Capítulo 14 de 16
Algo bueno de las bodas, es que implicaban tener en cuenta todos los detalles y total atención a la situación, cosa que Adelina agradecía porque permitía que su mente descansará de:
A) El asco absoluto que le genero volver a su familia.
B) La ansiedad que tenia por sacar a todos sus hermanos de esa casa.
C) Sobre pensar como es que había terminado comprometida.
D) Como enfrentar a su madrina después de lo que paso en el punto C.
Sobra decir que Adelina tenia su mente hecha un ocho, pero como todo esto le pasaba a Adelina, todo tenia que tener una solución antes de terminar la semana, asi que tenia que ser productiva. Primeramente cuando Bayron y Brandon fueron a legitimar los contratos con el duque y el marques al día siguiente, Zita le paso las ordenes de Archer para sacar a la vizcondesa a Bath, mientras Adelina le preguntaba con era posible que el único de los hermanos (Ósea Brandon) que podía escribir sin mirar la hoja, que la información no quedaba deforme y que escribía mientras se hablaba al mismo tiempo a una velocidad impresionante; no hubiera sido capaz de trascribir por primera vez en su vida una conversación.
¿La respuesta de Brandon?
"Tu no tuviste que traducir ese desorden Adde". Con esto Adelina quedo frustrada pero que más se podía hacer; luego de eso estaba su propia correspondencia. Tenia que contestar todas las cartas de felicitaciones y decir que se pensaba que la boda seria a fin de mes; cosa realista porque ella y Archer tenían prisa de sacar a todos los niños White de la casa y eso solo podía pasar después de la boda, pero tampoco podían apresurarse por cuestiones de protocolo.
En su escritorio solo quedaban tres cartas sin responder; las primeras dos correspondían a Rossie y Marie mientras que la tercera era de su tío, el hermano del vizconde. Muy raramente entablaba mensajería con él, pues el hombre en cuestión odiaba a su padre y Adelina no lo culpaba, antes, este era un sentimiento compartido. Actualmente y si se descontara al vizconde y todos sus hijos (legítimos e ilegítimos), solo quedaban dos White más y solo uno de ellos seguía portando el apellido y es que era su tía Rose, hermana del anterior vizconde, y Frederick White, hermano menor del vizconde, su único tío paterno.
Si la disputa entre ambos hermano no fuera tan grave como lo era, Adelina no hubiera dudado que en caso de no existir Adrián el titulo hubiera caído sin problemas a su tío; pero como ambos hombres se odiaban a muerte, el vizconde prefirió jugar sucio y legitimar a sus hijos bastardos, en ramas de la familia que públicamente estaban extintas y que nadie se molestaría en verificar. Por su parte, Adelina se llevaba bien con su tío, después de todo ambos odiaban al vizconde y fue por eso que para fastidiarlo ayudo a agrandar la dote de Adelina en su momento, eso súmenle que no estaba casado ni tenia hijos en ningún sentido de la expresión, por eso al final todo quedaría para Adelina y sus hermanas.
-Mejor invitarlo y asi traen a la tía Rose- sentencio Adelina al final y comenzó a escribir la misiva.
Había estado muy dubitativa por que no quería pasar media boda sintiendo el odio de los dos hombres estando en la misma estancia, pero teniendo en cuenta de que él le había colaborado con su dote y que era la oportunidad de fastidiar a su padre y desviar toda su atención termino por decidirse y de paso invito a la anciana tía Rose para que las cosas no se salieran de control.
-¿Señorita ya termino toda la correspondencia?- pregunto Zita lista para enviar las cartas.
-No, espera hablo con mi madrina- le explico tomando las dos cartas que aun faltaban por responder.
En los dos días que habían transcurrido desde esa mañana, Adelina no había podido hablar con Selene, primeramente, porque había mucha gente en la residencia y era casi imposible sacar un tiempo a solas si una de esas cabezas era Stella, ajeno a esto, su padrino estaba tratando de reconquistar a su madrina en un intento desesperado para que lo perdonaran, acá otro fracaso en su lista de actividades de esta semana junto con el permiso de Adelina; lo peor es que el uno había desencadenado el otro.
En esos instantes Stella estaba siendo obligada a hacer las maletas porque su suegra aun seguía enferma y tenían que volver con sus hijos a cuidarla, mientras Blair ya tenia todo listo y solo estaba esperando a que su hermana se fuera de la residencia; era una medida de seguridad. Selene estaba más que feliz con ese arreglo y a estas horas debía estar descansando tranquilamente en su saloncito tomando una taza de té feliz de la vida porque no tendrá que pensar en temporadas sociales hasta que Liliana cumpla diecisiete.
-¿Puedo pasar?- pregunta Adelina a su madrina desde el marco de la puerta.
-Ya estas aca querida- le contesto burlona.
Adelina entro cual mascota regañada y cerro la puerta para después sentarse cerca a su madrina pero sin incomodarla. Selene esta recostada en el sofá del salón tenia la taza de té en el piso con una bandeja llena de frutas y galletas, además de que estaba con un libro en la mano mientras le caía el sol de la mañana.
-¿Terminaste tu correspondencia querida?- pregunto aun con la mirada en el libro.
-Me faltan dos y necesito su ayuda porque no se como manejarlas- le confeso incomoda.
-Adelina.- la llamo Selene tensando a la muchacha- Se que aun no entiendes mi posición y por eso estas como un gato caminando a mi alrededor pero... Cuando ese par se vaya hablaremos con más calma- le aseguro a su ahijada.
-Si- acepto ella avergonzada.
-Ahora dime quien esta dando lata- pidió sentándose en el sofá mientras se estiraba.
-Una que se paso de sensata y otra que es mala mentirosa- le informo dándole las cartas.
-La una quiere deshacerse de la evidencia y la otra busca como borrar el escandalo- infirió por la descripción de Adelina.
Adelina paso las cartas para que Selene las revisara; la de Marie era fácil de arreglar, solo quema la otra y escribe una carta de felicitación sin aludir a lo demás, el problema era la de Rossie, sus cartas se veían diferentes. La prosa y la letra de ambas cartas eran diferentes; la forma en la que describía la situación también era muy diferente, Adelina era lista, pero en contra de la experiencia de Selene, no tenia la ventaja; por lo cual es mejor consultar.
-Las fechas no coinciden; si vas a mentir siempre se busca la uniformidad hasta el punto que tiene un rigidez que parece una norma, o si no todos encontraran grietas en la mentira.- le señala los manuscritos- El problema ahora es que en esta te esta diciendo que espera verte en el baile de este fin de semana; no la podemos esquivar- le explica.
-¿No se supone que cuando un escandalo debería estar repudiada socialmente?- pregunto Adelina.
