Capítulo 4 de 16
Adelina no sabía si estar contenta o molesta, esto se debe a que lo primero que salió en la columna de chismes al día siguiente de su presentación es como destacaba su presencia. Naturalmente hay que darle protagonismo primero a Lady Sarah por su mérito con la reina y aún así fue opacada; al parecer al escritor de la columna pareciera que estaba algo cansado de vivir como un ser libre pues la comparo a ella y Lady Sarah cuestionando la decisión de la reina; nadie están idiota para hacer enojar a la máxima autoridad de Inglaterra sin un buen motivo. Bueno, al menos esto la acaba de poner en el foco de sociedad; el problema es que ahora sí no debía bajar la guardia bajo ninguna circunstancia, puede ser que hasta surgan rumores de que ella misma pago para esa publicación para promocionarse en la sociedad. Ya quisiera ella esa solvencia para pagar por un chisme.
-¿Algo bueno en el periódico señorita?- pregunta Zita mientras le servía a Adelina el desayuno e sus cámara privada.
-He sido notada por la lista de chismes, aunque no sabría decir si es algo bueno o malo, me describen como el mejor prospecto que la reina no presto la atención necesaria.- le explico doblando el diario- No importa lo que necesito es el furor de la noticia, aunque encuentro esa descripción algo peligrosa- admite ante su doncella.
-Sinceramente no conozco a ninguna debutante además de la señorita Rossie Williams y la señorita Marie Ayers; pero estoy segura que usted es la señorita más hermosa de la temporada- habla Zita con convicción.
-Niña de lengua dulce, de tanto que estás conmigo ya hasta sabes halagar a tu ama- la regaña con algo de diversión.
Zita solo suelto una sonrisa al ver que logro que su señorita se relajaba, claro que le costó un golpe juguetón por parte de esta cuando se levantó de su silla. Adelina no era tonta, después de tantos años juntas sabía que Zita quería animarla por lo de la columna, era algo bueno, pero había cosas que era mejor no decir no fuera que de alguna forma llegara a oídos de alguien que la podía meter en problemas.
-Escribe una carta a la marquesa diciendo que acepto la invitación para tomar el té de la tarde y salir al bailé de la Duquesa desde su mansión, llevaré conmigo a las niñas así que llama a las nodrizas y las aya para que las cuiden y las protejan cuando se devuelvan- le informo estirándose después de golpearle la frente de la doncella.
-Si señorita- obedece- ¿Quiere salir a montar a caballo? Puedo preparar al sirviente para que la siga- pregunta conociendo el humor de Adelina probablemente quería salir a serenarse mientras el roció matutino la acompañaba.
-Prepara todo;- asiente- y cuando vuelva prepárame un baño frío, tengo calor- le informa dando su última instrucción.
-El ambiente está fresco; es necesario llamar al médico- se asusta al oírla.
-Es el otro calor- le informa mientras jugaba algo coqueta con su cabello mientras ella misma seguía estirándose.
La doncella soltó un suspiro al saber que no era algo de preocupación, pero rápidamente salió para preparar todo, sabía que los calores de su señorita eran la prueba de su fertilidad y, era en parte su culpa; había sido a través de sus propias enseñanzas, adquiridas durante los años en que sobrevivió como cortesana, que Adelina aprendió a conocer su cuerpo con una rapidez poco común. Sin embargo, no toda la culpa podía atribuírsela. Adelina poseía una capacidad extraordinaria para aprender; había asimilado cada lección con tal intensidad que su propio cuerpo parecía responder con mayor sensibilidad de la esperada. Por parte de Adelina ya se había acostumbrado a sentir cierta frustración al no tener quien la ayude a calmarse y teniendo que hacerlo ella misma, rezaba que está situación fuera más beneficiosa durante el matrimonio, porque ahora que era soltera lo consideraba un martirio.
Era temprano por lo cual cuando llegó a Hyde park este se encontraba algo abandonado; los nobles eran perezosos y no eran madrugadores por lo general pero el que se levantaba a estas horas mínimo estaba haciendo sus propias labores. Un paseo corto era algo que le permitirá relajarse además le encantaban los alrededores del lago y podría ir y volver sin ningún problema a su casa, lo cual era bueno y si encontraba algún caballero (cosa que dudaba) se las arreglaría para comenzar más temprano su juego.
Cuándo salió con el lacayo, se sintió algo más reconfortada, la brisa del inicio de la mañana era cómoda y le permitió serenarse lo suficiente como para acortar su paseo matutino y no preocupar a nadie con su ausencia prolongada. Cuando llegó al punto donde por lo general le gustaba descansar debajo de los árboles sintió que alguien la observaba; unos metros más adelante se veía aún caballero cabalgando en su dirección, bajo rápidamente la mirada y la desvío para admirar al lago, una dama respetable nunca miraba a los hombres más de lo necesario o sería indecorosa.
-Julius, devolvamos- ordenó al lacayo.
El sirviente asintió a la orden, pobrecito, era huérfano y también mudó; la vizcondesa lo contrato por medio del ama de llaves, después de todo, los secretos de la mansión del vizconde tienen que morir con la servidumbre y era más fácil si estos físicamente no podían hablar. Adelina solo apoyaba el hecho de contratar a personas que los demás dejarían morir en la mendicidad, además como los sacaron de las calles eran muy leales, en tiempos de dificultad un techo y un plato de comida eran muy valorados.
Cuando siguieron su camino el jinete que la había estado observando se acercó a saludar. Era un hombre de tal vez unos 25 años como minimo y por sus prendas se notaba que tenía una posición acomodada. Era guapo, Adelina lo tenía que reconocer; el hombre tenía los ojos oscuros y penetrantes además de tener un cuerpo tan definido que hacia que fuera apetitoso a la vista de una mujer que ya conocía los asuntos de la recamara como lo era Adelina y no hablar su cara que era agradable a la vista además de tener el bello facial bien recortado, su tez era algo morena debido al sol, probablemente le gustaba estar mucho al aire libre. La conclusión mental de Adelina es que ese hombre debía ser un amante excepcional, lo podía saber con solo mirarlo; si estaba casado, la mujer que era su esposa debía ser una de las pocas que no sentían tanto asco al acto conyugal.
