Capítulo 8 de 15
Julio 2008
El sol estaba radiante en lo alto, podía percibir una fresca brisa de viento con el pasar de los carros.
Los árboles se acercaban lentamente, adueñándose del panorama ante nuestras vistas.
Tras una investigación profunda, no encontramos ningún dato en los libros encontrados en la biblioteca. Así que decidimos ir al punto de raíz.
Kinsley es un lugar lejano, un viaje de cuatro largas e interminables horas; Aún con una velocidad intermedia creo que tardaremos un poco más en llegar a nuestro destino.
Empacamos todo lo necesario; en mi caso solo fue ropa, dinero, comida y una que otra cosa que pudiera necesitar.
Nash, por su parte, me pidió que empacara una cámara, una libreta de notas, un bolígrafo y una grabadora. ¿Por qué?, ni idea. Tal vez quería conservar recuerdos de nuestra visita temporal.
Las vacaciones de verano han llegado para mí, así que podremos quedarnos un tiempo sin problema.
Creo que eso es algo bueno, nunca he tenido una estancia duradera en Kinsley desde que vine de visita para analizar algunas pinturas y monumentos para mi clase. Me gustaría saber qué más lugares y cosas encontraremos. Quizás esta es una buena oportunidad para conocer el pueblo y la riqueza cultural que existe ahí, y que mucho mejor si me guía el príncipe mismo.
Observé a Nash por el rabillo del ojo, quien estaba deleitando su vista en el dorado amanecer de la ventana. Sus ojos estaban radiantes ante tal suceso, su piel más bronceada y su cabello más brillante.
Parecía absorto, sumido en su propio mundo. Me pregunto qué estará pensando.
Mi mirada regresó a la carretera, la cual parecía no tener final. ***
Después de incontables paradas y miles de kilómetros recorridos, finalmente llegamos a Kinsley.
Es un lugar muy lindo, tiene una arquitectura majestuosa; la mayoría de las casas y edificios están hechos de piedra o mármol. Hay vegetación por todas partes, desde arbustos con flores hasta pequeños lugares con pasto fresco.
Las aceras son de piedra rojiza, calles pavimentadas de negro intenso, tiendas con ventanas de vidrio que te permiten ver al interior... es encantador y agradable estar aquí. Ya entiendo por qué Nash adora tanto su nación.
Aparqué frente al hotel en el que nos hospedaremos y bajé del auto, noté que Nash hizo lo mismo... aunque le vi pelear un poco con el cinturón de seguridad, pero creo que se está adaptando.
Por mi parte, comencé a bajar la maleta y la mochila donde estaban nuestras pertenencias. No es demasiado, pero es lo suficiente.
—Sabes, creo que deberíamos organizarnos primero y después podemos ir a explorar la ciudad—
Volví mi mirada a Nash, quien tenía sus manos cubriendo sus labios, y sus ojos brillando en un amarillo alegre que bailaba entre sus pupilas.
—Es tan hermoso como lo recordaba...— Nash tenía una voz soñadora, como un anhelo.
—¿Extrañabas volver a casa?—
—Como no tienes idea...—
Pude sentir como de mis labios tiró una leve y diminuta sonrisa a un costado. Sin embargo, la descarté para volver a mi expresión serena.
—Creo que deberíamos entrar, si nos acomodamos ahora podremos ver el pueblo antes del anochecer.—
—... Tienes razón.—
***
Organizamos nuestras pertenencias en la habitación del hotel. Era un lugar muy accesible, una habitación con dos camas y un baño separado del principal. Definitivamente era mucho mejor que en los antiguos lugares en los que me hospedé en viajes escolares.
—¿Hay algún lugar que quieras visitar primero?, podemos ir a donde quieras.—
Nash pareció considerar mi pregunta, se notaba que intentaba recordar con todas sus fuerzas.
—Me gustaría ir a un campo de girasoles... es un recuerdo breve que habita en mi mente desde hace unas semanas.—
—¿Sabes dónde está?—
—Podría recordar, aunque... no sé, quizás deberíamos ir a un lugar transcurrido. No quiero que nos perdamos por mi culpa y-...—
Coloqué mi mano en su hombro con suavidad antes de mirarlo a los ojos.
