Capítulo 12 de 12
Volteo a ver a Amari quien, al igual que él, inspeccionaba la zona con la mirada.
—Oye —llamó su atención, aunque al parecer lo hizo de una forma demasiado brusca ya que lo sobresaltó—, escucha con atención, por ningún motivo se te vaya a ocurrir entrar al bosque, ¿de acuerdo?
—¿Eh? S-sí.
Eso le agradó. Había esperado que hiciera drama como muchos estaban acostumbrados a hacer cuando alguien les prohibía algo, aunque fuera por su propio bien; en cambio se limitó a mirarlo con ojos llenos de preocupación.
—Bien. —No pudo evitar sonreír.
—¿Qué paso aquí, Gourav? —cuestionó—, ¿a-alguien esta… herido?
—Yo lo dudo mucho. Con la cantidad de sangre que hay, seguramente ya no debe de estar vivo. —Escucharlo decir aquello lo sorprendió y lo hizo sentir triste por la persona que fue privada de la vida de una manera tan brutal.
—Nu-nunca había visto ra-rasguños como esos.
—Lo sé.
Ambos se quedaron observando las marcas en la pared. Gourav dio media vuelta barriendo el bosque con la mirada y lo vio, un brazo cercenado por arriba del codo colgando de la rama de un árbol.
—El recreo casi termina —giró cubriendo la vista de Amari con su cuerpo—, será mejor que vayamos a comer.
—¿Oh? ¿N-no daremos aviso al di-director?
—Nha, que alguien más lo haga.
No tenía pruebas, pero tampoco dudas de qué si lo hacía, lo tendrían como principal sospechoso debido a su largo historial delictivo. Y no dudaba de que Pablo fuera a meter sus narices junto con sus perros falderos solo para verlo perjudicado.
—Vamos.
Lo tomó de la muñeca dispuesto a llevárselo de ese lugar, pero se detuvo… un ligero olor a putrefacción invadió su olfato e inmediatamente volteó hacia el mismo árbol donde estaba aquel brazo, para su sorpresa no había nada ahí.
—¿G-Gourav? —Cuestionó Amari al verlo repentinamente en alerta máxima—, ¿su-sucede al-algo?
Dijo al tiempo que el también volteaba hacia el bosque, en busca de aquello que miraba, pero a diferencia de él, no vio absolutamente nada.
—No, vamos.
Tomaron asiento en una de las bardas debajo de la sombra de un frondoso árbol, frente a ellos se encontraban las canchas donde yacían jugando los alumnos, entre los cuales se encontraba Pablo, Gourav notó que Amari no se había percatado de ello, y era mejor, aun así, se mantendría en alerta. Amari no tardó en sacar el lunch que le había prometido, y este al verlo, comenzó a salivar.
—Joder, eso se ve delicioso.
Solo oírlo Amari esbozó una suave sonrisa y un hermoso sonrojo cubrió sus mejillas. Le pasó un toper y un bote con agua para que se desatorara. Ni tarde ni perezoso Gourav empezó a devorar la comida después del primer bocado experimental.
Amari sonrió y al igual que él, se dispuso a comer, sólo que con un poco más de tacto y delicadeza. Esta, era la primera vez que podía disfrutar de un almuerzo tranquilo sin la necesidad de estar en alerta todo el tiempo, y era la primera vez que comía junto a alguien, lo cual hacía este día muy especial.
—¡Joder esto está realmente bueno! —Se detuvo unos momentos y volteó a ver a su acompañante—. Si alguna vez te decides a poner un restaurant, me gustaría ir ahí todos los días. —Y siguió comiendo.
Amari mas sin en cambio, había dejado de hacerlo y lo miraba con los ojos completamente abiertos. Volteó a ver su comida al sentir sus mejillas calentarse; le comenzaba a gustar la forma de ser de Gourav. Aunque a veces era bastante brusco también tenía un lado amable, solo que… un poco demasiado escondido.