-No están fácil en esta ocasión Adde, es un baile de palacio y pesar de todo Sir Williams tiene su peso político aun intacto y la columnas de chismes solo publicaron los hechos más evitaron los nombres por lo que todo queda en insinuaciones por eso es que están desesperados por ponerse en contacto con todos los que puedan- le explico Selene todas las variables de la situación.
-Estoy perdida entonces- se quejo fastidiada Adelina.
-No necesariamente,- le recordó Selene- puedes usar al duque de escudo; mientras no se pierda de la vista de nadie otra vez- le dice algo burlona.
-¡Madrina!- exclama sonrojada.
Selene no perdió la oportunidad de reírse a costillas de su ahijada, era natural que sintiera vergüenza debido a su juventud; ya le había sacado a golpes la verdad del asunto con el duque y no desaprovechaba para reírse de ella, por otro lado Adelina estaba tan acostumbrada a lidiar con todos sus problemas de frente que aun no manejaba del todo el método indirecto. Aveces tienes que retroceder lo suficiente y esquivar los problemas porque no había mejor solución que esa.
-Bueno, parece que tendré que perdonar a Andrew mañana- se burla internamente Selene en voz alta.
-¿Ya no estas molesta?- pregunto asombrada Adelina.
-Querida como si no me conocieras; la molestia se fue cuando tu padrino firmo ayer los papeles en el despacho del duque, lo que estuve haciendo después de eso es amagarlo para que al momento de reconciliarnos en la noche yo la pase de maravilla- le confeso divertida y sin ningún pudor.
-No necesitaba la segunda parte, gracias- le dijo Adelina algo incomoda.
-Querida te enseñe sobre esos asuntos desde antes de que llegaran tus primeros días de guarda, vergüenza por el tema no debes tener, antes deberías comenzar a preocuparte por ti- le avisa con algo de burla.
-¿Y eso se debe a...?- pregunto frustrada.
-Una cosa es lo que aprendemos, otra la que pasa en la noche de bodas y de hay para abajo la situación cambia tanto como las estaciones- le da a entender.
Adelina estaba tan roja que podría hacerle competencia a una manzana, si se ponía a pensar en las dos veces que había estado con el duque, las dos veces fue el duque manejándola hasta que él se saciaba medianamente o ella quedaba sin aliento. Trago en seco, pero no quería pensar en eso, primeramente, porque aun era muy temprano para pensar en el duque, seguidamente, ella estaba en esos días del mes donde el calor le era insoportable.
-Tenga piedad de mi madrina que es probable que me ponga insoportable por el clima- le rogo Adelina hablandole con doble sentido.
-No te culpo;- la comprende Selene- a la Señorita Ayers dale la advertencia para que también este alerta y agradece las felicitaciones, a esos aliados no hay que perderlos, y... Hazte la tonta y no respondas a la Señorita Williams, perdón Lady Chase, cuando estemos en el baile no te despegues de su gracia y de nosotros; de todas formas eres una mujer comprometida ya no tienes que estar revoloteando por hay- le da la instrucción a su ahijada.
-Gracias madrina- le contesto Adelina.
-Con gusto mi niña.- la tranquiliza Selene-Recuerda que el duque pasara por ti para cabalgar en un rato- le recordó.
-Si señora- concordó Adelina demasiado sumisa para el gusto de Selene.
-No hagas esperar al duque- le ordeno y volvió a tumbarse en su sofa.
Adelina no la contradijo, salió de la habitación con las cartas en mano y algo de pesadumbre, sabia que su madrina tenia sus propios pensamientos pero ella aun no los comprendía y eso le generaba cierta angustia. Nunca la contradijo, nunca pensó fuera del camino que le había enseñado; tal vez tuvo un pequeño desliz por lo de Archer, pero aun asi no se desvió del camino de su mentora. Pero al final se encontraban asi.
Cuando Zita la dejo presentable para su cita con el duque se fue diligentemente a entregar todas las cartas al sirviente encargado de enviarlas; Adelina estaba un poco molesta por tener que enviar una carta tan escueta a Marie sobre la situación, pero con lo que le insinuó le pareció que era suficiente. Pero aun asi la idea de encontrarse con Rossie no le agradaba, a este punto de la temporada no quería lidiar con personas tan problemáticas como ella.
-Me imagino que tanto silencio significa que algo te esta perturbando otra vez- declaro Archer mientras seguía atento al camino.
-Hay personas que son una molestia de principio a fin- fue lo único que le dijo.
-¿A quien debo eliminar?- le pregunto Archer con una calma que ya no sorprendía a Adelina.
-Ya tiene un posible escandalo de por medio cortesía de su propia estupidez, solo necesitamos ignorarla lo mejor posible- le explico aunque admitía que tenia la tentación de decirle todo.
-Igualmente debería saber quien es el sujeto para ser tu escudo- le aviso Archer.
-La hija única de los Williams- le respondió en seco.
-Ni idea de quien es- admitió Archer.
-Mi lord me esta haciendo una broma ¿Cierto?- pregunta con algo de molestia Adelina pero al ver la cara de aburrimiento de su pareja comprendio que decia la verdad- La hija de Sir Luccas Williams, quienes estuvieron medianamente desaparecidos hace varios días- le explico con molestia.
-Ahh, la hija de uno de los desordenados de la corte;- reacciono al fin al oír mejor el origen de la dama- no tienes que preocuparte mi querida, ese caballero me evita como la peste, al parecer le infundo demasiado pavor como para entablar una relación social, mientras estés a mi lado no tendrás problemas- la tranquiliza restando importancia a la persona que molestaba a su prometida.
-Mi lord por favor el decoro- le pidió Adelina sabiendo que estaban en un lugar publico.
-Como si alguien se atreviera a refutarme, incluso tu piensas lo mismo- le respondió y la joven negó sutilmente mientras suspiraba.
El que Archer fuera un duque le daba varios beneficios, como por ejemplo ser una de las personas de más alto rango de la población solo por debajo de la familia real, teniendo opiniones fuertes que muy pocas veces alguien se atrevía a contradecir, el problema es que como fue militar no le gustaba guardar las formas del decoro como el resto de la sociedad; incluso Adelina se atrevía a jurar que insultaba como si el se le pagara por eso. El problema era, que si él quería seguir en el parlamento sin problema alguno como venia haciendo debía respetar incluso a los que le caían mal; eso incluía a los que llevaban una vida no muy limpia para su gusto.
-Mi lord...- volvió a intentar regañarlo.
-Esta bien no te mortificare más en ese aspecto, prometo intentar guardar mejor las formas- le contesta al ver la intención de la muchacha.
-Lo agradezco.- dijo ella con algo de escepticismo-Mi lord porque no me dice algo bueno, quisiera descansar de tanto ajetreo- le pidió a su prometido.
-Desde esta mañana tengo en mi poder la licencia especial del Arzobispo de Canterbury; podemos casarnos cuando este listo tu vestido de novia y tu ajuar- le aviso con una mejoría de humor.
