Capítulo 13
NOTA DEL AUTOR:
Mención detallada de violencia, se recomienda discreción.
Para Gourav enfrentarlos no fue difícil, un juego de niños es lo que era para él. No necesitó más que un buen golpe bien acomodado para dejarlos tirados en el suelo; a uno con un puñetazo en el estómago, a otro con una patada directa en la rodilla, desequilibrándolo y haciendo que terminara en el suelo adolorido; esquivo los golpes del ultimo mientras tomaba posición para darle un cabezazo en la frente dejándolo mareado y en el suelo. Varios alumnos soltaron una exclamación de dolor, como si hubiese sido a ellos a quienes golpeo.
Volteó a ver al único miembro del grupo que quedaba; Darek Murra, el cual se había mantenido al margen durante todo el enfrentamiento con una expresión relajada. Observó a sus amigos en el suelo.
—Eso debió doler —señaló al chico al que le había dado el cabezazo.
—Puede, pero si quieres comprobarlo por ti mismo, no tengo ningún inconveniente en volverlo a repetir —invitó.
—No gracias.
—¡¿Qué está pasando aquí?!
La voz de un profesor se dejó oír alto y claro desde un costado. Todo mundo centro su atención en él, quien abría paso entre los alumnos; al parecer alguien ya había dado aviso o más concretamente, había ido con el chisme. Pablo y los otros, poco a poco se fueron poniendo de pie.
—Pablo, ¿qué pasó aquí?
Este seguía con la mano en el rostro impidiendo que la sangre siguiera cayendo.
—Eso... nada profe, simplemente tuvimos un accidente jugando. —mintió, fulminando a Gourav y a Amari con la mirada.
—¿Un accidente? —cuestionó con incredulidad.
—Si.
Entrecerró los ojos no muy convencido de lo que alumno decía. Volteó a ver a Gourav interrogándolo con la mirada.
—¿Es cierto eso, joven Gourav?
—Es cierto —secundo elevando los hombros y restándole importancia.
Bueno, si Pablo no iba a mentir, ¿quién era el para no seguirle la corriente? A demás, eso sólo significaban menos problemas para él. Lo cual le venía como anillo al dedo. Y como si los dioses estuvieran de su lado, la campana sonó.
—Bien, vayan a clases, ahora.
La bolita de alumnos comenzó a disiparse, Gourav miró por última vez a Pablo y a su pequeña bola de inadaptados, dedicándoles una sonrisa burlona, acto seguido, le hizo una seña a Amari para que comenzara a caminar. El maestro no tardo en seguirlos, mientras Pablo se dedicaba a fulminarlos con la mirada.
—¿Pablo? —llamó Dareck.
—Ese maldito —dio media vuelta para encontrarse con sus amigos, los cuales se tocaban las zonas lastimadas—, no podemos permitir que se siga burlado de nosotros.
—¿Y qué hacemos? —esta vez fue Cristian quien hablo—, ya sabes que cuentas conmigo para lo que sea.
—El imbécil debe de tener un punto débil. O al menos, algo que podamos usar para vengarnos de él, estoy seguro.
—¿Y cómo lo descubriremos? —Preguntó Dareck.
—Eso déjenmelo a mí… —sonrió de una manera que le hizo a Darek cuestionarse sobre la salud mental de su «amigo»—, le demostraremos al imbécil que nadie se burla de nosotros.
Darek, volteo a ver por última vez la dirección por donde se fueron Gourav y a Amari.
—No sé ustedes chicos —llamó su atención Roberto, quien seguía sobándose la cabeza—, pero, ¿no se les parece que Gourav tiene demasiada fuerza?
—Si —secundo Pablo—, ya lo he notado…
Tras avanzar las clases Amari recordó que no se habían puesto de acuerdo con el proyecto que tenían que realizar, así que una vez el timbre marcó el final de las clases, guardo sus cosas; al momento de levantarse y dar media vuelta para dirigirse hacia Gourav, se sorprendió al encontrarlo con su vista fija en él; notó como encaraba una ceja interrogativamente, lo cual lo puso nervioso, aun así, se acercó con su ya acostumbrada timidez.
