Capítulo 13 de 16
Después de esa desastrosa mañana todos se escondieron en partes diferentes; Blair y su esposo se retiraron a sus habitaciones para descansar, pues el trayecto la había desgastado; mientras que Stella por su parte había sido arrastrada por su marido no fuera que dijera una estupidez y fuera la siguiente en estar frente a la pistola de Archer. Por parte de los dueños de la casa, el uno estaba encerrado en su oficina escribiendo la carta al padre de Adelina con un humor de perros, un contraste muy grande con su mujer que dormía al fin plácidamente en su cama.
Selene había estado en vigilia toda la noche debido a la molestia y la rabia, fue en esos instantes que tomo la decisión de mandar bien de madrugada a Jolene y un lacayo para que esparcieran el rumor usando los contactos de madame Mercier; les ordeno que no volvieran hasta que tuviera el periódico con la noticia impresa para mostrársela a su marido. Todo esto se lo confeso ella a Adelina antes de desplomarse del agotamiento y ser llevada por sus doncellas a su habitación.
Adelina reflexionaba todo esto mientras se balanceaba junto a Archer en el columpio del jardín privado; para ese momento del día ya Bayron le había hecho llegar la misiva avisando que todo estaba listo para cuando ella llegara a la mansión White cuando se le antojara, pero no se molesto en responder a su hermano, su mente no podía abandonar la escena de la mañana con Andrew siendo apuntado por Archer y Selene admitiendo que jugo con la reputación de todos en la mesa con tal de conseguir la rendición de Andrew.
-¿Te asuste hace rato?- le susurro Archer al verla perdida en sus pensamientos.
-Algo- admite sin rodeos aunque sin humor alguno.
-Puedo soportar los berrinches de Andrew y las malas jugadas; pero no soporto verte en peligro y sobretodo que me acusen a mi de verte puesto en esa situación- le confeso para luego besar la palma de su mano.
-¿Por eso siempre prefirió abordarme en los pasillos?- pregunto Adelina aun ensimismada.
Archer no respondió y Adelina no lo presiono, tal vez su silencio era parte de su respuesta y la verdad tampoco quería profundizar más en la mente de su prometido, ahora sus pensamientos estaban en su madrina. Desde que nació ella conocía una verdad universal que era nunca jugar con la reputación de una dama ni el honor de un caballero; cuando llego bajo el cuidado de Selene esta siempre le inculco que la ruina de la reputación solo debía hacerse si se corría peligro y de preferencia solamente dar un empujón, si esa persona caía en desgracia por su en cuenta o sobrevivía no era de su incumbencia; ejemplo era Rossie.
Rossie tenia un defecto y Adelina solo lo alimento, pero la decisión de fugarse con un hombre fue exclusivamente de ella; algo muy diferente a lo que había pasado esa mañana. Selene había apostado su propia reputación y el buen nombre de su familia con tal de asegurar su objetivo y que ella se casara con el hombre que había escogido; Adelina nunca había visto esta situación en su vida, por lo que estaba anonadada. Su madre la vizcondesa nunca lucho con esa fiereza para proteger a sus hijas desde que Adelina tenia uso de razón; pero la marquesa arriesgo hasta su propio pellejo para asegurarla. Era una situación muy ambivalente para Adelina.
-Cuando no casemos; viviremos tranquilos, rodeados de la naturaleza para que nada te turbe y solo saldremos a fiestas si asi lo quieres. No pienses más en lo que paso en la mañana que me turbas a mi también- le prometía mientras le pedía que se relajara.
-Cuéntame más- pidió Adelina.
Seguía fuera de si y quería que Archer la consolara por lo que se acomodo para que el cuerpo de este funcionara como almohada y poder recostarse en él, el decoro se fue de vacaciones desde esa mañana, además ya estaban comprometidos y los sirvientes, a riesgo de no sobrevivir a la furia de Selene o a la buena puntería que tenia que tener el duque, harían como si nunca hubieran visto algo; aunque estaban en el jardín privado a horas en las que nadie iba.
Adelina estaba casi adormecida mientras oía a Archer hablarle de todas las maravillas que iba a hacer para que ella tuviera todas las comodidades que quisiera, a ella no le importaba lo más minimo lo que quería es que él no dejara de besar su mano ni sus labios a cada media frase, eso era lo que ella buscaba, algo que le recordara que estaba viva.
-No lo entiendo- manifestó al fin en algún punto-¿Porque hizo eso?- pregunto.
-Porque te quiere y quiere que seas feliz- respondió Archer al entender que hablaba de Selene.
-Pero todo lo que aprendí y me enseño...- Trato de explicar.
-A veces...Para ganar una batalla se debe sacrificar algo preciado,-intervino acomodándole los mechones de cabello con los dedos- si lo conservas puedes estar perdiendo o puedes ganar y perder mucho más que lo que costaba el sacrificio. Selene es una jugadora hábil, si decidió apostar para que fuera feliz es un riesgo que estaba dispuesta a correr, no todo lo que sacrificamos tiene una lógica del porque, solo lo hacemos y esperamos el mejor resultado - le explico Archer para luego besar su mano.
-¿Valgo tanto como para sacrificar un marquesado?- pregunta aun sin creer Adelina.
