Capítulo 6 de 8
No pasaron más de 5 o 10 minutos cuando el pequeño hombrecito regresó con una charola en donde descansaba un plato con comida; un tenedor, servilletas y al parecer una bebida caliente.
Amari se quedó estático al ver como la luz de la luna iluminaba el cuerpo de su invitado; cada músculo fue marcado con precisión. Nunca había visto un cuerpo tan hermosamente varonil como el de él. Tragó saliva y bajó la cabeza, avergonzado por su actuar. Lamentablemente para él no fue lo suficientemente rápido para que Gourav notará cómo se lo comía con la mirada y como sus pálidas mejillas se teñían de un hermoso carmín.
Para Gourav, la forma en la que lo barrió de pies a cabeza lejos de resultarle ofensivo le parecía bastante tierno.
Ladeo la cabeza y sonrió de medio lado, disfrutando de como volvía a posar sus ojos en el caminito de vello que empezaba en su ombligo y se perdía en sus pantalones. Lo vio tragar saliva, y eso… eso lo hizo apretar sus puños, no porque lo molestara sino para controlarse.
Para su sorpresa su olor empezó a intensificarse; justo como hacía unas horas atrás cuando lo habían presentado a la clase. Entonces lo comprendió, el olor que desprendía era porque estaba excitado. No pudo evitar abrir grandes los ojos ante aquella pequeña gran revelación, pero tampoco pudo evitar que una sonrisa ladina apareciera en su rostro. El pequeño era todo un pervertido. Debía admitir que el hecho de que se sintiera atraído hacia él le causaba cierto placer. Además, no era la primera vez que otro hombre se fijaba en él, solo que, en esas ocasiones no sintió absolutamente nada.
—¿Te gusta lo que ves?
No pudo evitar no preguntar viendo el momento exacto en el que el niño volteaba a verlo y salía de su ensimismamiento recordando el lugar, el momento y con quien se encontraba. Sus mejillas se tornaron de diferentes tonos de rojo evidenciando su vergüenza, agachó la cabeza apenado mientras lo veía morder su labio.
—Tr-traje co-comida —intentó desviar la conversación de su bochornoso actuar.
Pasó a su lado, caminando rumbo a la pequeña mesita que tenía.
—So-son empanadas de plátano —explicó—, es-están rellenas de queso, y traje un poco de arro...
Cortó de golpe su dialogo al sentirlo detrás de él. Su calor corporal envolviendo su cuerpo más pequeño.
—¿Así que... te excita verme semidesnudo? —cuestionó con un bajo y ronco tono.
Amari no pudo evitar encogerse al sentir su aliento acariciar la concha de su oreja, provocándole un leve estremecimiento que lo recorrió la punta de sus pies, hasta el último cabello en su cabeza.
—¡¿Eh?! —abrió los ojos de golpe al sentirlo rodear su cintura—, ¡¿Go-Gourav?! —su voz tembló.
—Puedo olerlo —aseguró, manteniendo su voz baja y la sonrisa de medio lado.
Sus ojos se abrieron desmesuradamente al escuchar aquella revelación, eso no podía ser posible. Los recuerdos de lo que sucedió en el salón hacia tan solo unas horas atrás, lo invadió. Cubrió su rostro avergonzado, haciendo que Gourav ampliara su sonrisa y lo estrujara más contra su cuerpo. Su corazón latía como loco.
—¿Qué pasa, pequeño femboy? —se sobresaltó al oír aquella palabra, ¿había oído bien?, lo había llamado, ¿femboy? —, ¿no dirás nada, o es que, no esperabas que alguien descubriera tu pequeño y sucio secreto?
¿Qué se supone que tenía que decir?, ¿cómo se supone que tenía que reaccionar? Todo esto era tan nuevo para él.
—Y-yo n-no…
—De nada te servirá negarlo —lo interrumpió—, ya te lo dije.
