Capítulo 12 de 16
La tarde no fue mejor que la mañana, pero la noche fue al menos más llevadera que el resto del día; el marques seguía tan molesto con la idea de casar a Adelina que Selene la mando a escribir a sus cuñadas para que vinieran a auxiliarla y que Andrew cediera, al parecer su paciencia se había agotado y por primera vez la terquedad de su marido la había superado; lo bueno es que la terquedad del duque era mil veces peor.
-El decoro dice que los invitados deben irse temprano- le lanza la indirecta a su amigo.
-Y también dice que se debe ser razonable con los caballeros que piden la mano de las señoritas.- le regreso la indirecta- Además con esta lluvia no seria prudente que alguien se fuera- señalo divertido.
Eso era verdad; al igual que en la madrugada había vuelto a llover cuando cayo la noche y por lo visto el duque se había auto invitado a pasar la noche. No porque la tempestad fuera imposible para el cruzarla, en el ejercito había soportado climas más inclementes, simplemente quería molestar a su amigo haber si al fin le daba la mano de Adelina. En cuanto a la propia chica solo podía tragarse la risa al ver a dos hombre adultos, con titulo, conocedores de la vicisitudes de la vida... peleando como niños pequeños; sobretodo porque uno de ellos era su prometido.
-Padrino...- intento hablar Adelina.
-Come tranquila mi niña- le cerro rapido cualquier intento de interceder por Archer.
Adelina se había divertido de la misma forma lo que quedo de la tarde; eso si, después de lo de la mañana si mando a Zita con una carta más elaborada para que se las diera a sus medios hermanos y que estos tuvieran todo preparado por parte del vizconde para sus nupcias. También pidió que solo le dijeran a la vizcondesa la buena nueva y que el vizconde fuera el ultimo en enterarse, solo para cabrearlo un poco y viera como siempre aposto todos sus recursos en los únicos caballos que nunca le darían ganancias mientras ella sin su ayuda se convirtió en una duquesa.
Por parte de los niños que estaban en la casa todos ya sabían que era un prometido y se les había explicado con más detalle como funcionaba las pedidas de mano; sobra decir que Annastacia seguía molesta hasta el punto que ni siquiera quería hablar con Adelina al sentir que ella prontamente la abandonaría, cosa que rompía el corazón de la joven quien desde que nació se había hecho cargo de la niña. Por otro lado, Bayron y Brandon al recibir la noticia por parte de Adelina se emocionaron tanto que corrieron a la mansión del vizconde y le contaron toda la buena nueva a la vizcondesa y Aline quienes inmediatamente enviaron sus felicitaciones extasiadas por el triunfo de Adelina.
La vizcondesa le recalco que debía ser agradable y nunca llevar la contraria al duque para que pudieran llevar una vida conyugal prospera; esto no le agrado a Adelina de a mucho, pues sabia que su carácter tan quisquilloso fue una de las razones por las que Archer se había prendado de ella. En otra parte de la carta también confesaba que tenia sentimiento de superioridad al ver que su hija había logrado atrapar al duque, prometía restregárselo al vizconde todo lo posible y a las amantes de su padre sobre como sus hijas nunca valdrían tanto como ella. Esto también ayudo a que el humor de Adelina mejorara.
-¿Crees que si le doy a tu padrino un somnífero dejara de darme dolores de cabeza?- murmuro Selene a Adelina.
-Mientras usted pueda descansar hoy... Recuerde que escribió al dúo del terror- le dice Adelina con cierto canturreo en su voz.
Selene al recordar eso realmente estuvo tentada a drogar a su marido; después del almuerzo ella había detenido a Andrew en el estudio con otra ronda de disputas que la agoto hasta el punto que ordeno a Jolene que escribiera a sus cuñadas para que vinieran a ayudarla. Tenia un dolor de cabeza terrible junto a unas ganas de estrangular a su marido que no solo podían ser medidas por Dios; era la primera vez en siete años de matrimonio que Andrew y ella tenían una discusión asi de fuerte, nunca había necesitado mediación externa y por primera vez Selene tuvo que mandar a llamar los refuerzos.
-Dios dame paciencia o terminare estrangulando a alguien- implora en un susurro.
Adelina no le contesto, bien sabia que el orgullo de su madrina estaba herido y agotado por tener que haber tenido que llamar al dúo del terror. Las dos hermanas del marques se apodaban asi porque en su conjunto se encontraba Stella liderando, una dama a la que un "no" era un limite impensable, era cinco años mayor que Adelina y fue la encargada de llevarla a causar desastres siempre que las descuidaban por un segundo. La segunda hermana, Blair, era más calmada le gustaba la sana diversión pero teniendo a Stella como hermana eso algo imposible, ella era la más cercana en edad a Adelina con solo dos años y medio de diferencia.
Durante los años que estuvo aun sin ser presentada Adelina siempre les preguntaba como eran los bailes, y la verdad siempre le pareció un milagro que Stella no hubiera quemado Londres en algún momento y se hubiera casado tranquilamente; ahora sabia que esa tranquilidad era nada más que un imaginario, solo Dios sabia que tantos desastres dejo esa niña durante el proceso de casarse, porque si para casarla se metió en un lio que incluso, por lo que insinuó Archer en la mañana, el marques casi termina un duelo de honor... Adelina ya sabia como el marques obtuvo nervios de acero.
-Padrino...-vuelve a intentar mediar Adelina por consideración a Selene.
Pero es callada con solo la mirada de Andrew; sabia que no podría intervenir hasta que el bajara un poco la guardia y eso solo pasaría si Stella y Blair llegaban mañana antes del almuerzo para ayudarla si no... Tocaría llamar a la marquesa viuda; ese era el peor de los temores de la actual marquesa y de la única señorita de la casa, pues la marquesa viuda era en toda norma una madre fría y distante, tener que llamar la era el ultimo recurso; corrección, el ultimo recurso era contarle todo a Andrew al pie de la letra, la máxima concesión que iba a hacer Adelina cuando lograran que el marques hablara con ella era contarle parte de lo que sucedió en el Támesis durante la madrugada de ese día.