-Buenos días Señorita, es la primera persona que veo en Hyde park a esta hora y que no es de la servidumbre- la saluda el caballero, naturalmente Adelina hace una reverencia cuando recibe el saludo.
-Mi honorable caballero, agradezco el halagó, soy alguien que prefiere el roció matutino así que espero no haberos incomodado en vuestra propia excursión- le responde el halago mientras inflaba sutilmente su pecho para que resaltará.
Que el cielo la perdonará, pero como se les ocurría permitir que esa tentación de hombro se le atravesará estando ella como yegua en celo, ya más tarde se confesaría por andar de lujuriosa pero por ahora iba a practicar un poco sus artes de debutante y deleitar su vista con severo semental. Ya fuera alguien elegible o no, quien sabe si más tarde necesite un amante cuando su matrimonio se lleve acabó y le genere frustraciones.
-Me temo señorita que se ha equivocado de título, soy un lord, específicamente Lord Archer y estoy admirando algo del paisaje antes de que el parlamento me encierre en sus cámaras- la corrige el hombre con delicadeza.
-Lo lamento mi lord, pero me temo que no alcance a ver la insignia de su familia, disculpe mi descortesía- se disculpo Adelina con su mejor actuación.
No había insignia visible así que podía estar mintiendo, pero igualmente lo miro directo a los ojos para bajar la mirada en el proceso como si de verdad la situación la hubiera avergonzado. Entonces se le ocurrió un pequeño juego, ya que él apenas le decía lo mínimo ella tampoco iba a jugar limpió, aunque siendo realistas ella nunca jugaba limpio por culpa del vizconde.
-Considero que es de mala educación que yo tenga conocimiento de su identidad y mi lord este a oscuras con la mía; me presento soy la señorita Adde- se presenta mientras le ordena sutilmente a su yegua moverse como si fuera a irse.
Parecía que Lord Archer había leído su intención de seguir cabalgando dejándolo a él colgado y rápidamente movió a su caballo para que siguiera el paso de la joven, esto alimento un poco el ego de Adelina al ver que su víctima había caído en la trampa, ajeno a eso rápidamente se puso alerta no fuera ella quien cayó en una, siempre había muchos caza fortunas entre los hombres y otros que se dedicaban a dañar la reputación de señoritas solo por diversión.
-Nunca la había visto en Londres- señala Lord Archer mientras galopaba aún ritmo lento pero constante.
-Londres es muy grande mi lord no se concidera imposible que nunca nos hubiéramos conocido- le respondió algo burlona.
Adelina sabía que se refería a que no la había visto en la alta sociedad antes pero quería estimular un poco la conversación y saber quién era realmente este Lord Archer. Si era buen prospecto no se detendría allí, en caso de que no fuera así, en un futuro podrían ser amantes.
-Me refería a que nunca la había visto en la sociedad- se explico mejor mientras fingia estar al pendiente del recorrido que realizaban.
-Fui presentada a la reina ayer mi lord, lo que es normal para una jovencita de buena familia,- le contesto y fingiendo indiferencia reviso la hora en su reloj- pero me temo mi lord que debemos dejar esta conversación para otro día, mi permiso para cabalgar está apunto de expirar y debo estar en mi mansión en un rato- le avisa con la intención de despedirlo, nada mejor que dejar a alguien colgado por la curiosidad.
-Entonces no me atrevo a retenerla, solamente déjeme hacerle una pregunta algo fuera de lugar- le dice Lord Archer tomando distancia para permitirle seguir su caminó.
-Mi Lord, como debutante debo mantener una reputación y mientras no se vea afectada lo considerare- lo interrumpe sutilmente Adelina dejando ver que no era alguien inocente o fácil de engañar.
-Me preguntaba si usted sería tan generosa para que me permitiera bailar con usted el vals en el baile de esta noche donde la Duquesa- se explico al ver que la joven lo había malinterpretado.
Para Adelina está fue una confirmación de que podía no estar mintiendo sobre su condición de Lord y si era así estaba dispuesta a sacrificar un poco de poder por comodidad pues la situación no era tan desesperada como lo fue en un principio para ella, ya había un hermano que podía heredar todo y si el Lord presente era alguien respetable le sería más fácil la situación, probablemente era otro vizconde o un barón que ella no reconocía por el momento pero que por lo dicho era parte del gobierno, pero eso ya la tenía algo sin cuidado desde que nació Adrián y mientras fuera más activo que el vizconde en la sociedad y en la corte todo podía servir.
-Me temo mi lord que por lo general no soy tan generosa como para dar mi respuesta en estos instantes; pero puede intentarlo durante el baile y averiguar mi respuesta- le contesto tomando algo de impulso y haciendo una reverencia para despedirlo.
Julius se las arreglo para seguirle el paso a Adelina hasta que perdieron de vista a Lord Archer, luego de eso regresaron rápidamente a la mansión para evitar sospechas de ese Lord por si se le antojo seguirla.
-Sobra decírtelo pero no informes a nadie sobre lo que pasó en mi recorrido ¿Entendido?- le ordena a Julius mientras arreglaba el uniforme del hombre con gestos seductores.
Era así como lentamente Adelina se había tomado casi todo el control de la casa además de practicar sus artes de seducción en el proceso, obviamente esta no fue la única estrategia que había usado, no iba a seducir a toda la servidumbre masculina que había en el vizcondado, ni más faltaba, además no iba a funcionar con las mucamas. A los que naturalmente no iba a seducir ya sea por viejos, feos o casados les ofreció discretamente otros beneficios y a las doncellas otro tanto, al principio fue difícil pero cuando nació Adrián la balanza de poder se inclino más a su favor.