Minutos después ambos terminaron de comer, Gourav se tocó el estómago debido a lo lleno que había quedado, volteó a ver a Amari quien guardaba las cosas en la mochila, seguidamente su vista bajó a sus piernas, no lo pensó mucho y simplemente actuó, se acostó en la barda y apoyó su cabeza en su regazo.
—¡¿Go-Gourav?! —exclamó sorprendido volteando a verlo.
—Joder, sí que se está cómodo aquí. —expresó cerrando sus ojos y cruzando sus manos sobre su pecho.
—¡¿Eh?! —Su corazón comenzó a latir a una velocidad que seguro no era normal.
Al no saber qué hacer, se quedó completamente inmóvil; empezando a relajarse segundos después y a disfrutar de ese pequeño e íntimo momento entre ambos. Jamás había tenido a una persona apoyada en su regazo. Eso sólo lo había leído en los libros de romance que le gustaban, pero de lejos pensó que algo así le sucedería a él.
Con disimulo comenzó a analizar sus rasgos. Gourav definitivamente entraba en la categoría de guapo y varonil, ni siquiera Pablo tenía una belleza como la de él, y ni hablar del cuerpo; muy poca gente se preocupaba por su físico, más los jóvenes hoy en día. Una pregunta que le rondaba la cabeza desdé la madrugada era si tendría novia; no lo creía, de ser así, ¿por qué no le dijo a ella que le cocinara?
Entonces se percató de que este ya no traía ninguno de los parches que le había puesto en la madrugada debido a sus heridas, eso lo dejó boquiabierto, ¿cómo es que no se percató de ello?; sabía que su cuerpo se regeneraba a una velocidad alarmantemente anormal, lo había visto cuando limpió sus heridas estando este inconsciente, muchas de ellas, supuso que las menos delicadas, habían comenzado a cerrarse sin dejar siquiera una marca.
Fue fascinante de ver y un verdadero espectáculo.
Tenía tanta curiosidad, pero, por otro lado, ni él ni Gourav se conocían lo suficiente como para tener ese grado de familiaridad, a veces lo mejor era no preguntar. Y supuso que al igual que él, tenía secretos que no podía revelar a cualquiera.
Había estado tan sumergido en su análisis que se sorprendió un poco al escuchar la voz de una de sus compañeras.
—¡Gourav!, por fin te encuentro.
Al oír su nombre ambos voltearon a ver a la fémina que se acercaba a ellos, la cual iba rodeada de sus amigas. Amari la conocía muy bien, y no pudo evitar encogerse de hombros al recordar el golpe y el arañazo en su mejilla cuando por accidente termino chocando con ella tratando de huir de Pablo; su nombre era Karla, y era quizás la niña más cotizada por todos sus compañeros, tanto de su mismo salón, como de otros grupos debido a su belleza. Gourav, en cambio, no se inmutó, pero fue consiente de la rigidez en el cuerpo del menor. Arrugo su nariz debido al olor tan exagerado del perfume que llevaba «joder, pues qué se había echado el maldito pomo completo, o que mierda». Pensó con total desagrado.
—Te estaba buscando… —elevó una ceja cuestionadoramente—, mira, soy Karla, vamos en el mismo salón —soltó un resoplido—, pero supongo que eso ya lo sabes, o sea, no hay manera de que no lo sepas, todos aquí y fuera de estos muros lo saben —movió su cabello de forma coqueta y siguió.
Gourav la observó de manera inexpresiva, analizando cada detalle. La niña estaba coqueteando con él. Si tan solo supiera que sus encantos estaban lejos de surtir efecto. Rodó los ojos, joder, como quería que se callara, su voz era demasiado chillona y el maldito perfume no hacia otra cosa sino ponerlo de mal humor. Miró a su alrededor dándose cuenta de todos los alumnos que comenzaron a rodearlos, un chasquido molesto salió de sus labios, pero al parecer la fémina o lo ignoro o no lo escucho, al final terminó posando su mirada en Amari. No pudo evitar hacer comparaciones entre él y la chica; a leguas se notaba la plasta de maquillaje que llevaba puesta, mientras que a pesar de los hematomas que cubrían el rostro de Amari este contaba con una belleza natural y muy superior lo podía ver a kilómetros de distancia, y no sólo hablaba de belleza física, aunque eso le daba un plus; lo que más le gustaba de Amari era lo tranquilo que era. Si le daban a elegir entre pasar tiempo con cualquiera de los dos sin lugar a dudas elegiría a Amari.