-A fin de mes es una buena fecha; gracias por avisarme mi lord- le contesta con una sonrisa algo astuta, aunque al parecer la mirada de Archer le daba a entender que esperaba una fecha más cercana.
El vestido y el ajuar de Adelina estaban prácticamente listos desde que había comenzado la temporada; era muy exagerado hacerlo con tal anticipación, pero Adelina ya sabia que era muy probable que se casara ese año, además, incluso si se casaba el año siguiente Madame Mercier aun podría ajustar el vestido a la moda de esa temporada. Por lo cual decir que lo único que faltaba era el vestido y ajuar de Adelina era algo irónico por que este ya estaba listo desde antes que Archer se cruzara en su camino esa mañana a inicio de la temporada.
Por otro lado, incluso estando tan desesperada como lo estaba Adelina por sacar a sus hermanos de los dominios del vizconde, casarse apresuradamente solo daría de que hablar en la sociedad; un chismorreo que podría afectar la reputación de ambos con comentarios peores de los que se estaban haciendo sobre Rossie. Por lo tanto, por mucho que Adelina estuviera tentada a decir una fecha más cercana, no se atrevía por el bien del decoro, además una boda no se organiza de la noche a la mañana y tal vez el uno de los pocos aspectos que Adelina compartía con el resto de señoritas casaderas era que quería una boda hermosa según sus estándares.
-Mi lady matas mis esperanzas- se quejo bromeando con ella.
-Mi lord usted mejor que nadie sabe que la prisa genera problemas- le recordó con cierta sorna- ¿Cuándo se publicara formalmente el comunicado de nuestro compromiso?- le pregunto para que olvidara el tema del apuro.
-Pasado mañana- le confirmo.
-¿El día del baile?¿No seria problemático?- le pregunto Adelina sorprendía mientras alzaba su ceja.
-La verdad es que no;-Le contesto con algo de duda pero al final volvió a hablar-primeramente porque mañana lo único que hablaran las columnas de chisme e informativas será sobre las presentaciones de la señoritas de hoy, por otro lado, el que se informe esa mañana sirve para que seas presentada formalmente como mi prometida cuando te anuncien en la noche; y por ultimo, si la noticia saliera después del baile me temo que el revuelo de la confirmación opacaría a nuestra majestad y eso es lo único que no queremos ¿Cierto?- le explico las implicaciones de la noticia.
-Cierto- estuvo de acuerdo con él- es mejor ser un agregado de la fiesta que atrevernos a opacar a su majestad.
Adelina no era fanática de los bailes de palacio por culpa del protocolo tan estricto que se utiliza dentro de este; pero siendo ahijada de marqueses y prometida de un duque le tocaba hacer tripas corazón y ceñirse el doble de lo habitual. Un baile normal ya le generaba desgaste para calcular y evaluar el entorno, con todo y sus correspondientes normas, ahora un baile imperial requería un temple que, de no ser por el cansancio prolongado al que se había expuesto durante las ultimas cinco semanas, si bien posee no estaba segura de mantener una noche completa.
-Mañana pasare a cenar con los marqueses, hay algo importante que quiero darte- le informa al duque con una especie diversión.
-Lo estaré esperando mi lord- le aseguro Adelina con calma.
Adelina se estaba haciendo la idea de que era lo que el duque le iba a regalar, pues a pesar de llevar casi toda la semana comprometidos hasta el momento no llevaba el símbolo máximo de la unión que eran los anillos de compromiso, pero era muy probable que los anillos familiares y varias cosas más por el estilo se hubieran perdido en el naufragio que costo la vida al resto de la familia Devereux. Naturalmente, si esta tragedia no hubiera pasado, no seria turno de Archer tener las joyas familiares por ser el segundo hijo, aunque Adelina no tenia quejas si Archer había mandado a realizar un anillo personalizado.
oOo
Ese sábado en la mañana el London Gazette tenia en primera plana la siguiente noticia:
AVISO DUCAL: PALACIO DE RICHMOND
Por orden expresa de Su Gracia, el muy excelentísimo y digno general de los ejércitos de Su Majestad, Elliot Archer Devereux, por la gracia de Dios 10.º Duque de Richmond, caballero de la Muy Noble Orden de Bath, se hace saber de forma oficial a la Cámara de los Lores, a los tribunales eclesiásticos y a los miembros de la alta nobleza: Que se han validado y legitimado ante las firmas correspondientes las capitulaciones nupciales para la unión de Su Gracia con la señorita Adelina Grace White, primogénita legítima de sus señorías los Vizcondes de Ravenscroft y ahijada de los excelentísimos Marqueses de Pemberton.
Habiéndose otorgado el consentimiento legal exigido por las leyes de la Corona y obrando en posesión de la Licencia Especial expedida por los tribunales de Su Gracia el Arzobispo de Canterbury, los esponsales y la posterior consagración eclesiástica del ajuar se ejecutarán formalmente a finales del presente mes de junio. A partir de la fecha de la rúbrica ante el altar, la citada señorita asumirá la soberanía representativa y el estatus civil como Duquesa consorte de Richmond, quedando sus derechos y descendencia legítima blindados bajo el amparo de los fideicomisos del Ducado.
Dado en la cancillería de Richmond, bajo el sello heráldico de la Casa Devereux.
Y con esta publicación las expeculaciones de que tan real eran las negociaciones sobre su matrimonio se terminaban por completo y Adelina era la futura duquesa de Richmond, tal y como lo había planteado Archer ese jueves en la mañana, lo cual solo genero cierta expectativa en ella. Lastimosamente ella y su prometido no se habían podido encontrar debido a varias cuestiones sociales que evitaron que viniera a cenar con ella. Según su padrino, una gran cantidad de caballeros se enteraron de forma anticipada de la misiva que se iba a publicar ese sábado y lo arrastraron al club para celebrar su compromiso. El marques se escapo justo antes de que lo arrastraran a él.
Adelina no le dio vueltas al asunto más de lo necesario, todo ese viernes tanto ella como su madrina habían respirado paz y tranquilidad después de deshacerse de Stella, algo que no duraría mucho pues ella estaría en el baile ese sábado. Y por su parte Adelina estaba segura que Selene al fin había terminado su juego de hacerse la difícil la noche anterior porque para el desayuno de esa mañana sus padrinos estaban radiantes y de un humor estupendo, pues incluso el marques no se le amargo la mirada después de leer el periódico.
-Archer dijo que vendrá para el almuerzo y saldrá con nosotros al palacio- les informa Andrew aun de buen humor.
<<O ya acepto del todo el compromiso o ayer en la noche la pasaron de maravilla>> pensó Adelina con algo de burla y escepticismo ante el humor de su padrino. Incluso los niños pequeños notaron algo fuera de lugar al ver que el marques estaba alegre pues apenas el día anterior aun cargaba un humor pesado que inundaba las estancias a las que entraban y ahora en el desayuno estaba tan radiante que rivalizaba con el sol.