—¿Qué pasa, pequeño femboy? —preguntó al tenerlo cerca.
Por lo dioses, amaba su voz. Y esa mirada tan intensa con que lo observaba solo hizo que su piel se pusiera chinita y un escalofrió barriera su cuerpo entero, haciendo que por instinto su parte trasera se humedeciera. Al instante supo que su protector sabía de ello al verlo achicar los ojos levemente. Solo esperaba que no lo sacara a relucir, no creía poder aguantar más vergüenza.
—Y-yo, quería saber co-como le vamos a hacer con lo del proyecto —argumentó jugando con el dobladillo de la chamarra—, ¿qui-quieres que nos dividamos el tema? Ma-mañana podemos traer to-toda la información recolectada y… —odio profundamente su tartamudeo.
Sin previo aviso Gourav lo tomo de la muñeca, agarro su mochila y salió del salón a toda velocidad.
—¡¿Go-Gourav?! —sus pies apenas y podían seguir su ritmo. Mientras el daba dos pasos Gourav solo daba uno.
Lo condujo durante unos momentos por los pasillos de la escuela ante la atenta mirada de los alumnos, hasta que lo acorralo en un pequeño rinconcito, lejos de ojos curiosos.
—¿Qué te dije sobre soltar ese delicioso aroma?
—Y-yo —Dios, sí se había dado cuenta—… pe-perdón, n-no quería, e-es sólo que…
—¿Tanto quieres que cumpla lo que dije?
—¡Eh!
Acercó su mano hasta su mejilla acariciándola con ternura, lo cual sorprendió al menor.
—¿De verdad tienes tantos deseos de sentir mi polla revolver tus entrañas?
Todo su cuerpo tembló ante sus palabras; su agujero no tardó en segregar más de aquel líquido, mientras que su vientre se contraía de solo imaginarlo. Agachó su cabeza al no poder sostenerle la mirada.
—Joder, ¿es enserio?
Oír aquello hizo que su vergüenza aumentara y rápidamente cubrió su rostro. Quería desaparecer.
En efecto, era demasiado tierno para su propio bien, movió la cabeza de un lado a otro, con una pequeña sonrisa en sus labios.
Tenía que detener esto o si no, no habría poder en el mundo que impidiera que lo tomara aquí y ahora.
—Es mejor reunirnos —cambió de tema para tratar de olvidar lo que estaba sucediendo entre ambos y hacer que su compañero dejara de exudar ese delicioso aroma. Amari poco a poco descubrió su rostro y volteo a verlo—, tiendo a distraerme mucho cuando algo no me interesa y terminó por no hacer nada, además —rodó los ojos—, no es como que la materia sea mucho de mi agrado. Búscame en mi casa dentro de 3 horas y comenzaremos el dichoso proyecto, ¿te parece?
—¿Eh? Sí.
—Apunta la dirección. —Se separó de el para darle espacio y tomar nota.
Al sacar su celular lo primero que notó fue que era de los modelos más viejos que podían existir, seguramente Amari debía ser el único ser de todo el colegio si no es que, de todo el pueblo, que tenían uno de esos.
—No llegues tarde, odio a la gente que es impuntual, ¿de acuerdo?
—E-estaré ahí justo a la h-hora.
—Bien —sonrió.
Amari le dedico una sonrisa tímida y salió de aquel lugar tan reducido, pero antes de que se perdiera en la esquina, la voz de Gourav lo detuvo.
—Oye. —Llamó—. No bromeaba con lo que dije —Amari ladeo la cabeza sin comprender a que se refería—, sigue soltando ese aroma tan exquisito y lo único que conseguirás será mi pene enterrado en tu pequeño agujero.
—¡G-Gourav!
Amonestó con la vergüenza subiendo por su cuello.
—¡Su-sucio!
Y salió corriendo. Gourav en cambio solo sonrió de medio lado, ese niño era otra cosa. Miró hacia abajo a su entrepierna, dándose cuenta de que tenía una muy enorme erección, notándose claramente el contorno de su polla; mmm… quizá y solo quizá, Amari había huido por eso.