—No hay problema, vamos. Lo digo en serio, confío en tu criterio.
No hay nadie mejor que nos pueda guiar qué tu. Creciste aquí, estoy seguro de que debes de recordar algo.—
Solté su hombro y desvié mi mirada.
—Bien... entonces vamos. Intentaré recordar lo mejor que pueda.— ***
Caminamos unos largos minutos por un sendero que nos guiaría al bosque del pueblo hasta que comenzamos a adentrarnos en aquel bello lugar hasta las profundidades de este. Cuando todo parecía perdido, pude vislumbrar los rayos del atardecer qué apenas estaban por ser, y terminó llevándonos a nuestro destino.
Era un inmenso campo de girasoles, con sus tallos firmes y sus pétalos dorados, exquisitos y resplandecientes, alegres. Eran millones quizás, mi vista no terminaba de observar las incontables hectáreas.
Con el cielo rosado que comenzaba a formarse, mis ojos brillaron extasiados ante la vista. Esto era lo que había estado soñando y mucho más.
—Oh Addam, es pintoresco. ¿No lo crees?—
—Es un lugar precioso—
—No solo es divino, es... especial.—
—Claro que lo es—
Sonreí y me dejé caer en el pasto fresco de la parcela, tocando aquellos tallos que había visto solo en sueños. Suspiré maravillado ante tal belleza.
—Sabes... Hace un tiempo estuve escuchando algunas voces, como murmullos y susurros atrapados en el tiempo. — Hice una pausa antes de continuar. —Pero ahora que estás aquí, siento una paz inmensa. Has logrado calmar las pesadillas que han atormentado mi mente...—
Addam se sentó a mi lado, parecía analizar cada detalle de mi rostro; sus ojos rondando por mis facciones, terminando en los míos.
—¿Por qué no me lo contaste?, podría haberte ayudado de alguna manera—
—No quería que te preocuparas por algo tan insignificante...—
Agaché mi cabeza, mientras mis dedos danzaban sobre el pasto bajo mis pies, no esperaba una respuesta, solo una tranquilidad visual.
En ese momento, percibí la mano de Addam recogiendo mi cabello y colocándolo detrás de mí oreja con una suavidad impecable.
—No quiero que te culpes. Eres tan importante como el resto de las personas, pero sabes, tienes algo especial. — Addam arrancó un pequeño girasol y lo colocó entre mis rizos. — Cuando te conocí, pensé que ibas a ser un chico que le gustaba presumir de su título. Pero, en este poco tiempo... puedo decir que eres ese brillo que alegra la oscuridad de las personas.—
No hallé voz para responder, mis labios no podían moverse. Nunca había escuchado palabras tan sinceras y honestas, mucho menos dirigidas a mí.
Pude sentir cómo mi corazón latía con creciente intensidad. Jamás había conocido tal sentir; era una sensación extraña que turbaba mi pecho y despertaba en mí una dulce incertidumbre.
Tome una bocanada de aire y abracé a Addam por el cuello, ligero, lleno de sinceridad.
Nunca pensé sentir esta conexión con una persona, es tan confuso e inexplicable. Sin embargo, me encantaría seguir conociéndolo y ver hasta-... ***
Camino al hotel, conversamos de manera muy tranquila, nada demasiado personal a mi parecer.
Entramos a la habitación y nos preparamos para dormir en nuestras respectivas camas. Al parecer, Addam dice que es bueno usar esta tal llamada "pijama", no se que sea eso, pero supongo que debe ser imposible de usar.
Ha sido un día agotador, lleno de remolinos y mezclas desconocidas.
—Buenas noches, Addam—
—Buenas noches, Nash—
Estábamos acostados a lados diferentes, pero coincidimos en quedarnos de frente y mirarnos. Podía ver que estaba bostezando y como la maraña de su cabello se enredaba en la almohada.
Di una leve sonrisa antes de que Addam apagara la luz de la linterna.
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