-Buen chico- lo felicito como si fuera un perro al ver que el muchacho asentía frenéticamente.
oOo
-Lord Archer me dijiste- le volvió a repetir la marquesa a su ahijada.
Era recién pasado el mediodía cuando la Marquesa llevo a Adelina, a sus hermanas y hermano, junto a sus propios hijos y su cuñado más joven al jardín de su mansión para que estos jugarán antes del té de la tarde. Adelina había esperado a que todos los niños se alejaran a jugar con sus aya para poder hablar tranquilamente con su madrina sobre lo sucedido está mañana, Adelina no se había guardado nada de lo sucedido en el encuentro, ni siquiera su propia calentura.
-Si madrina te lo aseguro- le insistió Adelina.
-Es que esa descripción y ese nombre no me son conocidos; debe ser un lord escocés, irlandés o tal vez alguien que heredó recientemente el título, incluso es posible que te halla dado algún apodo y no el apellido o su nombre- le explico después de rendirse en intentar recordar que Lord de los que conocía podía encajar en esa descripción.
-Eso mismo pensé al principio por eso no le di mi apellido o mi verdadero nombre, pero después de hablar sobre el baile desaparecieron varias dudas- confesó Adelina sobre lo sucedido.
-Si nombró el baile de los duques está noche es muy probable que lo encontremos y si hiciste bien el trabajo realmente está deseando ese vals por lo cual no dudo que te busque activamente.- le señala la marquesa frustrada- Dime: ¿Es realmente más guapo que tu padrino o es tu calentura hablando por ti?- le pregunto en un susurró.
-Madrina usted sabe que yo a mi padrino lo respeto mucho y no soy capaz de verlo de esa forma, si realmente aparece usted juzgara, aunque yo nunca la he visto infeliz en su matrimonio como para que busque amante- le contesto de igual manera mientras usaba su abanico para tapar su cara algo abochornada por la pregunta.
-Oh no, mi matrimonio es perfecto, corrí con más suerte de la que esperé encontrar con Andrew, estos años de convivencia me permiten confirmarte que pude conocer el amor; sinceramente soy una mujer con suerte- le confirma su satisfacción con su matrimonio.
-Ahora que lo pienso mi padrino podría saber algo, ¿Qué no estuvo hoy en la sección del parlamento?- pregunta Adelina recordando que él le había dicho que estaba en el parlamento.
-Oh no mi querida así ni yo me atrevo, bien sabes que tú padrino es muy celoso con ustedes y si abro mi boca querrá saber todos los detalles y estarás en problemas- le recordó la marquesa.
Mentiras no eran; cuando las hermanas del marqués comenzaron a salir a la sociedad, con la salida de Adelina se acercandose más y luego con nacieron las hijas de la pareja. El propio marqués le confesó a su mujer que el hecho de haber sido un sinvergüenza antes del matrimonio lo pago, pagaba y pagaría; teniendo que cuidar a sus hermanas, ahijada e hijas de todos los hombres malintencionados que había en la alta sociedad. Y eso que el marqués solo tenía la reputación de libertino pero no de embustero con las señoritas, ahora le dolía no haber sido más honorable en aquellos años porque ahora no estaba en paz con la reputación de las cinco mujeres a su cargó, solo faltaba que aumentará el número de hijas para que su culpa aumentará más.
-Que el cielo me ampare a mi y a las niñas al momento de buscar marido y que allá bendecido a Blaire y Stella por haber pasado primero por este tormento de tener un perro guardián muy celoso- se burlo Adelina al recordar la actitud del marqués.
-No te burles de tu padrino- la reprende la marquesa mientras le da un golpe con el abanico de forma juguetona.
-No le prometo nada madrina- jura algo divertida Adelina.
Selene sabía que debajo de toda esa voluntad inquebrantable que poseía Adelina aún se encontraba una niña que nunca pudo ser una niña y que se manifestaba en esos pequeños momentos, dónde sabía que estaba protegida y que no tenía que sobre pensar para sobrevivir, eso le gustaba a la marquesa, ojalá ella hubiera tenido esa fortuna pero ahora ella podía dársela a Adelina y de ella al resto de hermanos White y sus propios hijos.
-No pensemos más en eso, más bien dime: ¿Ya elegiste que joyas usarás está noche?- le pregunto cambiando el tema.
-El vizconde saco esta mañana las joyas de la abuela especialmente para mí;- confesó- nunca pensé que lo fuera a hacer, son muy valiosas, creo que si mi memoria no falla fueron un encargo a un joyero ruso- le explico el origen de las joyas.
-Entonces me imagino que el vizconde te dio una corona tipo kokoshnik- comento sorprendida la marquesa ante la posibilidad de apreciar la belleza de un accesorio tan comentado por las mujeres.
-Si y es muy bonita, pero la tengo preservada para el día de mi boda. No, más que todo me fijé en una diademas parecidas a broches además de seleccionar algunos pendientes, collares y manillas para la temporada- le explico al verla tan sorprendida.
-Buena elección, a veces es bueno ser más discreta al elegir los accesorios.- la elogia su madrina- Tenemos que salir de la mansión rondando las seis para llegar a tiempo, cuando terminemos el té tienes permiso para retirarte y comenzar a prepararte- le avisa.
Adelina no discutió, si su madrina le decía que comenzará temprano a prepararse lo haría. Pasado el té de la tarde quiso retirarse pero sus hermanas menores se colgaron de sus faldas llorando que querían verla vestida como una debutante en toda regla, Adelina no tenia corazón para negarse por lo cual envio una nota al vizconde y solo devolvió a los gemelos a la casa de sus padres; Aline y Annastacia se quedarían con ella en la casa de los marqueses, algo bueno porque las actuales criadas de la marquesa también se beneficiaron de sus años de estudios y obtuvieron la responsabilidad de obligar a estudiar a sus hermanas mientras llegaba la hora de salida.
