con más autoridad que una debutante) es muy vergonzoso. Naturalmente esta intervención desesperada causo un efecto peor en la imagen de todas las mujeres presentes que lo sucedido en el baile; escudada en eso Selene dejo la taza que estaba bebiendo en su plato con un sutil tintineo antes de arremeter contra la duquesa.
-Ciertamente un joven es caprichoso ante una señorita, pero el vals es un baile muy refinado y un caballero de alta cuna siempre buscara una pareja capaz de sostenerle el paso sin tropezar ni perder el aliento. A veces la cortesía no es un favor hacia la dama, sino un alivio para el caballero que busca una conversación estimulante y un giro perfecto. Deberíamos celebrar que la juventud de ahora reconozca la verdadera sofisticación, en lugar de confundir la excelencia con un mero desvarío de la noche. ¿No lo cree así, Su gracia?- intervino Selene mientras usaba todos los defectos de Lady Sarah en contra de su madre.
Varias de las damas conocían a Selene desde su debut y sus años como marquesa habían afirmado la posición de este en el circulo como una dama que siempre que no la perjudicaras abiertamente te dejaría una salida para cualquier situación e incluso puede ser una aliada formidable si quiere ayudarte. Lastima que hoy lady Winterbourne acababa de saber por cuenta propia porque Selene fue la debutante más destacada y temida de su generación; si ella, que era la más destacada no conseguía un buen marido teniendo esa habilidad, entonces ninguna mujer esos años lo hubiera hecho.
oOo
Adelina no se detuvo ni siquiera a quitarse alguno de sus accesorios de salir cuando paso por el umbral de la puerta de la mansión de los marqueses, estaba irritada desde que se libero de todas esas jovencitas molestas; era tal la molestia de Adelina que ni siquiera saludo a su padrino que estaba llegando del parlamento y siguió su camino hasta desaparecer por la escalera en dirección a su habitación. Andrew al ver esto tuvo el presentimiento que algo no andaba bien, este pensamiento se confirmo cuando su esposa entro con extrema cautela y comenzó a aclimatarse con mucho cuidado, esa fue su confirmación habían problemas.
-¿Paso algo que deba preocuparme?- pregunta a su mujer.
Solo recibió una mirada mortífera de su mujer a la cual escucho gruñir algo parecido a un insulto contra todos los seres vivos, Andrew sabia que fuera lo que estuviera pasando, de alguna forma él tendría que limpiar el desastre social o emocional que fueran a causar su letal pero hermosa esposa junto a la dulce ahijada que tenían; ahora de solo pensarlo quería un buen vaso con whisky para asi poder asumir con un poco más de humor la situación que iba a tener que vivir. Por su parte cuando Selene entro al cuarto de Adelina la vio en el suelo mirando su tablero de ajedrez con suficiente furia como para que aquel elegante ornamento se partiera en dos con solo sentirla.
No lloraba, no gritaba, no destruía cosas y mucho menos armaba un escandalo; Adelina solo analizaba cada parte de su juego molesta por haber pasado por esa situación, como si ella misma no pudiera encontrar el error de su jugada y el momento de ventaja que obtuvo esa molesta Lady para amedrentar y afectar buena reputación en el circulo de señoritas. Adelina quería envenenarla. Por su parte Selene le quito el juego volviéndolo a poner en la mesa auxiliar de la recamara mientras veía como Adelina ni se inmutaba ante sus movimientos.
-Jugué bien esta partida ¿Por qué me siento molesta?- musita entre dientes Adelina.
-Si ya terminaste de odiar a todo el mundo tal vez te interese oír a esta dama.- Ataja todos los pensamientos de la muchacha la mujer-Durante estos años te entrene para bailar, conversar y calcular; pero olvide prepararte para la frustración y para una madre ofendida. No es que tu hallas jugado mal, es que no sabias quien era realmente tu oponente; si bien las madres no solemos mostrar apoyo tan abiertamente, si podemos mover nuestros hilos para buscar la caída de una señorita;- comienza a explicarle- Lady Sarah no es la más brillante del grupo no podría articular las palabras correctas para mover las masas, incluso a tu que eres una manipuladora nata te falta ese recorrido que solo lo permite la edad, pero Lady Winterbourne si sabe como hacerlo; por esto aunque ganaste se siente como una perdida, porque tu enemigo se escondió detrás de otro- termina de mostrarle el panorama general mientras movía fichas del tablero de Adelina.