El resto de la mañana la joven durmió todo lo que pudo, estaba tan cansada por el ajetreo de esa semana que su cuerpo le pedía dormir como si fuera un oso en pleno invierno; tampoco ayudaba de que realmente nunca se pudo recuperar realmente de su crisis de finales del mes pasado e inicios de este. Obligo a Zita a masajear su espalda en un intento de calmarse ante el estrés que se venia pues después de mañana tenia que comenzar a organizar una boda y necesitaba recuperarse lo mejor posible.
Lo que no esperaba Adelina es que iba ser despertada para el almuerzo por su prometido repartiendo besos a su cuello y cara, despertar y ver a Archer la sorprendió, sabia que sus padrinos estaban de buen humor pero nunca pensó que también permitirían que su prometido la despertara para el almuerzo. Adelina solo le sonrío algo perezosa y paso sus manos por la nuca de su pareja, tenia la mirada adormilada por lo cual parecía un gatito despertando.
-Buenos días dormilona- la saludo Archer pasando su mano por su cintura.
-Estuve enferma ten piedad de mi.- se queja ella al oír el saludo-¿Cómo entraste acá?- pregunto entre bostezos.
-Tu alcahueta- le respondió algo juguetón haciendo referencia a la marquesa.
-Eso tiene sentido-admitió mientras se sentaban.
-Te traje algo- le recordó Archer mientras saltaba fuera de la cama.
Él parecía más emocionado que ella, aunque puede que se sintiera asi porque Adelina estaba apenas despierta y Archer mostraba un poco más de emoción de su habitual estoicismo. Adelina vio la caja de cuero con la insignia de la familia de su marido y le sonrió con dulzura; probablemente también venia a traerle una que otra joya familiar para que fuera más notorio su compromiso esa noche. Internamente soltó una risita al ver lo dominante que era el duque, aunque a ella no le molestaba eso, antes era mejor a que fuera un sinvergüenza.
-Estos son nuestros anillos Adde- le dice mientras saca una cajita forrada de terciopelo marrón de su bolsillo- pásame tu mano- le pidió.
Adelina no se la puso difícil y le dio la mano correspondiente al anillo de compromiso, Archer le dio varios besos en la dorso de esta hasta el punto que incluso la mirada adormilada de Adelina se había vuelto risueña al ver como él la estaba tratando y en pro de jugar un poco con él se zafó sutilmente del agarre y procedió a acunar el rostro del hombre en la su mano, Archer era feliz sosteniendo el pulso de Adelina y besándolo mientras separaba la mano de su cara.
-Este es mi anillo de promesa Adelina,- le relato cuando saco el anillo y lo puso en su dedo- este te recuerda que nunca estarás sola.- le aseguro besando su mano- Y este; es el anillo de compromiso, es heredado del ducado, es el enlace a tu futuro, nuestro futuro- le explica poniendo un anillo más grueso en su dedo.
-Mi lord...- alcanzo a decir asombrada Adelina.
Adelina estaba sorprendida, juraba, como todo Londres debía haberlo hecho en algún momento, que una buena cantidad de joyas del ducado de Richmond ahora estaban haciéndole compañía a los peces, después de todo ¿Qué mujer en este mundo salía de viaje sin su joyero? Por lo cual era de entenderse que, si bien no todas las joyas se perdieron en el naufragio si lo hicieron cosas como eran los anillos ducales para el compromiso.
-Aunque no lo creas Adde; mi madre no era fanática de salir de viaje con la joyería,- recordó con algo incredulidad para él mismo- vivía con un extraño temor de que se las podían robar si las sacaban de la propiedad, asi que mando a hacer replicas falsas de todos los juegos, esos eran los que iban de viaje siempre con nosotros; el único objeto valioso que si se perdió fue el anillo y sello ducal de mi padre, ese no se lo quitaba nunca- le explico a su prometida-por lo que cuando llegue me toco informar y mandar a hacer uno nuevo- se quejo también recordando el papeleo que tuvo que hacer.
Adelina no respondió y como forma de distraerlo decidió que era hora de besar a su prometido, fue un gesto más bien perezoso pues ella seguía más dormida que despierta, pero teniendo en cuenta que acababa de recordarle algo no muy grato a su prometido era mejor recompensarlo con un poco de su atención. No era fanática de este tipo de situaciones a esta hora del día porque los podían descubrir, pero tenia que evitar que el humor de Archer se volviera melancólico o retraído desde tan temprano.
-Gracias mi lord- le dice Adelina cuando se separan.
-Te traje algunas cosas más- recuerda él.
Adelina se movió lo suficiente para que Archer pudiera poner la caja de forrada en cuero en medio de ellos, se notaba que nunca había tenido necesidad de buscarla porque le costo un poco abrirla, esto le causo algo de gracia a Adelina que estaba aprovechando para estirarse, aunque la dificultad para abrirla probablemente se debía a que su prometido no dejaba de verla con un hambre que no tuvo la decencia de disimular frente a ella.
-Estas son algunas joyas de la familia, son más bien discretas y a tu gusto- le expone el mientras las saca de la caja- me gustaría que las usaras hoy y en algún otro evento en el vayamos hasta el día de nuestra boda- le pide él algo sonrojado.
Saber que Archer estaba sonrojado era algo medianamente difícil debido a su tez morena, pero Adelina lo dedujo puesto que al decir lo ultimo fue algo esquivo en su mirada como si escondiera algo, probablemente en algún punto de su juventud él fue de tez pálida, probablemente no tanto como la de ella pero si lo suficiente para que el sonrojo se marcara y desde entonces él pudo haber adquirido el habito de desviar la cara cuando sentía su cara rojo, aunque actualmente ya no era tan necesario.
-Me siento honrada mi lord- le agradece el gesto- probablemente use esta peineta y el collar en la noche- le prometió al ver dos de las joyas.
No era sensato usar las otras joyas puesto que hacían una referencia muy directa al ducado y se vería presuntuoso para ser la primera vez que se presentaría como la prometida del duque; en cambio la peineta era bonita y sutil, además a Adelina le gustaba como formaba una cascada de perlas, en lo referente al collar era una pieza de un hilo de plata fino y en el centro un zafiro no muy grande por lo cual se consideraba elegante y sencillo.
-Este collar quedaría bien con una gargantilla ¿No crees Adde?- le insinuó él.
-No, no lo creo- le aseguro Adelina algo abochornada al recordar la gargantilla que le había regalado hace más de un mes.
-Lo intente;- murmuro Archer algo molesto- debo bajar o cuando nos demos cuenta tenemos a un Andrew molesto otra vez- le aviso levantándose de la cama- te veo abajo Adde- se despide de ella besando la coronilla.
-Lo veo abajo mi lord- se despidió de él.
