Capítulo 11 de 16
Contrario a lo ultimo que vieron en el fragmento pasado, el duque si siguió a Adelina hasta el interior de la residencia del marques; primeramente porque estaba mojada y no podía permitir que vagara asi por todo el terreno, en segundo lugar Adelina seguía muy mimosa lo que delato que su estado mental después de su discusión y el casi ahogamiento aun estaba algo alterado; Archer no tenia problemas el apreciaba todo de Adelina, pero seguramente Andrew y Selene si lo verían como un problema asi que mejor acompañarla un rato, igual eran como las dos de la madrugada si Adelina se pudo escapar antes Archer también se las podría ingeniar.
Adelina recordó todo esto con lujo de detalles cuando se despertó como relojito a su ahora acostumbrada de siete de la mañana. ¿Lo primero que hizo cuando recordó esto? Ponerse una almohada en la boca para poder gritar sin que alguien la oyera y patalear sobre el colchón como si no hubiera mañana, estaba abochornada, roja de solo recordar lo que habían hecho en las caballerizas. Primeramente Archer guardo la yegua de Adelina luego la desnudo a ella y sobre el bebedero comenzó a retorcer el camisón para que este soltara el exceso de agua que agarro debido al clima.
El problema es, que como se dijo antes Adelina seguía muy mimosa, por lo que abrazo a Archer por la espalda y comenzó a recorrer el cuerpo del duque sin ningún pudor recostándose en el y levantado una de sus piernas para engancharla con la cintura de su amante. Archer al final del día era hombre de sangre caliente por lo cual y teniendo en cuenta lo que Adelina le estaba pidiendo desde hace rato, el mismo se quito su ropa para que al volver no estuviera tan mojada y aprovechando un espacio con unos harapos viejos bien posicionados, posiblemente donde descansaban de vez en cuando los sirvientes de la caballeriza, dejo a Adelina sobre ellos y la arropo con su cuerpo.
Adelina de solo recordar lo que hicieron se ponía aun más roja debajo de la almohada que aun tapaba su cara en esos instantes, pero no negaba el placer que le produjo ese momento. Archer se dedico a besarla sin pudor alguno incluso se divirtió un buen rato con sus senos para volver a besarla cuando consideraba que ella necesitaba otra vez sus labios, las manos de Adelina no dejaban de acariciar los hombros y el cabello de Archer, que era lo único que ella sabia hacer en esos momentos para fomentar el deseo del hombre. ¿Las manos de Archer? Esa era otra historia.
Uno de sus brazos estaban sosteniendo los hombros y la espada alta, asi se le facilitaba el acceso a Adelina. La otra mano estaba en la intimidad de la muchacha; Adelina agradecía que de verdad todos estuvieran en sus habitaciones, si no hubieran oído como prácticamente con dos dedos Archer la llevo a conocer el cielo, incluso ahora Adelina podía sentir el fantasma de aquel maravilloso toque que la hizo babear, su cuerpo tembló y temblaba de emoción de solo recordarlo y sentirlo.
Cuando Adelina se sintió saciada, Archer se retiro de ella y se dispuso a arreglarse el mismo, si Adelina hubiera tenido algo de fuerza ella misma le hubiera devuelto el favor sin pudor alguno, pero Archer había hecho también su trabajo con ella que estaba agotada y temblando del placer. Adelina realmente quería devolver el favor, ya había visto lo bien dotado que estaba el duque y de solo pensar que ella tendría eso dentro la volvía a encender, pues pensaba que si con dos dedos el duque la dejo fuera de servicio, con su propia virilidad Adelina seria consumida por él.
Después de eso el duque la levanto le puso el camisón, él mismo se vistió lo mejor que pudo y salió de las caballerizas mientras Adelina cerraba todo por dentro, como si ella nunca se hubiera escapada de la residencia. Fue entonces que al recordar lo de las caballerizas Adelina se sentó de golpe, abriendo sus ojos de par en par y solo pudo estremecerse al recordar que estaba comprometida con el duque.
-Mierda-chillo angustiada- mierda, mierda, mierda- siguió pataleando sobre su cama.
Nadie, sabia sobre alguna relación sobre ella y el duque. Como se los iba a explicar a sus padrinos; la matarían, ahora si Adelina estaba metida en un lio gigante. La ultimas vez que nombro al duque como un posible pretendiente fue antes de saber que era el duque, después de eso su madrina y ella nunca lo volvieron a mencionar en su lista de elegibles. Selene la iba a matar por eso, podrá ser todo lo liberal que ella fuera, pero algo como lo que hizo Adelina junto al duque haría que muy probablemente Adelina terminaría en un convento encerrada.
-¡¿Cómo salgo de este lio ahora?!- volvio a chillar Adelina ahora golpeando su almohada.
El tablero social listo, eso lo hizo la noche anterior en su momento de estrés, el problema ahora era la pedida de mano; incluso Bayron y Brandon...Doble maldición ninguno de sus medios hermanos tenían idea de que ahora tenían que lidiar y vérselas con un duque que, de paso sea dicho, era un depredador peor que la propia Selene. Por otro lado que Archer fuera un depredador muy paciente encajaba con la imagen que tenían todos con que el futuro marido de Adelina debía ser alguien sumamente paciente; pero se estaba desviando del tema.
Gracias al cielo no había complicado más las cosas, en esos instantes Adelina hizo lo único sensato que se le paso por la cabeza, sentarse y tratar de escribir la misiva para sus medios hermanos. Lastima que no encontraba las palabras correctas para decirles que debían blindar ese prematrimonial más de lo que ya lo habían blindado. Adelina no había sido irracional cuando mando a hacer ese documento, pero si lo había acomodado para que al final del día fuera ella quien tuviera la mayor ventaja. Lado positivo es que Bayron tenia era un borrador casi hecho, después de todo Adelina no había terminado de decidir en ese momento quien iba a ser su esposo.
Al final se las arreglo para escribir de forma muy escueta avisando que los planes habían cambiado y que se prepararan porque había elegido a un hombre con titulo de alto rango y que luego les daría los detalles. Fue lo más resumido que pudo poner Adelina en esa misiva, no podía decirles toda la historia. Ahora solo faltaba mandarlo, gracias al cielo entre sus pataletas y no saber que escribir se había pasado una hora y el servicio ya debía estar activo para ese momento y corrió a usar la campañilla de su habitación para llamar a Zita.
