Capítulo 10 de 16
Selene inteligentemente no dejo que Adelina tuviera ninguna visita desde esa mañana de miércoles en adelante si no estaba ella de por medio, incluso aprovecho el cambio del clima y se llevo a todos los niños a la residencia que ellos tenían cerca del Támesis con la escusa de escapar del calor. También había dejado a oscuras a Andrew sobre el estado de Adelina, amaba a su esposo, pero ese hombre era capaz de armar una guerra civil en el proceso si se enteraba y Adelina necesitaba calma por lo cual le estuvo mintiendo, que Andrew le creyera ya era otra historia, por lo cual ella misma despacho a los pretendientes que Adelina descarto; no iba arriesgarse que el frágil estado de Adelina saliera a la luz.
En cuanto a la propia Adelina, se había tornado pálida desde esa mañana, sus respuestas eran más lentas y pausadas de lo normal; eso si, como Selene se dio cuenta rapido del problema llevaba varias noches durmiendo abrazada a ella consolándola en silencio por lo cual la mente de Adelina ya no estaba tan ida como en un principio. Ante esto Selene le soltó la cuerda un poco más permitiendo que Adelina volviera a recibir visitas y las dirigiera ella misma como antes.
Naturalmente todo este proceso se hizo con tal rapidez y eficacia que cuando llegaron los primeros días de junio y por ende el aniversario de bodas de los marqueses, Selene se sentía confiada de que Adelina podría desenvolverse sin problema en la cena que ya se había programado para celebrar la ocasión. En un principio Selene pensó en un baile; pero como no quería que sus invitados se quedaran hasta la media noche como paso con el baile de Adelina, le pareció menos estresante para todos una cena formal y eso le permitía no invitar a quien le importunara.
-Los veinte invitados confirmaron- le anuncio al ama de llaves- ya las cocinas tienen sus instrucciones y todas las mucamas y lacayos también; el resto te lo dejo a ti- le da su parte de confianza a la mujer.
-Si su excelencia, no tendremos ningún error- le aseguro la mujer mayor.
-Perfecto- fue lo ultimo que le dijo antes de despacharla- ¿Adde querida que vas a usar mañana?- le pregunta a su ahijada.
Adelina estaba jugando en el piso con Serena y Lilian mientras William y Annastacia jugueteaban al otro lado del salón. Por lo general Adelina estaría sentada al lado de la marquesa pero debido a la indulgencia de estos días y a su estado mental; lo mas sensato era no sobrecargarla y dejarla jugar con las niñas de la casa.
-No he usado aun ese vestido rojo; es una ocasión muy festiva no quedaría mal- recordó ese vestido que aun no había usado.
-Mi vestido también es rojo y tu padrino prometió usar los mismo detalles a juego; se vera muy bonito vernos uniformados- medito contenta la mujer.
La niña no le respondió solo siguió mimando a Serena que estaba en sus brazos; esto era lo más cuerda que había logrado estar la muchacha, naturalmente la propia Adelina era consiente de su declive mental y hacia más esfuerzos cuando estaba con el resto de personas pero cuando estaba con Selene ni si quiera lo intentaba. A Selene no le molestaba esto, eso le daba más seguridad de que Adelina se recuperaba a su ritmo y tenia fuerzas suficientes para mantener las apariencias ante los pretendientes.
Hablando de los pretendientes de Adelina; como se había descartado suficientes caballeros los que venían a pretenderla llegaban muy esporádicamente durante la semana, como para decirles a todos que cada caballero tenia una tarde entera y un día predeterminado para visitar a Adelina, por lo tanto todos estaban conformes con la atención que obtenían de Adelina y se sentían más cerca de concretar su unión.
Nada más lejos de la realidad; cada vez que Adelina estaba sola bailaba con el collar del duque y con su muñeca en brazos como si estuviera su voluntad adormecida y asi se sentía Adelina. Después de esa conversación con el duque era lo único que estaba en sus pensamientos, como si una parte de ella estuviera estuviera atrapada en un baile eterno con el caballero en cuestión. Lo bueno es que una de las razones por las cuales se había despertado un poco más de su ensoñación fue la llegadas de varias cartas de su familia.