-Vales tanto como para sacrificar el mundo- le aseguro Archer sosteniendo su cara para poderla ver mejor a los ojos.
Adelina no contesto y se le quedo mirando sin comprender, simplemente bajo la mirada y se volvió a acomodar sobre Archer. Su mente se sentía tan dispersa como antes, pero ahora no se podía dar el lujo de descansar; tenia que planear una boda y tenia que asumir su nuevo puesto al lado del duque lo más pronto posible. Ya se acercaba el medio día cuando Archer se tenso y Adelina se puso en guardia por consiguiente.
-¡Adde!- oyó gritar a su hermana pequeña.
-Acá Anna- le respondió a lo lejos.
La niña tenia la cara sonrojada por estar corriendo, con una mano traía unos sobre y con la otra sostenía su sombrerito de paja para evitar que se le cayera, era una imagen muy tierna por lo que Adelina no pudo evitar sonreír, se veía tan tierna que cualquier mal humor se esfumo al verla. Archer atrapo a la niña y la sentó en el regazo de su hermana, Annastacia ya no lo repelía como lo había hecho la noche anterior, eso era algo bueno para Adelina.
-Carta de casa- le extiende el sobre a su hermana.
-No corras de esa manera que te puedes caer- la regaña para luego besar su frente y recibir el sobre.
-Déjala ser feliz mi Lady, va tener mucho espacio para correr cuando nos casemos y no me molesta la idea de oir el bullicio de los niños- intercedió Archer por la niña.
-Mi lord ella es una dama debe aprender a mesurarse- lo corrigió sin un pizca de felicidad.
Archer le hizo una mueca a Annastacia dándole a entender que podía correr todo lo que quisiera cuando estuviera bajo su cuidado, a la niña le causo gracia y solo sonrió soltando un pequeño sonido parecido a una risita. Adelina solo negaba con la cabeza mientras tenia una sonrisa en la cara, sonrisa que se desdibujo al ver que la misiva que recibió era del vizconde y estaba camuflada con la correspondencia de sus medios hermanos.
La caligrafía no era del caballero si no de Brandon; pero las palabras si eran del remitente adjuntado al sello oficial de la casa. Le ordenaba volver al día siguiente con la niña para hablar en persona con ella; también sugería que en lo posible que el duque viniera con ella para asi poderse entrevistar con él inmediatamente. Si bien el marques era su representante de facto y cualquier decisión que tomara a él le parecía perfecta, pero aun asi tenia la curiosidad para entrevistarse con el duque, asi fuera por protocolo y apariencia.
-El vizconde desea que lo visitemos mañana o en su defecto lo antes posible- le informa a su prometido haciendo un puchero.
-No es como si no estuviera en nuestros planes- le resto importancia Archer.
Sutilmente el duque le rapo la carta de sus manos y la leyó superficialmente para después devolvérsela a Adelina. Parecía desinteresado por las palabras del vizconde, como si fuera el ladrido de un perro a la distancia y no fuera él quien tenia que lidiar con eso; caso contrario a Adelina cuyos pensamientos eran sobre guillotinar al vizconde por dañarle la mañana.
-Lo hecho, hecho esta; mandare a mi criado por delante para comprar los regalos de la visita- volvió hablar Archer recordando que debía llevar un presente- ¿Pequeña señorita White que dulces quieres?- le pregunta a la niña.
-Confites- respondió la niña.
-Fruta mejor, asi come con los gemelos- la corrigió, si le daba golosinas no habría final.
-Adde- la llamo con un tono lastimero su hermana.
-Mucho dulce hace daño y a ti también te gustan las frutas- le replica a su hermana pequeña.
La niña cruzo los brazos e hizo un puchero, los dos adultos solo pudieron tragarse la risa al ver a la niña haciendo su rabieta a la espera de dulce, al final los tres se levantaron del columpio teniendo como destino el comedor de la casa, ya iba a ser la hora del almuerzo y era de muy mal gusto dejar a las personas esperando. Ya se había esperado suficiente por hoy.
oOo
-Todo esta preparado para que tu y Anna estén cómodas durante el trayecto- le aseguro Selene mientras acompañaba a las dos White.
-Agradezco su atención madrina- dijo Adelina aun sin mirarla.
Adelina tenia a su hermana sostenida de una mano mientras que su otro brazo se enlazaba con el de Selene, el alba apenas iba a salir y con el Adelina, no tenia intención de quedarse en la mansión del vizconde más de lo necesario por lo cual era idóneo salir temprano para volver antes de que se oscureciera. Ajeno a todo eso aun tenia responsabilidades que atender por lo cual tampoco era favorable quedarse en la mansión White.
-Madrina...-la llama Adelina- Nos vemos después del té- cambio lo que iba a decir y se despidió.
-Cuídate Adde- se despidió de su ahijada.
El duque estaba afuera de la residencia esperando a las dos hermanas White, por decoro él no iba en el carruaje, además de que siempre le gusto cabalgar. Para no faltar a la norma, Jolene y Zita iban vestidas como si fueran las damas de compañía de Selene para fungir como chaperonas durante todo el trayecto y que no surgieran rumores sobre la unión. Después de esa visita el compromiso de Adelina con el duque ya no era solo un rumor de una columna de chismes si un hecho real que se estaba gestando.