Adelina se dio un baño frio para que su piel se viera reluciente y más pálida a la luz de las velas, seguidamente las doncellas le pusieron el vestido azul oscuro que había escogido estratégicamente para que las joyas y su piel pálida resaltaran más durante la noche, en cuanto al peinado era bueno que ella fuera de cabello ondulado, le daba más encanto y naturalidad a sus peinados. Al llegar el momento de ponerse la joyería y mientras terminaban de maquillarla Adelina mando a llamar a su hermanas menores para que la vieran salir a su primer baile, por lo cual les iba a dar el honor de elegir las joyas de esa noche.
-¡Te ves hermosa Adde!- exclama asombrada Annastacia cuando entra a su habitación y la ve.
-Que envidia ya quisiera ir yo a bailar como tú- dice con pucheros Aline al ver las galas de su hermana.
-Si estudias lo suficiente y a mi me va bien en el matrimonio te prometo que yo misma seré tu escolta en los bailes dentro de seis años Ally- le prometió Adelina a su hermana mientras le tocaba la nariz jugando.
-Prometo estudiar muy duro para tener un vestido asi de bonito- promete emocionada Aline.
-Yo también quiero un vestido bonito- reclama Annastacia lanzándose al regazo de su hermana.
-Vale, vale; cada una tendrá un vestido bonito cuando salga a la sociedad.- les prometió Adelina- Por ahora ayúdenme a escoger que joyas usar.
Ambas niñas sonrieron contentas ante la petición de su hermana mayor y procedieron a mirar el joyero que su hermana había traído a la mansión de los marqueses. Por el lado de Adelina no era capaz de contener las sonrisas que le provocaban sus hermanas pequeñas ante su inocencia; cuando era más joven se impacientaba mucho y de forma injusta con Aline por ser tan diferente a ella, ahora siendo ella más madura entendía que había hecho bien su trabajo de protegerla pues ella tenía el temperamento y el carácter de una señorita sin preocupaciones en sus años de preparación para salir a la sociedad.
Adelina se arrepentía un poco por sus pensamientos de aquel entonces, pero ciertamente vivía muy preocupada por el destino de las más pequeñas y nunca se detuvo a pensar que tal vez ella era la diferente y no sus hermanas, al menos nunca había hecho o dicho algo imperdonable a sus hermanas pequeñas. A diferencia de sus hermanas, ella no tuvo alguien que la protegiera como una fiera de los desmanes de sus medios hermanos, solamente se sintió protegida al lado de los marqueses que la habían tratado como si fuera su propia familia, incluso recordaba con mucho cariño las ocasiones en las que dormía con ellos, con las hermanas de su padrino o con su madrina a solas en su cuarto; como si todo eso fuera una pijamada donde al tenerla en brazos le trasmitieran la calidez que no pudo sentir del todo hacia su madre.
-Adde estos serán tus accesorios- presenta con orgullo Annastacia- Ally y yo los escogimos para ti.
-Serás la debutante más bonita de todas hoy en la fiesta- asegura orgullosa Aline.
-Dejen de repetir eso que me sonrojó- fingió estar avergonzada Adelina.
Adelina ordenó discretamente a las doncellas que procedieran a ponerle las joyas que las niñas habían elegido para ella por lo que rápidamente le pusieron la diadema baja con diseño de flores, los pendientes de plata junto al collar a juego y una pulcera de plata con un diseño parecido al del collar; el problema era el broche del pecho pues parecía que la doncella tenía dificultades para ajustarlo.
-Déjame ver el broche;- pidio Adelina al ver que la muchacha no se atrevía a acercarse e intentar ponerlo en su sitio, por lo cual se lo dio con facilidad- ya veo el problema, este no un corsage brooch es un pendiente viejo que guardé.- explico al ver el problema- Fue un regalo de cumpleaños de los marqueses, una tarde salimos a una merienda a Hyde park y perdí el otro par aún así conserve el que quedó- le relata a sus hermanas.
-Es muy bonito; deberías hacerlo broche mira que ya lo confundimos nosotros, además tiene la inicial de nuestros nombres una A muy bonita- le aconseja Annastacia al ver el pendiente.
-Lo pensé durante un tiempo, luego me dije que lo haría un dije para algún collar pero al final se quedó al fondo de mi joyero, tal vez en estos días me acuerde y le pida a mi madrina contactar el joyero para arreglarlo- le confesó devolviendo el pendiente a la sirvienta para que lo guardara en el joyero.
Al final Adelina saco un broche a juego con el labrado de flores que sus hermanas habían elegido, cuando estuvo lista camino hasta el vestíbulo con sus dos hermanas pequeñas detrás de ella saltando emocionadas, al final del vestíbulo los dos marqueses admiraban complacidos como esa dulce niña que ellos acogieron se había vuelto una señorita.
-Ya eres toda una señorita- elogia la marquesa al verla.
-Mi lady, ¿Verdad que mi hermana es la señorita más bonita de todas?- pregunta Aline colgando del brazo de Adelina.
-Claro que lo es,- le aseguro a las dos niñas- pero vosotras dos deben ir a la guardería, la cena se os servirá allá y después de eso vas a dormir- les avisa la marquesa.
Las dos niñas se soltaron de los brazos de su hermana decepcionadas y siguieron a una de las doncellas encargadas de cuidarlas, Adelina las vio desaparecer por los pasillo mientras sonreía por su parte los marqueses la animaron a salir con ellos en dirección del carruaje donde ya se habían acomodado los sirvientes que las iban a seguir al baile. El camino paso en un silencio cómodo y expectante que Adelina no podía negar que es parte por su propia necesidad de calma antes de ser arrojada ante la sociedad de forma tan cruda como lo es un baile; además una parte de ella seguía esperando que ese misterioso Lord Archer apareciera para pedir ese vals.