La cena termino para la buena fortuna de las damas, Selene ni siquiera dejo que Andrew dijera una palabra más y lo volvió a arrastrar al estudio para ella poder descargar su frustración sobre él. Que el cielo la amparara, por su parte Adelina guio al duque y a los niños al salón donde siempre los dejaban jugar en la noche, se quedo al lado de Archer siguiendo el decoro minimo mientras veía como Annastacia seguía haciendo su berrinche.
-Me duele tanto verla asi, pero si me pongo a consentirla de una vez ¿Cómo va a prender sobre la frustración?- se quejo Adelina con él duque.
-Es necesario aprender sobre la frustración, si no aprende de paciencia todo le ira mal; el consuelo es bueno, permite tener la sensación de seguridad, pero también es necesario el llanto y dejar que busquemos el auto consuelo para el momento en el que estemos solos- le dio la razón mientras miraba a la niña.
Una parte de Adelina sintió que Archer no solo hablaba de la frustración y el consuelo como algo a futuro, si no que hablaba de él mismo, después de todo él había sobrevivido a su familia directa y no tuvo otra forma de salir adelante si no fuera porque aprendió a manejar su frustración y darse él mismo consuelo. También recordaba que si ella misma no hubiera aprendido desde muy temprano a manejar su frustración probablemente se hubiera hundido en la misma desesperación de la vizcondesa y hubiera arrastrado a todas sus hermanas a un foso sin fondo.
-Cuando Anna nació los vizcondes estaban muy decepcionados por su nacimiento;- comenzó a relatar- no había un heredero que sostuviera el titulo y ya éramos tres hijas.-<<Y eso saltándome todos los problemas que dan los ilegítimos>> pensó con amargura Adelina- La vizcondesa siempre tuvo dificultades para concebir y tenia quebrantos de salud con mucha facilidad; por lo que Anna fue ignorada hasta que comenzaron a felicitarnos y preguntar por ella, no le habían dado ni siquiera un nombre fui yo quien la nombro "Annastacia Lucile White", al poco tiempo de que ella naciese fui recogida por mi madrina y pase varias temporadas fuera de casa pero aun asi fui yo quien se hizo cargo de ella desde muy temprana edad- finalizo con algo de amargura recordando su vida antes de debutar.
-Ella lo entenderá, no la presionemos; si quieres cuando Andrew deje de ser un cabeza dura y vayamos a nuestra visita obligatoria con el vizconde la llevamos y la compramos con dulces- le propone intentando animarla.
-¿Asi lo hacia su Gracia con Lady Diana?- pregunto algo divertida.
-Me temo que eso era imposible, mi hermana no hubiera tenido fondo nunca si utilizábamos dulces; no, no, para chantajear a Di era mejor usar un plato completo de carne o pollo, le encantaba mucho- le explico con algo divertido.
Adelina solo suspiro, si las cosas marchaban bien era probable que esa visita se diera pasado mañana; eso si estaba segura de que para mañana todo Londres e Inglaterra sabrían el chisme de que el duque estaba negociando su mano con el marques, la vez pasada solo fueron especulaciones por lo del lago, esta vez era en serio, una vez puede caer sin problemas, dos veces ya era una realidad. Tendría que inventar una mentira mejor a la que ya tenia pensada.
-Anna y Ally si son de dulces, los gemelos son muy jóvenes por lo que no los dejamos comer golosinas aunque les gustan las frutas; la vizcondesa...No sabría decir; al vizconde no es necesario agasajarlo- le responde pensado en llevar algún presente a su madre y sus hermanos pero ignorando al vizconde.
-Entonces que se conforme con un vino barato- le dice el duque como si fuera algo sencillo.
-Mi lord un vino barato para su fortuna seria el más caro de la despensa del vizconde- le señala.
-Entonces una baratija vieja de algún sirviente- propuso con malicia.
-Mi lord entiende mis preocupaciones- le dijo con satisfacción y coquetería.
Estaba de buen humor y quería jugar con Archer; con buena suerte lograba escaparse de su habitación y llegar a la del duque para poder retomar su encuentro en las caballerizas, sabia que no debía preocuparse demás pues el duque sabría medir el limite sin problemas. Fue entonces que Annastacia grito sacándolos a los dos de su charla, al parecer la niña había chocado contra el pequeño servicio que había en el salón manchándose con el té; gracias al cielo, solo le cayo en la ropa y no se había roto ningún elemento.
-Anna muéstrame tus manos - le pido Adelina preocupada por si su hermana se hubiera quemado.
-No parece que quemo, fue más por el susto- la tranquiliza Archer mientras la ayudaba a revisar.
-¿Qué te he dicho de correr? Mira como me preocupas- la regaño mientras seguía dándole vueltas para ver si no se había hecho daño.
Annastacia solo lloraba en silencio mientras veía como su hermana la revisaba; estaba molesta porque Adelina la iba a dejar, estaba molesta porque William la había molestado y le quito su muñeca, estaba siendo regañada por su hermana que había estado hablando con el duque sin prestarle atención en todo el día por estar con él; esto fue más de lo que la niña podía soportar.
-¡No te quiero!- le grito y salió corriendo.
-Anna.- la alcanzo a llamar- Limpien esto y envíen a los niños a dormir y avisen a mis padrinos; yo iré por mi hermana- le ordeno a las ayas y doncellas presentes.
Las doncellas entendieron que debido a los humores de sus patrones era mejor no decir de a mucho no fueran a perturbarlos y obedecieron a la señorita, eso si el aya de William lo reprendió severamente cuando la señorita y el duque salieron detrás de la niña; pues indirectamente había provocado el choque de la niña con la mesa cuando le había quitado la muñeca y ella trato de recuperarla, el niño tenia los ojos aguados por la culpa y la reprimenda, pero esa fue la mejor idea que tuvo para que su amiga le prestara atención y jugara con él. Anna no había alcanzado a llegar muy lejos cuando se acurruco en un rincón y procedió a llorar fuertemente, fue debido a esto que Adelina y Archer pudieron alcanzarla.
-Oh Anna- suspiro Adelina.
-Ven aca pequeña- la llama Archer.