Ya varias señoritas y jóvenes ladis con quienes Adelina había entablado conexión se habían pronunciado felicitándola por medio de misivas, misivas que Adelina tendría que responder cuando llegara de la visita a su familia; no sabia que había pasado con sus últimos pretendientes pero estaba segura que desviaron su atención a otras señoritas de su lista. Después de todo y al igual que las debutantes, los caballeros rara vez dedicaban mucha atención a una sola debutante no fuera que perdieran el tiempo si esta no los elegía.
Adelina había presentado a varias de sus compañeras de debut y otras jóvenes damas a esos caballeros antes y sabia por boca de ellos mismo que se frecuentaban; por lo que si ellas lograban la unión con uno de ellos el beneficio no se perdía a favor del recordatorio de quien fue la casamentera. De resto Adelina no se preocupaba de nada, bueno algo si la inquietó; Rossie y Marie le habían escrito para felicitarla, la primera hacia parecer que nada había pasado y que efectivamente se fue de viaje a Escocia pero a visitar una tía enferma donde le presentaron a un caballero y se caso allá; mientras que la otra la felicitaba y cumpliendo su promesa le envio la carta que Rossie le envio a ella antes. No había dado su respuesta pues apenas las leyó por encima y ya tenia suficiente con visitar a sus padres como para lidiar con alguien más.
-Anna.- saludo Archer mientras subía a la niña al carruaje-Adelina- saluda mientras le da la mano.
-Mi lord- le devuelve el saludo con algo de serenidad en la voz.
-Te estoy confiando a mi adorada Adde, Devereux, la quiero intacta para pasada la hora del té- amenaza Selene al duque.
-No se preocupe mi lady, ni siquiera el viento moverá algún adorno del tocado- le asegura el duque subiendo a su caballo.
-Eso espero.- murmuro- Nos vemos más tarde- se despide.
Archer dio la señal al cochero y los prometidos salieron desde el Támesis al corazón del Londres, Selene se quedo en la entrada viéndolos alejarse y suspiro con pesadez, sabiendo que por más que se preparo para el día que Adelina la dejara nunca seria suficiente para el nudo que se formaba al verla partir. Por parte de Adelina solo podía ver como la figura de su madrina se hacia más pequeña y menos visible al alejarse, no sabia como enfrentarla, sinceramente es probable que no pudiera hacerlo en mucho tiempo, pero no quería pasar su ultimo medio mes alejada de ella.
El viaje fue agotador, no por lo largo, si no porque la cabeza de Adelina no dejaba de darle vuelta a los asuntos pendientes y no tenia algo que la distrajera; Archer estaba por fuera del carruaje, Annastacia dormía porque la habían sacado de su cama antes de su hora habitual y no paso ni medio metro de haber salido de la residencia de los marqueses cuando se recostó sobre Adelina y seguio durmiendo; en cuanto a las doncellas ellas estaban tan rígidas de la preocupación que no daban ganas de hablarles. Por lo tanto Adelina no tenia con quien entretenerse y que sus pensamientos no fueran a cuatro caballos de distancia.
-Llegamos- le aviso el duque sacándola de sus pensamientos.
-Al menos se sintió menos largo que otras veces- admitió Adelina viendo la fachada de la mansión.
-Apenas se esta movilizando Londres Adelina- le recordó Archer mientras la ayudaba a bajar.
Los sirvientes de la mansión estaban perfectamente en linea recta encabezados por Aline y sus medios hermanos; la niña delante de los caballeros y ellos inclinados detrás. De los vizcondes no había rastro alguno, pero para Adelina esto era natural, el vizconde nunca la recibió en todos esos años de idas y venidas por lo que no se espero algo diferente ahora que estaba comprometida; en lo referente a la vizcondesa, debido a su embarazo por protocolo no debía salir de la casa ni siquiera para recibirla debido a que comenzaba a ser notorio.
-Su gracia, hermanas mías es un gusto recibirlos- saluda Aline con entusiasmo haciendo una reverencia.
-No te he visto en varios días y ahora te veo más alta- la saluda Adelina ayudando a su hermana a volver a su postura.
-Es bueno volver a ver a la señorita Aline, no se preocupe por las formalidades prontamente usted también será mi hermana- la saluda Archer.
-La norma se tiene que conservar por lo menos hasta el día de la boda su gracia, pero agradezco la consideración- le respondió.
Aline estaba resplandeciente, su pálida tez se veía saludable y estaba con un humor tan bueno que no había forma de contradecirlo; a diferencia de Adelina que cuando estaba de buen humor solo tenia una mirada traviesa, Aline sonreía dejando ver su blanca y perfecta dentadura mientras exhibía su mejor atributo que era su sonrisa. Aline era de rasgos simples pero como era tan dulce y mansa que agregaba un atractivo a su presencia que contrarrestaba el misticismo y la astucia de Adelina.
-Si es por eso a mi me tiene sin cuidado alguno- le dice tranquilo- pero si la hace sentir cómoda que sea como guste- lo permitió.
Aline le mostro una gran sonrisa al oír esto, no es que no hubiera querido acercarse más a su futuro cuñado, es que tenia orden estricta de su madre para no avergonzar a su hermana y que el duque las desdeñara. Aline veía que el duque era alguien cuya presencia se parecía a la de la marquesa pues en su mirada había una astucia y malicia natas; por lo que se sintió feliz al ver que su hermana había conseguido lo que siempre quiso, un hombre astuto que las pudiera proteger a todas.
