Capítulo 39 de 74
-En serio Mel.
Me quedo procesando todo lo que me dijo, como se les ocurre hacer algo así, es más complicado de lo que pensé.
- ¿Y ahora que hacemos Alex?
La veo hacia arriba ya que ella está recostada sobre su mueble y yo estoy sentado en la cama.
-Aún no lo sé, le voy a contar a mi padre y haremos un plan, pensaré en una solución.
-Mi madre también me dijo que está investigando para que no me lleven y que la lleven a ella.
- ¿Qué? Pero no sé si eso realmente funcione ya que para los Heraldos tiene que ser algo equivalente o más que el alma que van a reclamar.
- ¿De acuerdo, entonces que hago?
-No te preocupes, le diré a mi padre y vendré a buscarte en la mañana, ¿sí?
-De acuerdo, pero tengo que ir a la facultad.
-No sé si sea conveniente la verdad, mejor quédate en casa yo vendré en la mañana.
Le doy un beso antes de irme por la ventana, necesito un plan.
Entro al inframundo y hay un caos, veo a los demonios correr por todos lados, algunas almas a fuera de lugar y temblores. Agarró a un demonio del cuello.
- ¿Que carajos pasa aquí?
- ¿Oye demonio que está pasando y dónde está mi padre?
-ATU MATAAXIGA, TOOBOKO KU ABBAT MAYSATTAKA ABAK CERBERUS BEENIH. (No lo sabes, los hermanos atacaron a tu padre y se llevaron a Cerbero)
- ¿Pero qué mierda me estás diciendo? No tengo tiempo para estas estupideces.
- ¿Dónde está Elián y Dorian?
-OSON TABANA MAROH ADDAT YANIN (Están en el círculo diez).
Me dirijo al círculo que es el de la traición, ese imbécil me las va a pagar muy caro. En cuanto entró al círculo encuentro a Pánico y Pena atados y a Megara también atada.
-Meg ¿qué pasó?
La empiezo a desatar y también a Pena y Pánico.
-Joven amo, Asmodeo hizo un ataque sorpresa a su padre y Elián y Dorian desaparecieron con Cerbero.
- ¿Dónde está mi padre Meg?
-Él está peleando en el centro de círculo.
Volteo a ver y veo a mi padre como nunca antes, tiene una habilidad para pelear, sus llamas son muy intensas y por su expresión al parecer disfruta de tener acción.
-Meg, ve y busca a esos imbéciles y ten cuidado porque Dorian puede usar su poder del tiempo, Pánico ve con ella y cualquier cosa le avisas a Pena para que me lo notifique, ¡Entendido!
- ¡Sí! señor. Gritaron los tres, ahora tengo que ayudar a mi padre. Hoy es un buen día para desahogarme.
- ¡Padre! Ya estoy aquí ¿necesitas ayuda?
Veo a mi padre lanzar una bola de fuego azul y con una sonrisa que da miedo ya que se ve que lo disfruta.
-Si crees que puedes estar a mi nivel hijo entonces puedes atacar.
-Vaya ¿porque me lastimas mi delicado corazón papá? Pero lo dejaré pasar solo porque me caes bien.
Así que empiezo a lanzar llamas azules para que se distraiga.
-No me digas que necesitas a tu hijo para ganarme.
-Pero si ya te estoy ganando, mi hijo solo está practicando, a no ser que realmente no puedas con los dos.
La mirada de padre era bastante desafiante y con su tono burlón queda claro que está disfrutando el enfrentamiento.
Cada llama lanzada Asmodeo las iba esquivando y se iba acercando cada vez más.
-Hijo ya es hora de que me muestres todo lo que aprendiste en tus prácticas, a no sé qué quieras que siempre te vean como el heredero débil del inframundo.
-No dejaré que me subestimen más padre, te enseñaré a ti y a todos de lo que soy capaz.
Respiro profundo y empiezo a recordar todos esos momentos en los que decían que era un inútil y empiezo a sentir como un frío infernal que se siente desde mis pies hasta las puntas de mis dedos de la mano; siento toda esa energía sumergir y veo como humo frío sale de mí, y veo como pequeñas escarchas caen, concentró todo el poder en mis manos y veo que Asmodeo da un paso más adelante y decido lanzar el humo frío que lo cubre por completo.
- ¡Wow! Hijo no pensé que tuvieras las "llamas azúceles de hielo", ¿hijo? hijo, oye tienes que dejar que fluya el poder no puedes retenerlo, solo déjalo que fluya.
Alexander me volteo a ver y miro como sus ojos cambian a un color celeste con negro.
-Hijo déjalo fluir.
Escucho las palabras de mi padre como un eco, tengo que dejar fluir la energía no tengo porque retenerlo, empiezo a inhalar y a exhalar y a dejar mi mente en blanco.
- ¿Hijo ya te sientes mejor?
Tengo la respiración un poco agitada y siento como la energía se va desvaneciendo de mi cuerpo, miro a mi padre con una sonrisa.
-Espero que tu sonrisa sea porque ganamos.
- ¡Por supuesto hijo! el poder de las "llamas azúceles de hielo" no queman como las demás; sino que congela el alma por dentro, eso quiere decir que los inmoviliza sin destruir el lugar en donde estés, se quedan como en un trance o algo así.
-Con razón sentía un frio infernal.
Escucho la risa de mi padre y va a donde esta Asmodeo inmóvil. Aún tengo algo agitada la respiración, tengo que entrar en calor.
-Qué harás con él padre?
-Pues lo llevaré al tártaro, será lo mejor.
Nos tenemos que dar prisa, tenemos que encontrar a Cerbero; Ten toma un chox de llamas rojas para que puedas entrar en calor.
-Gracias padre.
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