La niña seguía acurrucada llorando en su esquina por lo que Archer con cuidado la saco y la puso en los brazos de Adelina que estaba en el suelo aun sin decidir si avanzaba y agarrarla; tal vez no dudaba, si no que no era capas de conciliarse con la idea que su hermana pudiera odiarla, por lo cual cuando Archer la puso en sus brazos solo supo que debía arrullar a su hermana pequeña.
-Spi mladyenets, moi prekrasný, bayushki bayu, (Duerme, niñito mío, prenda mía ¡Arrurú, arrurú!)- comenzó a cantar un arrullo Ruso que le gustaba a su hermana.
Adelina sentía como Archer la escondía en su propio pecho mientras seguía arrullando a Annastacia, los brazos de él las habían cubierto totalmente y al final la niña se quedo dormida llorando en brazos de su hermana. Adelina no tuvo corazón para devolverla a la guardería por lo que con mucho cuidado y ayuda de su prometido se levanto del suelo para emprender el camino a su habitación.
Archer no soltaba la cintura de Adelina y a ella este gesto se le hacia tan familiar que comenzó a sospechar que cuando su hermanita cayo en el lago él la acompaño de la misma forma en la que lo estaba haciendo ahora para evitar que perdiera el equilibrio y pudiera dejar a la niña a salvo en su habitación. <<Con que asi logro saber cual es mi habitación esa vez>> se quejo bufando para sus adentros.
Cuando Archer las dejo en la habitación Adelina llamo a Zita para arreglarse para dormir y también arreglar a la niña dormida. Cuando Zita se fue siguió arrullando a Annastacia poniéndola sobre su pecho haciendo que ambas se quedaran dormidas, bueno más o menos, Adelina dormitaba teniendo que velar por la niña, fue por esto que se dio cuenta cuando alguien entro a sus aposentos.
Abrió sus ojos de gata de forma inmediata dejando ver también una sonrisa ladeada al ver al duque. Parecía que, como informo con tiempo de su intención de quedarse, estaba vistiendo sus propias ropas de dormir. Adelina lo recibió feliz y con cuidado dejo a Annastacia en el colchón pero su cabeza quedo apoyada en ante brazo mientras Adelina se las arreglaba para flexionar su brazo para apoyar su cabeza en su mano ya formada un puño, en lo referente al resto de su cuerpo este quedo de lado mirando la puerta.
Archer se acomodo detrás de Adelina pasando su mano sobre su cintura mientras su brazo se alineaba con el que la niña usaba como almohada enlazándolo con la mano de Adelina, la propia Adelina se sentía emocionada fue tanto que guio la cabeza de Archer a sus labios. El beso fue lento y pausado dándole cierta sensación de calor a Adelina.
-Te vez hermosa- le susurro Archer cuando se separaron.
-Zalamero- lo regaña en juego aunque no se veía molesta.
-No hay mujer más hermosa que mi Adelina, los hijos que me des debo cuidarlos con celo para que nadie me los quite-la elogia mientras mordía el lóbulo de la oreja.
Adelina se quedo caer y permitió que Archer se satisficiera con sus labios, no negaría que amaba el sonido que producía cuando se juntaban ni muchos menos negaría el calor que se estaba formando en su interior sobretodo con la mano de Archer paseando por todo su cuerpo. Adelina estaba tan concentrada que, cuando sintió que Archer tensaba el cuerpo, ella misma se puso en guardia y dejo los labios de su prometido.
-Algo se acerca- le murmuro Archer.
-Escóndete detrás de mi biombo es más seguro que debajo de la cama- le recomendó Adelina.
La tormenta de afuera no había bajado la intensidad, pero como los pasillos ya estaban desiertos por lo que se podían escuchar los pasos de alguien caminando debido al eco pero esto se logroba si te fijabas con atención. Archer acomodo el lado de la cama donde el estuvo y se escondió sentándose en la silla que Adelina tenia detrás del biombo; Adelina por su parte uso su muñeca para limpiar cualquier residuo de saliva y comenzó a cantar casi de susurro la nana mientras parpadeaba buscando parecer somnolienta no fuera que quien estaba en caminando por el pasillo se le antojara por entrar a su cuarto.
-Adelina ¿Estas despierta?- pregunta Andrew tocando la puerta.
-Espera que me ponga la salida sobre mi- le pidió Adelina alcanzando la ropa y poniéndola sobre las dos- Pasa- dio el permiso.
Andrew entro dejando la puerta abierta para conservar la norma; Adelina bostezo unas cuantas veces, de tanto parpadear le había cogido el sueño por lo cual no se fijo del todo en su padrino y sobretodo no se dio cuenta cuando Andrew se sentó frente a ella poniendo una de sus manos para apoyar su cabeza. Adelina no sabia que traía a su padrino tan tarde a sus aposentos, rezaba que no sospechara que Archer se había colado a su habitación, aunque era verdad.
-¿Qué os trae a estas horas a mi recamara padrino?- le pregunta Adelina bostezando.
-Me entere con la aya que Anna se asusto hace rato y se enojo contigo- le informa Andrew mirando a la niña dormida.
-Su Gracia me ayudo a traerla- le contesto Adelina. El marques bufo, al parecer no le gusto que mencionara a su prometido.
-¿De todos los hombre él?- pregunta cansado Andrew.-Si es que te sientes en deuda por haber salvado a Anna antes no tienes que obligarte a casarte con él por eso- le explico esperando que ella desistiera.
-Padrino... No tenia la intención de informarle de esto aun pero parece ser necesario...-suspiro Adelina, tenia que comenzar a mentir, más o menos- El duque y yo tuvimos una discusión ayer en el banquete por lo de mi matrimonio; tal vez mi madrina no te informo pero estuve algo inestable últimamente por lo que después del banquete yo...yo me escape de la residencia no se como pero me baje de mi yegua debajo de un sauce cerca del rio y... casi me ahogo en el rio si no fuera por su Gracia- le revela temblando como si recordara el susto de casi caer al rio, aunque siendo realistas de eso no se acordaba casi nada- quiero estar con él sinceramente, me protegió- le confeso Adelina con su mejores ojos lastimeros.