-Le agradezco mi lord;- fue lo máximo que pudo bajar la cortesía- la madame lamenta no poderlo recibir pero debido a su embarazo no es licito que este fuera de la mansión aunque espera que usted y mi hermana pasen por sus dominios después de hablar con el señor- le expreso los deseos de la vizcondesa.
-¿El vizconde a comunicado algo que deba saber Ally?- pregunta Adelina.
La niña no respondió, siendo realista había seguido las ordenes de Adelina y se había alejado lo más que pudo de su progenitor para que su madre no pasara ningún desvarió por su embarazo, además de que no descuido su educación y se hizo cargo de la mansión lo mejor que pudo en ausencia de su hermana. Al ver el silencio de la niña Adelina no pudo evitar que su mirada centellara en forma de reproche.
-Mi lord los esta esperando en el estudio desde la mañana señorita White- intercedió Bayron por su media hermana.
-Es bueno saberlo.- murmuro Adelina- Es bueno volverlos a ver. Bayron, Brandon- los saludo Adelina sin emoción alguna.
-También es un placer volver a verla Señorita White- correspondió el saludo Brandon.
-Mi lord; Bayron y Brandon son los hijos del abogado de la familia y también son los ahijados de la vizcondesa.- los presento- Me han seguido desde que era muy joven, todo lo referente a mi es de su total conocimiento- le informo.
-Entonces con ellos me entenderé en los temas necesarios; un gusto conocerlos señores- los saludo formalmente el duque.
-El gusto es nuestro su gracia- le respondieron con una reverencia.
Era algo raro para Adelina ver a sus medios hermanos mayores inclinarse ante alguien fuera de la rutina familiar; pero agradecía que en esa casa todos fueran mentirosos para mantener el secreto de la existencia de los doce hijos bastardos y de los dos hijos ilegítimos (ósea Bayron y Brandon) que tenia el vizconde, lo ultimo que necesitaba Adelina es que estallara el escandalo, por eso se preocupaba por lo que podría pasar cuando se entrevistara con el vizconde. No porque este fuera a decir sus propios delitos directamente, eso nunca, la reputación iba sobretodo en esa familia, simplemente era que el vizconde es un comodín en general.
-Entonces no dejemos al vizconde esperando- les aviso a todos Adelina obligándolos a entrar después de la presentación.
Adelina nunca había sido recibida por todo el servicio dándole fila de honor al ingresar a la mansión, era algo antinatural para ella y el ingresar tampoco fue sencillo; como tenia muchos hermanos bastardos era normal que se sintiera el bullicio de todos ellos desde la entrada y ahora como Adelina los había desterrado al campo la casa era anormalmente silenciosa, pero como el ambiente antes de la entrevista era algo pesado también se sentía como si la mansión contuviera el aire de forma expectante ante la situación.
-Zita lleva a Anna a la guardería- le ordeno a su sirvienta que llevaba a la niña en brazos- ¿Los mellizos?- pregunta por los niños pequeños terminando de acomodar su vestido.
-No se despiertan hasta las nueve- le informa Aline.
-Alcanzare a verlos entonces.- analiza Adelina restando importancia- Guíennos al estudio por favor- ordeno a sus medios hermanos.
Ambos hombres hicieron una reverencia y procedieron a mostrar el camino hasta estudio del vizconde, pocas veces Adelina había estado en los dominios de su padre, pues cuando volvía a casa y se reportaba con él, esto se hacia en un salón privado donde estaba, por lo general, en compañía de sus bastardos . Pero esto era diferente, era la primera vez en toda su vida en la que probablemente hablaría a solas con su padre.
-Déjenme anunciarlos- se detuvo Bayron cuando llegaron a la puerta.
-Ve entonces- le mando Adelina.
El proceso no fue largo, Bayron entro y salió con rapidez ¿La orden? Que pasara directamente Adelina, cuando terminaran se entrevistaría a solas con el duque y después los despediría a los dos. Esto le sorprendió a Adelina que esperaba lo contrario, primero el duque y por ultimo ella; al parecer su padre quería guardarse cualquier impresión que tuviera sobre su prometido para el mismo; lastima que Adelina no soportaba no saber nada y que estaba preparada para espiar la conversación de los dos caballeros.
-Mis respetos señor- saluda Adelina.
El vizconde estaba sentado dándole la espalda a Adelina mirando el ventanal que daba a la calle, solo le hizo una señal para que tomara asiento, reconociendo su presencia en la estancia. Ahora que Adelina lo pensaba bien, probablemente la cantidad de conversaciones que tenia con su padre no alcanzaba ni para que fuera una hora completa.
-Entiendo que te vas a casar con el duque de Richmond- le dirigió la palabra su padre sin voltearla a ver.
-En efecto- le respondió Adelina sin alargar el asunto.
-¿Algo que deba saber?- pregunto el vizconde desde su silla.
-Nada importante, todo dentro de la norma- le aseguro Adelina aunque esto fuera una total falacia.
-Hiciste un buen trabajo; un duque permite que tu hermano tenga un apoyo seguro para el momento que el asuma el titulo- la felicita sin emoción alguna.
