Capítulo 11
¡Dios! ¿Qué le estaba pasando? ¿Por qué pensaba cosas tan impuras como esa?
Apretó los ojos y cruzó las piernas en un intento por controlarse, si no lo hacía podía tener un accidente justo en medio del salón, y desgraciadamente ya no contaba con otro cambio de ropa por si algo llegase a suceder.
—¡TKS! —gruñó al sentir cómo su cuerpo reaccionaba al dulce aroma de su pequeño protegido.
Al parecer, nadie más reaccionaba de la misma manera. ¿Por qué?, ¿por qué él era el único?, definitivamente necesitaba sexo urgente.
Se levantó de su lugar acomodándose el pene para que no fuera tan evidente, aunque eso sería un poco difícil. Definitivamente, fue un pésimo momento para haberle prestado su chamarra. Caminó hacia la ventana y la abrió de par en par para respirar aire fresco, si no lo hacía, temía provocar una estupidez en medio del salón.
Respirar aire fresco ayudó a disipar en gran medida ambos aromas. Volteó a ver al pequeño dándose cuenta de que también comenzaba a relajarse; menos mal; eso había sido peligroso.
Observó durante breves segundos el cielo, mientras su cuerpo se calmaba y su respiración volvía a la normalidad. Un ligero movimiento en una bodega donde suponía que mantenían todo el equipo de educación física llamó su atención; para su desgracia, lo único que pudo ver fue un brazo blanquecino con cuatro dedos, los cuales terminaban en garras largas, puntiagudas y letales. ¿Qué mierda? ¿Qué había sido aquello?
Dio media vuelta dispuesto a ir a investigar, pero sus planes se vieron frustrados una vez que el maestro entró. Había estado tan concentrado que no se percató del momento en el que la campana sonó, anunciando el inicio de la siguiente clase.
—¡A sus lugares, por favor!
¡Rayos! Ahora necesitaba esperar a que llegara la hora del receso para poder investigar. Volteó a ver a Amari quien tenía la vista puesta en él.
—Joven Gourav — al oír su nombre, parpadeó un par de veces y volteó a ver al maestro; al parecer habían pasado demasiado tiempo mirándose.—. Tome asiento por favor.
Durante las clases, no pudo evitar pensar en lo que vio, ¿sería esa otra de las criaturas?, de ser el caso, ¿qué mierda hacia ahí?; supuso que no había captado su olor debido a que el aire iba en contra. Sin que se diera cuenta, el tiempo paso volando encontrándose en la última clase antes del receso.
—Muy bien, por favor júntense en parejas —pidió su profesor sacándolo de sus pensamientos.
Todos comenzaron a ir con amigos o conocidos, el, cómo no había hecho ninguno de los dos, y, a decir verdad, no era que buscara hacerlos, se quedó en su lugar; hasta que notó que el pequeño femboy se quedaba solo igual que él, mirando a todos sus compañeros; supuso que en busca de alguien que quisiera juntarlo, no pudo evitar imaginárselo como un pequeño ratoncito al cual dejaban excluido. Sonrió de medio lado, eso había sido jodidamente tierno.
—¿Ya todos tienen pareja? —preguntó paseando su vista por todo su alumnado, hasta que se posó en Amari— Amari, ¿no tienes compañero?
—Amm… n-no —expresó con timidez y vergüenza.
—Muy bien, en ese caso… —Gourav notó la mirada del maestro posarse en él después de haber recorrido con la mirada a la mayoría de sus compañeros—, oh, mira, el joven Gourav tampoco tiene compañero, pueden hacer equipo ustedes dos.
—¡¿Eh?! —eso lo tomó por sorpresa, pero no chistó nada.
Un tímido sonrojo tiñó las mejillas de Amari, tomó sus cosas y caminó hasta el lugar donde estaba él; una vez que tomó asiento, el maestro continuó con la explicación para el nuevo proyecto. Gourav notó que el pequeño estaba bastante nervioso, y no lo culpaba, después de lo que había sucedido horas atrás.