—, bueno, como sea —al oír esa parte, regresó a la realidad—, basta de hablar de mí —¿era en serio? Menos mal que se había perdido en sus pensamientos—, quería darte esto.
Le tendió una invitación perfectamente envuelta en papel celofán, era de color rojo con líneas doradas, las cuales brillaban con cada movimiento que hacía. Gourav se levantó y la tomó, un poco fastidiado por el simple hecho de que lo hubieran molestado para darle un simple trozo de papel.
—¿Y esto? —preguntó de forma brusca.
—Tontito —esa palabra lo hizo fruncir el ceño y arrugar la invitación del lado que la había tomado, ella no se percató de ese sutil movimiento ya que siguió hablando como si nada, pero el que si lo había notado había sido Amari—, es una invitación para mi cumpleaños número 17 que se celebrará el sábado, o sea, todo mundo lo sabe, solo la gente más sofisticada y —le dedico una mirada llena de desprecio al más pequeño, cosa que no pasó desapercibida para él—… de la alta sociedad, estarán presentes, y tú tienes el honor de ser invitado personalmente por mí, lo cual por cierto —soltó una pequeña risita—, deberías agradecer ya que no cualquiera tiene este privileg…
—No me interesa —cortó su discurso.
Un ¡Oh! colectivo lleno sorpresa se escuchó a su alrededor. Tanto Amari como las chicas abrieron los ojos sin poder creer su negativa; Amari nunca en su vida pensó que alguien se atrevería algún día a rechazarla.
—Disculpa, ¿qué? —chilló haciendo que tanto Amari como Gourav hicieran una mueca debido a su voz chillona—, ¿de qué hablas?, ¿estas rechazando mi invitación? —por su tono de voz y su semblante sorprendido, Gourav podía deducir que esta era la primera vez que recibía un rechazo.
—Si.
—Haber, creo que no estas comprendiendo —intervino otra de las chicas—, ¿tienes idea de quien es ella?
Gourav rodó los ojos soltando un resoplido y después señaló hacia donde se encontraba Pablo, quien había detenido el partido al ver a la chica acercarse a ellos.
—Si no me importó quien rayos es ese imbécil, ¿crees que me importaría saber quién rayos es ella?
—¡¿Cómo te atreves?!
—Joder, no tengo tiempo para sus estupideces ni mucho menos para sus puñeteras fiestas, así que, les sugiero vayan ahuecando el ala, y dejen de molestar —le regresó la invitación y volvió a acomodarse en el regazo de Amari, cerrando sus ojos. Esperaba entendieran el mensaje.
Ninguno de los presentes daba crédito a lo que se habían suscitado, era increíble que Gourav hubiese rechazado la invitación, y lo sorprendente ni siquiera era eso, lo sorprendente era que hubiese rechazado a la chica más popular de todas. Amari nunca había ido a una fiesta de ella, pero por lo que se escuchaba decir, eran espectaculares y cada año muchos esperaban ser invitados.
—Eres un idiota —fue todo lo que dijo antes de irse echando chispas de coraje.
Una vez que Gourav ya no sintió su presencia cerca, soltó el aire que había estado conteniendo e hizo una mueca.
—Joder, ¿qué necesidad de usar todo el maldito frasco de perfume? por poco me quedo sin nariz.
—¿Eh?
Esa frase desconcertó a Amari, pero no lo suficiente como para no reír por su broma, haciendo que Gourav volteara a verlo con una sonrisa en sus labios al oír la pequeña pero encantadora risa salir de sus labios.