Bayron y Brando, le habían escrito para felicitarla por estar logrando su objetivo y para infórmale que todo estaba tranquilo por parte de los vizcondes; incluso ya sabían que era lo que le pasaba al vizconde, al parecer era algo relacionado con su ingesta de alimentos que lo estaba afectando y le generaba ese bonito olor que iba tan acorde con su personalidad y que como ya le habían asegurado antes, eso no afectaba en nada a la vizcondesa y al niño en su vientre. En otras noticias la familia de su madre, con tal de mejorar su situación prometieron nunca mencionar lo que apareció en el periódico ese día. Adelina sintió más fastidio que calma al oír que todo estaba resuelto con ellos, sobretodo porque prometieron ir a su boda (Si se concretaba esta temporada) y a visitar a su madre cuando naciera su nuevo hermano (Que felicidad).
-Madrina, quiero dormir- avisa Adelina.
-Ve entonces- le recibió el permiso.
Otra cosa que había cambiado desde ese día es que Adelina dormía el doble que antes, como si fuera una especie de hibernación para la muchacha. Adelina misma no entendía como pasa medio mañana durmiendo y el resto del día sin poder recordar del todo lo que hacia; una parte de ella desearía volver a su estado natural de alerta pero su mente no le colaboraba en nada.
-¡Mi Lady, Señorita deben leer esto!- entro Zita corriendo con el periodo antes de que Adelina siquiera pudiera levantarse para ir se a tomar su siesta-Miren la columna de chismes- señalo los papeles que traía mientras recuperaba el aire. La columna decía lo siguiente:
Recordaran que a mitades del mes pasado cierta señorita de buena familia dejo de asistir abruptamente a las reuniones sociales, y que sus más allegados simplemente pensaron que se debía a una retirada por alguna razón familiar. Pero estos autores les tiene una noticia; esta señorita de buena familia, contra todo buen costumbre se fue con un caballero a Escocia. La unión se a concretado; la diferencia económica y social entre la pareja es abismal, pues el caballero es conocido en varios círculos por tener un titulo tan vacío como sus arcas; hasta el punto de estar suspendido en el parlamento debido a las aficiones no muy sanas de su antecesor, un no tan honorable primo lejano...
-Oh Dios mío al fin salió la noticia de Rossie- murmuro asombrada Adelina.
-Ahijada mía, te felicito por tu primera ruina social- elogia Selene asombrada al ver lo que decía el articulo.
El articulo detallaba como habían salido de Londres después de la segunda semana de mayo y como prácticamente vivieron sin la santa unión casi todo lo que quedo de mes hasta su llegada a Escocia donde finalmente se casaron y llegaron a inicios de esa semana a la casa familiar de la señorita donde exploto una la discusión sobre la huida. Naturalmente, aunque no daba nombre, ellas pudieron identificar quien era la dama en alusión. Durante toda la lectura Selene noto que la mirada de Adelina se volvió más clara mientras la columna les daba más información sobre el escandalo; como si toda sus energías volvieran a ella. Mentiras no eran, Adelina sentía que con cada palabra que leía la lucidez volvía parcialmente; lo suficiente para tomar la decisión mas importante de su vida.
-Era una tonta, pero aun tuvo alguna utilidad- murmuro Selene al ver que Adelina parecía más centrada.
-No se debe desperdiciar nada- le respondió dejando ver que despertó.
El comentario mordaz le confirmo a Selene que su ahijada estaba otra vez en el juego, nada mejor que la ruina social de una ficha descartada para despertar. Adelina estaba comenzando a recuperar la conciencia; estaba molesta porque le hubiera gustado tener más distancia de Rossie pero al menos no estaba relacionada con ella como lo estaba en un principio; al menos Marie ya se había salvaguardado mejor de lo que hubiera hecho sin los empujones de Adelina antes de todo esto.