Una de las razones por las que lograron salir tan temprano era evitar el interminable embotellamiento de carruajes que se formaba cada vez que la nobleza se congregaba para un gran evento. Era un inconveniente que muchos aristócratas pasaban por alto en el afán de reunirse y, como consecuencia, terminaban atrapados durante horas entre una interminable fila de coches y caballos. Por ese mismo motivo, Adelina insistió en madrugar el día de su presentación. Calculo que la reina estaría de mejor humor al recibir a las debutantes durante la mañana, cuando aún no estaba fatigada y, por lo tanto, era más probable causarle una impresión aun más favorable que si se hubiera presentado más tarde ese día. Además, la sola idea de permanecer encerrada en un carruaje durante las horas de comida, esperando su turno para ser presentada, le resultaba insoportable.
Lo que casi nadie sabía era que aquella presentación anticipada solo había sido posible gracias al vizconde. Él había tenido que exagerar el deterioro de su salud para convencer a la Corte de conceder a Adelina el permiso de debutar antes de cumplir los diecisiete años. Aunque, en algún momento sospecho ella, quizá aquella enfermedad no fuera una mentira del todo pues el comportamiento del susodicho cambio drasticamente de un momento a otro. Después de tantos años entregado a una vida de excesos y desenfreno, era inevitable que el cuerpo terminara por reclamar la deuda.
-Llegamos mi lord- aviso el sirviente abriendo la puerta del carruaje.
Adelina salió de su ensoñación y conto los segundos mientras caminaban hasta el vestíbulo de la mansión de los duques, donde las doncellas terminaron de arreglar los vestidos y guardar los abrigos y chalinas; seguidamente le entregaron el primer carnet de baile de su vida, esa tarjeta la iba a conservar como recuerdo de su segundo paso firme para lograr su objetivo, salvarse a si misma y a sus hermanos de un destino fatídico; la miseria.
-¡Los excelentísimos Marqueses de Pemberton y la Señorita Adelina White, hija de los Vizcondes de Ravenscrof !- Los anuncia el portavoz cuando entran al salón de baile.
Adelina caminaba con cuidado detrás de sus padrinos, permitiéndose evaluar la estancia, ya varios nobles estaban acomodados en sus circulo sociales habituales y las debutantes junto sus madres comenzaban a murmurar sobre como pescar un buen pretendiente esa noche; las que llevaban más de una temporada tenían que asegurarse de no quedar como floreros y competir con las debutantes, mientras que las debutantes tenían que conseguir la atención de los hombres para que no consideraran que eran un fracaso en sociedad desde su primera velada. Que hermoso juego de poder se formaba en un solo lugar; lastima que Adelina fuera una depredador oculto incluso para las propias señoritas casaderas.
-¿Esa es Lady Sarah?- pregunta disimuladamente la marquesa a su ahijada.
-Si, la que parece un tartaleta rosa mal decorada; la de vestido celeste es la Señorita Ayers y la de vestido blanco con rosa es la señorita Williams- le responde en un murmullo señalando a sus conocidas que ya estaban en un rincón.
-¿Porque las únicas que se ven decente es la señorita Ayers?- murmuro con un puchero disimulado la marquesa.
-Si lo desconoce usted que es "amiga" de sus madres menos voy saber yo- le contesto Adelina con algo de ironía.
-Sus esposos son aliados políticos y vecinos de tu padrino a ese saco no me metas- la regaña debido a la indignación.
Sonreían con su sonrisa mentirosa mientras se acercaban al grupo; la verdad era que de las amigas de la marquesa ninguna tenia hijas aun en edad de debutar por obvias razones de la edad, otro tanto tenían hermanas más contemporáneas con Adelina pero ya tenían como minimo tres temporadas fuera por lo cual no se juntarían mucho con una debutante tan prometedora como lo era Adelina a riesgo de quedar opacadas. En cuanto a los comentarios disimulados de la marquesa y su ahijada todo tenia una lógica muy fácil de entender, al ser familias más que todo con alianzas políticas ambas mujeres podían criticar un poco sus costumbres sin pena alguna entre ellas; por ejemplo:
El duque de Winterbourne era el padre de Lady Sarah y un viejo amigo del difunto marques, pero su interés por los asuntos domésticos eran nulos y su mujer era algo superficial queriendo ir a la ultima moda, por lo cual Lady Sarah habia crecido sin ver casi a sus padres; por eso cuando vieron a lo lejos al grupo, lo primero que se vio fue a Lady Sarah vistiendo un vestido rosa muy moderno que no le favorecía en nada a su apariencia, haciendo que se tuviera una mala impresión de ella.
Por su lado, el Vizconde Davenport venia de una familia más ligada a la milicia por eso era el estilo de vida de toda la familia era un régimen militar casi castrense, donde el deber siempre ocupaba el primer lugar. Por lo cual la señorita Marie Ayers era una persona muy practica con un carácter muy fuerte, era alguien con facciones armoniosas pero ese porte le quitaba mucho interés a la vista, además se veía rígida y sin brillo incluso usando una vestido que le favorecía.
Por ultimo la Señorita Rossie Williams era hija de un Sir dedicado al servicio diplomático para la corona, no era la más bella del grupo descrito, pero tenia un aire inocente además su madre tenia la tendencia de aniñarla más de lo que su propia personalidad era; al menos era la más agradable del grupo en trato.
Estas eran unas de las muchachas que se presentaron con Adelina y con las que tenia una conexión más directa, habían un puñado más que ellos conocían pero aun no habían llegado a la fiesta, aunque siendo realista Adelina prefería no estar con Lady Sarah que la consideraba algo hueca y podía tolerar a las otras dos que eran por lo menos más reales y si le tocaba elegir se llevaba a Marie, su carácter le era más familiar; Rossie le generaba ansiedad de tanta inocencia, soportaba la de sus hermanas porque eran niñas, pero esa ingenuidad en una muchacha de 18 años era sinceramente mucho para su carácter.
-Mis ladys- saludan al llegar al grupo.
-Lady Pemberton, señorita White; pensamos que no iban a venir- saluda Lady Winterbourne, con el desprecio disimulado.
