Capítulo 4 de 8
Bebió un trago de jugo mientras seguía escuchando.
—Ni si quiera supo decirme donde está, perdió contacto con ella una vez que huyó al enterarse que la había vendido.
—¿Y quién chingaos se iba a esperar?
—Exacto, en fin —lo escuchó inhalar y exhalar para tratar de controlarse—. Hice que me hablará más del día que el gobierno los mandó a analizar la roca.
—¿Y?, ¿averiguaste algo de importancia?
—Me dijo que había discutido con Tamara sobre presentarse borracho al trabajo, la discusión pronto subió de nivel y ambos terminaron acercándose demasiado, fue ahí cuando la descarga eléctrica se disparó.
—Bueno, fue justo lo que mamá dijo.
—Así es.
—Y entonces... ¿qué harás a partir de aquí?
—No me quedan muchas opciones, pero me interesa buscar a su exesposa. Si es que estaba embarazada y logró llegar a término, hay una gran posibilidad de que ese niño o niña sea como tú.
Esa revelación lo dejó sin palabras, ¿alguien como él?, ¿eso podía ser posible? Bueno, de ser el caso, sería un alivio no ser el único fenómeno del planeta.
—Me dijo que ella era originaria de Necalli, quizás pueda averiguar más si me dirijo hacia haya. Afortunadamente el imbécil aún conservaba algunas fotos por lo que me será más fácil localizarla.
—De acuerdo.
Una larga pausa se instaló entre ambos.
—¿Seguro estas bien con esto? Esta vez me ausentaré por mucho más tiempo.
Gourav no pudo evitar un resoplido llenó de diversión, era increíble que su padre aun siguiera viéndolo como un niño pequeño a pesar de ya haber sobrepasado la mayoría de edad.
—Viejo, me se cuidar, aprendí del mejor. Además, no es la primera vez que me dejas sólo.
—No, pero será más tiempo.
—No importa, ve con cuidado, ¿de acuerdo? Si algo llega a pasar, no dudes en marcarme, sea la hora que sea. De los dos, tu eres el que corre más peligro.
—De acuerdo —soltó un suspiro de resignación—, me comunicare mañana, y te pondré al tanto de lo que encuentre. Cuídate y trata de no meterte en problemas, ni de romper huesos.
—Eso no te lo puedo prometer.
—¡Chingao Gourav! bien podías a verme mentido. —Sonrió al oírlo.
—Sabes lo que pienso sobre las mentiras.
—Sí, lo sé.
—Hasta pronto padre.
—Hasta pronto mocoso. Te amo.
—Y yo.
Observó el celular durante unos segundos. Después de haber dejado el jugo en el refrigerador, fue hacia la sala y encendió la Tv.
—Este extraño video fue grabado hace apenas 3 días en el país de Donaji, y desde que su usuario lo subió a redes sociales, se a viralizado. Muchos dicen que no es real, pero algunos expertos que han estudiado y analizado dicho video, afirman que es 100% verídico. Por favor chequen la siguiente grabación que les presentaremos y juzgue usted mismo. —Anunció la conductora del programa.
Dos chicos se encontraban grabando en lo que parecía ser un bosque.
—¿Qué es eso? —expresó uno de ellos.
El chico que tenía la cámara lo enfocó, y observó como el que había preguntado estaba señalando a un lugar específico en la lejanía.
—¿Dónde? —Preguntó mientras enfocaba hacia donde su amigo señalaba.
En uno de los troncos se logra apreciar a un ser «humanoide», quien los observaba con enormes ojos amarillos y un cuerpo rojo. La televisora redujo la reproducción del video, permitiendo que la audiencia lo apreciara mejor. Gourav achicó los ojos al percatarse de algo que la televisora y, al parecer, esos niños ignoraron y era, la falta de sonidos, lo cual era raro en un bosque. Los pequeños ojos brillaron con el reflejo de la luz, el parpadeo que le siguió los hizo gritar y darse a la fuga, solo escuchándose sus gritos y cortando el video.
—¿Qué era aquel ser tan extraño? —Preguntó la conductora.
—Muchos lo han comenzado a apodar como «el diablo rojo de los bosques de Donaji» —secundó su compañero.
Gourav tomó el control y cambió de canal, hasta que un comunicado llamó su atención.
—Estamos pidiendo su colaboración, para localizar; a J. Tomas, Berenice Alice y Fabio Ramírez, 3 hermanos, quienes el pasado tres de septiembre desaparecieron. Su familia los reportó como desaparecidos tras no llegar a casa después de la escuela. La policía montó un operativo de búsqueda, en donde se unieron más de 200 voluntarios. Pero hasta la fecha, no han podido dar con el paradero de los pequeños. Se le pide a la comunidad...