-Debo escribir a Marie;- fue lo único que dijo antes de sentarse en su mesita cerca de la ventana- Zita trae mi estuche de plumas- ordeno a su doncella.
La misiva de Adelina a Marie fue corta, después de todo la vería durante el banquete del día siguiente; lastimosamente el anuncio del matrimonio de Marie se había hecho en el periódico de hace dos días por lo cual debía volver a felicitarla por concretar la fecha del enlace como para preguntar que le había dicho su Coronel. Luego escribió a Bayron para que tuviera todo listo para la negociación matrimonial, pasado mañana, antes de que terminara el día Adelina había tomado la decisión de terminar con todo y casarse.
Sobra decir que Adelina paso toda esa tarde frente a su tablero de ajedrez recuperando todo el tiempo perdido; ya sabia las cuatro posibles variables para cada pretendiente. Si, cuatro; ya había descartada a uno de ellos, él que le fue más difícil de sobrellevar en ese estado tan decadente fue eliminado, si alguna vez le pasaba algo parecido no quería arriesgarse a que su recuperación fuera lenta por culpa de tener que vivir con una persona exasperante como esa.
-Esta hecho- murmuro cansada después de mover la ultima de sus piezas y desmayarse en el piso de su alcoba.
-¿Decidió quien será el amo?- pregunta Zita emocionada mientras terminaba de ajustar las cortinas para la hora de la siesta.
-No, pero casi.- admitió Adelina-Para pasado mañana ya la decisión estará tomada- le asegura.
Zita no necesito saber más y después de terminar de arreglar las cortinas literalmente arrastro a Adelina, jalándola de las piernas hasta el otro rincón de la habitación para jalarla de los brazos sentándola aun en el piso y comenzar a ponerle la ropa de dormir; bien sabia la doncella que su ama estaba totalmente agotada para hacerlo ella misma. Adelina se dejo manejar por Zita debido a que al día siguiente le tocaba un buen baño y por lo tanto no le importaba si era arrastrada un poco.
Adelina se dejo caer en su cama y despidió a Zita sin problemas; miro el techo quien sabe cuanto tiempo hasta que salto de la cama y busco la gargantilla del duque. Cuando la decisión estuviera tomada Adelina ella misma iba a enterrar esa gargantilla para que nunca fuera encontrada, no podía arriesgarse a recordar su existencia y todo lo que paso; en el proceso también enterraría a Azure con ella, no era buena idea llevar algo como eso escondido en su ajuar de bodas.
Pero por el momento la gargantilla iba a estar en su cuello y Azure en sus brazos, no iba a bailar como se encontró a si misma en varias ocasiones, oh no, esa noche simplemente pensó en el duque desde la comodidad de su colchón, mientras recordaba el fuego que encendió la noche que dejo que se satisficiera con su cuerpo. Aveces Adelina pensaba que todo eso fue un sueño, después de todo ¿Cómo el duque iba a saber cual era su recamara?, por otro lado le parecía tan irreal el hecho de que se "hubiera" entregado a él con tanta facilidad y siguiera conservando su virtud intacta cuando todos los hombres no dejarían pasar una oportunidad de esas.
La mañana siguiente le trajo frustración a Adelina debido a que no recordaba nada de lo que hizo, sabia que no había perdido el tiempo como antes, pero igualmente la laguna mental estaba allí y era molesto. Zita se dio cuenta de la molestia de su ama muy fácilmente, rara ocasión Adelina hacia pucheros y fruncía el ceño, por lo que se apresuro para terminar de arreglarla y que esta bajara a la cena; faltaba por lo menos unos quince minutos para que los invitados comenzaran a llegar y no podían permitirse que la ahijada de los anfitriones llegara tarde.
-¿Porque pensé que un vestido rojo era buena idea?- murmura Adelina frente al espejo.