No pudo evitar acariciar su cintura, era diminuta como todo él y para su sorpresa no le desagradaba para nada tenerlo así, e incluso, se atrevería a decir que a él tampoco le desagradaba su toque, ya que no había hecho ni el más mínimo esfuerzo por retirar su mano o alejarse de él. Su aroma comenzó a intensificarse; se estaba excitando. Y para su consternación su aroma estaba haciendo efecto en él, ya que su pene comenzó a ponerse duro.
Al mezclarse, ambos aromas creaban un olor único y embriagador. La respiración de su anfitrión se volvió irregular.
Amari no pudo evitar cerrar sus ojos al percibir como el aroma de Gourav lo envolvía por completo haciéndolo sentir seguro y excitado a partes iguales. Su parte trasera comenzó a segregar aquel «lubricante natural», incluso podía sentir como comenzaba a escurrir por su raja.
La mirada de Gourav descendió lentamente hasta su pequeño, delicado y apetecible cuello, dioses, tenía unas ganas enormes de besarlo y darle una deliciosa lamida solo para ver como reaccionaba.
—¡Ah, Go-Gourav! —gimió, entre sorprendido y excitado al sentir la suavidad de sus labios sobre su piel.
Al oírlo, Gourav pareció reaccionar, ni siquiera se percató de sus movimientos hasta que lo escuchó. Lo tenía abrazado contra su cuerpo de una manera posesiva y protectora. ¿Por qué mierda no le había dicho nada? esto no era normal. Su olor se había intensificado de una manera que lo hizo apretar los puños. ¡Maldita sea! esto era peligroso.
Le tomó toda su fuerza de voluntad separarse de él.
—Respira niño te va a dar el soponcio. —Trató de que su voz saliera calmada y menos ronca.
Pero su respiración y el claro contorno de su polla en sus pantalones daban a demostrar que de calmado no tenía nada. ¿Cómo mierda se había excitado hasta ese punto, y luego por un hombre? Daba gracias a los dioses porque Amari seguía dándole la espalda, lo cual le permitió acomodarse el paquete.
—Pe-Perdón —balbuceo en voz baja, los nervios notándose a kilómetros mientras sus manos apretaban el respaldo de la silla—, y-yo, yo, es-esto…
Por los dioses, quería que sus piernas dejaran de temblar como gelatina, pero… aun podía sentir la calidez en su toque y la suavidad de sus labios sobre su cuello. Su ropa interior estaba húmeda por su lubricante natural.
Gourav no pudo evitar morder su labio al ver el estado en el que lo dejó, y antes de siquiera pensar en seguir molestándolo, su estómago lo interrumpió gruñendo de una manera mucho más fuerte y escandalosa.
Amari se giró, sorprendido, posando su vista en su estómago. Quedó perplejo al bajar unos centímetros más su vista, y ver la enorme erección que se cargaba, apreciando perfectamente el contorno de su pene por debajo de la tela de sus pantalones. Un gemido de sorpresa salió de sus labios mientras se tapaba sus ojos.
—¡Go-Gourav!
Ver su reacción y percibir como su aroma se volvía a intensificar, lo hizo esbozar una sonrisa ladina. Saber que era el causante de tan delicioso aroma y de tan tierna reacción, hizo que su ego se elevara. Y… aunque tenía demasiada hambre, no pudo evitar no bromear con él.
—¿Qué pasa, pequeño femboy? —Se cruzó de brazos sin hacer el menor esfuerzo por ocultar su erección—. ¿Nunca habías visto una polla erecta o es que nunca habías visto una tan grande como la mía?
Amari lo observó muerto de vergüenza y sorpresa, sin poder creer lo que decía. En cambio, a Gourav le dio gracia ver como su pequeña boquita de fresa se abría y cerraba de una manera cómica. ¡Joder!, era tan divertido molestarlo.
—Y-Yo…
—¡Carajo!
Se movió lo más rápido que pudo, atrapándolo en el aire y evitando que llegara a tocar el suelo.