-Eso mismo pensé, aunque Dios no lo quiera- <<Al contrario que si lo quiera>> pensó Adelina con oscuro entuciasmo- que para el momento de vuestra ausencia aun falten varios años señor- le dice como si fuera alguien considerado.
El vizconde no respondió y Adelina no agrego nada más, el ambiente era pesado, no por la conversación, esta era muy superficial como para ser considerada como tensionante, era algo más lo que hacia que el ambiente se hiciera pesado. Adelina se concentro lo suficiente para intentar percibir el mal olor que se suponía que debía emitir el vizconde adjudicando eso a la causa del ambiente, pero solo percibio el olor de la loción mezclada con esta pestilencia.
-Retírate Adelina, quiero hablar con el duque- le ordeno a su hija aun sin voltear a verla.
-Con gusto señor- se despidió Adelina de su padre.
Adelina salió de la habitación indicándole a su prometido que pasara a hablar con el vizconde, cuando él entro, Brandon se fue al escondite donde estaba la rendija que permitía espiar el interior de la habitación; como el estudio del vizconde estaba escondido en la esquina de la casa, en algún momento alguien de alguna generación anterior a esta había dejado allí un pequeño trastero secreto donde se podía espiar directamente a la habitación, este punto ciego lo encontró Brandon cuando aun todos eran niños.
-¿Ha pasado algo que deba preocuparme?- le pregunta a Bayron cuando se quedan solos en el pasillo.
-Asi que también lo sentiste,- admitió Bayron- desconozco que tiene ahora el vizconde pero a estado raro desde que recibió la noticia de tu matrimonio- le explico.
-¿Dijo algo relevante cuando se entero?-volvió a preguntar Adelina.
-La verdad es que se quedo en un mutismo absoluto, cuando vi en la columna de chismes la noticia supe que no podíamos retrasarlo más y le dije, más tarde deje subir el periódico pero aun asi el ambiente seguía tenso- le explica recordando lo que había pasado el día anterior.
-Hay algo aquí que no esta calzando,- señalo Adelina- pero no me afana; mis pensamientos ahora están en la boda- le explico a su hermano.
-Es entendible; lograste más de lo que pensábamos- valido sus preocupaciones.
Adelina no respondió a eso, solamente espero a que Archer saliera del estudio, más tarde Brandon le daría el resultado de esa entrevista, por ahora no le interesaba que podía estar pasando allí adentro, al final Archer salió con el mismo semblante sereno que lo caracterizaba y que no le permitía saber a Adelina ni Bayron que tanto había pasado dentro de esa habitación. El vizconde ahora estaba frente a su escritorio; no tenia apariencia demacrada pero si parecía sobrecargada gracias a los polvos que usaba, el cabello marrón, que en su mejor momento tuvo un tono más vivo, ahora tenia varias canas blancas, sus ojos miel y sus rasgos simplones ahora eran mas olvidables que antes.
-Iremos a hablar con la vizcondesa señor, pido permiso para dejarlo- le aviso Adelina sin abandonar el marco de la puerta.
-Permiso concedido- le dijo y volvió a darse la vuelta- Bayron y Brandon se encargaran del papeleo- le aviso restando importancia al asunto.
Bayron cerro las puerta y dándoles una reverencia se excuso para ir por la documentación de la dote de Adelina, la pareja no lo retuvo y se dirigió a la sala donde se encontraba la vizcondesa ninguno tenia ganas de quedarse en ese pasillo más tiempo del necesario. Mientras caminaban por la mansión Adelina los detuvo frente a una vieja pintura que si la mirabas de lejos se pensaría que era la propia Adelina, pero si se acercaba se notaria que los ornamentos que ostentaba la mujer eran de una época anterior a ella.
-No me parezco ni al vizconde o a la vizcondesa; me parezco a ella, Lady Abigail Amelia White, la anterior vizcondesa- le explico cuando se detuvieron en el cuadro.
-El parecido es impresionante- se asombro el duque al ver la pintura.
La abuela de Adelina tenia su misma mirada gatuna y ojos azules, el pelo negro y la tez pálida como la nieve. Si Adelina tuviera una pintura y esta se pusiera al lado de la que estaban viendo uno simplemente pensaría que la joven del retrato se había disfrazado para el primero y que el segundo era más formal. Ninguno de los hijos del vizconde había sacado los ojos azules de la antigua duquesa, y solo habían tres hijos de cabellos negro; Adelina, la hija legitima mayor, y los mellizos Adrián, el joven heredero, y Ariadna, su melliza. Pero los últimos dos tal vez por su juventud no lo tenían tan oscuro como Adelina, más bien tenia cierto matiz café en sus melenas.
-La vizcondesa espera- recordó Archer al ver como la mirada azul se clavaba en la otra.
-No debe alterarse, vamos- coincidió apartando su mirada de la pintura.
Una parte de Adelina quería preguntar sobre lo que había pasado en la oficina del vizconde y estaba segura que Archer probablemente pensaba lo mismo pero era probable que ninguno se atreviera a violar la privacidad del otro a puertas de encontrarse con la vizcondesa.
-Dánae anuncia mi presencia a la madame- le ordeno a la doncella de su madre cuando la vio custodiando la puerta del salón.
