Capítulo 15 de 21
Me miro en el espejo y lo que veo me da náuseas. No es mi cara, no es mi cuerpo; es un mapa de fracasos que necesito corregir.
Siento el vacío en el estómago como un grito constante, un animal hambriento que me muerde las entrañas, pero el hambre es el único control que me queda. El hambre me dice que estoy ganando. Cada punzada de dolor es una medalla, una prueba de que soy más fuerte que mi propia biología.
Me toqué las costillas con dedos temblorosos, contando cada hueso como si fueran las cuentas de un rosario maldito. Uno, dos, tres... aún hay demasiada carne. Aún hay algo de "mi" que estorba. -Solo un poco más susurré, y mi voz sonó quebrada, seca como una hoja muerta.
Empecé a llorar frente a la báscula. Lloraba porque el número que veía no era suficiente, nunca es suficiente. Aunque mis piernas tiemblen al caminar y mi corazón palpite con un ritmo errático y débil, como un pájaro herido, sigo viendo a una extraña que me asquea. Lloraba de puro agotamiento, de sentir que mi vida se mide en calorías que no consumo y en un espacio que deseo dejar de ocupar. Me serví un vaso de agua y el peso del cristal en mi mano me pareció insoportable. Al beber, sentí el líquido bajando por mi garganta como si fuera plomo derretido, llenando un espacio que debería estar vacío. Me sentí sucia. Sentí que había fallado otra vez. El sabor del agua me supo a derrota.
Me desplomé en el suelo del baño, con la frente apoyada en el azulejo frío. El frío es lo único que siento ahora; una helada interna que no se quita con mantas ni con abrazos. Mi piel se ve gris, mis ojos se han hundido en sus cuencas, y mi cabello se cae en mechones que recojo en silencio, como quien recoge los restos de un naufragio. Soy una escultura de huesos y voluntad, tallada por el odio que me tengo.
Deseé con todas mis fuerzas que la gravedad me ignorara. Que el mundo se olvidara de que existo para que yo pueda, finalmente, desaparecer por completo. Me abracé a mis propias rodillas, sintiendo el roce de hueso contra hueso, y lloré por la persona que solía ser, esa que ya no recuerdo, esa que murió para que esta sombra pudiera vivir.
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