—¡Mierda! —Acercó su mano hasta su mejilla y comenzó a darle pequeñas palmaditas—. ¿Amari? ¿Qué pasa?, Despierta, joder. —Soltó un suspiro—. Pendejo —se auto regañó—, sólo a ti se te ocurre, Amari, vamos, despierta. —Entonces, su rostro palideció— ¡¿Carajo, y si lo mate?!
Acercó su oreja hasta su nariz sólo para estar seguro de que aún seguía respirando.
—Uff —soltó un suspiro cargado de alivio—… Menos mal aún sigues en este plano terrenal.
Esta vez lo estudió con detenimiento: sus labios estaban entreabiertos, sus mejillas, coloreadas de un hermoso sonrojo. Le iba bien; más si ese sonrojo era el resultado de sus palabras. Con su mano libre acarició su mejilla, retirando algunos mechones de su suave cabello. Las duras palabras que le había dicho hacía unos momentos taladraron su mente.
—Joder, supongo que fui… demasiado duro contigo.
Unas enormes ganas de besarlo lo invadieron, ¿por qué?, ¿por qué sentía esa necesidad de besarlo, de reclamarlo? No, no, no, esto estaba jodidamente mal, muy, muy mal, él no podía estar teniendo sentimientos por otro hombre, ¡No era Gay! Y, aun con el shock, no lo soltó, no apartó la mirada de esos suaves y apetecibles labios.
—¡Al diablo! —Exclamó acercando su rostro a su boca.
Su corazón comenzó a bombardear su pecho. ¿Sabrían tan dulces como se veían? Solo unos pocos milímetros para poder deleitarse con ellos. Un pequeño quejido lo detuvo e inmediatamente puso una distancia segura tratando de tranquilizar su corazón.
Lo primero que sus ojos lograron distinguir fue una silueta borrosa. ¿Quién era? Poco a poco comenzó a tener forma.
—¿Go-Gourav? —¿A caso eso era un sueño?, ¿qué hacia el ahí?
—El mismo que viste y calza —exclamó con voz neutra.
—¡¿Eh?! —su voz lo espabiló notando en seguida que estaba entre sus brazos. —¡¿Oh?! —Se levantó a la carrera, poniendo un poco de distancia entre ellos—, ¡y-yo…esto…! p-pe-perdona, n-no fue… y-yo.
—Relájate —se levantó—, no quiero que te vuelvas a desmayar, y deja de disculparte por todo —regañó, tratando de sonar tranquilo; esta vez no quería asustarlo.
—¿Oh? Pe… —al ver su mirada de advertencia, cerro la boca.
—Ni se te ocurra decirlo.
En lugar de contestar se limitó a mover la cabeza en negación, provocando que Gourav sonriera de medio lado al verlo morder su labio.
—Bueno, ahora que despertaste, ¿puedo comer?
—¡¿Eh?! —era verdad, ¿cómo se le ocurría desmayarse cuando su «invitado» estaba famélico? —. S-sí.
—Bien.
Se acercó a la mesa y puso la silla del otro extremo para no darle la espalda. Necesitaba tranquilizarse y poner todo en orden, y que mejor manera de hacerlo que comiendo. Al primer bocado sus ojos se iluminaron de placer.
—¡Joder, esto está buenísimo!
Aquellas palabras dejaron pasmado a Amari. Estaba acostumbrado a las críticas y a los insultos, no a los elogios, por lo que aquellas palabras, —insignificantes para unos—, aceleraron su pequeño corazón. Una sonrisa tímida se dibujó en su rostro, junto con un sonrojo.
Las tres empanadas, desaparecieron en menos de dos minutos, lo cual lo dejó perplejo.
—¡Carajo! ¡¿Tienes más?! —exclamó sobresaltándolo, mientras le mostraba el plato vacío.
—S-sí.
Tomó el plato y volvió a salir por más, no antes de que Gourav viera una pequeña sonrisa en sus labios.
Mientras las calentaba, llevó la mano a su cuello, justo ahí donde lo besó. No supo por qué lo hizo, pero se había sentido tan bien que incluso sus piernas estuvieron a punto de fallarle; estaba seguro de que, de no ser por su agarre fuerte, hubiese terminado en el suelo.