-Madame Mercier la convenció para que pudiera romper el esquema de tonos azules y usted eligió este hermoso satín rojo;- le recuerda Zita- además de que se le ve muy bonito- elogia la doncella terminando de arreglar el cabello de la joven.
-Bonito, si; llamativo, demasiado- le responde aun sin creer que estaba usando el vestido.
Este era el único vestido de su dotación que no había usado; Madame Mercier cuando estaba confeccionando el vestido para su presentación ante la reina también le pidió que eligiera algunas telas para tener lista y hacerles más vestidos, Adelina no se había inclinado realmente por el rojo por lo que casi todos los tonos fueron azul oscuro, este trozo de tela roja estaba al fondo del almacén y solo atrajo momentáneamente la atención de la chica pero eso basto para que Selene le dijera a la madame que le confeccionara un vestido a ella con esa tela. Cuando pregunto más tarde porque había mandado hacer el vestido Selene solo respondió: "Porque te limitas mucho y eso no es bueno", en ese entonces no entendió que le quería decir su madrina y en estos momentos la situación no había cambiado en absoluto.
Cuando termino de arreglarse bajo a la estancia se posiciono al lado de sus padrinos, de todos sus pretendientes actuales solo uno era conocido de la familia y políticamente cercano al marques y este fue el único que fue invitado al banquete junto a sus padres y hermanos; irónicamente era el que más le agradaba, probablemente ya había elegido a ese coronel sin darse cuenta. Pero todos estos pensamientos se fueron al fondo cuando llego el ultimo invitado, Archer.
-Bienvenido su gracia-saludo Selene al invitado.
-Andrew, Lady Selene, Señorita White-Saludo con una rara jovialidad el duque.
-Es bueno ver que aceptaste venir Elliot, ya al paso que ibas parecia que te convertirías en un ermitaño- lo saludo Andrew burlándose de él.
-Bien sabes que yo siempre he tenido pereza a la sociedad, que voy a festejos solo de mis conocidos más cercanos y uno que otro con quien tengo alianza política.- le respondió la burla a su amigo- Un aniversario de bodas parece una buena razón para dejar mi casa, además lady Selene también es muy quisquillosa con sus invitados, por lo cual estaré tranquilo y sin ninguna molestia.
-No creas a esta hora hace siete años, ya incluso había acogido a Adelina bajo mi protección- declara de buen humor Selene-¿Recuerdas Adde?- le pregunta a su ahijada.
-Lo recuerdo- respondió fingiendo una sonrisa.
Adelina se le había olvidado que hoy también era el aniversario de conocer a Selene y que esta la acogiera bajo su tutela. Con la edad que tenia solo podía pensar en que vergüenza y audacia debió haber sido esa niña que pidió una flores del ramo para tener "suerte"; era algo que Adelina nunca termino de entender del todo como eso salió bien, después de todo se podía decir que ella había nacido con poca suerte.
-Señorita White debió ser muy bonita desde niña para que lady Selene no pudiera evitar acogerla- elogia el duque a Adelina.
-La verdad es que Adde no a cambiado mucho desde el aquel entonces, por lo cual se puede decir que Archer tiene razón- recordó el propio Andrew.
-Claro que cambio mi Lord;- lo contradijo su mujer- antes Adelina tenia demasiada energía o es que no recuerdas que no importa lo que pasara siempre estaba estudiando- le recuerda pisando sutilmente a su marido por ser un denso con los cambios de la niña.
-No tenia tanta- se defendió la propia Adelina.
Selene tenia razón, Adelina de joven tenia demasiada energía, pasaba casi que todo el tiempo haciendo algo productivo, es por eso que logro ponerse al día con sus estudios y aprendió a la perfección todo lo que Zita le enseño. Esa energía se regulo cuando fue creciendo y dejo de sentir que ya no estaba atrás en su educación, además de que comenzó a redirigir esa energía al cuidado de sus hermanas y los hijos de sus padrinos.