Adelina ya había dejado su posición en el suelo para estar de frente al tablero del juego que su madrina le estaba planteando, Selene había movido uno de los peones frente a una de las reinas mostrando simbólicamente a la madre y a la hija; también movió otros peones que simbolizaban a otras debutantes dentro del circulo viendo como con un movimiento uno de esos peones debía ser sacrificado para que la ficha que ella simbolizaba saliera impune del rodeo que le había impuesto las otras persona.
-Pensé que tardaría más en comenzar a descartar peones- admitió mientras ella misma movía el peón a sacrificar.
-Pensé lo mismo, nunca imagine que esa mujer me tuviera tanto resentimiento como para atacar de inmediato pero fue una situación imprevista;- le segunda tu madrina-descansa un rato y prepárate para la cena- le ordena antes de salir.
Adelina estaba aun inmersa en el tablero y en la ficha que había escogido descartar; lo lamentaba por Rossie pero después de Lady Sarah ella fue la responsable de dejarla al filo de la espada, ahora solo debía averiguar como usar su nuevo caballo para destruir la torre (Reputación) de cierta duquesa y su hija. Por su parte Selene ya estaba refrescándose en su habitación cuando entro Andrew.
-Fue por lo de la columna- no era una pregunta era una afirmación- Archer y yo hablamos en la mañana; el mismo me manifestó su preocupación cuando se entero de los chisme que formo su presencia y ofreció toda ayuda si Adde se veía afectada- le relata a su mujer.
-Eso es bueno; aunque yo tengo mis métodos ¿Recuerdas?-Indica su mujer con un tono que Andrew conocía bien.
¿Qué si conocía los métodos de su mujer? Claro que los conocía; si se caso con ella por eso. Andrew reconocía que era alguien que se le daba bien la política porque era sociable y mesurado; incluso puede sentir que tan peligrosa es una persona con solo unas frases, el problema era que no era alguien que se le diera bien las intrigas, por eso se caso con Selene que era naturalmente calculadora, después de todo algo debía compensar su falencia. ¿Qué llego después el amor a sus vidas? Un lujo que le fue otorgado por haber escogido una buena mujer como Selene.
-¿Quien es la victima?- pregunta, era mejor comenzar a ensayar las disculpas.
-Lady Winterbourne- respondió a secas.
Ahora los pensamientos de Andrew decidieron que en lugar de disculpas debería ofrecer sus condolencias. Lady Winterbourne y él son conocidos de la infancia; pero desde muy joven a él no le intereso la futura duquesa por ser muy superficial en ciertos aspectos y pasados los años no se volvieron a ver, pero siempre tuvo la impresión que la mujer tenia algo con él durante ese tiempo y lo confirmo al ver que siempre atacaba a su mujer, pero Selene pensando en el panorama general lo dejo pasar, ahora que la ofensa era contra Adde la historia era distinta. Andrew tenia edad suficiente para ser el padre de Adde por lo que la consideraba su hija, Selene en cambio era apenas seis años mayor que ella por lo cual su cariño era de hermanas; pero el resultado en esta situación era prácticamente el mismo, no iban a dejar que Adelina pasara un mal rato.
-Ya envio una misiva a Archer para disponer de todo lo que necesites- suspira sabiendo que su mujer no iba a parar por nada.
-Seria prudente;- lo elogia Selene- pero también seria prudente que esta noche me atendieras- insinuó la mujer.
Andrew no era tonto, naturalmente pudo oír la invitación de su mujer y no era un tonto como para desperdiciar la idea de tener a su mujer en su lecho con esa energía; él mismo sabia que cuando el humor de su mujer estaba en ese punto el que iba a gozar era él. Naturalmente tuvo que disimular con una tos seca el hecho de que su mujer lo encontró desprevenido. Selene solo pudo contener la risa al ver como su esposo se sonrojaba lo que le recordó la tarjeta que el mismo le había enviado al mediodía.
-Ahora que me acuerdo tu invitaste a su Gracia a la cena- medito Selene- más memoria tienen las mascotas de nuestros hijos; tu ya ibas a mandar una misiva- lo regaño por descuidado.
-Lo lamento querida- solo acato a decir.