-¡Dios santo Adde! ¡Gracias al cielo estas acá!- exclamo horrorizado ante la idea de perder a su ahijada- Iré ahora mismo hablar con Archer para aclarar esto- declara Andrew levantándose de golpe de la impresión.
-Padrino no creo que eso sea sensato- lo detuvo Adelina- mire la hora, deben ser las once por muy tarde. Además mi madrina escribió al dúo del terror y ya respondieron diciendo que llegaran mañana por muy tarde después del desayuno- le informa que sus hermanas iban a venir.
Andrew palideció al oír que sus hermanas iban a venir a visitarlo, con esa información perdió todas las fuerzas, nunca imagino que su mujer se hubiera agotado tanto que hubiera escrito a sus hermanas; era mejor ir, rogar su perdón y que lo dejaran descansar abrazado a ella, ya pensaría mejor lo del compromiso de Adelina cuando hablara con Archer.
-Descansa Adde- se despide Andrew besando la frente de su ahijada.
-Descansa padrino- se despidió Adelina cuando lo vio salir.
Cuando el eco de los pasos de Andrew se perdieron por el pasillo Archer ya se había vuelto a acomodar al lado de Adelina y no dudo en frotar su cara en el cuello de su pareja; Adelina lo dejo frotarse pues sabia que él lo había pasado mal cuando ella casi se fue a nadar en el rio, eso y que le daba cosquillas hasta el punto que tenia en la cara un sonrisa. Antes de que alguno pudiera decir algo Annastacia comenzó a removerse en sueños como si estuviera teniendo una pesadilla.
-Parece que Andrew le dio pesadillas- murmuro divertido Archer mientras Adelina calmaba la niña.
-No te burles de mi padrino- lo regaño con sutileza.
-tu hermana estaba perfectamente antes de que llegara- fue lo único que respondió.
Adelina solo negó con la cabeza y uso el brazo de su prometido como almohada para poder arrullar mejor a Annastacia. Cuando la niña se volvió a relajar en sueños la joven suspiro aliviada y se volteo para abrazar a su prometido y mirarlo con cierta burla; ya les habían amargado la noche, además mañana las cuatro fuerzas de la naturaleza convergerían en esa residencia.
-Mañana llega el dúo del terror y seria sensato que fueras a descansar- le recomienda melosa.
-¿Debería temer por mi o por Andrew?- le pregunto mientras peinaba el cabello de su prometida con sus manos.
-Por ambos;- respondió perezosa- ¿Lord Thomas no te lo dijo?- pregunta entre bostezos.
-¿Que ustedes juntas son equivalentes a un cataclismo?- pregunta sarcástico- Claro que me lo dijo; incluso creo que recuerdo que en la boda de Andrew Stella y Blair hicieron un caos- se las arreglo para recordar.
-No se supone que usted debía estar de campaña aquel año- señalo Adelina.
-Permiso de la corona auspiciado por mi hermano, vine a la boda y me fui casi de inmediato; después de eso solo supe de lo que pasaba en cartas. Aunque al terminar mi adjudicación en China caí un rato acá, me fui poco después del inicio de temporada a la India; fue la ultima vez que vi a mi familia- le explico recordando a su hermano.
Adelina sintió como la fuerza ejercida sobre ella cambiaba a medida que el relato de Archer sobre su tiempo en la milicia seguía; no sabia si era que estaba recordando lo acontecido en el campo de batalla o se lamentaba no haber estado más en Londres y convivir con su familia antes de su muerte prematura. Adelina no sabia que pasaba por la cabeza de su prometido y solo acato en abrazarlo y tararear una de las melodías que le gustaban, sobretodo esa del ruiseñor llorando en el Danubio por su familia.
-En el bosque del Danubio- reconoció la melodía de la canción- le gustaba mucho a al viejo, Di se la aprendió de memoria para complacerlo- recordó.
-Si a mi Lord le molesta no la vuelvo a cantar- le dice Adelina.
-No, cántala todo lo que quieras, no hay nada más que me permita recordarlo que eso- confeso aferrándose a Adelina.
Adelina no lo presionó más y comenzó a cantar en forma la canción. Esta pieza, junto a otras de ese estilo, en particular las había aprendido poco antes de que nacieran los mellizos, pero no era la más esperanzadora que había aprendido, pues al lado de las canciones de Annastacia o de Aline, la canción del bosque del Danubio relataba como un ruiseñor cantaba llamando a sus pájaros mientras recordaba su soledad y la perdida de sus seres queridos; Adelina nunca supo porque era ella la que tenia la predilección a esta canción y hasta este momento seguía sin entenderlo.
-Algo te esta turbando- murmuro Archer más bien adormilado.
-Nunca entendí mi preferencia a esta canción;- le confeso- Anna prefiere la cosaca, Aline Luli-luli, a los mellizos les impuse una italiana llamada Fai la nina, pero nunca entendí mi preferencia por el Danubio- le explico algo ida.
-El viejo decía que el ruiseñor cantaba pero sus pájaros nunca llegaban, mientras que la música llorando y la persona alejándose era la perdida; no importa si no perdiste una persona, perdiste algo que era importante y por eso cantaba en soledad, decía que mientras todos caminábamos en el mundo siempre perdíamos o anhelábamos algo por eso nació esa canción.- le explico entre bostezos lo que él sabia- Pero no me importa porque la canción se aferro a ti Adde, solo se que si ambos la tenemos en nuestras vidas significa que desde antes que tu lo supieras ya eras mía- le declara el duque.
Adelina solo sintió como el duque se aferro a ella con más fuerza, ante esa explicación de la canción no supo como adjudicarse a ella, pero la declaración provoco que se sonrojara. Al final se quedo dormida cantando; no supo si fue antes o después de su prometido, pero sabia que antes de que comenzara a salir el sol Archer la había besado y salido de su habitación, eso si Adelina siguió igual de dormida hasta las siete de la mañana cuando sintió que su hermana estaba babeando su pecho.