Al ser los últimos en entrar al salón donde todos estaban los demás invitados esperándolos para poder pasar al comedor; Adelina paso al comedor del brazo del único de sus pretendientes presentes, el duque no la escolto porque ella fue más rápida para esconderse de él. Adelina estaba posicionada cerca de este caballero y el duque; por lo general las señoritas solteras estarían más abajo en el comedor pero como Adelina era la ahijada de los festejados todos hicieron la vista gorda al cambio de la etiqueta.
Adelina agradecía que gran parte de la cena paso con preguntas ligeras y felicitaciones por la buena cocina de la cocinera; también agradecía que los hombres terminada la cena se fueran a una estancia diferente a las mujeres, gracias a eso aprovecho para hablar con Marie sobre su situación actual. Ya había decidido hablar un rato y retirarse temprano, no quería estar más tiempo abajo y sabia que la marquesa no le impediría irse.
-¿Te ha metido en algún problema?- le pregunta a Marie pasado un rato.
-Gracias al cielo no, mi coronel no se molesto y al ver que yo me había distanciado obedientemente de esa amistad desde antes del escandalo el matrimonio sigue en pie- le explico Marie tranquila al ver la preocupación de su compañera.
-Eso es bueno para ti- tranquilizo mucho a Adelina.
-El problema es que Rossie me había mandado una carta hace unos días; con eso me valí para despacharla, pero mi doncella recupero la carta.- le explico Marie en un susurro- No daba muy buena pinta cuando lo leí, luego te la muestro- le confeso con muy mala cara.
-Oh pasa de mi; he tenido algo de mala salud estos días y debo centrarme en recuperarme- le pidió Adelina pues no queria gastar más energia en ese tema.
La conversación termino rapido y Adelina corrió antes de que los hombres se volvieran a reunir con las mujeres en el salón. No fue a su habitación como lo había prometido en un principio, termino en el columpio del jardín privado de la residencia. Durante los veranos de los años anteriores tanto las hermanas y hermano del marques junto a ella jugaban en el columpio cuando los dejaban libres de obligaciones; Adelina solía subirse descalza al columpio mientras Stella la empujaba a ella y a Sebastián al mismo tiempo ella estando de pie y el niño sentado, Blair solo se tapaba los ojos para no ver ese desastre aunque ella era la primer en subirse y aferrarse a la cuerda del juego. Eran tiempos bonitos dentro de lo que cabía, con el tiempo, Stella y Blair se casaron y los hijos de los marqueses llegaron junto a sus hermanas, luego Sebastián comenzó a estudiar fuera de casa y el columpio dejo de ser usado por ellos y ahora Adelina estaba acá sola.
Adelina no pensó mucho, solo repaso los movimientos de su juego y los cuatro pretendientes; suspiro, mañana le enviaría una misiva al coronel aceptando ser su esposa, no debía dudar más, después de todo y como lo había dicho el duque ¿Qué esperaba? Y Adelina no lo sabia, lo que si sabia era que ya había perdido tiempo, y sea lo que fuera que esperaba en su interior esto no llegaría y perdería la mejor oportunidad de ganar su juego; aveces la guerra se pierde esperando algún milagro y no actuando con cautela usando lo que se tiene.
-Nunca pensé encontrarla jugando como una niña pequeña mi lady- la saca de sus cavilaciones el duque.
-¿No se supone que debería estar en el banquete mi Lord?- le pregunta con cautela Adelina.
-Quien sabe- le respondió sin una pizca de culpa.
No dijo más, el solo se posiciono detrás del columpio y comenzó a empujarla para que Adelina se elevara por los aires y como estaba de pie sobre este el hombre uso sin problemas su cintura para tener el punto de agarre para empujarla. En algún punto Archer salto al columpio y uso su propio cuerpo para que el juguete siguiera su curso con más violencia que antes; Adelina dejo de aferrarse a las cuerdas y se aferro a él; podía sentir su calor, podía olerlo, podía tenerlo. Adelina ni siquiera lo pensó antes de besarlo.