Adelina conto hasta diez antes de salir de su cama y llamar a Zita para que la arreglara, la caja de joyas fue acomodada en su peinadora mientras esperaba a su doncella, ajeno a eso comenzó a peinarse mientras esperaba. Cuando Zita llego la cambio rápidamente y no alcanzo a chismosear las joyas del tocador puesto que ya iban retrasadas para el almuerzo; pudo hacerse una inspección más profunda mientras Adelina se daba su baño de agua fría en la tarde.
-¡Su gracia están generoso!- exclamo sorprendida Zita mientras veía las joyas- Hay adornos para el cabello, corsage brooch, manillas, pendientes y collares; Señorita el duque no se mesuro en nada- le decía mientras organizaba los broches del cabello y las diademas.
-Tu que eres una exagerada, más bien manda a que me traigan un pastelillo que ni siquiera me dejaron tomar el té de la tarde en paz- la reprende desde la tina.
-Señorita pero entienda a Lady Selene; ambas tardan mucho en arreglarse y no es que estemos muy cerca del palacio como para asegurarnos que llegaremos a tiempo- la trata de calmar.
-Tráeme ese pastelillo y me callo;- la sentencia- el cielo sabe que la entiendo pero quiero ese pastelillo- murmuro para si misma.
Zita entendía la frustración de su ama, el desayuno y el almuerzo fueron ligeros para que al momento de ajustar el corsé pudiera lucir su cintura, pero teniendo en cuenta el desgaste de estos días, Adelina necesitaba algo más sustancioso para poder aguantar hasta la media noche si es que no quería protagonizar una escena bochornosa y desmayarse. Adelina no estaba mejor con esa premisa; entendía la necesidad de estar casi que en un ayuno constate ese día pero su cuerpo no le ayudaba, al final Zita le consiguió de la papilla que comía la pequeña Serena y algo de fruta.
-Gracias señor- agradeció al cielo que al fin le dieran algo de comer.
-Me hubiera gustado encontrarle algo más consistente pero temía que la afectara- le explico Zita mientras le secaba el cabello.
-No importa querida, esto esta bien para mi- la tranquiliza pasando la ultima cucharada de papilla.
-Eso es bueno porque ya es hora de ajustar el corsé- le avisa al ver que termino de comer.
Adelina no se negó dejo el plato en la mesa más cercana y se levanto de la butaca, Zita a este punto de la temporada tenia la fuerza suficiente como para ajustar al punto necesario para que la cintura de Adelina pareciera más pequeña de lo que era, aunque siendo realistas Adelina tenia una cintura naturalmente pequeña, por lo que al ajustar el corsé se veía tan irreal como en el imaginario social.
-Al menos no hubo ningún problema- suspiro Adelina soltando el aire que había contenido.
La doncella también suspiro aliviada y procedió a limpiar el sudor del esfuerzo que había hecho. Rápidamente Adelina estuvo perfectamente preparada para salir al baile, ¿La hora? un cuarto para la cinco, perfecto para salir con tiempo suficiente y llegar al palacio a la hora indicada por la etiqueta. El vestido blanco con detalles azules y la joyería que Archer le había dado quedaban tan a juego que uno pensaría que fue a propósito.
-Se ve radiante señorita- se asombra Zita al ver como luce su dama.
-Lo suficiente para destacar pero no demasiado como para robar miradas;- se dice a si misma cuando se ve al espejo-bien hecho- se felicita a ella y a Zita que la organizo.
-Vamos señorita, deben estar esperándola- la anima para salir.
Adelina no alcanzo a responderle cuando oyeron dos golpes secos en la puerta de la recamara, por lo que la joven dama mando sin problemas a su doncella a recibir a la persona; no era nada más ni nada menos que el propio Archer vestido con su traje de general y sus insignias tanto de batalla como a las ordenes a las que pertenece el ducado. Zita no dijo nada pero noto que el duque quería recoger a su prometida, probablemente espero un buen rato hasta que dejo de oír el ajetreo de la habitación indicándole que ya su prometida estaba lista para salir.
-Señorita White,- la llamo con tranquilidad- nos están esperando- le informa.
-Voy- fue lo único que contesto.
La pareja caminada agarrada del brazo conservando el decoro tanto en apariencia como en sus pensamientos, pero no ayudaba que la doncella de Adelina ya se viera envuelta en su imaginación y hacia maromas al ver el porte que tenia su ama al lado del futuro señor, ya se había olvidado que casi se ahogan de la preocupación a inicios de esa semana por culpa del caballero que ahora estaba escoltando a la señorita.
-Ya era hora que llegaran- se queja Selene, abanicándose con marcada impaciencia en mitad del vestíbulo.
-La demora fue mi culpa; lo lamento- se disculpa Adelina.
-Bueno nadie puede culpar la necesidad de perfección,- suspiro Selene algo burlona- vámonos ya que no quiero estar atorada en la congestión de carruajes- se quejo.
-Toda una vida y aun no se acostumbra a quedarse quieta en un carruaje- se queja ahora Andrew al ver la inquietud de su mujer.
-No la culpo; es verano, hace calor y no hay mucho que hacer dentro de esas cajas. Es por eso que prefiero ir a caballo- intercede Archer quien tampoco era fanático a ir en coche.
Adelina no lo dudo; para alguien que estuvo tanto tiempo en el ejercito y que solo paro dos veces en su tierra natal por un periodo de tiempo muy corto, la idea de estar en un carruaje le debía resultar molesto e incomodo, sobretodo si estaba acostumbrado a estar a caballo desde el alba hasta el anochecer o más allá de este. El problema con su madrina era diferente; Adelina no sabia como alguien con tan poca paciencia fue capaz de dominar todos y cada uno de los eslabones sociales como lo hacia Selene e incluso se las había arreglado para criar a Adelina en el proceso.
Al final tenia que darle la razón a Archer en algo de esa explicación, estar en un lugar muy poco ventilado y pequeño en el bochorno de la tarde noche del verano era lo menos atractivo posible. Todo el camino Selene y ella se la pasaron con los abanicos moviéndose a una velocidad que se hubiera juzgado como indecoroso, y no ayudaba que ambos hombres quisieran pegarse a ellas para tratar de recibir algo del viento que estaban produciendo. Gracias al cielo nadie podía ver la situación dentro del carruaje si no Selene y Andrew se ganarían varios reproches por permitir el contacto "excesivo" entre la joven pareja; pero es que Andrew no podía culpar a Archer por algo que él mismo hacía, además el calor era insufrible.
-Llegamos- suspiro al fin Selene al ver la entrada del palacio y los carruajes amotinandose.
-Dos horas de viaje; ya los viejos duques deben estar entrando-dijo aburrido Archer revisando su reloj.