La niña se había acomodado sobre ella de una forma que hacia parecer que estaba tomando de su pecho, no era la primera vez que amanecía con un niño dormido sobre ella de esa forma, la ultima vez fueron los mellizos quieres le mojaron con sus babas su pijama, por lo que Adelina sospecho que antes de irse Archer había acomodado a la niña sobre ella como lo había hecho anteriormente. Solamente retiro con cuidado a la niña y llamo a Zita, ese día seria una larga batalla contra su padrino, si es que no se rindió después de contarle lo del rio.
-¿Señorita despierto a su hermana?- pregunta Zita después de terminar de arreglarla.
-Déjala dormir, anoche estaba muy alterada- le ordeno Adelina utilizando algo de carmín para sus labios.
-Señorita le quiere causar un infarto al marques cuando la vea tan arreglada para ver al duque- hablo Zita algo alterada al ver que se estaba arreglando mucho.
-Cállate- la mando al verse descubierta.
Adelina era una mujer medianamente vanidosa por cuestiones de crianza, pero esa mañana se había arreglado más de lo usual usando un vestido con estampado de flores, que nunca usaba, y maquillando sus labios antes del desayuno. Definitivamente Adelina perdió la cabeza según Zita, pero para Adelina la situación era lógica, primeramente iban a recibir visitas, visitas que eran muy cercanas a ella y segundo quería que Archer le dijera que estaba bonita; ese hombre hacia que Adelina buscara alimentar su propia vanidad.
-Señorita;- la llama una voz fuera de su habitación- llegaron Lady Manson y Lady Harrison, la marquesa pide que baje con ella a recibirlas- le avisa.
-¿Tan temprano? Ni siquiera han servido el desayuno- dijo sorprendida Zita.
-Parece que están aprovechando para ajustar cuentas pendientes- analizo Adelina.
Stella y Blair no es que vivieran actualmente lejos como para no venir a visitar a su hermano y a su amiga, lo que pasaba era que una había salido recientemente de su cuarentena después del embarazo y tenia algo de pereza para reintegrarse a la sociedad arrastrando con ella a su marido que solo se presentaba si era sumamente necesario; mientras que la otra había estado cuidando a su suegra toda la temporada y su marido que tenia afecto muy profundo por su madre casi que los había encerrado en la propiedad familiar.
Todo esto provoco que no estuvieran presentes en ningún evento social de la familia, eso si, Adelina tenia una correspondencia muy fluida con ellas para evitar que se volvieran locas en sus respectivos encierros, fue tanto que debió calcular que ante la posibilidad de salir de sus casas con una escusa tan valida como ayudar a su amiga con su compromiso no se la pensaran dos veces y se las arreglaran para llegar antes del desayuno para amargar a su hermano.
-Que el cielo ampare a mi padrino, esta vez la ha liado enserio- lamento un poco Adelina antes de salir- Despierten a Anna es lo mejor- ordeno Adelina.
Adelina no tuvo prisa por bajar, sabia que lo que encontraría en el vestíbulo era a Stella lista también para hacerle la vida miserable si no le contaba el chisme completo con pelos y señales; pero sabia que era cruel dejar a sus padrinos lidiar con ese terremoto de mujer, sobretodo si era en parte su culpa el haberla invocado a la residencia del Tamesis; Adelina solo queria que esta bochornosa situación terminara pronto para poder escribirle a los demás miembros de la familia White, al vizconde y a las señoritas que concideraba cercanas; para que de esta forma la sociedad sutilmente se fuera enterando de sus intenciones matrimoniales.
Cuando llego al recibidor se encontro con lo que esperaba, a Stella quitándose los respectivos abrigos y vociferando todas sus quejas sobre su ausencia en la sociedad, pero es que a que inteligente se le ocurrió encerrarla sin posibilidad de salir teniendo solo la compañía de su suegra, una mujer muy admirable y noble que no tenia el mismo concepto de diversión que su nuera; es natural que en el instante que se libere y arrastre a su esposo se iba a quejar hasta que todos estén hartos.
-Al fin aire fresco- la escucho Adelina-¿Saben lo asfixiante que es la casa de retiro de mi suegra?
-Me imagino que lo suficiente para que lo menciones por quinta vez hermana- le contesta Blair con aburriemiento- ¡Adde! Allí esta la nueva novia- la saluda Blair felicitándola.
-Saludo a mis lores, Stella, Blair- saluda a todos con una reverencia y una sonrisa.
Blair ya se había acomodado por lo que tranquilamente engancho su brazo con el de Adelina, para haber salido hace poco de un embarazo se veía conservada; a diferencia de su hermana, la serenidad de Blair al entrar no encajaba con la premonición de desastres que podía causar, aun que realmente ella era solamente la seguidora de Stella de la misma manera que lo fue Adelina.
-¿Asi que al fin decidiste sacarle una cana a mi hermano con lo de tu matrimonio Adelina?- pregunta con diversión Stella.
-Solamente esta un poco renuente a permitir que me case con su Gracia, no es nada del otro mundo- le contesto tranquila evitando una confrontación desde temprano.
-Pues gracias por complicar las cosas y darme un excusa para salir- le dijo con cierto sarcasmo Stella aunque no se veia molesta con la situación.
-Stell...- le llamaba regañándola su marido- Felicitaciones por tus nupcias Adelina, sobretodo es bueno ver que el legado de mi amigo no se perderá y seguirá contigo y con Elliot- le dice contento.
-Agradezco su felicitación Lord Manson- se inclina Adelina sutilmente.
-Había olvidado que usted junto a Lord Collins fueron amigos del anterior heredero- señala el esposo de Blair, Mathew.
-Francis era un caso, un caso que no puedes evitar extrañar- suspiro algo apenado el hombre.
Adelina y Blair se comenzaron a mover discretamente hacia el pasillo tratando de huir de Stella que ya comenzaba a impacientar a todos, pero Selene, que había guardado silencio dentro de la conversación y estaba dirigiendo a los sirvientes para acomodar el equipaje de sus cuñadas y concuños, las estaba viendo tomar la dirección equivocada por lo que las detuvo en voz alta y sin remordimiento alguno.
-Adde tu padrino pidió que se desayunara hoy en el jardín- les avisa sin disimuló.