Pero en esos momentos de espera se volvió a esconder en su cama, fue entonces que Adelina se dio cuenta de algo horroroso. Había hecho una pataleta y se dejo mimar de Archer cuando nunca en su vida lo había permitido. Cuando era muy joven la vizcondesa la tenia de paño de lagrimas por lo cual aborreció desde muy temprano las muestras de cariño por parte de su madre porque eso significaba tener que soportar su llanto; el vizconde era muy indiferente sobre su existencia por lo que nunca le había dado una muestra de cariño como lo hizo con sus medíos hermanos bastardos, bajo esa misma lógica jamás había hecho una pataleta al ver que sus medios hermanos lo hacían le parecía algo muy de mal gusto desde joven, además si ella lo hubiera hecho le hubieran dado una paliza.
Ya en su infancia tardía había llegado Aline por lo que rápidamente le cedió el puesto de paño de lagrimas a la niña pequeña, esa niña nació mansa y dulce y aguantaba los llantos de la vizcondesa mejor que Adelina que había nacido con un fuerte temperamento y mucha audacia. Ya después cuando Selene la recogió y nació Annastacia, si bien recibió muestras de cariño por parte de sus padrinos, la familia de estos y sus hermanas pequeñas, no es que Adelina fuera especialmente mimada o activamente ella lo hubiera pedido; en lo referente a las pataletas su educación tan estricta le ordenaba repudiarlas por lo cual nunca las hizo en esa etapa de su vida.
-Que molesto- admitió para si misma frustrada.
Por otro lado ya su conciencia y pensamientos estaban funcionando como antes, solo le había faltado el mimo de hombre, que golpe para su orgullo. Cuando Zita llego tenia una cara de preocupación tan marcada que Adelina supuso algo malo, por lo cual le dio un zape a la espera que hablara con todo lo que le pasaba por la cabeza; la ansiedad iba comer viva a Adelina.
-¿Mi señorita qué le paso? Tiene la cara hecha un poema y toco con tal desespero esa campanilla que me genero un susto- le dijo Zita preocupada.
Adelina se soltó y conto todo (Muy censurado y a medias que eso quede claro) lo que había pasado con el duque, a cada palabra la cara de Zita se hacia un poema; su señorita estaba metida en un problema gigante y tenia que ayudarla o podía hacerse la loca un rato para dejarla sola con el problema; probablemente hiciera lo segundo, aun quería preservar su vida de la ira de Lady Selene.
-Señorita ahora si se metió en un lio- lloro Zita- ¿Qué va a hacer?- le pregunta preocupada.
-¿Qué voy a hacer?; ¿Qué vamos hacer? Dirás tu, por que como mi doncella y casi media cuñada aquí las dos nos tenemos que salvar para poder llegar al altar con nuestras respectivas parejas- le respondió jalándola al colchón.
Ambas se acomodaron bien y se atravesaron horizontalmente sobre la colcha y se pusieron a morder las uñas gastando su mente en como iban a salir de este embrollo; antes habían estado en posiciones parecidas pero eran durante las pocas veces que Adelina hacia una broma o se metía en problemas al lado de las hermanas del marques hace ya un buen tiempo. Lo peor es que ahora era un lio en el que se había metido Adelina por su propia cuenta.
-Los guantes hay que recuperarlos- recordó Adelina- deben seguir en el jardín cerca del columpio- le avisa.
-Ahhh- se quejo Zita- Señorita usted raramente se metió en problemas por iniciativa propia y ahora que lo hace nos mete en este problema; por que no cancela el compromiso, al final se hizo en secreto- la acusa Zita.
-¡Estas loca mujer!- la regaña Adelina exaltada- Primeramente di mi palabra al duque que me casaría con él, en segundo lugar...Una parte de mi quiere este matrimonio- le explica algo avergonzada.
-Entonces digámosle primero a Lady Selene, nos hará correr todo el jardín por nuestras vidas pero después no le negara la ayuda- le señala Zita.
-Oh si y que le voy a decir- le pregunta irónica-"Madrina estuve teniendo citas en secreto con el duque sin que yo me diera cuenta que eran citas, discutimos ayer en la noche y me pidió matrimonio, discutimos más y termine aceptando. Ayúdame para salir de este lio"- hablo con algo de falsete-¿Que crees que me dirá?- pregunta con sarcasmo y molestia.
-Que estoy feliz por ti- hablo Selene de repente.
Ambas muchachas se asustaron, gritaron y dieron un bote en la cama provocando que Zita cayera del colchón y Adelina se diera un golpe con su propia cama. Las dos muchachas habían estado tan concentradas que nunca se dieron cuenta que la señora de la casa había entrado a la habitación junto a su doncella y que las habían estado viendo con total comodidad sentadas en una silla al otro lado de la cama. Naturalmente las dos muchachas usaron la cama como factor de distancia no fuera que Selene les diera una paliza.
Nada más contrario a la realidad; Selene se estaba carcajeando de solo verlas, Adelina estaba desconcertada, esperaba gritos, reclamos, decepción. No risas y una felicitación por haber puesto en peligro su reputación y la dignidad del marquesado que la había acogido desde los diez años.
-¿No esta molesta madrina?- pregunta anonada Adelina.
-Querida si te dijera como me comprometí con tu padrino y todo lo que hicieron Blair y Stella durante sus temporadas y como me las arregle para que tu padrino diera permiso para casarlas sinceramente esto es lo más sano que a pasado en esta residencia- decía aun sin poder dejar de carcajearse al ver a su ahijada.
Adelina y Zita seguían parpadeando repetidamente como si no creyeran lo que acababan de oír. Pero ahora que Adelina lo pensaba si encontraba cierta lógica en lo dicho por su madrina; si bien ya estaba en la familia cuando las hermanas de su padrino salieron a sociedad, recordaba muy poco de aquellas épocas por obvias razones de que estaba concentrada en sus estudios, pero de las cosas que recordaba era que en cada temporada hubo cierta angustia (Sobretodo con Stella que era muy audaz) y pocas veces vio o oyó hablar a los que ahora son los maridos de ambas muchachas.