Volvió a cambiar de canal, no era inusual que la gente o niños pequeños se perdieran, de hecho, era muy común, aunque en los últimos años la cifra en todo el mundo había aumentado considerablemente.
Algo que llamó su atención era que, en algunos canales de noticias extrajeras también se podían apreciar videos de diferentes criaturas grabadas en diferentes lugares, algunos en lugares abandonados, otros más en selvas o bosques, más no le tomó importancia. Al ver que nada le llamaba la atención, apagó todo, tomó las llaves y salió decidido a dar una vuelta alrededor del pueblo, quizás, de regreso, compraría algo de comer.
Para su fortuna, había poca gente en la calle, por lo que pudo disfrutar de un viaje tranquilo.
No tardó mucho en llegar a la vasta extensión de bosque que rodeaba el pueblo, el cual era separado por un rio no tan profundo que corría cerca de ahí. Fácilmente se podía pasar a través de el por un camino de piedra que los lugareños habían puesto.
Observó durante un momento aquel paisaje, le encantaba la naturaleza, lo hacía sentirse relajado y en paz. La rabia que de vez en cuando lo asaltaba menguaba al estar en contacto con ella. Por esa razón se habían mudado... bueno... por eso y porqué fue expulsado de su antiguo instituto. Recordar los gritos de ese pendejo y los rostros de sus «compañeros» al romperle la pierna lo hizo sonreír de medio lado. En su defensa, el imbécil se lo había ganado a pulso. Al parecer el dicho; «lo que está quieto, se deja quieto» no lo conocía.
Miró un árbol a unos metros de distancia, era frondoso y sus brazos gruesos. Uno en lo alto llamó su atención; era perfecto para descansar. Si, esa idea le gustaba. Sin mucho esfuerzo subió. Inhaló y exhaló disfrutando del paisaje y aire puro. Cerró los ojos para oír los ruidos de los animales y el agua al correr, si... eso sí era vida y no chingaderas.
No supo a qué hora el sueño lo había vencido, pero al despertar, un escalofrió recorrió su cuerpo. Comenzó a sentirse observado, y se percató de que los sonidos del bosque, que antes se escuchaban fuerte y claro, habían cesado. Miró a su alrededor, todo estaba tranquilo, inusual y perturbadoramente tranquilo, pero pronto un olor a putrefacción invadió sus sentidos haciéndole arrugar la nariz con desagrado.
Algo no andaba bien y, ¿qué rayos era ese puto olor?
De un saltó llegó al suelo, se agachó lo suficiente para sacar un cuchillo táctico de doble filo; el cual siempre llevaba consigo muy bien guardado debajo de su pantalón y dentro de su bota. No porque realmente lo necesitará, podía arreglárselas muy bien peleando a puño limpio, pero, la sensación de traer ese peso extra ahí le gustaba. Lo empuñó, listo para cualquier cosa que fuera a pasar.
Gracias a los arduos entrenamientos de su padre, supo mantener la calma en todo momento y a analizar su entorno en busca de cualquier anomalía. Sus sentidos en alerta máxima. La adrenalina comenzando a correr por sus venas.
Unos arbustos a lo lejos se movieron, pero debido a la densa vegetación fue imposible ver más hayá, aunque sabía que algo lo estaba observando. Si los animales guardaron silencio solo significaba que lo que sea que lo estuviera acechando era un depredador.
Dio un paso al frente acercándose lentamente a la orilla del rio, con mucho cuidado cruzó, nunca descuidando sus flancos ni el frente.
La sensación de que algo andaba mal era muy intensa. Llegó al arbusto donde había visto movimiento, y observó. En una de las hojas notó un líquido rojizo que caía al suelo en forma de gota, era sangre.
Su vista se dirigió a las copas de los árboles, nada anormal, aunque el olor a putrefacción seguía ahí, ¿quizás algún animal muerto?, se cuestionó.
Volvió a dirigir su mirada hacia el arbusto, y fue ahí cuando una gran espina salió disparada de entre la densa vegetación hacia su persona. Le rosó uno de sus brazos causándole una herida de la cual pronto comenzó a brotar sangre. La espina se clavó en uno de los arboles a sus espaldas, con un sonido secó.
Esta era de un color marrón oscuro, con una forma como la de un palillo de dientes. Si no hubiese poseído esos reflejos estaba seguro de que para esos momentos ya estuviera ensartado como una maldita brocheta.
Miró la dirección por donde vino el ataque, un gruñido le erizó la piel. De entre la vegetación salió una especie de animal cuadrúpedo, con un hocico repleto de dientes irregulares y sangre escurriendo de esta.
—Okay, eso sí no me lo esperaba —exclamó aun asombrado por lo que estaba frente a él.