Por jerarquía y antigüedad del titulo Archer tenia el derecho de estar varios carruajes más arriba, pero teniendo en cuenta que actualmente era uno de los duques más jóvenes y a favor de acompañar su prometida que venia custodiada por los marqueses, él había elegido ser de los últimos de su rango en llegar y que justo cuando comenzaban a anunciar a todos los marqueses. Por su parte Adelina, agradecía que el vizconde no pudiera estar en la fiesta, primeramente los enfermos no festejan, segundo su familia solo le quedaba la fortuna y el titulo, no había ningún poder político que los respaldara.
-Su Gracia el Duque de Richmond, Elliot Archer Devereux; acompañado de su prometida, la Señorita Adelina Grace White, hija primogénita del vizconde de Ravenscroft - los anuncia Lord Chambelán cuando cruzo la puerta del salón aferrada al brazo izquierdo de Archer.
La reina ya estaba presente en el salón cuando ellos fueron proclamados por lo cual hicieron la reverencia correspondiente nada largo, solo metódico y frio, como se exigía, como Adelina sabia hacer desde que tenia memoria. No puso atención cuando sus padrinos pasaron detrás de ella, pues Archer y ella estaban más que felices atrincherándose en un rincón medianamente visible en donde se tenia acceso a la mesa de aperitivos.
-Si no supiera que Elliot es el que guiaba el paso pensaría que te volviste una ermitaña Adde- se quejo Andrew cuando por fin los alcanzaron.
-En mi defensa, odio el protocolo- le contesto Archer con algo de mal genio.
-Ya lo sabemos-corearon sus acompañantes.
Por protocolo varios de sus conocidos estaban atrapados en el embotellamiento de carruajes afuera de palacio a la espera de ser anunciados según su rango, y los pocos que ya estaban habían sido capturados por otros conocidos para charlar o eso fue hasta que se las ingeniaron (Con todo y una cantidad de personas sorprendente) para molestar al duque dándole las felicitaciones por el compromiso. Adelina sonreía y daba las gracias, ajeno a eso no hablaba si no le dirigían la palabra directamente; era de muy mala educación que una mujer hablara si no le dirigían la palabra.
Mientras pasaba el rato más conocidos iban llegando y Adelina era presentada por Archer como su prometida, ya fueran aliados políticos o familia lejana, la muchacha los saludo con cortesía y paciencia; sobretodo porque algunos de esos conocidos tenían en sus familias señoritas de edad casadera que no soportaban que otra señorita se estuviera casando con un duque joven y que directamente la colocara como la señora de la casa; más de una deberá sufrir por culpa de las suegras en un futuro mientras Adelina vivira campante como señora de su casa.
-Si alguien más vuelve a insinuar lo mismo que llevan haciendo desde que llegamos lo voy a...- murmuraba furioso Archer.
-Ignorar por el bien de tu carrera- intervino Adelina conociendo que Archer estaba perdiendo la paciencia después de oír los mismos ataques hacia su compromiso.
-Yo iba a decir fusilar, pero ya que tu me lo impides te obedezco no sea que te enfermes por mi culpa- le rezongó él sometido a su pedido.
-Gracias por la consideración Mi lord- suspira con el mayor disimulo posible Adelina-¿Esa que no es...?-pregunta asombrada la joven cuando ve una esquina de la estancia.
-Winterbourne.-confirmo Archer- Había oído rumores sobre que solucionaron la bancarrota a finales de mayo pero no lo vi en el parlamento esta semana asi que pensé que eran exageraciones,-le explico lo que sabia- ajeno a eso, el escandalo de ese peón descartado tuyo es suficientemente grande como para que uno olvide una que otra falta de decoro de una persona fastidiosa- le aseguro en un susurro.
-Hablando de peones descartados me temo que ya ha entrado- le informa Adelina al ver la cara de Rossie.
-¿Quieres hablar mejor con un peón que si sirva?- le pregunta Archer también aburrido de las personas que consideraba molestas.
-Por favor mi lord- le rogo Adelina.
Como pudo Archer se las arreglo para guiarlos a buscar personas más agradables a sus caracteres como lo fue el vizconde de Davenport y su familia, por el carácter de Archer y el estilo de vida del vizconde y su familia les fue fácil congeniar más allá de los saludos o cruces breves que pudieron tener antes de esa noche, cosa que Adelina agradeció porque eso significaba que la amistad que cultivo con Marie no fue una perdida de tiempo pues le consiguió a Archer un aliado político más. Por su parte Adelina y Marie apenas se alejaron unos pasos y comenzaron a murmurar.
-Agradezco tu aviso de que podíamos encontrar compañías no muy esperadas hoy señorita Adelina;- le dice rapido Marie- si no hubiera estado alertada por usted es probable que ya hubiera sido abordada por esa Lady- le informa con cierta repelencia sobre a la que alguna vez considero compañera.
-Tu coronel es alguien honrado y tu padre es un hombre igual de honorable y que se están llevando bien con Su Gracia desde que se reintegro a la sociedad; de tu parte, eres de las pocas señoritas que considero cercanas ¿Si no te advierto a ti a quien más?- le responde haciendo amago de la humidad, aunque si se había tomado la molestia de escribirle a una que otra señorita.
-Agradezco su generosidad señorita Adelina- volvió a repetir.
-Señorita White, creo que la marquesa nos busca- las interrumpe Archer al ver a Selene a la distancia.
-Entonces no debemos hacerla esperar;- confirmo Adelina- Vizcondes, Coronel, jóvenes señores y señorita Ayers- se despidió de todos con una reverencia corta.
Adelina se volvió a acomodar al lado de Archer y recorrieron el salón hasta que se "tropezaron" con una persona que Adelina no pensó encontrar en este lugar, su tía Rose Donnelly (White de soltera), como actualmente era la vizcondesa viuda y ya era una persona que pasaba de los sesenta años no solía salir a sociedad, no sabia que la había impulsado a salir de su "retiro".
-Mis saludo a Mi lady-la saludo Adelina con algo de rabia contenida.
-Hasta que te dignas en hablar con la familia- se quejo ella con ese aire petulante que Adelina conocia desde su infancia.
-Mi prometido el duque de Richmond tía- presenta a Archer con algo de cautela.
-Un gusto conocerla mi lady- la saluda aunque sin mucho interés en la anciana.
Se oyó algo parecido a un pujido por parte de la vizcondesa viuda, Adelina odiaba esos pujidos, los oía siempre que la mujer los visitaba en el otoño cuando era una niña pequeña y la veía a ella en un rincón sin una habilidad más allá de su postura perfecta; y se quejaba diciendo que las hijas ilegitimas del vizconde eran más agraciadas. Nunca supo si era una queja hacia ella o hacia la vizcondesa sobre su educación, pero no podía permitirse pensar en ella ahora.
-Mi sobrino dijo que no tenia quejas sobre Su gracia, ahora entiendo porque- lo evalúa con sus lentes- vete a donde tengas que ir Adelina- la despidió sin mucho afecto.