En lo referente a Selene, la propia Adelina nunca había oído la historia de como se caso con su padrino, solo sabia que el marques no estaba en la lista de elegibles de la entonces señorita Cox porque él era un mujeriego; y si bien tenia entendido que nunca se metió con las señoritas de sociedad y tampoco era alguien que generaba escándalos si llevaba cierta reputación que no le agradaba a su madrina en ese entonces. Por lo cual ahora que se ponía a analizarlo ella se estaba desgastando por nada; si su orgullo no estuviera tan herido como lo estaba juraba que se iba a dar una auto reprimenda por pasar esos detalles por alto.
-Adde ven acá- le pidió tranquila Selene sentándose en la cama.
Adelina lo hizo con mucha renuencia, ella conocía el humor de Selene y si bien ya había dejado en claro de que la iba a apoyar eso no significaba que no se iba a llevar aunque fuera un zape dado en persona por la propia marquesa por ocultarle lo que había hecho con el duque a escondidas.
-Cuando eras niña tenias mucha audacia en tu interior, pero con los años y tu propia voluntad esa audacia se fue perdiendo hasta el punto que llegaste a la mesura excesiva; no importa que tanto quisieras algo tu misma te lo negabas, como por ejemplo el vestido que usabas ayer.- le comenzó a explicar- Ser mesurado es una de las virtudes más necesarias de la vida, saber cuando avanzar y cuando retroceder; el problema es que tu te mesuraste tanto que te negaste todo lo que querías; el duque es un cazador paciente yo misma lo note desde un principio y sabia que no te dejaría en paz, ya todo dependería de ti y tu lo aceptaste. No te preocupes yo tengo mis métodos para que Andrew acepte la unión y no dudo que el duque también los tiene- termina de decirle mientras peina su cabello con su mano.
-Madrina...- murmura con ojos cristalinos Adelina escondiéndose en los brazos de su madrina .
-No te preocupes por eso en estos instantes- le pide tranquila- Lo importante es buscar esos guantes en el jardín; Zita busca nuestro desayuno, Jolene ve por mi ropa para salir rapido- Ordeno recordando lo dicho por Adelina hace rato.
Las dos doncellas reaccionaron de inmediato y salieron corriendo tan rapido que casi se caen saliendo de la habitación de Adelina, las dos amas solo pudieron contener un poco la risa al ver las payasadas que siempre hacían sus doncellas, luego se quedaron mirando una buen rato hasta que Selene le dio un golpe a Adelina con una de las almohadas de la cama asustando a la chica que había bajado mucho la guardia.
-Ahora si, cuéntame todo y sin censura; no puedo defenderte si no se todo el chisme y tiene que ser más largo de lo que le dijiste a Zita tienes el cabello húmedo y solo llovió después de que todos en la propiedad estábamos descansando- le reclamo con algo colerica.
Con mucha vergüenza y golpes de almohada Adelina conto todo, con cierta censura, no le iba a detallar a su madrina como Archer se las arreglaba para hacer que su cuerpo temblara de pasión; tampoco le iba a decir lo viril que era, eso se quedaba con ella y no lo pensaba compartir nunca. Eso si cuando se quedaba callada o muy roja de la vergüenza Selene le daba un almohadazo para que volviera a funcionar.
-¡Bendito sea el cielo que el duque te vio en el Támesis!- exclamo Selene cuando Adelina le termino de explicar todo- Por poco te pierdo y yo durmiendo a gusto; debí pasar anoche a revisarte- se dice a si misma mientras abraza a Adelina con angustia.
-Ya estoy acá- le recuerda Adelina tratando de tranquilizarla.
-Oh Adelina por poco te pierdo no me pidas que me calme tan fácilmente- le explico- ¿De verdad sigues virgen?- le pregunta en un murmullo.
-Solo jugamos un rato y no reclamo el premio- le prometió algo avergonzada.
-Doble bendición, ese hombre te cuida y no me complico las cosas a mi no fuera que hubieras quedado en cinta- se relajo.
-Madrina si de verdad esto es lo menos escandalo que a pasado en la casa ¿Qué tanto hicieron las demás y tu?- le pregunto Adelina recordando lo que le dijo cuando la asusto.
-Prometo que te contare todo cuando Blair y Stella vengan a tu boda, tendremos una tarde de damas nosotras cuatro- le aseguro Selene con una sonrisa que Adelina no pudo describir si era diversión o algo de culpa.
-Otra cosa ¿Por que estabas en mi cuarto?- ahora que lo pensaba tenia sentido.
-Querida, yo estoy despierta desde las siete y Jolene estaba con Zita en el área del servicio cuando tocaste con ese desespero la campana que de una ella corrió a decirme no fuera que te pasara algo, cuando llegamos ustedes se estaban mordiendo las uñas devanándose los sesos que ni siquiera me sintieron entrar con Jolene- le desglosó la marquesa, divertida ante la flagrante falta de atención de su pupila.
Después de esa ronda de explicaciones Adelina salió de la cama para ponerse el vestido de entre casa con ayuda de Selene, ya cuando llegara Jolene o Zita se peinaría; Jolene fue, naturalmente, la primera en llegar por lo que Selene al fin pudo cambiarse de ropa, del susto que las criadas provocaron al ver como toco la campana Adelina salió de su habitación en pijama; gracias al cielo como había estado en esos días del mes no había compartido cama con su marido por lo cual no se entero del asunto.
-Si Zita no se apura perdemos tiempo- se quejo Adelina mientras le arreglaba el cabello.
-Bajemos rapido al jardín digan que quiero desayunar allá- le dijo a Jolene, aunque no fue necesario Zita entro con la fruta que desayunaban siempre las damas- Por poco- murmuro Selene aliviada.