-Cómo podríamos perdernos el primer baile de sociedad de mi dulce ahijada- le responde ignorando abiertamente la ofensa-Adelina tiene que lucir ese hermoso vestido- señala el vestido de su ahijada como si fuera especial.
Entre conversaciones falsas y ataques encubiertos pasaron los primeros minutos de la velada hasta que comenzó el momento de comenzar los sets de baile. Durante toda la primera parte Adelina estaba orgullosa de decir que fue un éxito en el mercado, lleno casi toda su tarjeta a excepción de los dos vals que se habían prometido para esa velada, no lo había llenado porque para bailarlos se requería la autorización de la chaperona debido a la cercanía que puede generar y la marquesa era muy desconfiada con dejar que Adelina bailará a la ligera con un hombre la primera noche ese tipo de bailes, ajeno a eso querían ver si aparecía ese afamado Lord Archer.
-Oí que la Duquesa había invitado al duque de Richmond a la velada y que debería estar por llegar- le dijo Rossie a Adelina y Marie en un receso que tuvieron.
-Mi padre me habló de él;- recordó Marie- era el hijo segundo del anterior duque por lo cual se dedicó a la milicia muy joven y a tenido méritos militares en las campañas que estuvo, es una lastima que el resto de la familia allá muerto en un accidente en el mar hace un año, con apenas 25 años él estaba de campaña en la India y tuvo que volver para hacer frente al asunto- explico Marie lo que ella había oído.
-Sinceramente alguien interesante, pero ese tipo de Lores por lo general solo vienen a hacer vida social y reintegrarse a la sociedad, dudo mucho que ya tenga ánimos de casarse apenas terminado su luto- analiza Adelina mientras toma un poco de vino.
-La señorita Adelina tiene razón, por eso señorita Rossie es mejor no acercarse a él- concede Marie para proceder a amenazar a Rossie.
-¿Ahora yo que tengo que ver?- pregunta fingiendose ofendida por el señalamiento de su amiga.
-Nuestra querida Rossie no te hagas la inocente, tu vives en un cuento de hadas al momento de buscar esposo y el duque coincide con tus ideales; te conocemos también que eres capaz de arrastrarnos a alguna tontería.- la delata Adelina-Deja hacer el ridículo a Lady Sarah que conociéndola está pensando lo mismo que tú- le señala a la muchacha que estaba ahora al lado de un hombre y de su madre.
Rossie disimulo lo mejor que pudo su puchero, sabía que sus amigas se lo decían por su bien pero es algo que ella no podía evitar porque ¿Qué mujer no sueña con tener un marido guapo, joven y de sangre azul?. Todos sus libros le decían que el amor era algo maravilloso y ella incluso llego a conocer a uno de los difuntos hermanos del actual duque y podía decir que era muy agraciados por lo cual Lord Richmond debía ser igual de agraciado. Solamente las pragmáticas de sus amigas pensaban que era un desperdicio.
Adelina por su parte sabia lo que pasaba por la cabeza de Rossie sin que esta lo dijera, era tan fácil de leer que era una molestia, fue tanto que cuando miro a Marie sabia que ella estaba en las misma, pero solo Adelina podía entender hasta cierto punto a la mayor del grupo gracias a que creció rodeada de varias mujeres que tenian un pensamiento parecido, Marie fue diferente; a Marie su padre, el vizconde de Davenport, nunca la dejo leer ni medio libro sobre el romance diciendo siempre que era una perdida de tiempo y que pudría la mente de la mujer, era a su forma igual de revolucionario que la marquesa, pues al ser Marie su única hija le permitió estudiar hasta cierto punto con sus hermanos varones lo que formo ese carácter tan rígido de Marie. Adelina no solo estimaba a Marie por su carácter pragmático, sino que reconocía que era una mujer mucho más culta que ella, podía decirse que era la más completa de ellas en cuanto a conocimientos.
-Debo buscar a la marquesa antes de que comiencen los dos vals, si me disculpan- recuerda Adelina despidiéndose por el momento.
Adelina despareció por un pasillo mientras oía de fondo la entrada del Duque de Richmond, pobre alma que seria asediado por madres e hijas por igual con tal de sacarle un poco de atención o que las invitara a un baile si es que tenían la tarjeta aun disponible. Por su parte Adelina encontró un rincón con ventanal para apoyarse y proceder a divagar; hasta el momento ella tenia una cantidad de pretendientes sorprendentes, incluso se las arreglo para ayudar a sus dos "amigas" a rellenar sus tarjetas empujando los que llegaron después de que comprometiera todos los demás bailes; además habían otros que con solo intercambiar unas palabras sabia que sus caracteres eran más manejables para ellas que para la propia Adelina, esos también los desvió de su foco principal.
Esta era parte de su estrategia, sabia que si ella se casaba tenia que tener conexiones con más nobles además de sus padrinos por lo cual no podía dejar a nadie volando por su atención y si hacia de cupido para la mayor cantidad de damas y caballeros estos siempre tendrían una buena impresión sobre ella y podría establecerse como alguien destacable en su circulo. Por eso también se le había inculcado tener fuertes relaciones de "amistad" con todas las jóvenes que debutaban en su temporada o en temporadas cercanas a las cuales ella saldría a sociedad, era un método por el cual ella tendría una fuente de respaldo en su matrimonio.
Todas estas cavilaciones se vieron interrumpidas cuando oyó el sonido de unos pasos acercándose, por la forma del sonido de la suela debía ser un hombre, cuando estuvo medianamente cerca lo pudo distinguir por el reflejo del cristal y se volteo dándole una reverencia rápida y fue ella la que abandono el pasillo antes de que se dijera algo; la reputación de una dama era más frágil que una flor por lo cual no se atrevió a tentar su suerte hablando con ese hombre, si hubiera sido su padrino ella lo hubiera reconocido a la distancia, por lo cual recordando su idea original comenzó a buscar a sus padrinos en el salón. Tardo un rato pero los encontró a los dos hablando cerca de la mesa de aperitivos; segunda cosa positiva del asunto, ya estaba terminando el primer vals, ahora solo faltaba sobrevivir al segundo.