Las dos mujeres al haber sido descubiertas abandonando la estancia mostraron algo de vergüenza, al parecer Selene no estaba dispuesta a acarrearse sola a Stella incluso si fue ella misma la que mando a que la trajeran. El esposo de Stella y el de Blair no se sorprendieron ni se molestaron al ver a las dos muchachas intentar desaparecer de la estancia; el uno porque entendía que querían huir de su desquiciada esposa y el otro porque sabia que las dos amigas querrían hablar en privado.
-¿Y esa rareza que mi hermano le interese la naturaleza?- se burlo Stella.
-Salió temprano a cabalgar junto a su Gracia y dejo la orden antes de salir, probablemente no le apetecía esperar a entrar para romper su ayuno- fue lo único que dijo Selene.
-Mil años pueden pasar pero Andrew sigue siendo un glotón de primera- se burlo Stella.
-Stella- la volvió a regañar su marido.
Las otras dos no lo dudaron y, antes de que Stella se acordara que la estaban ignorando, corrieron con suma delicadeza hasta el jardín, ya a mitad de camino bajaron la velocidad, después de todo Blair apenas se había recuperado de su embarazo y tenia que seguir cuidando su salud si quería tener más hijos o si quería llegar a conocer a sus nietos.
-Que Dios nos ampare ¿Cómo puedo tener una hermana tan desquiciada?- decía Blair dándose palmadas en el pecho para recomponerse.
-Si no lo sabes tu que eres su hermana menos lo voy a saber yo- le aseguro Adelina-¿Como te ha tratado la maternidad Blair?- pregunta con más serenidad.
-Es algo interesante.- fue lo único que le pudo responder-Pero hablamos de ti ¿El duque te trata bien?- pregunta preocupada por su amiga.
-Mejor de lo que piensas- le aseguro Adelina.
-Eso es lo que importa.- se tranquilizo- Me acuerdo vagamente del actual duque; estuvo en la boda de mi hermano hace años, se veía sereno, saludo a los necesario, creo que Selene no lo recuerda porque dio un saludo muy rapido, se arrincono a comer tranquilo, ya me hubiera gustado a mi seguir su ejemplo- le relato Blair.
-Algo asi me había comentado; menciono algo de un desastre protagonizado por ciertas señoritas de la familia- se burlo de ella.
-Que desgracia, ese día quería esconderme; por eso me vengue junto a Andrew en la boda de Stella- Admitió algo rencorosa y abochornada.
-Y por eso ella devolvió el golpe en tu boda- se acordó con algo de gracia Adelina.
-Tener una hermana que es un desastre natural andante significa dos cosas, la primera es que nunca te intimidaran por miedo a represalias y la segunda es que te arrastre a mil problemas, para nunca saber si vale la pena el costo beneficio de esa relación- le explico Blair sin gana alguna.
Cuando llegaron a la mesa donde estaban arreglando el desayuno Adelina alcanzo a ver la figura de su padrino y de Archer cabalgando aun por el terreno, puede que ella no se diera cuenta pero Blair si, Adelina sonreía sin necesidad de fingir la sonrisa. Blair no era igual de despistada que su hermana mayor, ella siempre intuyo que la familia de Adelina no era un buen lugar para estar debido a lo cautelosa que era ella siendo una niña, incluso de adulta esa cautela seguía presente, por eso se sintió segura al tomar la decisión de ayudar a su cuñada para que el terco de su hermano diera la autorización del matrimonio, además ella debía ese favor debido a su propio matrimonio.
-Ahora si estoy segura de que elegiste bien- comento sacando a Adelina de su mente- incluso si probablemente repetiste mi camino de causar problemas tras el telón- admite ella.
-Gracias, aunque cuando mi madrina me confeso que lo que hice tras el telón no fue la gran cosa al lado de ustedes dos me sorprendió, de Stella no es una sorpresa, pero de ti si- admitió tomando un asiento a su lado.
-No preguntes de a mucho por ahora; sinceramente no quiero que mi hermano recuerde mis propios errores si quiero ayudarte y si recuerda los de Stella no hay nada nuevo allí asi que no es relevante- le pidió mientras le explica la situación.
Ambas estaban tranquilas hasta que oyeron al huracán Stella acercarse y con ella el resto de familia que estaba en la residencia; momento exacto en el que Blair se acordó que había traído a su hijo para que su hermanos y cuñados lo conocieran, agradeció que su marido no fuera tan descuidado como ella y la existencia de la nodriza que se ocupaba del pequeño. Por su parte Adelina comenzó a compadecerse y en una mirada cómplice con Blair ambas decidieron detener ese problema.
-Stella ya eres una mujer consumada, ¿Cómo es posible que tengas un comportamiento peor que mis hermanos y tus sobrinos?- la corta Adelina al ver que estaba poniendo a Selene en dificultades y su esposo ya tenia expresión de cansancio.
-Hablo Adelina, la madre de la mesura siempre amargando la diversión- le contesto Stella sentándose al lado de su esposo.
-No solo ella lo piensa- murmuro su hermana al ver ese comportamiento tan desenfrenado.
Stella no le gusto que le hicieran contra peso, pero las tres mujeres de la mesa sabían que esa fuerza natural solo podía ser contenida por ellas tres y por lord Thomas, después de todo se caso con ella, esa naturaleza arrolladora debía ser contenida por el bien de la reputación de la familia. Selene controlaba al servicio como un régimen militar, pero aun asi se podía colar una que otra información y ninguno quería arriesgarse a un escandalo.
-Mande a hacer tu desayuno favorito- interviene rapido Selene.
-Al fin; comida- se alegro Stella.
Se quejaba de Andrew pero ella era igual de glotona; si no fuera por la marquesa viuda y por Selene, probablemente Stella podría hacerle competencia a Lady Williams. Gracias al cielo su marido la quería demasiado y podía lidiar con ella (La parte que más le importaba a su familia). Tenían que entretener a Stella mientras comenzaba el desayuno, primeramente porque faltaban la cabeza de la familia y el hombre con más rango en la propiedad, segundo faltaban los niños y a esos no los iban a dejar fuera porque eran un segundo escudo contra la boca problemática de Stella, ella siempre se había medido mucho cuando estaba un infante cerca.