—Ups…
En cuanto llego a casa, se fue directo al cuarto que usaba para entrenar y trabajar, el cual quedaba detrás de la casa principal. Fue hacia una esquina y corrió un mueble, seguido de una puerta escondida mostrando el arsenal con el que su padre y el contaban. Había un sin fin de armas, tanto armas de calibre bajo como armas de asalto, en un apartado aparte había armas punzo cortantes, las cuales, eran por mucho sus favoritas. Tomó algunos cuchillos y entre ellos un machete táctico guardándolos en las diferentes fundas que se había puesto.
Al final tomó un rifle de asalto con un silenciador. Las armas de fuego pertenecían a su padre, amaba coleccionarlas y como ex-militar, para él era fácil obtener los permisos para portarlas. Mientras que las armas blancas eran de él; y de algo que se enorgullecía era de todas sus creaciones, amaba trabajar con madera, cuero, y hierro. Era un buen distractor, mantenía su pequeño problema de ira a raya.
Una vez listo con todo su arsenal, se internó en el bosque que quedaba a metros detrás de su casa, quería averiguar bien que eran esas cosas y cuantas más especies había. Además, quería sacar algunas fotos ahora que era temprano para mandársela a su padre, solo esperaba no verse en una emboscada como le había sucedido el día anterior, aunque esta vez iba preparado, no podía simplemente confiarse.
Cuando Amari se dirigía hacia la casa de Gourav dando pequeños saltitos alegres, jamás hubiera previsto toparse de cara frente a Pablo y su grupito. Su corazón latió lleno de terror, esta vez no espero, salió corriendo sin pensar en las consecuencias. Sabía que si lo llegaban a agarrar estaría en grabes problemas.
—¡Regresa acá pequeña mierda! —gritaba molesto—, ¡esta vez te voy a dejar irreconocible!
Aunque la humedad de sus ojos le impedía ver bien el camino, corrió con todas sus fuerzas, la imagen de Gourav no tardo en proyectarse en su cabeza.
—¡Gourav! —soltó un gemido lastimero.
Necesitaba llegar a él, Gourav era su lugar seguro.
*-*-*
Mientras tanto, en el bosque, Gourav librara una batalla con aquellas criaturas.
Una de ellas fue cortada a la mitad, esparciendo la sangre por el suelo, mientras que a otra la decapito. Las criaturas tenían el cuerpo alargado de un alacrán, cuchillas como patas delanteras y su cola era larga, al final tenía una especie de cascabel similar al de una serpiente; y por lo que había visto, todas venían equipadas con poderosas mandíbulas y dientes preparados para desgarrar y romper huesos y carne, una mordida de esa cosa y se vería envuelto en grabes problemas.
El sudor corrió por su frente, esas malditas cosas parecían plagas, mataba una y aparecían cuatro, había gastado toda su munición y para que, para nada, ya que tenían una piel demasiado gruesa y necesitaba una gran cantidad de balas para perforar su piel, menos mal que había traído con sigo sus cuchillos y machetes, los cuales lo habían sacado de apuros, quizás su coraza era fuerte, pero al igual que todo ser viviente, tenían su punto débil. Lástima que lo descubrió cuando sus balas se habían agotado.
Una de las criaturas se lanzó a él, pero rápidamente tomó un cuchillo de la funda de su pantalón y lo lanzó con todas sus fuerzas, haciendo que quedará colgando del árbol donde el cuchillo se estampó con un sonido sordo.
—¡Gourav!
Aquella voz lo desconcertó, era triste, desesperada, llena de terror y por algún motivo la voz se le hacía bastante familiar. A su mente llegó la imagen de Amari llorando. Sacudió la cabeza para despejarse y centrar su atención en el problema que tenía frente a él. Pero no duró mucho, la imagen seguía en su mente y él sabía que algo andaba muy mal.