-Te estuve buscando- la reprende en un murmullo la marquesa.
-Me sofoque y estaba en el pasillo lateral- le contesto de igual forma.
-No sabes de la que nos perdimos las dos- le susurra mientras ve como el marques se retira un poco como si mirara al fondo.
-Que maravilla; me acabo de perder un escandalo y a solo un día del inicio de la temporada- murmuro algo sarcástica Adelina.
-Su gracia- saluda el marques cuando llega la persona que estaba mirando mientras las mujeres hablaban.
Ambas mujeres voltean mecánicamente y hacen una reverencia al hombre que se acerca al grupo, cuando levantan la cabeza ambas se sorprenden internamente al ver al duque, pues este era nada más ni nada menos que el afamado lord Archer que Adelina se había encontrado en la mañana. Naturalmente las miradas de Adelina y Selene se conectaron diciéndose lo mismo <<Si es un Lord>>, momentos como estos es que ambas agradecían esa capacidad para mentir incluso estando delante de un imprevisto.
-Lord Pemberton es un placer volver a verlo, no lo veía desde la presentación de mi hermana hace un año; recuerdo que en los ultimos años mi hermano mayor escribia muy seguido de su buen amigo el marques,- corresponde el saludo dirigido- No sabia que usted estaba en el baile, pero es muy grato verlo- reconoció jovialmente.
-Su difunto hermano fue un amigo muy cercano desde nuestros años en Cambridge, que en estos momentos este descansando en paz. Recuerdo con mucho agrado aquella invitación que extendió su familia a mi persona aquel año para ir de caza a vuestras tierras, recuerdo también que su gracia estaba con nosotros durante varias de la salidas antes de irse al ejercito.- recuerda nostálgicamente- No le he presentado a mi esposa la marquesa, Selene, y a nuestra ahijada la hija mayor del Vizconde de Ravenscrof la Señorita Adelina White que fue presentada ayer ante su majestad la Reina- señala a las dos mujeres que habían estado en silencio durante todo el intercambio.
-Es un gusto conocerlo su Gracia, lamento mucho su perdía pues al igual que usted me temo que mis padres murieron a muy temprana edad- le da sus condolencias recordado su propia perdida.
-Le doy mis condolencias su gracia- fue lo único que acato en decir Adelina.
Podía sentir su mirada en ella por lo cual procedió a fingir indiferencia, aveces era la mejor arma en ese tipo de situaciones, además dudaba que el duque la delatara por su encuentro en la mañana, más bien parecía dispuesto a jugar su juego y pedir de manera indirecta aquel vals que le solicito en la mañana. Aunque puede que también allá perdido el interés en ella, Adelina no podía saberlo, después de todo ya había sido atacado por la horda de madres de debutantes y probablemente perdio el interes en la danza.
-Me imagino que vino a despejar la mente su gracia- infirió la marquesa motivando la conversación.
-Si, aunque no soy aficionado al baile se tiene que hacer debes en cuando una aparición en este tipo de eventos- le respondió Lord Archer a la mujer.
-Me dio la impresión de verle asediado por las madres- se burla un poco el marques.
-Eso fue hace un rato, se perfectamente que debo bailar al menos una vez para ser notar mi presencia de una forma más digna; pero preferiría que fuera con alguna joven de familia que me sea cercana, bien sabe usted que soy más bien quisquilloso en lo referente a la compañia- le explica algo cansado mandando una indirecta pidiendo ayuda al que fue un gran amigo de su hermano.
-Nuestra Adelina es una señorita muy hábil en el arte del baile si tiene algún espacio puede bailar con ella- ofrece el propio marques a su amigo al entender el llamado de auxilio, después de todo el conocía lo que era ser asediado por las debutantes-Adelina querida ¿Tienes algún espacio en tu tarjeta?- pregunta el marques directamente a su ahijada desconociendo que tan solicitada había sido hasta el momento.
-Solo me queda el vals que viene a continuación padrino- le responde con calma y algo de indiferencia por tener ese espacio vacío.
-Mi lord, nuestra querida ahijada a sido solicita durante velada y ciertamente me las había ingeniado para preservarla durante los dos vals, pero teniendo en cuenta que la vamos a dejar al cuidado de un viejo amigo de la familia no veo porque no dejarla-Se dirige a su marido dando sutilmente su aprobación para permitir el baile mientras le informa a los caballeros el éxito aparente de la señorita en el mercado.
-Tienes razón mi Lady, no veo el inconveniente- da él también su aprobación- ¿Querida ahijada concuerdas con la sugerencia?- pregunta el marques.
-No veo razón para negarme.- le responde dando ella también su consentimiento, quería saber que le diría el duque si estaban a "solas"- Su gracia permítame registrarlo en mi tarjeta de baile- pide permiso mostrando su tarjeta.
Después de poner el nombre del duque en la libreta los dos hombres se retiraron un poco para ponerse al día con sus vidas; por su parte la marquesa y la señorita enlazaban sus brazos dándose aire con sus abanicos disimulando su propia conversación dando paso a la incredulidad de ambas, habían esperado cualquier cosa menos aun duque y más uno que era conocido del marques, si de casualidad el duque delataba a Adelina esta estaba jodida y estaría obligada a oír horas de sermones de parte de un marques celoso. Cuando inicio el vals Adelina dejo que el silencio reinara un momento para inquietar a lord Archer y obligarlo a hablar primero.
-Esta mañana tenia mejor humor Lady Adde- se burla el duque cuando están cerca.
-Me temo su gracia que concidero inoportuno y descortés de su parte darme un nombre falso.- jugo un poco con el orgullo del hombre haciendo eco de una molestia que no existia- Además soy señorita no lady, y si hubiera querido incluso le hubiera dado mi segundo nombre el cual ni siquiera se menciono en mi presentación el día de ayer el cual es Grace- le recuerda sutilmente mientras señala que ella pudo mentir de forma más descarada.