—Es un proyecto simple, así que tendrán hoy y mañana para poder terminar y exponerlo la siguiente clase; por favor, traten de hacer un buen trabajo, ya que valdrá un 20% para la calificación final —en cuanto terminó de dar los temas a cada uno—, pueden comenzar a trabajar y a organizarse, una vez que suene la campana son libres de salir.
Todos se pusieron manos a la obra, causando mucho bullicio.
—Amm —hablo Amari llamando su atención—, po-podemos dividirnos el tema —odio que su voz sonara temblorosa—, e investigar, y ma-mañana… po-podemos traer todo lo re-recopilado para pod...
—Oye —lo interrumpió haciéndolo sobresaltar—, hace rato, ¿qué fue eso?
—¡¿Eh?! —sus ojos se abrieron de par en par, pues nunca pensó que Gourav fuera a abordar aquel tema de una manera tan directa.
—Escucha pequeño femboy, si esto sigue sucediendo va a llegar un día en el cual no me voy a poder controlar, ¿y sabes que es lo que sucederá?
—E-esto… n-no.
—¿Quieres que te diga? —sonrió de medio lado.
Movido por la curiosidad, afirmó; aunque su sonrisa no le daba muy buena espina.
—Lo que va a pasar va a ser que te voy a tirar arriba de un pupitre, te bajaré el pantalón, enterrare tan profundamente mi polla en tu culito y te taladraré como un maldito martillo hidráulico hasta hacerte gemir mi nombre; y no me saldré de tu interior hasta no haberte llenado el vientre con mi esperma. Eso es lo que va a pasar —advirtió.
El sonrojó de Amari paso de ser un sonrojó tímido a un rojo tan intenso que incluso Gourav podía asegurar irradiaba calor.
De todas las cosas que Amari se pudo haber imaginado, esa definitivamente no era una de ellas, y su cuerpo no tardó en reaccionar de sólo imaginar dicha escena.
—¡G-Gourav! —Amonestó mientras cubría su rostro—, ¡sucio, cochino, pervertido, puerco! —exclamó lo suficientemente alto como para que solo Gourav pudiera escucharlo.
Dichas palabras causaron que el mayor soltara una estruendosa carcajada, llamando la atención tanto de sus compañeros como de su profesor. Pablo al oír aquello frunció el entrecejo.
Le causaba demasiada gracia y ternura el actuar de Amari, al parecer eso de molestarlo con esos comentarios se iba a volver su nuevo hobby. Aunque le gustaba mucho más cuando soltaba ese exquisito aroma. Amari podía mentir todo lo que quisiera, pero su cuerpo siempre lo delataría, después de todo, tal parecía que no le desagradaba dicha idea; y para sorpresa suya... a él tampoco. Sólo imaginar aquella escena hizo que su pene diera un brinquito en sus pantalones.
—Parece, que la idea no te desagrada.
—¡¿Eh?! —Abrió un pequeño espacio entre sus dedos para poder verlo.
—Tu olor —aclaró mientras Amari bajaba sus manos— solo con decir aquello tu olor se volvió más fuerte y exquisito.
—¡Y-yo…! —¿por qué su cuerpo lo traicionaba de esa manera? — eso…
—¿Te gustaría? —todo rastro de diversión abandonó su rostro.
—¡¿Eh?!
Vio el momento exacto en el que sus ojos cambiaban de un negro profundo a un dorado brillante. Hermoso.
—Sentir mi polla dentro de ti.
La sorpresa reflejada en su rostro anuló cualquier otra expresión al escuchar la manera tan seductora en la que decía aquellas palabras. Su sonrojo pronto escaló a un nivel estratosférico y su respiración comenzó a volverse irregular, mientras que su aroma adquiría una nueva intensidad, provocando que Gourav sonriera de medio lado.
—¿Te imaginas?... —susurró con un tono ronco cargado de deseo—, mi polla haciendo estragos en tu culito, y tú, pequeño, rogando por más mientras te hago gemir mi nombre.
Notó como comenzaba a jugar con sus manos en una clara muestra de nerviosismo mientras agachaba su cabeza y miraba a todos lados, menos a él. Sabía que no debería de estar diciendo nada de eso, estaba a nada de perder el control, y ahora, era solo su puñetera culpa; si seguía así, temía tomarlo aquí y ahora, necesitaba parar; pero… el aroma que desprendía era tan jodidamente delicioso que quería seguir provocándolo.