Archer dejo de mecerlos, literalmente salto del columpio con Adelina en brazos y sin dejar que sus labios se separaran. Adelina no supo cómo, pero se las arregló para despojarse de los guantes de raso y hundir las yemas de sus manos desnudas en el cabello espeso de Archer, mientras que este último no se encontraba en mejor estado. Las manos grandes del duque recorrieron con urgencia cada centímetro de su silueta, como si se vieran incapaces de permanecer quietas; incluso se las ingenió con osadía para soltar los broches del corpiño, provocando que el vestido de satén rojo comenzara a desprenderse de los hombros de Adelina. Fue precisamente ese último movimiento restrictivo el que la despertó de golpe del trance hipnótico; durante el proceso, había continuado apretándose con frenesí contra la imponente anatomía del duque, mientras sus labios se deleitaban con la piel de su amante y viceversa.
-Soy un joven comprometida no debo hacer esto- murmuro asustada para soltarse de un brinco del cuerpo de su amante.
-¿Quien?-preguntó el duque en un rugido de rabia contenida, agarrándola firmemente de los brazos para pegarla a él-Dímelo Adelina- le ordena.
Las pupilas del duque centelleaban en una molestia sanguinaria; incluso en medio de la parcial oscuridad del jardín, Adelina notó ese fuego asesino latiendo en el interior de Archer. Por alguna extraña razón, aquella furia no le provocó el pavor que lógicamente debería haberle infundido; en su lugar, le despertó un sentimiento que ella misma fue incapaz de nombrar en su mente. Se conducía como un animal rabioso listo para despedazar a cualquiera, por lo cual Adelina, en un destello de pura sensatez, no pensaba revelarle la identidad del coronel bajo ninguna circunstancia
-La decisión la tome ya, le daré mi mano a ese caballero mañana.- le aseguro envalentonada y usando su propia molestia como motor-No se meta en un asunto que no le incumbe Su Gracia- le ordeno con altanería.
Archer la besó con una violencia atroz; no existía el menor vestigio de cariño en el contacto, solo un hambre bestial y posesiva que arrolló por completo las defensas de Adelina. Ella no supo cómo, pero concentró sus fuerzas para huir del agarre del duque, cruzándole una sonora bofetada en el rostro en el proceso, nada grave pero si sonoro. Corrió a unos metros de distancia de él, lo suficientemente lejos para mantenerse fuera de su alcance pero lo bastante cerca para seguir hablando con él, asegurándose una ruta de escape directa hacia las puertas de su alcoba antes de que aconteciera algo verdaderamente peligroso.
-No les des nada Adde.- le ordenó Elliot, con la voz con restos de la ira- Mañana hablare con Andrew y pediré tu mano- le aseguró, decretando el hecho como una ley .
-No doy mi consentimiento y mi padrino nunca se pasaría sobre mi voluntad, incluso si eso significara la ruina de todos, ya lo he visto hacerlo- le recordó al duque y con eso ultimo se fue corriendo a su habitación.
Cuando llego a su habitación agradeció no encontrarse con nadie en el camino o su apariencia la habría delatado y su reputación se iría por los suelos, en la madrugada se las arreglaría para recuperar sus guantes que debieron caer en algún lugar cerca del columpio pero ahora importaba era estar a salvo de cualquier tontearía. Se sentó en la silla al lado de su cama y desordenadamente se quito todo lo que traía encima para luego mirar el reloj en la mesa de noche teniendo una idea de como el duque llego a ella; por la hora ya varios de los invitados comenzarían a irse, si el duque uso esto como escusa y se las arreglo para escabullirse hasta el jardín y encontrarla no le extrañaría que nadie lo hubiera buscado, después de todo se supone que se debió haber ido.