Las dos damas comieron rapido incluso para sus estándares, no tenían tiempo que perder. Como había llovido durante la madrugada siempre se generaba algún daño por lo que los sirvientes siempre comenzaban a inspeccionar los daños cuando terminaba de escampar, pero eso era después de ordenar los materiales que podrían necesitar y como apenas termino de escampar hacia un rato aun tenían tiempo de buscar los guantes de Adelina en el columpio; gracias al cielo no había perdido más cosas.
-¿A que hora vine el duque?- le pregunta Selene a Adelina para saber que tanto tiempo tenia para que Andrew cediera.
-Ahhhhh-se quedo vocalizando Adelina sin poder darle un respuesta.
-¡Adelina Grace White ¿Es enserió?!- se queja Selene.
-Entre la rabia y los besos del duque se me pasaron unas cosas por alto- se intento excusar con algo de bochorno al darse cuenta de su descuido.
-Ya me di cuenta- le dice algo sarcástica y molesta.
-Soluciono eso rapido pásenme papel y tinta para escribirle y que Jolene corra a entregarlo- intento solucionar Adelina.
-¡¿Y que esperas?!- le gritan las tres mujeres desesperadas.
-¡Que me den papel y tinta!- les respondió con el mismo tono desesperado.
La misiva no fue larga; Adelina le pidió a Archer que le diera tiempo de organizar todo en la residencia para que fuera a pedir su mano a las once de la mañana, después de todo se excuso de que tenia que hablar con la marquesa sobre el asunto para saber que decirle al marques. Eso si las otras tres la miraban sin poder creer que incluso se las arreglo para perfumar la nota que le enviaba a Archer.
-¿Que?- exigió saber ahora porque la miraban patidifusas.
-Solo te falto estamparle un beso tuyo, aunque no niego que es una buena idea para tenerlo como mansa paloma- le explico Selene sin saber si estar orgullosa o molesta.
Al terminar esa intervención Jolene corrió con la carta a buscar un lacayo chantajearlo en nombre se Selene y mandar esa misiva lo más rapido posible; en el proceso las otras tres mujeres corrieron al columpio para poder buscar los guantes de Adelina, Zita les busco unas ramas para que las usaran de bastón y poder encontrar los guantes sin embarrarse con la tierra. El problema es que no aparecían los dichosos guantes que se suponía que Adelina perdió la noche anterior.
-¿Segura que de verdad perdiste tus guantes?- le pregunto Selene después de un rato.
-Segura, incluso era lo único que faltaba de la ropa cuando la organizo Zita hace un rato- le contesto Adelina aun agachada buscando sus guantes.
-Si estuvieran acá ya los hubiéramos encontrado, además dudo que la lluvia se los hubiera llevado- le señala Selene sentándose en el columpio.
-Y si se los llevo el duque.- medito en voz alta Zita captando la atención de las dos damas- Digo es que ustedes dicen que es un cazador y los cazadores siempre se quedan partes de sus presas- les explico cuando ambas la miraron.
Selene y Adelina no sabían que hacer primero, si darse un zape ellas por pasar por alto esa posible explicación o darle el zape Zita por no decir esa posibilidad antes de correr como desesperadas hasta el columpio y perder tiempo precioso en buscar unos guantes que muy probablemente no estaban en la propiedad. Al final solo soltaron los ramas que habían usado de bastón y se dirigieron a la residencia sin decir más, lo bueno es que en el camino venia Jolene con una carta en la mano que fue dada a Adelina.
-Achm- tosió Adelina para poder leer la misiva del duque- "Mi querida Adelina, escribiste a tiempo, tenia planeado en salir en estos instantes para llegar un poco antes de las diez a hablar con Andrew, para que me escribas con esa urgencia solo significa que Lady Selene ya esta enterada de nuestro asunto con lujo de detalle, asi que envía mis saludos a tu madrina y que preparen un plato más para el almuerzo y la cena por que incluso si ella mete su mano negra y efectiva estoy seguro que Andrew va alargar el asunto. Nos vemos a las once. Siempre tuyo. Elliot Archer Devereux"- termino de narrar Adelina algo sonrojada.
-Al menos es consiente de que mi marido no se la pondrá fácil, Jolene ve a decirle a las cocinas que agreguen un plato para el almuerzo- ordeno a su doncella.
-Algo más el ayuda de cámara del señor me intercepto hace un rato, el amo esta preguntando por ustedes dos, ya todos los niños están despiertos y dando lata en la guardería también según las ayas- le avisa Jolene a su ama y la señorita.
-Ve tu con los niños yo iré a hablar de una con tu padrino, que pregunte por las dos significa que ya esta presentable- le ordeno Selene a su ahijada-¿Que hora es?- pregunta a la doncella.
-Cuando vi a la ayuda de cámara eran las nueve y media pero la carta llego hace un rato y ya van a ser las diez- le explico Jolene recordando la hora del ultimo reloj que vio.
-Una hora para que llegue el duque, apenas lo suficiente- medita Selene.
Selene no lo pensó salió disparada al despacho personal de su marido, solo que no conto con una Adelina ansiosa y con dos doncellas igual de chismosas a sus amas, después de todo ellas tenían edades similares y en esta vida todo se movía por el chisme, es más, ya ellas tenían la creencia casi confirmada de que los hombres eran más chismosos que las mujeres, pero nunca la dirían, dañarían el orgullo de algún caballero.
Ante esto las tres muchachas se quitaron los zapatos, esperaron a que Selene ganara terreno y corrieron detrás de ella desesperadas no fueran a perderse el chisme, eso si al primer criado que encontraron le mandaron el recado de que iba a venir un invitado y que corriera a avisar a las cocinas que hicieran un plato más y en algún punto de la maratón Jolene que iba delante de ellas en la fila se detuvo y todas chocaron por el frenon tan brusco que dio la doncella antes de empujar a Zita fuera de la fila y agarrar la muñeca de Adelina rápidamente.
-Tu ve por algún reloj no vaya ser que el duque vaya a llegar y nosotras no podamos escondernos- le dice Jolene para seguir corriendo con Adelina.
Cuando voltearon hacia el otro pasillo vieron como Selene entraba al despacho del marques, no se acercaron de inmediato a la puerta no fuera que la marquesa las viera y las regañara por seguirla, cuando sintieron que era seguro la doncella mayor y la señorita corrieron a pegarse a la puerta para oír lo que decían los señores de la casa, casi al mismo tiempo llego Zita con un reloj mediano para poder ver la hora, seguían en fila una encima de la otra, con Adelina de por medio, lamentando solo poder oír lo que pasaba dentro y no verlo.
