Capítulo 67 de 74
La presión en el salón era insoportable. Dorian jadeaba, con la espalda pegada a la piedra y los ojos fijos en Alexander, esperando el golpe final. Pero antes de que las sombras terminaran de asfixiarlo, una figura cruzó el umbral.
-Alexander, basta-la voz de Melody resonó con una claridad y extrañamente serena. Alexander la miró de reojo, la furia aun encendida en sus ojos bicolores, pero al ver la firmeza en el rostro de ella, relajó lentamente el puño.
Las sombras que aprisionaban a Dorian retrocedieron, dejándolo caer de rodillas, tosiendo y frotándose el cuello. Melody avanzó con pasos lentos y seguros. El aire a su alrededor ya no vibraba con el miedo de una mortal; emanaba la elegancia y el peso de quien ha reclamado su propio destino. Se detuvo a dos pasos de Dorian, observándolo desde arriba, pero su mirada no tenía el odio implacable de Alexander; tenía una profunda y analítica comprensión.
-Mírame, Dorian-ordeno con suavidad.
Él alzo la vista, con el orgullo herido y la respiración entrecortada.
- ¿Vas a burlarte? ¿A mostrarme lo que eres ahora? -escupió Dorian, aunque su voz carecía de la arrogancia de antes. Se oía cansado, derrotado.
-Quiero preguntarte algo-dijo Melody, ignorando su amargura-. Y quiero la verdad. Has movido cielo y tierra, me usaste como garantía y arriesgaste tu propia existencia. ¿Para qué? ¿Qué es lo que realmente quieres, Dorian?
Dorian soltó una risa amarga, desviando la mirada por un segundo antes de volver a clavar sus ojos en ella. El cansancio de siglos pareció reflejarse en su rostro.
- ¿Que quiero? Lo que cualquiera en este maldito abismo quiere, Melody. Respeto, un lugar seguro. ¿Tienes idea de lo que es vivir a la sombra del trono, esperando siempre el día en que decidan que estorbas? Solo quería una garantía para Elián y para mí. Un espacio donde se nos respete, donde podamos vivir en paz sin el temor constante de ser borrados. Solo quería...un hogar seguro para nosotros.
El silencio que siguió fue denso. Alexander frunció el ceño, pero no interrumpió. Melody asintió lentamente. Detrás de la fachada de estratega despiadado, solo había un hermano intentando proteger lo suyo en un mundo despiadado.
-El chantaje y las amenazas no te van a dar esa paz, Dorian. Solo te asegurarían una eternidad huyendo de la furia de Alexander...y de la mía-explico Melody, dando un paso más cerca-. Pero el tablero ha cambiado y yo no busco venganza, solo soluciones.
Dorian la miró, el desconcierto reemplazando el miedo en sus facciones. - ¿De que estas hablando?
-Si lo que quieres es respeto y paz para ti y para Elián, yo puedo garantizártelo-propuso Melody, con una firmeza que hizo que Alexander la mirara con asombro-. El inframundo es inmenso. Hablaré con Hades, se les asignará un territorio legitimo bajo la protección directa de la corona, donde nadie podrá tocarlos ni cuestionar su autoridad, siempre y cuando juren lealtad y dejen de conspirar en las sombras. Tendrán la vida que buscan. Pero la persecución termina hoy.
Dorian se quedó helado, procesando las palabras de la mujer que hace horas consideraba una simple pieza de cambio. Miró a Melody y luego a Alexander, quien tras de un momento de tensión, asintió levemente, respaldando la decisión de ella. Y finalmente comprendió que la compasión de la nueva reina era una salida honorable y real de lo que jamás habría conseguido con sus planes.
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