—P-por favor… —suplicó, en un susurro bajo, sacándolo de sus pensamientos. Cuando sus ojos se posaron en él, notó el deseo y la lujuria en ellos—, s-si sigues así yo… t-tendré un accidente.
¡Maldita sea! qué imagen tan preciosa le acababa de regalar, si no hubiera tenido el control que tenía, seguro como el infierno se hubiese corrido en sus pantalones solo por esa imagen.
—Joder.
—Joven Gourav —el maestro llamó su atención, sobresaltando a Amari y rompiendo por completo aquella atmosfera que se había formado entre ambos.
—¿Diga? —su voz salió tranquila lo que le sorprendió tanto a él como a Amari.
—Espero que usted y el joven Amari ya lleven un muy buen avance.
—Que va, maestro —interrumpió Pablo—, seguro andan hablando de, ¿qué posición es la mejor?, para penetrar el asqueroso culo de la pequeña puta.
Amari agachó la cabeza, avergonzado ante sus palabras, escuchando las exclamaciones de asco y desagrado de sus compañeros.
—¡Pablo! —Amonestó el docente.
—¿Y desde cuándo putas las mascotas contestan por sus dueños? —gruñó Gourav con clara molestia en su voz, taladrándolo con la mirada.
—¡Qué dijiste, maldito! —Dio un salto poniéndose de pie.
—¿Qué, acaso tienes los oídos tapados?, deberías de bañarte más seguido, la costra se te vaya hacer más gruesa.
Las carcajadas no se hicieron esperar, incluso Amari esbozó una tímida sonrisa.
—¡Ya basta, cierren el pico! —de inmediato todos callaron.
Gourav no pudo evitar soltar un silbido, esbozando una sonrisa burlona.
—Wow, sí que los tienes bien amaestrados. A ver, ahora ordénales que rueden en el piso y se hagan los muertitos.
Amari rápidamente cubrió su boca bajo el cuello de la chamarra, tratando de amortiguar un poco más el sonido con su mano.
Los pequeños soniditos que salieron de la boca de Amari hizo que se sintiera orgulloso por ese avance, aunque cabe recalcar que se ganó varias miradas de desprecio por parte de sus compañeros que, a decir verdad, lo tenían sin cuidado.
—Esto no se va a quedar así, Ranses —amenazó.
Rodó los ojos, restándole importancia mientras movía su mano de un lado a otro enfureciéndolo más.
—¡Basta chicos! —intervino el maestro, quien se había quedado al margen de toda esa discusión.
Pero justo en ese momento la campana sonó, anunciando así, el final de la mitad de las clases.
—Muy bien, pueden salir. Y nada de andarse peleando —advirtió mirándolos a ambos antes de salir.
Una vez que se fue, Gourav podía sentir como la mirada penetrante de Pablo lo taladraba, pero decidió que lo mejor por ahora era ignorarlo, dedicándole toda su atención a su pequeño.
Momento, ¿qué?, ¿su pequeño? Joder Amari NO era «SU pequeño»”
—¿Oye trajiste mi comida? —se apresuró a preguntar, para olvidarse de aquellos pensamientos y de aquel singular desliz.
—Oh, eso... s-sí.
—Genial, ¿qué es esta vez? —sus ojos se iluminaron al saber que Amari no había roto su trato faltando a su palabra.
—¡¿Eh?! Bu-bueno eso... es un niño envuelto.
—¿Eh?...
La verdad sea dicha, no pudo evitar imaginarse literalmente «un niño envuelto», ¿acaso hoy sería el día que cometería canibalismo? Clavo los ojos en Amari que lo observaba sin comprender el porqué de su actitud. Nha, Amari no podía hacerle daño ni a una mosca, mucho menos podía cometer un asesinato con un niño y después hacer el platillo como si nada, ¿o sí?
—Bueno, no sé de qué platillo me estás hablando, pero mientras este condenadamente delicioso como el anterior, no me quejaré —exclamó restándole importancia.