Adelina ya en su ropa media obedientemente se tiro al piso su tablero de ajedrez y comenzó a mover las fichas, no supo porque en un principio comenzó a organizarlas otra vez, pero cuando termino se dio cuenta con sumo horror que había organizado todo como si fuera aceptar la propuesta del duque; posiciono a sus viejos pretendientes derribados y con varias fichas de conocidas que aun no tenían nada fijo para hacer de casamentera y que no pareciera que fue tiempo perdido, además puso a la reina (Ella) al lado de la ficha que represento al duque durante toda la partida, irónicamente el rey.
-No, no, no- se repetía furiosa al ver lo que había hecho-¡YO TOME UNA DESICIÓN!- se grito ante su espejo- Yo tome una decisión- se reclamo mientras le daba un puño a su reflejo y se deslizaba al piso.
Sobra decir que Adelina comenzó a llorar desesperada, había comenzado a llover en algún punto de la medianoche y la madrugada lo que genero que el ambiente se volviera pesado y asfixiante, Adelina no quería seguir en su habitación, corrección, no quería siquiera estar en la residencia. Cuando se intento levantar desesperada no tenia equilibrio alguno y piso por accidente la ficha del caballo que había descartado en su partida; esto encendió una idea en su mente, espero un rato para que la lluvia se convirtiera en briza y escapo a la caballeriza.
Como la vez anterior, Selene le había dado permiso al personal que al terminar el festejo solo limpiaran lo referente a la comida y que durmieran hasta tarde; por lo cual Adelina valiéndose de esto pudo entrar fácilmente a la caballeriza y robar su propia yegua. El animal no entendía porque Adelina la estaba montando sin su acostumbrada silla pero igual se mostro dócil a su dueña, y de esta forma Adelina cabalgo fuera de la propiedad y por varios kilómetros a lo largo del Támesis.
En algún punto se bajo de su caballo sin mucha delicadeza y se dejo caer en un sauce cerca de la orilla del rio contemplado como fluia. Su madrina siempre decía que su mirada era como la de un lago, era estable pero no mostraba el peligro de su profundidad; Adelina envidiaba el agua, quería ser como ella, con un ritmo estable, siendo el único de los elementos que fluye sin importar la circunstancia, cuando se cerraba un camino incluso usaba todas sus fuerzas para derribarlo o busca fácilmente otra salida sin atarse a lo que fue cerrado, el fuego si bien daba calor te quemaba sin posibilidad de salvarte, con el agua aun tenias la probabilidad de sobrevivir.
Adelina en toda su ensoñación no se dio cuenta que estaba gateando hasta el Támesis incluso una de sus muñecas ya estaba bajo el agua del rio, un movimiento más y Adelina caía sin posibilidad de que alguien la rescatara de ahogarse. Probablemente esta hubiera sido el fin de Adelina si no fuera porque Archer la levanto violentamente del suelo y la alejo del rio arrastras; ella aun estaba aturdida como si aun no hubiera asimilado el riesgo en el que habia estado.
-Adelina, Adelina; ADELINA.- la llamaba moviéndola con violencia Archer rezando que eso la despertara de su ensoñación- Bien, ganaste, cásate con ese pero no me prives de ti y de tu vida;- soltó molesto y desesperado antes de caer de rodillas y abrazarla- No me prives de ti os lo ruego- le decía mientras frotaba su cara sobre su vientre temblando.
Archer no lloraba ni hipaba, solo se frotaba y temblaba abrazando con fuerza la cintura de Adelina, cuando vio que casi se caía en el Támesis sintió que una parte de él se iba de su cuerpo, ya había perdido a toda su familia directa como para perder ahora a su Adelina. Adelina podía gritarle, podía correr, podía pedirle su vida; cualquier cosa, solo que no lo privara de ella, Archer estaba dispuesto a ser su esclavo con tal de que aun pudiera oír su voz.