Las ordenes que iba a haber un invitado para la cena se habían dado desde temprano por lo cual no había problemas en lo referente al servicio u organización de la casa, por parte de Adelina; esta ultima no sabia quien era el invitado de esta noche pero por el bien de su imagen el resto de la tarde estuvo jugando con Annastacia y los hijos de los marqueses hasta la hora de la cena, a Aline tuvo que devolverla al lado de la vizcondesa antes del almuerzo por cuestiones de su madre, minimo no soporto estar mucho tiempo sola.
Cuando fue la hora de cenar las ayas se apoderaron de las dos hijas más jóvenes de los marqueses mientras Adelina tenia en sus manos a Annastacia y a William que eran los dos mayores para poder bajar a la cena. Mientras bajaban del ático se encontraron a mitad de camino con el menor de todos los hermanos del marques que tenia catorce años y estaba de visita en la propiedad de su hermano.
-Adde, niños- saluda el joven muchacho haciendo una ligera reverencia a Adelina.
-Es bueno ver que terminaste tus estudios antes de la cena para poderte ver Sebastián- le devuelve el saludo.
-Tío es bueno verte, no subiste a jugar con nosotros hoy- saludo William mientras le reclamaba su ausencia durante su hora de juego.
-Me entretuve con los libros hoy, pero te prometo que no vuelve a pasar- se disculpa con su joven sobrino que parecía molesto por no verlo en su hora habitual.
Con todos los jóvenes de la casa reunidos salieron trotando al comedor para reunirse; como ninguno sabia quien era el invitado y al no haber alguna advertencia sobre algún formalismo todos ellos dieron por sentado que era algún familiar, tal vez una de las hermanas de la familia que habia salido de su encierro o la marquesa viuda que se habia aburrido en su casa de retiro y vino a visitarlos. Grande fue la sorpresa que se llevaron todos los jóvenes cuando vieron al duque de Rinchmond sentado junto a los marqueses hablando mientras esperaban que llegaran ellos para que sirvieran la cena.
Los más jóvenes no reconocían la figura del hombre por lo que se escudaron en Adelina que si reconoció a la persona que estaba justo en la silla que estaba al lado de la suya <<Dios se que no soy la persona más cercana a ganarse la santidad en este mundo, pero tener que verlo tres veces en menos de dos días. ¿Es que los pecados del vizconde los tengo que pagar yo?>> pensaba en su interior mientras guiaba a la horda de niños a hacer la reverencia en señal de respeto al invitado.
-Adde, niños que bueno que llegaron- saluda feliz Selene, al parecer todo molestia que hubiera tenido en la tarde había desaparecido "mágicamente".
-Saludo a Su Gracia; padrino, madrina- saluda en orden de rango a los presentes.
-Deja los formalismos Adde; Elliot viene como un amigo de la familia- le pide el marques a su ahijada y al menor de sus hermanos.
Adelina solo asintió y entrego a William a su tío menor para que junto a sus hermanas ocuparan su lugar al lado de la marquesa, ella por su parte llevo a Annastacia a sentarse a su lado y el del duque. La cena paso con la charla trivial de los dos hombres de la mesa con alguna que otra interacción de las damas, los niños si bien jugaban un poco con su comida y cubiertos no molestaban a los adultos presentes. En algún punto el duque desvió su mirada a Adelina y esto no paso desapercibido para ella.
-He leido la columna de chismes de esta mañana- le informo en un tono suave- lamento si nuestro encuentro le pudo causar algún problema y si es asi no dude que yo mismo le ayudare a solucionarlo- se disculpa mientras ofrece su ayuda.
-Son solo chismes Su Gracia, cuando halla algo más interesante lo olvidaran; agradezco su preocupación- le respondió con calma.
<<Al menos es capaz de reconocer su culpa>> pensó Adelina algo mordaz, si la situación fuera mayor Adelina no dudaría en aferrarse al duque para usar su poder, pero como su reputación apenas estaba recibiendo algunos golpes menores no lo vio necesario, antes lo considero excesivo y que una intervención directa de tan distinguido caballero si podía generar que la situación se vuelva más problemática que si la maneja ella o su madrina.
-¿Adde tienes problemas?- pregunta dulcemente Annastacia a su hermana cuando oyó la conversación.