-¿De verdad piensas amargarme la mañana asi Selene?- se queja Andrew dejando el libro en la mesa con molestia- Hablando del matrimonio aun inexistente de Adde.
Selene estaba sentada en la esquina derecha del escritorio de Andrew y el hombre no estaba contento, siempre que su mujer tomaba esa posición en especial significaba que iban a hablar un tema que no le iba a gustar y teniendo esta premonición dada por años de convivencia aun se resigno a preguntar que había pasado, lastimosamente su mujer le venia a hablar del matrimonio de su ahijada.
-El caballero ya debe venir en camino para hablar contigo sobre esto marido.- le explico Selene con mucha calma-Y no me pongas esa cara de fastidio sabias que esto iba a pasar igual que con tus hermanas; bien sabes que la única forma de una mujer tener seguridad es con el matrimonio- le recordó al ver la cara de molestia absoluta que tomo el marques al ver que alguien venia por la joven.
-¿Y cual de los ilustres cinco caballeros que invadieron mi casa la ultima quincena viene?- pregunta con una ironía que dejaba ver su molestia.
-No es ninguno de ellos- le contesto a sabiendas que pronto la iba a liar.
Esto provoco que Andrew casi se cayera de su silla; no entendía como era posible que Adelina eligiera alguien que no estaba en la lista extremadamente calculada que había llevado en los últimos meses, no podía haber tenido encuentros ilícitos con un hombre; para Andrew, aquello era inconcebible en una oración que tuviera a Adelina como sujeto, ella era la única de las tres jovencitas que estuvieron a su cargo en los últimos años de quien no se había preocupado nunca por su reputación debido a lo cuidadosa que era.
-¿Quien?- pregunta sin poder creer lo que le había dicho su mujer.
-Elliot- soltó sin contemplación alguna Selene.
Andrew se quedo sin palabras, sinceramente no lo estaba entendiendo del todo, en las interacciones de su amigo y de su ahijada no percibió nada fuera de lugar, por otro lado hablaba de un militar que sabia controlarse bajo cualquier situación y de una señorita que sabia mentir incluso con solo respirar. Eso si no significaba que le diera gracia que Elliot hubiera acortejado a Adelina a sus espaldas, ni mucho menos que su adorada esposa viniera a interceder por la situación.
-Elliot- repitió como si una parte de él no pudiera encontrar lógica, aunque su mujer lo interpreto de otra manera.
-Si, Elliot Devereux, duque de Richmond; el hermano pequeño de tu viejo amigo y con quien te llevas de maravilla, ese Elliot o es que acaso conocemos otro- le contesta su mujer molesta al ver que parecía un tonto repitiendo el nombre del caballero.
-¿Pero es que como?- le pregunta a su mujer.
-Después de lo del baile de apertura el duque no quiso arriesgar a Adde a otro chisme de salón, se encontraron en lugares muy decorosos y las pocas veces que lo invitamos a la casa se porto muy bien con ella; la respeta y no le ha hecho nada fuera de lugar- le mintió con destreza.
Selene había dejado la esquina del escritorio para pasar al mango de la silla y comenzar a masajear los hombros de su marido en pro de que bajara la guardia y su mentira surtiera algo de efecto pues era también la mayor conjetura que Selene había hecho según lo dicho por Adelina. Por su parte la muchacha que estaba escuchando afuera tenia una especie de sonrisa marcada con ironía y algo de vergüenza después de todo, ya le había confesado a Selene que el decoro se había ido a vacacionar a quien sabe donde cuando los dos estaban juntos.
-Igualmente no lo consiento, no voy a permitir que Adelina se case- le dio un ultimátum a su mujer.
-Otra vez vamos a pasar por la misma discusión que con tus hermanas, al paso que vamos utilizaras la misma frase hasta que la ultima de nuestras hijas se case- le reclama Selene molesta-como si lo que paso con ellas o en nuestro cortejo no fuera menos decoroso que lo del duque- le recuerda Selene.
-Sigo sin creer la osadía de mis hermanas al meterse en esos líos; de Stella lo esperaba, siempre tuvo esa vena imprudente y de Blair casi me da un infarto cuando me lo contaste- se excuso referente a su familia.
-¿Y que me dices de ti hipócrita?- le señala Selene- Te recuerdo como fue que terminaste en el altar conmigo y no me vengas con lo que le dijimos al publico, el cielo sabe perfectamente lo que hicimos- le recuerda furiosa.
-¿Por que se tienen que casar?- preguntó Andrew con el semblante desanimado, asumiendo con amargura que su esposa, por tercera ocasión consecutiva en su vida conyugal, lo iba a obligar a firmar el permiso legal. En esta oportunidad, el consentimiento se dictaba de facto debido a que el padre de Adelina había depositado todo el acuerdo legal bajo su estricto criterio; lo que su palabra dictaminara seria la ley. «Viejo irresponsable», recordó Andrew con un deje de profundo rencor hacia el vizconde.
-Por que asi es la vida, vete mentalizando que faltan unos trece años para que salgan nuestras hijas- le responde al fin algo calmada pero aun molesta.
-¿Y seguiré recibiendo mentiras a cambio de mi consentimiento para enterarme de todo el desastre que se causo después de que hayan pasado por el altar?- pregunta con una ironía y frustración infinitas a su mujer.
-Eso no lo tienes que dudar, cometí el error de decirte todo lo que hizo Stella antes de tiempo y lo pague aguantando tus reproches hasta que la entregaste en el altar; cometí ese error una vez, no dos- le promete Selene abrazándolo al verse descubierta aunque no tenia vergüenza alguna por haberle mentido.
Lo dicho por la pareja adentro de la oficina no le causo gracia alguna a Adelina, al parecer después de siete años de matrimonio y tres temporadas siendo el responsable de señoritas casaderas el marques se había vuelto lo suficientemente astuto como para saber que su mujer le mentía y que iba a tener la versión medianamente censurada pero no menos reprochable de lo que había pasado cuando Adelina ya fuera una mujer casada. Que hermoso.