-La Señorita White y su gracia el Duque de Richmond- anuncio abriendo las puertas.
Cuando Adelina cruzo la puerta del salón junto a Archer se encontró lo que esperaba, la vizcondesa con su aspecto enfermizo y un vientre comenzando a pronunciarse recordándole que prontamente tendría una responsabilidad más en su lista. La vizcondesa vestía sus mejores galas, lo que no era mucho, y contra todo pronostico estaba sola sin ninguno de los niños en la estancia, algo muy contradictorio porque ella no podía soportar perder de vista a ninguno, sobretodo a Adrián.
-Espero no haberla hecho esperar mucho madame- la saluda Adelina sin pizca de afecto.
-No, no, no; Adelina estabas hablando con el vizconde y el tendrá sus motivos para retenerte- le respondió enérgica.
Adelina no le gusto esta reacción, sabia que su madre era sumisa ante el vizconde, pero solo en una ocasión había demostrado esa rapidez combinada con entusiasmo contenido y fue cuando le anunciaron que al fin había tenido a su preciado hijo varón. Mal augurio era para el humor de Adelina que la vizcondesa se mostrara tan entusiasta con su prometido.
-Esperaba encontrar a todos los demás junto a usted- le declara Adelina indicando la ausencia de sus hermanos casi como acusación.
-No es adecuado que los niños estén cuando hay visitas.- le respondió con cierto enfado- Espero que esta mañana Aline no le haya causado una molestia su gracia, le advertí repetidamente que lo tratara acorde a su condición después de todo aun es una niña que tiene que aprender- se dirigió a Archer.
Eso le explicaba a Adelina porque el comportamiento tan distante de Aline, cuando ella era la más hogareña y cariñosa de los hermanos, su chiflada madre le había estado lavando la cabeza con sus estupideces. Hablando de eso y ahora que la veía, se notaba que estaba más desquiciada de lo que Adelina recordaba y rezaba que esta reacción fuera porque estaba embriagada del éxito que había tenido Adelina en lugar de que fuera consecuencia de lo que este pasando esa mansión.
-Dánae- llamo Adelina a la doncella- Manda a traer a las señoritas y al joven amo para que presenten sus respetos- le dio la orden sin posibilidad de refutarla.
-Adelina eso no seria...- la intento convencer su madre pero fue callada por la penetrante mirada de su hija.
-Consideró que es buena idea traer a los niños, no hemos visto a las mayores desde que llegamos y creo que Adelina al igual que yo no hemos visto a los mellizos desde hace un mes o me equivocó- la corto el duque también sometiéndola con sus palabras y miradas.
-Su gracia tiene razón no hemos visto a Adrián y Ariadna desde hace un mes- valido sus palabras Adelina.
Tarde entendió la vizcondesa que su futuro yerno era tan dominante como su hija primogénita y temió por su destino con ese par de lobos, Adelina no le haría nada, pero sabia que la repelencia que le tenia desde hace años no dejaría que se quedara muy cerca de ella en lo posible. Mientras tanto Adelina agradecía internamente de que Archer entendiera la situación con sus padres; probablemente él al estar frente a sus padres le estaba dando una perspectiva más amplias de las responsabilidades que ella tenia como cabeza de los hermanos White.
-Mi lady, Adelina me informo sobre su actual estado por lo cual le he traído algunos presentes acorde a la situación a usted y a los demás niños- le informa el duque aun examinando a la vizcondesa.
-Oh su gracia es tan considerado, con gusto lo recibiré en nombre de los niños y le doy las gracias por el detalle con nosotros- le dice recobrando algo de su entusiasmo.
-Con los correspondientes a los suyos me basta, por eso Adelina mando a llamar a los demás- le contexto cerrando las palabras que intentaba decir.
Adelina entendió rápidamente el mensaje que había mandado Archer y rezaba que la vizcondesa lo entendiera. Los niños son los niños y los adultos son los adultos; Archer hacia la diferencia de tratos según las inclinaciones del trato de Adelina y como era tratada Adelina; no le extraño a Adelina que el duque se olio las verdaderas intenciones de su madre para colgarse al merito de su boda cuando la que la había criado era Selene. Cuando los niños llegaron a la estancia y vieron a su hermana saltaron sobre ella.
-¿Ya podemos comer las confituras?- pregunta alegre Annastacia.
-Claro que si, solo tenemos que esperar al lacayo para que te las traiga- le aseguro el duque a la niña.
-Como se dice niñas...- les recordó Adelina los modales.
-Muchas gracias su Gracia- les respondieron en coro las dos niñas grandes.
Los dos niños pequeño miraban con curiosidad al hombre en el salón, reconocían a su hermana mayor pero no a su acompañante por lo que estaban algo cohibidos con su presencia tan imponente, Archer al notar esto hizo una sutil seña para que los niños fueran acercados a la pareja y fueron recibidos por ambos en sus brazos.
-Hola Aria, hola Adri- los saludo Adelina dándoles un beso en la mejilla a cada uno- mi prometido os trajo un regalo asique digan gracias- les explico.
-¡Gracias!- repitieron con entusiasmo al oír la palabra regalo, aunque no se dirigieron al duque pues apenas se enfocaron ante el hombre.
-Con gusto niños- les respondió.