Selene no volvió a decir más, en menos de un día parecía que el desgaste se la estaba llevando, sus hombros estaban caídos, tenia ojeras que la hacían ver demacrada y tenia la voz algo rasposa; no tenia humor para intentar someter a nadie, sobretodo a la incorregible de su cuñada, solo pareció recomponerse un poco cuando llegaron sus hijos y la hermana de Adelina. Pasara lo que pasara en esa residencia los niños no tenían velas en ese entierró, bueno tal vez Annastacia, pero ese era otro asunto.
-¿Cuando desayunamos?- pregunta William al sentarse.
-Cuando llegue tu padre- le contesto Selene aun con la mirada molesta.
Los dos caballeros faltantes estaban enfrascados en una conversación a varios metros de distancia que no notaron la descortesía de dejar a todos esperando para el desayuno, por lo que Selene le hizo una seña al mayordomo para indicarle que trajera a los dos caballeros; después de todo tenia a varios niños hambrientos, a una fuerza de la naturaleza causandole dolores de cabeza y a una mujer recién salida de su reposo por lo cual no era bueno seguir retrazando el desayuno. Nadie dijo nada, el humor de Selene era palpable para todos.
En cuanto a los caballeros cuando llegaron Andrew parecía derrotado, como si hubiera estado sosteniendo una pared y esta lo hubiera aplastado fulminándolo, algo muy contradictorio a Archer que parecía resplandeciente como si la apariencia de su amigo fuera algo bueno. Probablemente fuera cierto, pues Adelina no dudaba que su padrino hubiera indagado sobre lo que paso en el río y tampoco dudaba que Archer no hubiera jugado varias cartas sucias para que por medio de la culpa amedrentar al pobre marques.
-Lamento la tardanza querida- se disculpo con Selene dándole un beso en la sien.
-Al menos ya podemos desayunar- le contesto sin mirarlo.
Archer tranquilamente se sentó al lado de Anna y Adelina y al frente de toda la familia Collins, ninguno dijo nada; ni si quiera los niños se atrevían a respirar fuerte pues entre el mal humor de los dos marqueses y la expectativa del compromiso hasta ellos podían leer que algo estaba turbando el ambiente y no eran tan tontos como para tentar su suerte. Adelina se dedico a servir la comida a su hermana, al parecer llorar en la noche mientras ella y el duque la abrazaban había sido la solución para su mal genio, tal vez sintió que esta era una declaración de que no seria abandonada por su hermana.
Cuando los niños se fueron; Selene le dio una patada lo suficientemente certera a su marido como para que no pasara desapercibida para las otras parejas presente. Esa fue la señal que Stella necesitaba para vengarse de su hermano por casi dejarla viuda antes de tiempo, mientras que para Blair esa patada se interpreto como las trompetas del apocalipsis.
-¿Algo que decirnos hermano mayor?- pregunto con voz campante Stella.
-No- respondió en seco.
-¿En serio?- le pregunta sarcástica y divertida- Yo juraba que si, con esa cara que traes hasta juraría que madre murió- le respondió divertida.
-¡Dios santo Stella esas cosas ni decirlas!- la regaña su hermana pequeña.
-Ah como si algún día madame no fuera a morir;- le resto importancia Stella- todos moriremos ¿Qué tiene de malo decirlo?- declaro sin remordimiento aunque con cierta exaltación que no paso desapercibida.
Adelina procedió a olvidar sus modales y apoyar su codo sobre la mesa para que con su mano tapar su mirada a forma de vergüenza mientras negaba sutilmente con su cabeza, había olvidado que Stella no respetaba ni siquiera a los muertos. Ella no la culpaba, su mayor anhelo era la muerte del vizconde pero ni siquiera se atrevió a manifestarlo en voz alta; bueno lo hizo una vez y fue con la vizcondesa pero estaba algo enojada con ella por la decidía en la que vivía y lo peor es que termino como Stella.
-Ahhh- se quejo Stella- Nos estamos desviando del tema ¿Andrew de verdad no tienes algo importante que decirnos?- volvió a presionar a su hermano.
-Nada que deba ser de tu interés Stella- le cerro el paso su hermano.
-Yo diría que si; debo ir con tiempo a la modista para separar mi vestido para la boda de Adelina- lo contradijo con buen humor.
-Stella...No tientes mis limites- le gruño con advertencia.
Pocas eran las veces que el marques estaba realmente de un genio iracundo y al parecer esta se estaba comenzando a colocar como una de esas contadas veces en las que Andrew realmente iba a perder la paciencia con su hermana. Su temperamento se contenía solamente porque la que se consideraba la mayor imprudencia de Stella había pasado y, después de esa ya nada de lo que hiciera su hermana lo perturbaba de la misma manera.
-Hermano, no es por ser entrometidas pero sinceramente es una falta de confianza de tu parte negarte a aceptar el juicio de Adelina.- se adelanto Blair antes de que Stella hiciera una estupidez- De esta generación ella es la que posee el juicio y la mesura más limpios; no toma una decisión a la ligera y no se deja llevar por las emociones. Negar su buen juicio es como decir que Stella es una santa- argumento.
-Claro, Blair, la santurrona siempre tiene que dejarme mal parada para ser la buena- arremete contra su hermana.
-Solo se necesita que tu existas para que eso pase- murmuro Blair.
-Claro- alargo la ultima parte- la santa; miren a la santa ¿Te recuerdo porque estas casada hermanita?- la enfrenta molesta.
-Cualquier cosa que Adelina o yo hagamos en esta vida es más perdonable que lo que te llevo al altar a ti Stella ¿Verdad cuñado?- le responde Blair pasando el foco de la conversación al hombre.
Tanto Stella como Blair habían arrastrado a sus maridos para que ayudaran a convencer a su hermano, después de todo uno era compañero de estudio del marques y con el otro se había entablado una relación de fraternidad desde que se unió a esa caótica familia. Pero los muy descarados estaban haciendo la vista gorda al asunto, por lo que en favor de agilizar el proceso Blair le lanzo la pelota al único que tal vez podría apelar mejor a la nostalgia en la mesa.
