Capítulo 38 de 74
" Un acto de amor desesperado y prohibido"
-Escucha Melody te voy a contar todo y el porqué de tu dolor de pecho en estos últimos días, y que todo lo que hicimos, lo hicimos porque te amamos, pero las consecuencias siempre llegan, tarde o temprano, pero nunca fallan.
-Mamá, está bien te escucho.
-El día que naciste, naciste sin vida. Cuando el doctor nos dijo que ya no había nada que hacer, con tu padre empezamos a llorar, y yo entre en pánico, me dieron un sedante y me dormí, pero tu padre me dijo que se iba a encargar de ti. Cuando desperté, tu padre estaba en la habitación contigo en brazos y no dejaba de llorar y fue ahí que me dijo que tenía una idea. Realmente no podíamos perderte, no podíamos hija.
-Está bien mamá no llores.
-Como sea, tu padre me dijo que en San Francisco había una iglesia que nos podía ayudar y decidimos ir y cuando llegamos un señor nos recibió y nos explicó lo que teníamos que hacer.
-Y ¿qué era eso mamá?
-Él dijo que teníamos que hacer un pacto con una entidad del inframundo, pero para que pudieras respirar en este mundo teníamos que "anclar" tu alma usando el corazón marchito de un condenado que ya perteneciera a las sombras.
-¿¡Qué!? ¿Pero de que hablas mamá?
-Cuando hicimos el pacto, la entidad fue clara al decirnos que "no serás inmortal pero podrías vivir el promedio", tu padre dijo que si tenía alguna persecución contigo, pero solo nos dijo que aunque fueras buena tu alma ya estaría condenada al inframundo cuando fuera tu hora, cuando nos dio un contrato decía que te daríamos un "latido robado", tu padre firmo con sangre, él dijo que él se haría cargo de todo y de las consecuencias.
- ¿Es por eso que murió?
-Si, después de tres años él tuvo un accidente muy trágico, pero yo sabía que era por la deuda.
Mi mente se queda en blanco, no puedo procesar del todo no lo entiendo aún.
-Lo que hicimos hija fue un acto de amor desesperado y prohibido, y sé que las consecuencias son muy grandes cuando tienes este tipo de contrato. Y sé que ese dolor que tienes en el pecho es por eso hija, pero no te preocupes yo estoy investigando para que en lugar de que te lleven a ti, me tomen a mí, no dejaré que te lleven.
-Pero ¿por qué no me lo dijiste antes?
Me quedo en blanco, no sé cómo reaccionar ante eso, ósea que prácticamente no estoy viva, es por eso que Alexander está preocupado.
-Lo siento hija, solo debía contarte si tú llegaras a preguntar. Esa era la promesa que le hice a tu padre antes de que muriera, lo siento hija.
No puedo creerlo
-Está bien mamá, tengo que asimilar todo lo que me contaste, voy a mi habitación.
Dejo a mi madre en el comedor llorando y me voy a mi habitación tratando de asimilar todo, entro a la habitación y miró la fotografía, y veo a mi padre pagaste una deuda por mí, empiezo a llorar, y me recuesto en la cama con el retrato abrazado en el pecho.
Otra vez estoy en la oscuridad y con ese olor a óxido, pero también huelo a azufre.
- “Melody, Melody”.
De dónde viene esa voz.
-Hola ¿hay alguien? Sigo caminando, siento que estoy caminando sobre agua, pero creo que no es agua sino sangre.
- “Melody Galindo”.
-Sí, ¿quién es? ¿qué quiere?
-Ya viene tu hora, tienes que irte.
Empiezo a respirar duro, tengo que tranquilizarme no puedo entrar en pánico ahora.
- ¿Hay otra forma de pago? digo ¿sin que me lleven?
-No hay nada, nosotros los "jueces" vamos a reclamarte, prepárate.
Camino hacia una leve luz que se presenta y veo que es una puerta, la empujo y lo que veo son tres sombras paradas mirándome fijamente.
- ¿Quiénes son?
-Nosotros somos los "Heraldos" los jueces del inframundo y encargados de llevarte.
Trago fuerte y empiezo armarme de valor.
- ¿Puedo llegar hacer un trato con ustedes? uno donde no me lleven o al menos no todavía.
- ¡Mel, Mel!
escucho la voz de Alex y volteo hacia atrás pero no veo nada todo está oscuro.
-No podrás hacer nada Melody Galindo, estas condenada.
-Mel, oye Melody.
-Alex ¿qué haces?
-Lo siento Mel no quería despertarte, pero es que no hay mucho tiempo.
Me levanto abruptamente para sentarme en la cama aun siento el olor a azufre y a oxido.
-No te preocupes Alex, ya averigüé lo que me pediste.
-Wow eres increíble Mel, siempre me sorprendes.
- ¿Qué hora es?
-Ohh son las once de la noche.
-Mmm, ya veo.
Me levanto para tomar agua y dejar el retrato en el mueble de donde estaba. Respiro profundo y le cuento todo.
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