-Nada de que preocuparse, tu hermana mayor es muy lista- la tranquiliza algo juguetona tocando su nariz para bromear con ella.
-¿Su hermana?- pregunta algo impresionado el duque.
-Es la del medio.- le confirma-Yo soy la mayor y cumpliré los 17 a principios de mayo, luego va Aline que cumplirá 12 el próximo otoño, Annastacia aca presente cumplirá 7 al finalizar mayo y los gemelos Adrián y Ariadna cumplieron dos años después de año nuevo- le explica Adelina mientras acaricia dulcemente el cabello rubio de la niña con dulzura.
-Sigo algo asombrado al ver que usted tiene varios hermanos, es que es tan difícil de ver el parecido entre las dos- sigue algo incrédulo mientras las analizaba.
-Aline y Annastacia se parecen más a la vizcondesa; los gemelos si se parecen un poco más a mi por el color del cabello pero todos ellos poseen ojos verde claro; en cambio yo me parezco es a la anterior vizcondesa- le explica al ver la confusión.
-Es algo asombroso, es la primera vez que veo que un grupo de hermanos no se parece; mis difuntos hermanos y yo parecíamos sacados del mismo molde- le aseguro el duque, después de eso la conversación de los dos murió.
La mesa se torno algo pesada para todos los adultos que entendían que es muy probable que el duque se acaba de recordar algo que posiblemente era doloroso para él. Su Gracia se encontraba en la India sucedió el accidente que le arrebato a sus padres y hermanos; quien le hubiera dicho cuando partió que esa iba ser la ultima vez que vería a su familia tal vez no se lo hubiera creído y ni siquiera eso, porque se pudo haber pensado que seria él quien estaría en el panteón familiar al caer al servicio de la corona.
Pero a pesar de eso y de alguna forma sorprendente Andrew se las arreglo para animar el ambiente, bendita sea esa habilidad del marques de leer las emociones y saber que decir referente a eso; su esposa y ahijada sabían el arte de la conversación pero como eran muy calculadoras no eran capaces de hacer lo que si podía el marques con esa espontaneidad. Acabada la cena Adelina interceptó a los más jóvenes y se retiraron a un rincón de la sala para jugar con ellos y que los adultos pudieran hablar con tranquilidad.
Adelina podía sentir cierta vigilancia sobre ella por parte de los tres adultos al otro lado de la sala, no sabia lo que hablaban sus voces eran murmullos y susurros y ella estaba muy lejos para poder oír lo que decían pero aun asi podía ver como era el flujo de la conversación; esta era dirigida por la marquesa y por el duque, habían muy pocas intervenciones por parte del marques. Adelina también podía intuir cuando alguno de los adultos la miraban; si era el marques era algo débil la mirada, la marquesa era serena y el duque parecía quererla traspasar de una manera muy censurable para siquiera considerarlo en el horario familiar aunque era muy disimulado porque conociendo a Selene, ella no hubiera permitido que esto pasara si sus hijos estaban cerca.
Cuando el reloj de la pared se acercaba a las 9:30 de la noche ella fue despedida junto con todos los niños alegando que debían descansar. Adelina se quedo con mucha curiosidad sobre que podían estar hablando los marqueses y el duque; pero si era algo de importancia para ella su madrina se lo diría al día siguiente, por lo cual se dedico a preparar a Annastacia ella misma para la hora de dormir.
-¿Puedes dormir conmigo hoy Adde?- le pregunta la niña a su hermana.
-Naturalmente querida ¿Por que crees que estas en mi cuarto y no en la guardería?- le asegura Adelina a su hermana pequeña.
Al oír la afirmación de su hermana la pequeña corrió a la cama de su hermana saltando tiernamente en un intento de subir al colchón, era tan tierna que incluso Adelina pensó que no lo lograría por si misma y quiso intervenir pero antes que pudiera la niña logro subirse y levantar las cobijas para esconderse detrás de ella, al ver esto Adelina termino de hacer su propia rutina y se unió a su hermanita en el colchón.
-Que tengas sueños hermosos Anna- la despide mientras la niña comienza a parpadear por el sueño.
-Tu también Adde- le desea lo mismo en medio de bostezos.
Cuando se quedo dormida Adelina no pudo evitar admitir que Annastacia era la cosa más tierna del mundo conocido y con esa resolución beso la frente de la niña y ella misma se dedico a dormir.
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