De su espalda sobresalían huesos en forma de pico, su cola terminaba en una especie de bulbo abierto como pétalos de flor por donde intuía, salió la espina. Sus garras eran largas y gruesas, necesitaba tener mucho cuidado con ellas, un zarpazo de esas cosas y estaría en grabes problemas. ¿Qué mierda era eso? La criatura emitió un fuerte gruñido haciendo que se pusiera en guardia.
Sacó la lengua, relamiéndose el hocico, la saliva cayendo al suelo. Eso no era algo favorable para él, la criatura tenía hambre, y un animal con hambre era peligroso.
Analizó todas sus opciones, las cuales, a decir verdad, no eran muchas. Tenía que enfrentarlo si o si, no había de otra. Por primera vez en mucho tiempo dio gracias a los dioses por no ser una persona «normal».
La criatura sacudió la cabeza molesta, y sin más preámbulos se lanzó al ataque. Lanzó un golpe con su cola tratando de darle con el bulbo cerrado, pero Gourav no tuvo mayor problema al esquivarlo haciendo que se estrellara contra la tierra, levantando una nube de polvo. De inmediato la visibilidad se redujo. Puso mayor distancia entre ellos.
Esperó unos momentos a que se disipara el polvo, pero la criatura no lo hizo, esta vez, lanzó espinas desde diferentes ángulos. Cómo pudo las esquivó. Varias alcanzaron a rozar su cuerpo causando heridas, unas lo bastante profundas como para hacerlo gruñir de dolor. Esperó una oportunidad y lanzó su cuchillo, supo que había dado en el blanco al escuchar un rugido lleno de dolor. Poco a poco la nube de polvo se disipó, permitiéndole poder verla.
Ambos se observaron, la criatura cojeando de una de sus patas traseras debido al cuchillo que tenía ensartado. La buena noticia es que tendría cierta ventaja, la mala, que esa cosa era mucho más resistente de lo que imaginó.
Miró su cuerpo, su ropa estaba desgarrada en algunos lugares y la sangre pronto comenzó a mancharla; joder, y con lo difícil que era quitarla. El suelo a su lado fue manchado de sangre debido a la herida en su brazo. Necesitaba acabar con esto de una jodida vez, si lo seguía alargando se vería en grabes problemas.
A pesar de traer una pata lastimada, la criatura lo sorprendió con su velocidad, ni si quiera le dio tiempo a tomar aire cuando volvió a atacar, esta vez de frente. Lanzó, zarpazos cual león, obligándolo a retroceder y esquivar sus golpes. Era rápido, bastante rápido y bastante fuerte, tanto así que no vio su cola dirigirse hacia él, impactándolo en un costado.
Salió disparado por los aires estrellándose contra un árbol a varios metros de distancia, su aliento siendo arrebatado. Debido al golpe, no pudo evitar soltar una exclamación de dolor, algunos de sus huesos ante la magnitud del impacto, crujieron.
—¡Ah, mierda! —exclamó, claramente adolorido.
Joder, esperaba no tener ningún hueso roto. Llevó ambas manos hacia la zona golpeada y trató de jalar un poco de aire. Al abrir los ojos su vista se desenfocó y todo comenzó a dar vueltas. Mierda, si se desmayaba era seguro que esa maldita cosa se lo iba a botanear. Trató con todas sus fuerzas de no sucumbir ante el desmayo. Hizo un recuento mental de los daños en su cuerpo, para su alivio todo parecía estar en perfecto estado.
Con esfuerzo se puso de pie, pero debido a su visión borrosa y a lo mareado que se encontraba volvió a caer al suelo de rodillas.
Al levantar su cabeza para poder enfocar a su oponente, tremenda sorpresa se llevó al verla a escasos centímetros de él, la pata ya en el aire lanzando un zarpazo. Por instinto solo atinó a cubrir su rostro. Nuevamente salió disparado, sus brazos llevándose la peor parte.
—¡AH! —gruñó al ser lanzado y caer al duro suelo.
Sus pulmones comenzaron a arder por el esfuerzo y la falta de aire. Hizo todo lo posible por seguir consiente. En esta ocasión, ponerse de pie fue la cosa más difícil del mundo. Sintió un pequeño pinchazo en su cien. Al mirar al frente sus ojos se abrieron como platos, su contrincante a centímetros de su rostro, su cola apuntaba hacia su cabeza lista para disparar una de esas espinas.
Okay, era definitivo, estaba en grabes problemas.
NOTA DEL AUTOR:
Hola, ¿qué les pareció el 3er capítulo? ¿Creen que Gourav lograra librarse de esa cosa? y hablando del diablo, ¿qué es?, ¿será la única?, yo espero que si, pobre Gourav, le esta costando >o<. Nos leemos en el siguiente cap y gracias por darle una oportunidad a esta loca locura.
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