-¿Cuando se supone que viene Elliot?- pregunto refunfuñando Andrew.
-No debe tardar, según lo que dijo Adelina viene más o menos a las once- le aviso a su marido.
-Entonces no debe tardar a él le gusta llegar cinco minutos antes todas las veces que puede- le aseguro a su mujer.
Mentiras no eran pues las tres muchachas miraron el reloj que había traído y la discusión había tomado una buena parte de la hora aunque nadie se lo hubiera creído, por eso mismo salieron de su ensoñación y corrieron a esconderse al otro lado del pasillo no fuera que las descubrieran espiándolos. Ya lo que quedaba si acaso eran los lamentos de Andrew al tener que dar su autorización. Aguantaron un rato jugando a escondidas, pues al parecer el duque se tardaba una eternidad en llegar a pedir la mano de Adelina, bien que les hubiera gustado que hubiera llegado cuando se escondieron no fuera que se estuvieran perdiendo el chisme de como fue la temporada de la marquesa, después de todo el marques era alguien muy sentimental y minimo estaban recordando esas épocas y ellas tres allí aburridas a la espera del duque.
Pasado unos minutos se oyeron las pisadas de alguien haciendo eco en el pasillo que conducía al estudio y un golpe en la puerta que seguidamente se abrió con la cautela acostumbrada del mayordomo. Por muy tentadas que estuvieran en acercase a revisar quien era el que estaba en la puerta no podían arriesgarse a que descubrieran donde estaban y que las regañaran por chismosas; con buena suerte la marquesa se quedaría dentro del estudio y no saldría hasta que todo estuviera pactado.
-Su Gracias, el duque de Richmond- oyeron presentar al invitado.
-Gracias Niles- fue lo único que oyeron por parte del marques antes que la puerta se cerrara.
Contaron hasta diez y corrieron otra vez para posicionarse en la puerta y poder oír lo que estaban diciendo dentro. Por su parte Archer estaba frente a Andrew tranquilamente con un humor tan afable que parecía que se hubieran intercambiado los papeles porque el marques tenia una mirada tan mortífera dirigida a su amigo que pareciera más su enemigo.
-Cuando Di fue a salir a la temporada mi madre dijo que no habían hombres más encontrar del matrimonio de una mujer que los de nuestra familia, creo que se le olvido tu existencia Andrew- comento con cierto humor Archer.
-Dudo mucho que tu o Francis hubieran estado radiantes si Diana hubiera tenido la mitad de los líos en los que tu metiste a Adelina- le contesto aun furibundo.
-Vaya veo que ya te llegaron con la buena nueva- comento aun con buen humor, tal vez con algo de burla.
-¿Enserio creerías que bailaría feliz y dichoso solo por el hecho que tuviste un romance secreto con mi ahijada?- pregunto sarcástico.
-Yo esperaba que me hicieras lo mismo que a Thomas y me amenazaras con un arma; esto ya es ganancia- le contesto con la misma ironía pero sin perder el buen humor.
-¿Te conto lo de Stella?- pregunta sin creer Andrew.
-Tenia que pedir consejos a alguien que ya hubiera pasado por la inquisición.- contesto sin problemas- Traigo mi arma si sientes que debieras pedirme un duelo por el honor de Adelina- confeso divertido.
-Con razón andabas de buen humor anoche ¿Ya te había aceptado, cierto?- pregunta Andrew molesto.
Archer no respondió solamente puso su dedo sobre sus labios dando a entender que guardaría silencio sobre esa parte de la historia, no era tonto, si Andrew no lo había matado apenas llego ni tampoco había insinuado que iban a conducirse a un duelo era porque no sabia del todo como se había gestado su relación con Adelina. ¿Qué le dijo Selene o Adelina para ponerlo en contexto? Archer no lo sabia pero por el bien de la homogeneidad de la historia y con tal de conseguir el permiso con Adelina, él no iba a decir nada que pusiera en peligro ese objetivo.
-Eres insufrible- se quejo Andrew.
-Si no te pusieras tan a la defensiva...- intenta negociar Archer.
-¿Si Diana, en paz descanse, te hubiera llegado a ti con la misma noticia que me llego mi mujer esta mañana a vuestro padre, Francis o a ti le darían su apoyo?- le volvió a preguntar molesto.
-Probablemente el viejo habría sufrido un ataque al corazón; bien sabes que esa siempre fue su debilidad. En cuanto a Francis y a mí... sinceramente, con tal de mantener al viejo vivo y a Diana feliz, quién sabe qué habríamos hecho. También habría dependido de la gravedad del problema. Si su virtud hubiera sido arrebatada, probablemente aquel hombre habría caminado cojo de por vida. Aunque mi madre quizá habría matado a Diana. Esa mujer vivía y respiraba por el decoro, tal vez por eso nosotros fuimos tan rebeldes dentro de nuestro propio estándar.- admite pensando en su difunta familia.
Ya no tenia el mismo buen humor con el que ingreso al estudio, Andrew sabia que probablemente había empujado demás a Archer pero necesitaba que él comprendiera la posición que él mismo se encontraba. Adelina era una niña que había acogido y visto crecer junto a los últimos años de residencia de sus hermanas con él y los primeros años de vida de sus propios hijos; era en efecto una más de la familia.
-Discúlpate con su gracia- interrumpió Selene las cavilaciones de los dos hombres dándole un zape a su marido por lo que ella considero un descortesía de su parte.
-¿Mi Lady en que momento entro?- pregunta sorprendido Archer al verla pero aun con cierta seriedad en el tono.
-Después de hablar con mi marido en la mañana nunca me fui, otra cosa es que pude esconderme de su perímetro directo- le contesto sin ningún remordimiento.
-Si usted no fuera mujer yo mismo la recomendaba a la inteligencia al servicio de la corona- reconoce la habilidad de la mujer.
-Me es más divertido ser mujer- le dijo tranquila.