-Volveré más tarde a charlar con usted tía- la despide conteniendo su humor.
Archer la dejo hacer la reverencia y la arrastro, noto con facilidad que esa mujer vivía amargada y solo tenia como entretenimiento amargar al resto de su familia. Por su parte Adelina tragaba su bilis, la tía Rose era muy consiente de como era su vida con el vizconde y se atrevía a mencionarlo en publico, peor aun le parecía tan normal que todos ellos vivieran con ella, una hija legitima y que le quitaran todo lo que le pertenecía.
-No es una mujer agradable- señalo Archer cuando estaban más retirados.
-Es la hermana de mi abuelo, aunque solamente le lleve unos cinco años mal contados al actual vizconde;- le explico el parentesco- es una veterana, nunca la subestimes- le aseguro.
Adelina puede que le tuviera algo de rabia a su tía por permitir tal decadencia por parte del vizconde, pero no podía negar que era formidable, aunque no estaba en eventos muy seguido, pero actualmente ella seguía siendo la cabeza del vizcondado de su difunto marido; mandaba sobre hijos, nueras, nietos y nietas. A esa edad y gobernar una familia de esa manera nadie negaría que es un monstruo, uno que Adelina admiraba.
-Si tu lo dices- se burlo Archer incrédulo.
Adelina lo dejo en su incredulidad, después de todos quien creería que detrás de esa anciana menuda existía una bruja con el carácter de un dictador; aunque es probable que Archer estuviera jugando con ella, después de todo pudo entender al vizconde con solo cruzar unas palabras y estar mirándose en silencio. Cuando llegaron a donde estaba Selene y Andrew junto a las hermanas de este ultimo Adelina se obligo a hacer buena cara, no quería que se preocuparan por ella desde tan temprano; el problema es que ni siquiera alcanzo a saludar cuando llego el primer problema.
-Es bueno volver a verlos Collins; Devereux- saludo el duque de Winterbourne junto a toda su familia.
-Su gracia- saludaron los demás.
-Winterbuorne- reconoció la presencia del otro duque.
No había un recelo como tal entre los dos hombres, pero Adelina si sintió cierta hostilidad dirigida a ella por parte de Lady Sarah que estaba casi al fondo de la alineación familiar siendo custodiada por su hermano mayor; no la culpaba, seguro estaba hirviendo de celos al ver que Adelina estaba comprometida con el duque de Richmond mientras que ella tuvo que retirarse durante la primera mitad de la temporada, cargo un buen rato de mala fama y ahora no tenia tanto derecho de escoger un buen partido a su gusto porque es probable que ya tuvieran la atención en otras señoritas o ya estuvieran pactando los compromisos con otras; y con la segunda ola de debutantes, las primeras quedaban en desventajas ante la novedad.
-Es bueno volver a verlo su gracia- saludo Andrew con una jovialidad que Adelina nunca le había conocido.
Sabia que su padrino era jovial y de buen humor, pero nunca lo había visto en persona desarrollarse políticamente, sobretodo porque las damas suelen estar apartadas de los hombres cuando esto ocurre. Por otro lado Archer parecía que se hubiera convertido en una estatua viviente, estaba tan rígido como el mármol de las paredes y tan tieso como las columnas, un militar en raya.
-Ya... me imagino que el parlamento estuvo movido desde que me fui- le contesto con cierto desinterés.
El duque de Winterbuorne era alguien más bien pedante, eso no le quitaba el hecho de que era un político muy culto y que seria mejor recibido si no fuera por esa actitud suya, pero el anciano de sesenta años le tenia sin cuidado alguno. Hubo un tiempo en el que el marquesado de Pemberton estuvo alineado totalmente al duque y era como por asi decirlo uno de sus esbirros, pero cuando Andrew sucedió a su padre se las arreglo para irse distanciando y no estar del todo subordinado a él, pero aun asi por el rango y en respeto a la relación pasada entre su padre y el aun actual duque, él no se había deslindado del trato.
-Siempre hay movimiento, después de todo el país no se detiene porque un caballero este indispuesto- le increpa Archer con ese tono militar.
Ambos duques se miraron con recelo, ambos tenían el mismo rango y méritos suficientes para contrarrestarse, pero como los militares tenían mejor fama que los políticos en el corazón del pueblo digamos que existía cierta desventaja; además el ser joven y apuesto ayudaba con esa fama. Nunca se habían tratado con descortesía, pero por el asunto de Lady Sarah tenían cierta renuencia entre ellos, después de todo se trataba del desprestigio de una familia por culpa de una jovencita.
-Cierto, el bien de la corona no debe detenerse por ninguna nimiedad- estuvo de acuerdo con cierta altives Winterbuorne.
-Naturalmente- estuvo de acuerdo aun que con renuencias Archer.
Aunque el ambiente entre los dos era frio, Adelina entendió que Winterbourne estaba negociando con Archer una especie de alianza, probablemente entendiendo que en términos de popularidad él era quien iba perdiendo, sumele el desastre de hija y esposa que tenia, por lo que era mejor "disculparse" con uno de los pocos seres que podían arruinar su imagen política. Por su parte, pensó Adelina, es muy probable que Archer ya no le tuviera consideración a los Winterbourne como para desgastarse en ellos, después de todo solo los quito de su camino porque dificultaba que él estuviera rondando cerca a ella, pero como eran ahora prometidos es probable que ni les hiciera caso, ha no ser estúpidamente que ellos la provocaran.
-Por cierto leí que se va a casar pronto Devereux, mis felicitaciones- da la felicitación del decoro.
-Le comentaba a su gracia esta mañana cuando salió la noticia que la señorita que se iba a casar con el duque era de nuestras conocidas, la hija de un vizconde- comento con efusividad lady Winterbourne.
La frase en si no era mala, el problema es que al decirla la mujer daba la impresión de que menospreciaba a Adelina por ser hija de un vizconde del que ya casi nadie se acordaba para ese momento. El pensamiento general variaba entre conocidos y coincidía en que ya la mujer había liado toda la situación, pues todos los que habían estado el lunes en la mesa del desayuno con Archer en la residencia de los marqueses sabían que el joven duque no se iba a tragar ese insulto.
-Agradecemos las felicitaciones su gracia;- intervino Adelina a sabiendas que si lo hacia Archer no terminaría bien el asunto- naturalmente, como señorita de buena familia es bueno darle honor a mi familia con mi matrimonio, espero que pronto Lady Sarah nos de una buena noticia como hoy la disfrutamos su gracia y yo- se defendió de la misma forma sutil en la que la habían insultado, incluso les recordó que su propia hija no tenia una alianza útil para su familia.