Oírlo sólo hizo que las mejillas de Amari se pintarán de un hermoso tono rosita. Gourav comenzó a guardar sus cosas como todos sus compañeros, quienes se apresuraban a salir del salón. Mientras Amari lo observó con preocupación.
—E-espera aun n-no nos hemos puesto de a-acuerdo en el pro-proyecto.
—Lo haremos mientras estemos en el receso —dijo con calma—, y necesito ir a un lugar, así que te sugiero tomes tus cosas para largarnos de aquí.
—¡¿Eh?! —¿cómo?, ¿comerían juntos?
Gourav vio el momento exacto en el que sus ojitos se iluminaban por completo, lo que lo hizo cuestionarse si esta era la primera vez que alguien lo invitaba a comer. Cuando vio que ya estaba listo le hizo señas para que lo siguiera.
Los pasillos estaban abarrotados de estudiantes que corrían de un lado para otro, unos tratando de llegar rápido a la cafetería antes de que se terminara lo mejor; mientras que otros se tomaban su tiempo platicando obstruyendo los pasillos. A Amari cada vez le costaba más trabajo mantener el ritmo de Gourav, ya que al ser más pequeño que él, la horda de alumnos lo empujaban y lo retenían alejándolo de su lado.
—Pe-permiso, ¡ay! —se quejó al recibir un fuerte empujón que, de no ser por la persona que tomó su muñeca y lo ayudó a estabilizarse, seguro lo habrían aplastado.
—No te quedes atrás —regañó Gourav suavemente agarrándolo de la mano y guiándolo por entre los alumnos.
Incluso Amari se percató de que estaba usando su cuerpo como escudo para que nadie más lo empujara, eso solo hizo que sus mejillas se tiñeran de rosa y una sonrisa tímida apareciera en su rostro.
Bajaron las escaleras sin ningún otro contratiempo, hasta salir al patio donde algunos alumnos ya se encontraban jugando al baloncesto y otros más al futbol. Amari notó que esa dirección los conducía hacia la bodega donde guardaban todos los materiales de educación física.
Al llegar a la parte de atrás, el rostro de Amari se desfiguro en terror al ver la escena, mientras que el cuerpo de Gourav se puso tenso. Se acercó, seguido de cerca de Amari y tocó aquellas marcas en la pared. Los rasguños eran profundos, pero lo sorprendente no era eso; lo sorprendente era la cantidad de sangre que había ahí.
Un escalofrió recorrió a Amari, quien por instinto buscó seguridad en la única persona que hasta ahora, lo había tratado bien, aferrándose a su brazo. Gourav a pesar de la situación no pudo evitar esbozar una sonrisa ladina ante su reacción; no dijo nada, simplemente dejó que hiciera lo que quisiera y si estar cerca de él le brindaba seguridad, para él estaba bien.
—Q-qué, ¿qué pasó aquí, Go-Gourav? —cuestionó sin poder contener su curiosidad—, ¿y esa sangre?
—No lo sé.
Claro que lo sabía, pero no podía simplemente decirle, si él no los hubiera visto con sus propios ojos, seguro como el infierno tampoco lo creería si alguien se lo dijera, no lo mejor por ahora era guardar silencio.
Inspeccionó los arbustos; como se encontraban al límite entre la escuela y el bosque, esta estaba protegida por una malla, para evitar precisamente que algún animal salvaje entrara. Pero no tenía dudas de que quizás, aquella cosa la escaló. A estas alturas tal parecía que ni el pueblo era seguro… ¿qué eran esas cosas?, ¿de dónde mierda salían?
NOTA DEL AUTOR:
Ay, qué bonito, ese Gourav no se anda con cuentos. Me gusta que no teme defender a Amari ¿y a ustedes les gusta eso de él?
Gracias por darle una oportunidad a esta loca locura.
Recuerden que tengo Facebook, Instagram, Clapper, Kwaii y Tiktok, por si gustas darme una visitada. En todos estoy como Dary_Mary tengo la misma foto en todas mis redes sociales. Chao.
Fin de la lectura
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