-No mentí del todo, Archer es mi segundo nombre; mi nombre completo es Elliot Archer Devereux.- corrigió su insinuación de tramposo- Aunque usted no es mejor que yo en ese aspecto Lady Adde- la señala recordándole que ella tampoco dio su verdadero nombre.
-No se me puede culpar a mi por proteger mi virtud de señorita ante un lord desconocido que no tiene en uso la insignia familiar;- se defiende de la acusación con enfado- aunque recuerdo nunca haberle dicho que era una lady- señala otra vez al ver que le da ese titulo.
-Admito que ninguno de los dos jugo limpio; y tengo que admitir que en el aspecto de proteger su inocencia hacia un desconocido usted tiene un punto, ajeno a eso la dejare ganar porque me concedió el vals- le concedió la victoria a su acompañante.
Y una victoria muy sucia, durante todo lo que llevaban de baile Adelina había jugado todas sus cartas de seducción. Puede que ya no le interesará como prospecto, pero no iba perder el ritmo que llevaba durante toda la noche; además tenía que admitir que le gustaba molestar mentalmente al duque con los roces "accidentales" y la pequeña vista sugerente de su escote, podia ver cómo se las arreglaba para controlar y redistribuir la tensión que le generaba; que interesantes eran los militares, capaz de seguir luchando incluso con todo en contra, después de todo Adelina no era tonta: el duque la deseaba desde que la vio en la mañana sino porque se molestaría en saludarla y acapararla en el vals de hoy.
-¿Seria muy avaro de mi parte si desde ya pido otra pieza de baile con usted?- pregunta con cierta inocencia.
-Esta noche me temo que es imposible, si nos vemos en otra reunión puedo pensar en conceder una cuadrilla si es que no se llena antes de que usted llegué- bromea sobre esa posibilidad.
-Prefiero tener todos sus vals de la temporada- señala con doble intención mientras apretaba sutilmente su cintura.
Al parecer su pequeño juego de poder no pasó desapercibido para el duque, aunque puede que lo consideraba un coincidencia, no podía leer del todo a este hombre; en general Adelina no podía leer del todo a los hombres que tenían un carácter tan rígido o se acostumbraron a estar en situaciones fuera de lo común y que necesitaban un control emocional alto. Ejemplo de esa situación era Lord Archer que fue militar y estuvo en el frente de batalla y tenía que mantenerse sereno bajo presión.
-No puedo prometer nada mi Lord- lo deja colgado con su insinuación.
Al terminar el baile Lord Archer la dejo junto a sus padrinos y se alejo de ellos con la excusa de haber visto a otros conocidos que le interesaba saludar, eso sí insinuó que le gustaría reunirse con el marqués más adelante e incluso estaría dispuesto a aceptar una invitación de parte de él a cualquier actividad que proponga; por su parte el marqués estaba encantado y extendió la misma invitación al duque.
El resto de la velada Adelina la paso como fue planeada en sus pensamientos; dos cosas para anotar:La primera es que no volvió a ver a Lady Sarah y la segunda es que el duque no volvió a bailar con ninguna otra mujer lo que quedó de noche; este último hecho provocó que todos murmuraran sobre ella el resto de la noche, ya mañana sabría que pensar cuando leyera la columna de chismes del periódico.Pero cuando al fin llegó a su casa y se preparaba para dormir entro su madrina con una sonrisa burlona que se asemejaba aún puchero pues intentaba contener la carcajada mientras la miraba con cierta burla.
-Hoy he confirmado que a mi adorada ahijada le gusta un buen pedazo de carne para la cena- se burla recordando que Adelina describió a Lord Archer como buen mozo.
-Oh madrina, no recuerde esas cosas, piedad de mi- le rogo frustrada y abochornada.
-Se perfectamente que después de enterarte que es un duque lo desechaste de la lista de elegibles;- le habla ya más calmada- más que todo tu buscas un hombre que pueda proteger los intereses de tu hermano pequeño y en caso de que el vizconde se vaya temprano pueda hacerse cargo de las niñas junto a tí; por lo que no buscas algo extremadamente poderoso y vistoso como un duque- señala rebelando los pensamientos de la jóven.
-Tampoco quiero un matrimonio tan desigual que si pasa algo no pueda protegerme- admite en un susurró Adelina.
Parte de la culpa por la cual su madre terminó en ese infierno se produjo por el hecho de ser ella la hija de un baronet que prácticamente era nuevo en el circulo social y no tenía una base política a diferencia del vizconde, es por eso que este último pudo salirse con la suya conservando sus malos hábitos mientras las torturaba a ellas.
-Ese es un miedo muy valido Adde;- admite la marquesa- pero aún así el duque resulta útil; todo hombre infla su ego al saber que le robó la presa a alguien- le insinúa de manera metafórica.
-Madrina usted es malévolamente brillante-elogia Adelina entendiendo la insinúacion detrás de esas palabras.
Si bien Adelina no apuntaba al duque y por lo menos el duque daba a entender que no la estaba pretendiendo el resto de la sociedad no sabía ésto y si Adelina se las arreglaba para atraer suficientes pretendientes haciéndoles parecer que estaban compitiendo por su atención contra el duque, podría hacer que su valor de mercado subiera y cuando llegara el momento haría que tuvieran la fantacia que se la arrebataron a un duque inflando a si su pequeño ego de hombres.
-Por algo triunfe sobre mis contemporáneos;- se auto elogia la marquesa- el éxito en el mercado matrimonial solo se puede ver si al realizar la unión de las familias estás pueden cumplir sus propósitos;- le argumento recordando que ella y el marqués pudieron cumplir cada uno sus objetivos- pero ahora no pienses en eso; descansa- le ordena mientras le acomoda la cobija.
-descansa madrina- se despide Adelina.
-Duerme bien Adde- murmura con dulzura la marquesa.
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