La mano en su cintura se sentía cálida, con un agarre firme, sí, pero sin llegar a herirle. Por unos momentos se sintió seguro, como si nada en el mundo pudiera hacerle daño. Una imagen fugaz del contorno de su polla apareció en su mente y lo hizo sonrojar.
Se abanicó el rostro en un intento por controlarse y no seguir pensando en lo sucedido, no ahora que sabía que Gourav podía oler su excitación.
—¿Oh? —Se detuvo.
¿Cómo es que eso era posible?, ¿por qué Gourav podía saber cuándo estaba excitado?, eso… nunca en la vida le había sucedido.
Gourav se dejó caer en el respaldo de la silla con un suspiro llenó de satisfacción.
—Joder, esto estuvo delicioso. —Miró a Amari, quien se había quedado todo el tiempo de pie observándolo; achicó los ojos levemente y lo analizó. Los moretones en su rostro y manos no le gustaban para nada y, para su sorpresa, se sentía un poco culpable por las palabras tan duras que le había dicho minutos atrás. De pronto, una idea surcó sus pensamientos y lo hizo sonreír de medio lado—. Te propongo un trato, pequeño femboy.
—¿Eh?
Su desconfianza no pasó desapercibida para él, cosa que le hizo sonreír, por los dioses, ese niño era muy divertido. Como no recibió una respuesta, continuó.
—Si me llevas de comer todos los días… me aseguraré de que nadie, dentro de la escuela, vuelva a dañarte.
Enfatizó la palabra «dentro de la escuela», y vio el momento exacto en el que comprendió el alcance de sus palabras y lo que conllevaban. Supuso que la propuesta lo tomó completamente desprevenido, pues se mantuvo en silencio durante bastante tiempo, tiempo que, la verdad sea dicha, lo desesperó.
-—Joder, ¿qué dices? —apuró.
—Y-yo esto…
Esto debía ser un error, no podía ser posible, o es que acaso, ¿estaba jugando con él? La propuesta era algo que escapaba de toda lógica. Sobre todo, por las personas a las que tenía que hacerles frente.
—Decídete de una jodida y puta vez —su voz sonó más fuerte de lo que pretendía, lo que lo hizo sobresaltar y dar un paso hacia atrás mientras se encogía de hombros. Percibir su miedo lo hizo apretar los puños; un suspiro salió de sus labios, necesitaba tranquilizarse—. Joder, no voy a golpearte... —Amari lo miró avergonzado; odiaba esa reacción instintiva en su cuerpo—. Te estoy ofreciendo la oportunidad de dejar de ser el saco de boxeo de todos los imbéciles que te molestan. ¿Por qué putas no la tomas?
—Es-eso… yo…
Su cuerpo comenzó a temblar por el miedo y la duda. ¿Qué pasaba si por su culpa Gourav resultaba herido o expulsado? ¿Qué si con el pasar del tiempo terminaba odiándolo por todo lo que tenía que soportar? ¿Qué si al final decidía que no valía tantos problemas y terminaba por unirse a sus verdugos? La mano frente a él ahuyentó las voces en su cabeza.
—Solo tómala, del resto me encargo yo.
Lo miró con los ojos brillando por lágrimas no derramadas. No supo si lo que lo impulsó a estrecharla fue su deseo por dejar de sentir tanto miedo y tanto dolor, o la seguridad con la que lo miraba; de cualquier modo, el trato estaba sellado y no había marcha atrás. Solo rezaba a los dioses para que no se arrepintiera.
NOTA DEL AUTOR:
Hola amikos. ¿Qué tal el capítulo de hoy? Ese Gourav anda medio HOT XD ¿no les parece? Todo un loquillo. ¿Qué creen que sucederá en el próximo capítulo? ¿Creen que cumpla su promesa?, ¿creen que Amari le llevará de comer? Uff tantas preguntas… XD (solo 3)
Nos leemos en el próximo cap y gracias por darle una oportunidad a esta loca locura.
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