Adelina no respondió de inmediato apenas si comenzaba procesar que casi se caía al rio, ni siquiera podía entender como un cazador tan feroz como Archer se había reducido a la forma que estaba en esos instantes por lo que solamente se dedico a acariciar el cabello de Archer con sus dos manos la una mojada y la otra cubierta un con la tierra. Todo estaba oscuro aun, no sabia si era por la briza o porque había calculado mal la hora y aun era muy de madrugada o más bien recién pasada la medianoche. Pero acá estaba a la orilla del Támesis con Archer aferrándose a ella en plena llovizna.
-Acepto.- habla finalmente cuando ya ambos estaban totalmente mojados; Archer no entendía que hablaba-Acepto ser tu esposa- repite pero esta vez aclarando lo que aceptaba.
-¿Realmente?- le pregunto incrédulo mientras agarraba sus muñecas aun arrodillado frente a ella.
-Lo acepto- volvió a repetir.
-¡Oh Adelina!- ronronea Archer con cierto alivio mientras comienza a besar las muñecas de la chica-Mi adorada Adelina, no habrá mujer en este mundo más feliz que tu; nadie se atreverá a insultarte o pasar sobre ti, serás poderosa a mi lado; todo lo que hagas yo lo respaldare- le promete mientras seguía besando sus pulsos.
Adelina ni siquiera era consciente de ese primer acepto, solamente acepto porque a si lo sintió, como algo que debía ser, por lo que solamente se dejo llevar de ese pensamiento; pues si el rio también se dejaba llevar hasta el mar, el calor lo secaba pero volvía en la lluvia y cuando caía en la tierra volvía al rio. Ella se iba dejar llevar de la misma forma para que Archer la quemara y luego ella se las ingeniaría para volver en la lluvia, pero por ahora se dejaría quemar por ese hombre y lo iba a disfrutar.
-Mi Lord- lo llama dulcemente con un hilo de voz - me siento cansada- le confeso con cierto aire de niña mimada.
-Mi Adelina- la arrulla levantándose y llevándosela en brazos- Duérmete que yo te protegeré- le indica.
Archer la subió a su propio caballo y luego se las ingenio para que la yegua de Adelina los siguiera, Adelina se encogió ante la figura que la protegía, como un gatito mimado en brazos de su amo, esa era Adelina en esos momentos un gato mimado en brazos del duque. Archer solo pasaba su mano sobre el cuerpo de Adelina para que esta tuviera calor y de paso asegurarse que ella no se iba a separar de él en un repentino ataque de nervios.
-¿Te asuste antes?- le pregunta casi cerca de la casa del marques y Adelina asiente lastimera- Mi pobre gatita- la vuelve a arrullar pero esta vez la besa.
Era un beso más bien casto para consolarla, pero para Adelina que aun seguía con la mente desordenada ese beso la volvió loca. De forma completamente imprevista, se abalanzó sobre el cuerpo del duque, provocando que el beso se tornara salvaje y pasional. Incluso se las ingenió, desafiando la tremenda incomodidad de la montura, para pasar una de sus piernas al otro lado de la cruz del caballo, aferrándose con los muslos al cuerpo del hombre mientras reclamaba sus labios con frenesí, obligándolo a inclinarse sobre ella y a cernirse de forma posesiva sobre su figura.
-Mi dulce Adde, no estamos en condiciones para lo que tu quieres- se las arregla para decirle el duque al entender que ella quería su toque- cuando estés más recuperada te prometo cosas mejores- intentó calmarla con voz ronca.
Y para demostrarle que pensaba cumplir con aquella promesa, Archer deslizó su mano por debajo del dobladillo del vestido, acariciando la piel desnuda de sus muslos por debajo del camisón mojado por la lluvia. Esto calmo a la chica que lo siguió abrazando sin pudor alguno mientras la mano de Archer seguía debajo de su camisón mojado por la lluvia. Cuando llegaron a la mansión Adelina con mucha resignación se subió a su yegua y entro a su casa, más tarde y más descansada probablemente pensara en esta situación se avergonzara y no se echaría para atrás después de todo dio su palabra.
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