Selene tomo asiento en la esquina de la mesa cubriendo parte de esta con su vestido para no darle la espalda al duque y también para poder ver a su marido. Su mirada acusadora no permitía a Andrew estar tranquilo, después de todo, su mujer era una fuerza de la naturaleza y sino ofrecía disculpas pronto probablemente le cortaran los servicios maritales en represalia.
-Elliot discúlpame, pero necesito que entiendas mi posición- se disculpo con el duque.
-Acepto las disculpas si me las das con la autorización- le respondió.
-Ni muerto- volvió a su animo turbulento el marques.
-Andrew...- lo comienza a llamar algo amenazante su mujer.
Duraron en ese tira y afloje un buen rato, era tanto el jaleo que las tres muchachas de afuera seguían sin entender como se las arreglaba la marquesa para que ninguno de los dos hombres sacara el arma y disparara contra el otro en plena disputa. Por su parte Adelina reflexionaba un poco sobre lo dicho por el duque y su familia; ahora entendía porque, a pesar de todo no reclamaba su virtud. Por el tono de la conversación Lady Diana debía ser una hermana muy querida para el duque al igual que lo eran para ella sus propias hermanas, era lamentable la perdida de una señorita tan joven.
-Eres insufrible, ya entiendo porque tu madre tenia el cabello blanco antes de los cuarenta- se volvió a quejar el marques después de un rato.
-Bueno ella quería que yo iniciara la carrera eclesiástica y no la milicia y mira quien gano la disputa- señala el duque para dictar como terminaría la discusión.
-¿Porque ustedes tres nacieron tan necios?- le pregunto con cierto cansancio- Francis hacia lo mismo, no hay forma de contar ya la cantidad de veces en los que lo veía haciendo su soberana voluntad, mira que la disputa numero uno fue que no quería el matrimonio y se nos fue soltero- recordó a su viejo amigo.
-Ya te lo dije y estoy seguro que él también te lo dijo: Nuestra madre era muy controladora hasta el punto de ser insufrible, nosotros tres nos rebelamos dentro de lo que podíamos; porque si hubiéramos querido hacerle realmente la vida insufrible a mi madre, Francis hubiera sido dramaturgo a tiempo completo, yo ya hubiera dado la vuelta al mundo seis veces y Diana se hubiera hecho de dos armas y tenias a la Jeanne d'Arc inglesa- le contesto exasperado Archer.
-Por eso lady Diana amaba los libros sobre las guerras; recuerdo que me pareció extraño cuando me llego el rumor- recordó Selene con cierta ironía- ¿Aunque que tiene que ver la dramaturgia con no haberse casado?- pregunta.
-Probablemente se hubiera casado si no fuera que le encantaba molestar a nuestra madre con eso de ser un alma libre; siendo realista mi hermano era alguien que prefería las artes a la política cosa que molesto siempre a nuestra madre- le contesto como si el tema fuera algo de pasada.
-Saben ya estoy cansado y quiero almorzar que les parece si dejamos esta disputa para la tarde- le propone Andrew masajeando su frente.
-El cansancio te lo ganaste tu solo querido, perfectamente esta discusión se pudo haber acabado hace rato pero tu necedad la a extendido hasta la hora del almuerzo- le recrimina su mujer.
-¿Tan raro que Adelina no se halla impacientado ya y hubiera venido hasta acá a pedir explicaciones?- murmuro Andrew.
-Conociéndola si abro en estos instantes esa puerta debe estar escuchándonos- le responde Selene conociendo que es muy probable que su ahijada ignorara su orden.
-Selene dale algo de crédito a la niña asi tampoco- le pido Andrew que tenia esperanzas en la muchacha.
-¿Quieres apostar? Si abro esa puerta y esta allí Adelina dejas de dar vueltas al asunto y das el permiso, si no te prometo dejar de intervenir en esta disputa tonta- le propone y sin esperar la respuesta se bajo de la mesa.
Las tres chismosas se asustaron, por una parte salían ganando si las descubrían el problema es que Selene les iba a dar un sermón que no terminarían de oír nunca debido al mal genio que se cargaba por culpa de su marido y su terquedad, por lo que rápidamente Adelina salió de la fila y se dedico a correr lo más rapido que podía hasta la guardería. Por su parte Andrew dio su aprobación silenciosa, Selene abrió la puerta y solamente cayeron al suelo las dos doncellas.
-No esta pero envio al servicio, eso demuestra que esto va para largo y eso significa que aun puedo seguir negándome hasta que este se rinda- le dice Andrew señalando a Archer.
-¿Seguro?- preguntaron los otros dos mirándolo como si fuera incrédulo.
En esos momentos Adelina se encontraba corriendo como desesperada por la residencia para poder llegar a la guardería lo más rapido posible. Al hacerlo abrió y cerro la puerta apoyándose en esta para poder recuperar el aliento; dentro de la guardería solo estaban las ayas con las dos hijas menores de los marqueses, según la hora se suponía que William y su hermana deberían estar también acá.
-¿El joven amo y mi hermana?- pregunta aun sonrojada por el esfuerzo.
-Están en su hora de juegos en el jardín deben estar por llegar en cualquier momento ya es hora del almuerzo- le explico una de las doncellas.
Adelina rápidamente se tiro al suelo y agarro a Serena que jugaba en medio de la habitación como si se preparara para hacer creer a alguien que ella siempre había estado en la guardería, rápidamente miro a Lilian que estaba con su pequeño juego de té jugando con sus muñecas perfectamente sentadas y a las dos ayas.
-Para todas ustedes yo estado acá todo el tiempo- señalo Adelina.
Las doncellas no tuvieron problemas, mientras no fuera lady Selene quien las interrogara podían hacer el favor de mentir ante la exigencia de la señorita, el problema era Lilian, esa niña había nacido tan bonita y astuta como su madre, por lo cual no fue de extrañar para Adelina cuando la pequeña la miro y exigiendo un tributo a cambio de su silencio.
-¿Y...Que gano yo?- pregunto haciendo un pequeño puchero.
-La mitad de mis dulces de la semana y unas cintas bonitas para tus muñecas siempre y cuando tu madre no descubra que estoy mintiendo- le promete Adelina mientras acomodaba el vestido y su cabello.