-Me imagino que querían descansar antes de irse- insinuó otra vez la vizcondesa con esa voz lastimera y llena de desidia que fastidiaba a su primogénita.
-Jugaremos un rato con los niños en el jardín mientras comen los dulces- declaro el duque aun sometiendo a la mujer con la mirada.
-Es entendible;- fue lo único que respondió- el medico me recomendar descansar debo retirarme- se despidió.
Aline vio el intercambio de miradas entre los adultos y supo que la efusividad de su madre había sido sometida por la presencia de la pareja, suspiro con cierto lamento, la vizcondesa había estado en las nubes desde que les llego la noticia y solo hablaba del duque y lo que significaba para su futuro queriendo congraciarse con su hija mayor y su futuro yerno; pero había olvidado el carácter vigilante de Adelina y no contaba con el temperamento del duque por lo que supo de inmediato que todo había salido catastrófico. La vizcondesa solo quería el amor de su hija mas brillante y fracasaba en ello.
-Vamos a jugar, vale- les dice a los niños y entregaron a los infantes a las ayas.
Dejaron a los niños agarrarles ventaja para poder hablar con algo más de tranquilidad:-Es imperativo sacar a todos los niños de acá- le informa Archer.
-¿También sintió el desajuste de la casa?- le pregunta Adelina preocupada.
-Si, hay algo fuera de lugar y si incluso tu no lo puedes identificar eso es peligroso- le aviso Archer.
Eso preocupo a Adelina, pues era cierto; si Bayron, Brandon y ella que vivieron en esa casa varios años bajo el yugo del vizconde y ni siquiera ellos pudieron identificar que era lo que hacia que la casa tuviera ese ambiente tan pesado entonces no era una buena señal. Adelina sabia que no era por los bastardos que había expulsado antes de irse, era algo diferente, algo que incluso ponía a un militar experimentado en alerta.
-El vizconde...- intento hablar sobre su padre.
-Es un mentiroso nato, algo esconde además de esa enfermedad que apesta y lo oculta con una facilidad sorprendente; aunque no sabemos que es debemos cuidarnos de su presencia- la interrumpió él con el ceño fruncido dejando ver su propio descontento sobre su suegro.
-¿Os dijo algo?- pregunto preocupada.
-No, simplemente me dio las condolencias por lo de mi familia, nos estuvimos evaluando con la mirada hasta que te mando llamar- le confeso con desden, al parecer tampoco le gusto la sensación de estar frente a esa pestilencia andante.
-A mi ni siquiera me miro cuando entre, no somos cercanos pero... se sintió más antinatural de lo normal en él- también confeso Adelina.
-Me temo que no podemos abusar de la hospitalidad de los marqueses por el momento como para arrastrar a todos los niños contigo a su morada;- analizo el duque con un tono inquietante- solo podemos adelantar la boda y llevarnos a Anna y los mellizos, aunque considero que es muy irresponsable dejar a Aline atrás con la vizcondesa- le explico la posición en la que se encontraban.
-Bayron y Brandon la protegerán no tengo dudas pero no me queda opciones teniendo a madame en su condición- suspiro molesta, quería irse de inmediato de ese lugar que le causaba tantas molestias.
-Nos iremos en un rato- la tranquilizo al saber que Adelina estaba perdiendo la paciencia.
Eso no la tranquilizo en absoluto; el duque era un cazador paciente y un militar experimentado, fue capaz de detectar el olor putrefacto de la enfermedad del vizconde aun bajo capas de polvo y lociones, y si él, también se sintió trastocado por el ambiente del lugar hasta el punto de ordenar una retirada eso significaba que la situación era más compleja de lo que pensaba Adelina. Pero sea cual sea el secreto, Adelina no tenia intención de perseguirlo, que se pudriera en esa casa junto al vizconde, ella solo quería que sus hermanos estuvieran a salvo.
-La vizcondesa también me preocupa, ella es sumisa y solo tiene arrebatos de energía cuando esta contenta;- le comenzó a explicar el comportamiento de su madre- el resto del tiempo se siente y se ve tanto como una mota de polvo-comparo.
-Tal vez podamos inventar una excusa y mandarla a Bath;- medito Archer- mi propiedad personal se encuentra allá; es pequeña pues la tenia como soltero, pero si logramos una excusa podemos mandar a Aline y la vizcondesa- le explico.
-Hablare entonces con Bayron para que se encargue de todo- se tranquilizo un poco más.
-Sois muy cercanos- señalo el duque.
-Crecimos juntos-le respondió tranquilamente.
<<Son los únicos medio hermanos que respeto>> se respondió internamente Adelina; ajeno al hecho de que su madre los acogió, ellos siempre la respetaron y no le pusieron las cosas difíciles mientras crecían, además, su madre no atento contra la cordura de la vizcondesa al haberlos tenido antes del matrimonio y arreglárselas para evitar al vizconde durante el proceso. De parte de Adelina, ella siempre busco que tuvieran ventajas y nunca los menosprecio por ser hijos ilegítimos, por eso la relación era más cercana de lo que parecía.