—¡Maldita sea! —Gruñó, dándole un fuerte golpe a una de las criaturas que se había lanzado al ataque, estampándola contra otras pocas y chocando contra un árbol el cual crujió y cayó debido a la fuerza que había ejercido.
Por fin, el número de criaturas disminuyó, las pocas que quedaban al verse en minoría decidieron retirarse. Una vez que todas se fueron, guardo su machete, y fue a recuperar los cuchillos que estaban cerca, los demás, con pesar, los abandono y salió corriendo rumbo al pueblo.
Que conste, iba a verificar que el pequeño Femboy estuviera bien no porque se preocupara por él, simplemente lo hacía por la promesa y aparte por qué le divertían mucho sus reacciones y su comida, punto. Mientras corría, busco su celular, pero recordó que no tenía ninguna manera de localizarlo.
—Maldita sea, que imbécil—se recriminó.
Lo guardo y apresuró el paso.
Al salir del bosque notó que estaba a un costado del pueblo en una pequeña colina, observó detenidamente las calles, menos mal no había muchas personas; miró sus ropas las cuales estaban manchas de sangre y tierra, en algunas partes su playera estaba desgarrada al igual que su pantalón. A este paso se iba a quedar sin ropa.
—¡Corran chicos!
Aquel grito lo sacó de sus pensamientos y volteó a su izquierda. Vio a Pablo y a sus achichincles salir de bosque despavoridos.
—¡¿Qué era eso?!—cuestionó uno de ellos.
—¡No lo sé, pero no me voy a quedar a averiguarlo! —gritó Pablo
—¡¿Qué pasará con Amari!? —cuestionó Darek, quien los seguía de cerca.
—¡Que se entretenga con él, no me importa!
El nombre de Amari resonó en su cabeza y sin pensarlo se internó en el bosque a toda velocidad. ¡Maldita sea! ¿Qué mierda habían hecho esos imbéciles?
La desesperación lo invadió, necesitaba encontrarlo y más le valía seguir con vida, él no podía morir… no podía, ¡joder! ¡Se lo prohibía!
Poco a poco Amari abrió los ojos, apenas y podía ver algo con la hinchazón que tenía en estos, el rostro de Marcelo riendo al momento de propinarle los golpes lo hizo derramar algunas lágrimas. Su cuerpo dolía horrores. No podía creer que su vida fuera a terminar de una manera tan cruel. Las lágrimas fluyeron como si de una tubería abierta se tratase y sin que él pudiera hacer nada para detenerlas.
Sus manos y pies estaban atados con un alambre y el dolor era demasiado intenso incluso para hacer un pequeño movimiento. Podía sentir la sangre resbalar por su cuero cabelludo, recordar el agarre fuerte y doloroso de Pablo estampándolo contra el duro y frío pavimento mientras lo restregaba contra este hasta hacerlo sangrar lo estremeció, cada inhalación era una tortura producto de las múltiples patadas y puntapiés recibidos. Esperaba no tener ninguna costilla rota, pero lo dudaba.
Hizo una mueca al sentir el sabor de la sangre mezclarse con su saliva, recordó el pisotón de Cristian en su boca, lo que provocó que su labio se abriera y terminara por morder su lengua.
¿Por qué lo habían hecho?, ¿cuál era su coraje?, ¿por qué eran tan crueles?
De un momento a otro los sonidos del bosque cesaron y un escalofrió recorrió su columna. Un olor a putrefacción invadió el lugar haciéndolo arrugar su pequeña nariz, ¿de dónde provenía?
Un chillido, proveniente de los arbustos cercanos llamó su atención. Sus ojos se abrieron de par en par al ver frente a él a una criatura que nunca en su vida había visto. No tenía brazos, pero contaba con un par de piernas lo bastante fuertes como para mantenerlo erguido. Estaba equipada con garras y dientes que sobresalía de su boca.
¿Que era esa cosa?
Su pequeño cuerpo comenzó a temblar y no pudo evitar mojar sus pantalones debido al miedo, ¿moriría a manos de esa cosa?
NOTA DEL AUTOR
Me dolió en lo más profundo mi pequeño personaje.
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