-Trato- acepta la niña y volvió a su fiesta de té con las muñecas.
No paso mucho tiempo para que a la guardería llegaran los marqueses, el duque y las dos doncellas que parecían regañadas por haber sido cachadas espiando, aunque con gusto porque permitió ganarle tiempo a Adelina para que pudiera llegar sin problemas a la guardería.
-Lily- llama Selene a su hija.
-Mami, papi- saluda corriendo hasta sus padres la niña.
En acto reflejo extendió sus bracitos para que Andrew la cargara en brazos como siempre que se encontraba con él. Adelina solo sonreía dulcemente aun con Serena en brazos jugando en el suelo como si no se hubiera fijado del todo quienes habían llegado, por su parte las ayas se habían amotinado en un rincón de la estancia.
-¿Has jugado mucho hoy hija mía?- le pregunto el marques a su hija.
-¡Si!- le responde enérgica- Adde jugo conmigo y con Serena toda la mañana- le explico a su padre sonriendo alegre.
Andrew tenia una sonrisa algo arrogante; lastima que su mujer tenia demasiada astucia:
-Adelina levántate del suelo y muéstrame tus zapatos- le ordeno a su ahijada.
Adelina bajo la cabeza derrotada y con Serena aun en sus brazos se levanto del suelo dejando ver que no estaba usando sus zapatos y que las medias blancas que usaba estaban grises por haber estado corriendo por toda la residencia. Selene era ahora quien tenia la sonrisa arrogante y Andrew el entrecejo fruncido.
-Mira que pequeña mentirosa eres- se burlo de su hija al ver que le había mentido en la cara- Adde no estuvo contigo toda la mañana como tu dices- le señala con el dedo.
-¿Eso significa que Adde no me dará mis dulces y esas cintas?- pregunto dulcemente y con su labios estirados haciendo una trompa adorable.
-No- le aseguro su madre.
-Va, no valió la pena el sacrificio- se quejo pataleando para soltarse de su padre y que este la bajara.
Adelina tenia la decencia de parecer avergonzada al verse descubierta mintiendo, también era algo de vergüenza al ver que el duque la había descubierto haciendo de cotilla junto al servicio. Por su parte Selene ya esperaba esto; muy pocas veces Adelina contradecía uno de sus mandatos, pero teniendo en cuenta de que la decisión que se tomara seria su futuro próximo era algo natural y de esperarse este tipo de rebeldías por parte de ella, sobretodo si tenian en cuenta como consiguió marido.
-Zita ayuda a la Señorita Adelina a ponerse presentable que su prometido va a almorzar con nosotros;- les ordena a la doncella que de inmediato se tenso al oír su nombre- y por el amor de Dios pónganse los zapatos las tres- les ordeno.
Discretamente saco a Andrew con un pellizco, ahora le tocaba otra ronda de disputas matrimoniales. No sabia que esto fue visto por Adelina y Archer, las doncellas corrieron como si se hubieran salvado de quien sabe que y Lilian se acerco a sus nodrizas a preguntarles que era un prometido; Adelina por su parte y aun con Serena en brazos salió junto al duque hasta el pasillo muy abochornada.
-Disculpe mi apariencia y mi descortesía- fue lo único que acato a decir Adelina.
-Te ves muy bien con la niña en brazos Adde- le dijo Archer.
Adelina se sonrojo como nunca; ese hombre acababa de confirmar que se iba a convertir en lo que la llevaría a la ruina si no se casaba con él pronto. Durante todo el almuerzo Adelina se sentía mortificada, ya para ese punto del día toda la residencia sabia cual había sido el propósito de la visita del duque; los pormenores naturalmente no los conocían, pero eso no les interesaba. Podía sentir como todos la miraban; mientras su propia hermana seguía mirándola sin entender del todo como funcionaba el matrimonio.
Annastacia se había enterado de todo gracias al chismorreo de las ayas mientras la cambiaban, la niña no entendía como funcionaba un matrimonio; sus padres no eran un buen referente y como buena niña pequeña no entendía todo el proceso detrás de esto, lo único que entendía bien es que su hermana pronto dejaría de ser su hermana y se iría con el duque por lo cual paso medio almuerzo haciendo un berrinche silencioso que le rompía el alma a Adelina.
-Sinceramente no pensé que nos fueran a dejar estar a solas- se sorprendió Archer mientras caminaba en el jardín con Adelina después de almorzar.
-Tan a solas como es tener a las doncellas del lugar chismoseando detrás de nosotros-murmuro con ironía Adelina.
-Un asunto menor, ya las despistare para poder seguir haciendo de las nuestras- le aseguro en un susurro casi como un ronroneo.
-Mi lord ya estamos comprometidos, ¿no puede esperar hasta la boda?- le pidió abochornada.
-¿Es acaso un delito que quiera tus labios junto a los míos Lady Devereux?- le pregunto mientras la llamaba con el titulo que ganaría después de casarse con él.
-Mi lord, aun no he pasado con usted al altar; debo avisar al vizconde y a mi segunda hermana además de dejar todo listo referente a mis hermanos menores- le avisa al duque algo molesta.
-Si quiere nos llevamos a todos sus hermanos con nosotros, con buena suerte a si no tenemos que verle al vizconde nunca más la cara- le propone Archer.
-¡Mi lord!- se sorprendió mucho Adelina con la propuesta.
-No me agrada y por la forma en la que usted reacciono durante vuestro baile de cumpleaños deduje que el vizconde no es alguien grato para usted- le explico sus motivaciones.
-La vizcondesa actualmente esta en cinta, no puedo arrebatarle a Ally ni a los demás; tendré que esperar hasta después del nacimiento del más joven para traerlos a todos de una vez- le explico la situación.
-Si es que antes no tenemos a nuestros propios hijos- promete burlón.
-Mi lord- soltó con tapujo y sonrojada casi como si fuera un gemido ahogado.
-Todos crecerán tranquilamente en nuestra casa Adde, te lo prometo- le aseguro mientras acariciaba su mejilla.
-Mi lord- lo arrullo sin que se diera cuenta, pues a pesar de su locura momentánea se dio cuenta que había tomado bien la decisión de elegirlo.
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