El duque no volvió a hablar y Adelina que ya se sentía muy sobrecargada con la situación que no quería sacarle platica. Dejaron a los niños jugar en el jardín bajo su supervisión pero como el duque seguía tensionado Adelina no bajo la guardia, se sentía como si algo los vigilara pero eso no era posible porque la única habitación que miraba hacia el jardín era la de ella y la guardería; el resto estaban desocupadas y no tenían ni siquiera un mueble funcional.
-Seria sensato preparar la salida- comento al fin Adelina en algún punto.
-Si asi lo siente la señorita hablare con los lacayos- informa Brandon llegando al jardín.
-Lo agradezco- le dice tranquila- ¿Algo que necesitemos saber?-pregunta.
-Preguntar cuando el duque desea que mi hermano y yo llevemos los documentos; tenemos todo al día por orden de la señorita- le informa a la pareja.
-¿Preocupada por nuestra boda querida?- pregunta el duque con cierto humor.
-Una licencia especial no se consigue si el resto no esta en orden- le aseguro Adelina aun algo antipática por la situación.
-Mañana estaría bien- contesto Archer por ella.
-Entonces me retiro- informo Brandon.
-Brandon- lo llamo Adelina y el joven se detuvo- ¿Cómo quedo la dote?- pregunto Adelina.
Con el humor tan antinatural del vizconde, Adelina se veia obligada a hacer esa pregunta no fuera que el vizconde se le antojara meterla en problemas con su dote, no le gustaba admitirlo pero ese fue su metodo más común para someterla en los ultimos años, lo que menos necesitaba era que la sociedad se burlara de ella si llegaba sin sus veinte mil libras a la boda.
-En treinta mil libras señorita- le respondió Brandon sin el mismo seguir entendiendo el resultado.
-Creí que eran veinte- contesto sin créelo Adelina.
-Nosotros pensamos lo mismo señorita pero al revisar el papeleo que nos dejo el vuestro padre la cifra subió- le confirmo con el mismo nerviosismo.
-Igual a mi no me importa; resolveremos esto después- los tranquilizo Archer al ver a los dos jóvenes alterados por la situación.
Adelina simplemente no podía creerlo ni soltarlo tan facil como lo aconsejo Archer, pues la aritmética no le daba; por la estipulación de la dote de su madre le tocaba un cuarto de esta, por parte del hermano del vizconde, en todos esos años de trato le había dado de sus fondo privados en regalos lo suficiente para completar cinco mil libras al juntarlas con la parte de su madre; según las normas de la familia y del vizcondado a ella le tocaba diez mil libras por ser la hija mayor y cinco mil a las menores, y debido a los regalos de su madrina; la cifra total era unos veinte mil y eso diciendo que el vizconde se puso de generoso y saco de su propio fondo dos mil o tres mil libras.
-Creo que voy a vomitar- murmuro Adelina.
-Haremos una parada en Hyde park para que respires, además es bueno irnos promocionando antes del baile de este fin de semana- le propuso al ver que su semblante cambiaba de color.
-Había olvidado a la segunda jornada de debutantes- declaro Adelina.
-No te culpo- la tranquilizo dandole unas palmadas en sus manos.
El resto del día paso como un borrón para Adelina, no porque no lo recordara, recordaba perfectamente la angustia de sus hermanos cuando se separaron y recordaba perfectamente las miradas chismosas de las personas en Hyde park, incluso recordaba al duque calmándola y dejándola bajo el cuidado de Selene; pero todo eso se fue al trato cuando en la soledad de su habitación esa noche vomito como si no hubiera mañana.
-No había terminado asi desde que era joven- se quejo Zita cuando al fin su dama dejo de vomitar.
-Querida no te hagas la tonta tu que también lo sentiste- le recordó Adelina a su doncella.
-¿Ese ambiente tan horrible?, obviamente,-Pregunto sarcástica- Jolene no sintió, de eso puede tranquilizarse- le informo.
-No tiene el carácter sagaz del duque o la marquesa, ni tampoco a vivido en la casa como tu es normal que no lo note- le explico- ¿Qué dijo Brandon sobre la entrevista?- le pregunto.
-No he leído la carta- dice sacando de sus ropas el papel arrugado.
Adelina lo tomo y comenzó a leerlo tal y como lo había dicho Archer anteriormente, esa entrevista estuvo en el mutismo casi que absoluto según Brandon, solo que Archer le había mentido en algo, el vizconde pregunto también por los planes del duque y este le respondió, dándole varias vueltas al asunto para no revelarle nada al vizconde, diciendolo que Adelina le había dicho que quería una vida más bien retirada en el campo y él lo apoyaba. No pudo transcribir las palabras exactas porque Archer incluso lo alcanzo a enredar a él, lo que si le podía asegurar es que el ambiente se volvió más pesado después de eso pero que Archer estaba en una calma tan espeluznante que la felicito porque incluso el vizconde alcanzo a perder un poco su propia mascara debido a esto.
-Algo muy raro esta pasando en la mansión- medito otra vez Adelina pero con más calma.
-¿Es necesario investigar?- pregunta Zita preocupada.
-No,-le cierra la idea- hay cosas en esta vida que no son necesarias de saber, mañana necesitare que envíes una carta, ve y descansa- le explico mientras ella entraba a su cama.
-Descanse señorita- la despidió Zita preocupada.
-Ojala- murmuro Adelina desplomándose en su cama.
Aún no hay comentarios
Inicia la conversación sobre esta publicación.