—¿Qué es tan gracioso, peque?
—L-lo que dijiste.
—Es la verdad…
—Sí —concedió—, e-era un poco mo-molesto.
—¡¿Un poco?!, si claro.
Volvió a acomodarse. Un corto silencio se formó entre ambos, hasta que Amari lo rompió.
—N-no aceptaste. —Se sorprendió al darse cuenta de que lo había dicho en voz alta, por lo que rápidamente evadió su mirada cuando volteo a verlo.
—¿Querías que aceptara? —su tono adquirió seriedad.
—¡¿Eh?! —la pregunta lo tomó por sorpresa y volteó a verlo— ¡n-no, eso… bueno e-era tu decisión, y-yo no!...
—Sin rodeos, pequeño Femboy, ¿querías que aceptara?
—Y-yo…
—La verdad, odio las mentiras —le advirtió.
—E-esto...
—¡Eh, par de maricones!
Al oír el grito, Amari volteó sobresaltado, sólo para sentir una ráfaga de aire golpear su rostro, y ver frente a él, una mano morena que detenía un balón de fútbol, el cual estuvo a milímetros de estamparse contra su rostro. Gourav se levantó con el balón en la mano y lo volteó a ver.
—¿Estas bien?
—S-si... gra-gracias —el miedo y la sorpresa se hicieron presentes en su tono de voz.
—Vaya, no pensé que tendrías tan buenos reflejos, Ranses —exclamó Pablo una vez que llegó hasta ellos.
Tanto Amari como Gourav voltearon a verlo, este último con el ceño fruncido. Tal parecía que nadie lo iba a dejar descansar; joder, tan ricas que eran las piernas de Amari.
—¡Wow! ¿Qué, con esa cara, Ranses? —se burló—, te molestaste porque casi le pego a tu pequeña puta, fue un accidente.
Algunas risas de los alumnos que se comenzaban a juntar resonaron a su alrededor.
—¿Escuchas eso, Amari? —al oír su nombre siendo pronunciado por primera vez no pudo evitar mirarlo sorprendido—, parece que un idiota quiere tratar de comunicarse con nosotros.
—¡¿Qué dijiste?! —los alumnos más cercanos a ellos no pudieron evitar soltar una pequeña risa al oír el comentario de Gourav, haciendo que Pablo se molestará más.
—Es un alivio no hablar ese idioma —volteó a verlo con una sonrisa ladina. Al verlo, también esbozó una, solo que a comparación de la de él, la suya era más tímida.
—S-sí.
—¡Pequeña mierda! —bramó Pablo sobresaltándolo ante su arrebato. Por instinto dio un paso más cerca de Gourav buscando protección. Pablo dio un paso al frente, dispuesto a molerlo a golpes. Nadie, ni mucho menos alguien tan insignificante como Amari se iba a burlar de el—. ¡Mucho cuidado con lo que jodidamente dices, perra! No siempre vas a tener a este imbécil que te defienda y a la menor oportunidad, barreré el piso contigo; te dejaré tan desfigurado, que a tus tíos les dará nause...
Su sermón fue cortado de golpe al recibir un fuerte balonazo en medio del rostro, cortesía, sí, de Gourav. La acción fue tan rápida que Pablo termino en el suelo con un sonido seco. Un pesado silencio se instaló entre los alumnos quienes tenían la sorpresa impresa en sus rostros. Los quejidos de Pablo eran el único sonido ante el shock colectivo.
—¡Joder, que bien se sintió eso! —dijo al tiempo que se tronaba los dedos de las manos.
—¡Maldito!
Gritó Cristian saliendo de su estupor y lanzándose a él junto con Marcelo y Roberto.
—Mantente atrás —le dijo antes de que los tres imbéciles llegaran a él.
NOTA DEL AUTOR:
Joder, amo como los pone en su lugar XD. ¿Ustedes no?
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