Adelina sabia que era un golpe algo bajo, pero era mejor que ella interviniera, si Archer le contestaba a lady Winterbourne era probable que la intimidara de más y pareciera un que era alguien con un carácter abusivo, en cambio si Adelina lo hacia podría comenzar a demostrar sus propias garras sin afectar las relación política de ambos duques y dejar esto en un pequeño desvarió entre mujeres; ajeno a eso, era mejor que Adelina se defendiera para que no quedara relegada en el circulo social como una duquesa que no sabia defenderse y necesitaba de su marido.
-Mi prometida, la señorita White, es una dama que tiene la presencia y la formación necesaria para darle prestigio a mi familia, no hay una mejor opción que ella; no como otras damas que solo tiene la apariencia de.- ahora interviene Archer con cierto siseo en su voz- Pero igualmente, son cosas de familia, no es momento de preocuparse por eso ¿Cierto?- le pregunta al otro duque.
Los hombres presentes no eran tontos, Archer le estaba dando una oportunidad de retirarse a Winterbourne antes de que perdiera la paciencia con él y olvidara el pequeño avance que tuvieron al principio y el viejo duque no era tonto, su mujer lo había expuesto al ridículo otra vez por su culpa de la inepta hija que había criado, pues no había logrado el primero de los dos únicos deberes que tenia y era asegurar un buen matrimonio. Es por eso que se despidió y se llevo a su esposa e hijos lejos del grupo.
Todos soltaron un suspiro de alivio al verlos alejarse, incluso Selene se acerco a Adelina y le susurro "Bien hecho" aprobando su intromisión a la conversación de los duques mientras se aseguraba de rodearla de Stella y Blair. La una tenia una pinta que daba a entender que hubiera querido ver un drama referente a la discusión, mientras la otra estaba aliviada de que la situación no hubiera escalado, que problema hubiera sido para su hermano, esposo y cuñado que esa disputa se elevará obligándolos a elegir bandos.
-Bueno parece que sabes usar las uñas querida- se burlo Stella cuando al fin el ambiente se calmo.
-¡Stella!- le reclama su hermana y Selene.
-¿Es que no me puedo divertirme un poco?- se quejo ella.
-Ni en lo más minimo; recuerda donde estamos y ante quien estamos,- le reclamo Selene en tono severo- cualquier tontearía tuya puede afectar la reputación y el prestigio de toda la familia- le recordó solemne.
-Ya, ya; ya me calmo- murmuro con algo de vergüenza al recordar la situación.
Aveces quisieran ahorcarla por imprudente; al final no alcanzaron a darle suficientes sermones cuando el maestro de ceremonias dio inicio de la velada, la pista la abrió naturalmente su majestad la reina junto a su consorte quienes bailaron solos la primera pieza de la noche. Después siguieron los invitados, Adelina por estar comprometida solo podía bailar con Archer, pero aun asi tampoco podían bailar más de tres veces debido al decoro; ya habían decidido las piezas; la primera, la pieza antes del banquete y la ultima, con eso quedaba marcada la relación del duque y ella.
La verdad Adelina no tenia ganas de bailar mucho que digamos, con Archer y eso porque tampoco quería que chismearan por allí sobre la relación que tenían; por lo cual termino de muy mala gana sentada (antes del segundo baile que tenia previsto) junto a la tía Rose. Al igual que con su padre ella raramente hablaba directamente con su tía abuela, eso si le escribía debes en cuando pues el vizconde se lo había ordenado al ser él muy perezoso como para responderle a su propia tía.
-Tu padre el vizconde, siempre estuvo consiente que eras problemática- hablo al fin la anciana.
-No se de donde pudo venir esa idea querida tía si soy, según varios conocidos, un ejemplo irreprochable de decoro y dignidad- le contesto tranquila Adelina.
-Conmigo no tienes que fingir niñita, puede que ahora seas mejor mentirosa que antes, pero el odio en tus ojos dudo mucho que se halla ido con los años- le reprocha con cierta molestia.
Adelina miro con atención a su alrededor pues las palabras que quería decir la podía dejar un mal paradas, pues no importa como las disfrazara, aludir a la mala conducta de su padre siempre le puede estar trayendo problemas a su reputación.
-Tía, el vizconde ya a dado suficientes razón para ser censurado en esta vida y en la otra;- le comenzó a decir con cautela- usted como la única hermana del vizconde anterior tampoco a ayudado a que esa censura sea menos reprochable, antes a permitido que esa decadencia llegue a todos nosotros los hijos legítimos del vizcondado. Yo hago todo lo que hago por amor a mis hermanos, pero si por mi fuera...- no termino la frase a sabiendas que era muy cruel- Si yo nunca cause un verdadero problema fue por respeto a todos mis hermanos, no hable más de ese tema que sobre su cabeza cae una gran culpa del destino que tiene la vizcondesa- le recuerda Adelina con cierta ponzoña.
La viuda no hablo más, si bien era hábil, contra la juventud y el respaldo actual de Adelina ella no tenia forma de atraparla. Adelina por su parte solo alzo su mentón con orgullo; lo que le había recriminado su tía era verdad, el odio de su mirada hacia su familia no pudo haber sido realmente disimulado debido a su inexperiencia y juventud, incluso llegando a recordarlo cada dos por tres en sus pensamientos, pero debido a los años de estudio y con una meta fija este odio paso a hacer asco puro y absoluto mezclado con algo de impaciencia.
Gracias a la no tan existente suerte de Adelina, la noche fue pasando pacificamente, algo que ella no esperaba teniendo en cuenta que ya se habían enfrentado a los Winterbourne y soportado una cantidad exagerada de felicitaciones que también venia con algunas quejas de madres e hijas por haber sido Adelina quien se comprometió con el duque. Pero al parecer, incluso al momento de la cena se salvo de alguna mala mirada; puede que estuviera cansada pero sus modales eran impecables, es más fue el doble de cautelosa que en el baile.
Otro golpe de suerte es que el baile no se alargo más de lo necesario; cuando termino Selene y ella estaban tan cansadas que se desplomaron en el carruaje, estuvo segura que Archer fue el responsable de llevarla a su habitación, también estaba segura que Zita no se molesto en intentar despertarla solo la desvistió lo mejor posible y la dejo dormir. ¿Por qué estaba segura de todo eso? Porque a las cinco de la mañana se despertó con Archer al lado, probablemente el calor del ambiente fue lo que la despertó.
-Mi lord- lo comienza a llamar Adelina mientras lo movía.
-Adde déjame dormir- se quejo.
-Hace calor y son las cinco de la mañana, sal de mi cama- lo mando y se las arreglo para empujarlo fuera de esta.
-Malvada.- se quejo Archer- Descansa; mañana toca ir al servicio al religioso llevamos una semana sin ir- la beso en la frente.
-Ni me recuerdes, no soy fanática a la religión- le confiesa ella volviéndose a caer en su cama.
Y asi Adelina paso su primer evento siendo oficialmente era la prometida del duque de Richmond.
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