-Reconozco que no jugué muy limpio en aquel entonces pero pedí mis respectivas disculpas y es una cruz que me pesa demasiado desde que nació mi hija el año pasado.- aclaro Thomas al verse evidenciado- Andrew; ya perdimos a Francis hace un año, el era nuestro amigo y conocemos a Elliot desde que era un niño, no hay carácter más recto que el de él. Piensa que es una forma en la que permitimos que Francis y, alma bendita de Lady Diana y el resto de los Devereux, tengan tranquilidad en su tumba al ver a su hermano formar una familia con una buena mujer- se dirigió ahora a su amigo y cuñado.
Andrew solo miro a su amigo con furia; lo ultimo que hubiera querido es que le nombraran a Francis en la conversación. De los amigos de aquellos años, Andrew y Francis eran los más cercanos debidos a sus caracteres, el uno era un bonachón y el otro era empático y sensible, además de tener en común ser el primogénito que debía cuidar de los más jóvenes y sobrevivir a madres cuyo único objetivo en la vida era respirar sobre las reglas. Decirle que su amigo estaba revolcándose de preocupación en la tumba por su culpa era el equivalente a declararle la guerra.
-Escúchame bien Thomas Manson... - Iba a comenzar a amenazarlo Andrew.
No alcanzo a soltar la amenaza cuando Archer que hasta ese momento no se había dignado a recordarle su presencia al marques dio dos sutiles golpes a la mesa para alertar a Andrew que guardara silencio, no fue algo estrepitoso pero debido a la situación si fue contrastante. Selene fue la primera en captar el porque, Jolene estaba en el marco de la puerta con el periódico del día en la mano; algo importante debió haber pasado en esas paginas para que se atreviera a ir al ojo del huracán para llevarlo.
Jolene caminaba como si fuera una oveja en medio de lobos mientras apretaba el periódico en su pecho, lo dejo en manos de su señora con suma delicadeza y salió corriendo de la escena como si su vida dependiera de ello. Nadie la culpo, el humor que se manejaba en ese momento era suficiente para espantar a cualquiera, sobretodo por que el humor de Andrew se torno aun más violento cuando su mujer le paso el periódico y leyó lo que venia en este.
-¡¿Esto es acaso obra tuya Elliot?!- lo encaro lanzándole el periódico en la cara.
Archer le hecho un vistazo, no lo leyó todo, no lo necesito, para después dejarlo en frente de él perfectamente doblado, pues cuando Andrew se lo lanzo casi que se había desecho todo frente a él. Gracias al cielo Archer no se molesto por el intento de golpe pues lo que decía el periódico tampoco era del agrado del duque.
-Si no corteje a Adelina de forma abierta fue por esto, asi que a mi no me involucres en algo que estoy limpio- le contesto con cierto tono de amenaza.
-¡Que yo sepa eres el único al que beneficia esto y no veo que sea imposible que lo hallas hecho!- le encaro aun más molesto.
Archer se levanto de la silla molesto y le apunto a Andrew con su arma mientras su cara y mirada reflejaban calma tan antinatural que asusto a todos los presente, pues para Archer estar armado todas las horas del día era el equivalente a respirar, después de años en el ejercito podía soportar malos tratos y arrebatos, pero lo único que no podía soportar era que lo imputaran sobre algo que él no hizo y sobretodo si se trataba del bienestar de su mujer.
Adelina aterrorizada por la forma en la que escalo la situación rapo el papel del lugar donde lo habia dejado Archer y busco la parte que tanto había alterado a los dos caballeros y la leyó con una rapidez que ni ella misma logro procesar del todo lo que decía la columna de chismes. Archer tenia razón, este no era ninguno de sus métodos, este era el método de la única persona que seguía tomando el té con una tranquilidad aun más espeluznante que la calma de Archer al apuntar a su padrino.
-¿Madrina... Fue usted?- se las arreglo para hablar Adelina aun sin creerlo.
-Quien más si no yo.- admitió y sentó a su marido de un jalón para quitarlo del ángulo de tiro con una maniobra que dejaba ver su molestia- Ya me temía que traer a mis cuñadas no iba a servir de ha mucho que digamos, preferí usar un método con el que Andrew no pudiera negarse sin perjudicarnos a todos - explico con una calma mortal.
Archer ya había guardado el arma y estaba sentado otra vez al lado de Adelina teniendo una sonrisa algo rara al ver el nivel de astucia que tenia la marquesa con tal de terminar esa discusión, no estaba del todo de acuerdo con el método pero no podía negar que ahora el resultado si o si tenia que ser su matrimonio con Adelina. El texto decía lo siguiente:
A oídos de estos autores llego lo que se concederá la noticia de la temporada. El día de ayer por la mañana el duque de Richmond en persona fue a pedir la mano de una de la señoritas más destacadas de esta temporada; la protegida de los marqueses de Pemberton, la señorita Adelina White, hija de los vizcondes de Ravenscrof. Se sabe que la pedida de mano fue oficial y que el marques esta encantado de que su viejo amigo se haya interesado en su querida ahijada...
Nada más que medias verdades; ahora, si por alguna razón se llegaba a desmentir lo que decía la columna de chismes la reputación de Adelina podría terminar por los suelos y la credibilidad del marquesado estaría flaqueando por un buen tiempo. Fue la jugada más desesperada que hizo Selene, porque si Andrew seguía negándose solo les quedaba llamar a la marquesa viuda y que lo pusiera en cintura.
-Felicidades por tu compromiso Adelina- habla por primera vez Mathew a sabiendas que él era el único que podía comenzar a apaciguar la situación.
-Gracias mi lord- acata a decir aun sin salir del asombro.
Andrew solamente cubrió sus ojos y se hundió en su silla, ahora si podía admitirse que la había liado, sepa cuanto tiempo le tomara que su mujer lo perdone pero ahora solo le quedaba escribirle una carta al vizconde y mandarla para avisarle sobre el desenlacé matrimonial de Adelina. Agradeció que su cuñado llenara el vacío que dejo la confesión de su mujer pero hubiera preferido cualquier otra cosa que esa felicitación a Adelina.
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