Capítulo 70 de 74
El cuarto de Luisa seguía oliendo al mismo perfume caro de siempre, pero el ambiente ya no tenía la ligereza superficial de antes. En lugar de estar arreglándose para salir, Luisa estaba sentada frente al espejo, mirando su teléfono con fastidio y aburrimiento. Habían pasado meses desde la desaparición de Melody. Al principio, Luisa se había quejado del drama, asumiendo que su amiga simplemente se había metido en algún lio por ser tan ingenua. Extrañaba tener su "nerd" al lado para resaltar, pero la vida seguía, o al menos eso intentaba aparentar.
-Que pérdida de tiempo...-murmuro Luisa para sí misma, retocándose el labial con un gesto rebelde. Recordar a Alexander todavía le causaba una punzada de rabia; ese chico que parecía sacado de un cómic gótico la había ignorado por completo para irse detrás de la nerd de Melody no lo entendía.
-Nunca fuiste muy buena esperando, Liz.
Luisa se congeló, el labial resbalando de sus dedos. Se giró lentamente en la silla, con una expresión de total incredibilidad.
Apoyada contra la pared, con los brazos cruzados y una postura de absoluta elegancia, estaba Melody.
- ¿Melody? -Luisa se puso en pie, mirándola de arriba abajo. El shock inicial de verla viva se mezcló de inmediato con una profunda confusión-.
- ¡¿Dónde demonios estabas?! Todo el mundo se volvió loco buscándote. Estas...-Luisa se detuvo, tragando saliva al quedarse fija en el rostro de su amiga.
El cambio radical. La Melody que recordaba era una chica tímida de mirada baja. La mujer que tenía enfrente irradiaba una belleza y una seguridad abrumadora. Pero lo que realmente le heló la sangre a Luisa fueron sus ojos; esa heterocromía que tuvo por su transformación revelaba una intensidad hipnótica.
-Tuve que resolver algunos asuntos-respondió Melody, con una voz suave pero tan firme que resonó con peso. Luisa forzó una risa arrogante, intentando recuperar el control de la situación y ocultar el evidente nerviosismo que le provocaba la nueva presencia de su amiga.
-Vaya, la niña pequeña por fin aprendió a pararse derecha-dijo Luisa, dando un paso al frente, cruzándose de brazos para mantener su actitud de chica popular-. Y supongo que estabas con Alexander, ¿no? Qué tonta fuiste, nerd, desaparecer así por un chico que claramente solo te traería problemas. Yo te dije que ese tipo era demasiado para ti, pero como siempre, actúas como una nerd desvalida que...
-Luisa-la interrumpió Melody. No levanto la voz, pero la estancia parecía perder dos grados de temperatura de golpe. Melody dio un paso al frente, acortando la distancia. Al fijar su mirada bicolor sobre ella, Luisa sintió una presión inexplicable que la hizo retroceder un paso de forma involuntaria, perdiendo toda su fachada rebelde.
-Ya no soy esa niña, y ya no vas a volver a hablarme así-sentenció Melody con una calma sobrenatural-. Alexander y yo construimos nuestro propio destino. He visto cosas que tu mente ni siquiera podría procesar, Liz.
Luisa parpadeo, boquiabierta, intimidada por el magnetismo de esos ojos bicolor. El ego de la chica popular que siempre dominaba a los demás se derrumbó en un segundo ante la cruda realidad de la mujer en la que Melody se había convertido.
-Tú... ¿en qué te has metido?-pregunto Luisa con un hilo de voz, el respeto y el temor reemplazando por completo su arrogancia. Melody suavizo sutilmente la expresión, permitiéndose una pequeña sonrisa melancólica al ver el impacto en su amiga de la infancia.
-Sigo siendo Melody, la misma que ha estado contigo desde que éramos niñas. No vengo a darte explicaciones, ni vine a despedirme para siempre. Solo quería que supieras que estoy bien, que el peligro termino y que ya nadie puede volver a hacerme daño. Estaré yendo y viniendo, Liz...pero las reglas entre nosotras cambiaron.
Luisa miró al suelo y luego volvió a mirar el contraste de los ojos de Melody. asintiendo lentamente, aun en estado de shock. Comprendiendo que la nerd a la que solía mirar por encima del hombro ahora guardaba secretos que desafiaban la lógica de todo lo que pensaba.
A partir de ese momento las cosas entre ellas ya no serían las mismas que antes.
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