Capítulo 7 de 15
Marzo 2008
—Por todos los cielos, debe haber algún suceso importante esta semana.—
Mis dedos pasaban rápidamente por las hojas de mi revista de Seventeen para poder llegar a la sección de horóscopo, ni siquiera me detenía para mirar los glamurosos diseños de la sección de moda. «Quizás más tarde»
—¡Ay por favor, Madame Luna no me puedes hacer esto!—
Revisé de nuevo las páginas a la velocidad de la luz.
—No, no, ¡no! ¡Necesito saber si ese chico es para mi!, es ahora o nunca.—
—¡Theodore Winslow!—
Escuche gritar de manera brusca a mi maestra de Fotografía Editorial, lo que me hizo brincar de mi asiento.
—Estamos en una clase muy importante, joven Winslow. Si no le interesa el tema de hoy, lo invito a que se retire.—
—Pero maestra, no puedo irme ahora; el examen es pasado mañana y este es el último tema. Ni siquiera dejó guía.—
La Sra. Henderson suspiro frustrado y se pellizcó la uniceja.
—Está bien, te daré clases particulares para este tema. Pero debes ir a biblioteca y hacer un ensayo de cinco hojas sobre este libro.—
La mujer se acercó a su escritorio y de su cajón, sacó un libro enorme. Podría jurar qué eran como veinte biblias juntas, no puedo creer que vaya a escribir un ensayo de eso. ¿Quién se cree? O ¿qué?
—Si maestra...—
Recogí mis cosas sin refunfuñar. Ya he tenido muchas malas experiencias con esta maestra, demasiado gruñona y aburrida. Ni siquiera me dejo leer mi horóscopo, que aguada.
Me levanté de mi asiento y tomé el libro que se me ofrecía antes de salir del aula.
Caminé por el interminable pasillo con mis zapatos de plataforma y mi brillo labial. Definitivamente hoy era el día más caluroso del año y ¿Qué hago yo metiéndome en problemas con ensayos que ni al caso?... quizás debería de bajar la voz un poco cuando lea mi revista... o no.
***
Suspire mientras intentaba no caerme del dorso de mi mano, donde mi barbilla estaba apoyada. El aburrimiento llenaba mis párpados rebosantes de sombra rosa chicle y mis preciosas pestañas con rimel.
« Ash.. referiría ver el canal de noticias que estar leyendo este libro sobre elementos de las fotos.»
Hojeé el libro, intentando buscar algún subtítulo de algo que me llamara la atención.
—A ver.... veamos que dice aquí...— Abrí el libro en una página al azar. —Aja, aja, aja... los elementos han sido muy importantes porque le dan vida a la imágen... Un ejemplo de ello son las velas en las pinturas medievales... que han sido uno de los símbolos de mayor importancia, ya que simbolizan la vida humana, la esperanza y la salvación. .. Waoh, que interesante. Creo que es lo único bueno en este aburrido bloque de cemento.
Continúe hojeando el libro y leyendo pequeños fragmentos. Todos los datos que me parecían interesantes los comencé a redactar en mi interminable ensayo. ***
Al paso de unas horas, el inicio del almuerzo al fin llegó. Me estaba muriendo de hambre en esa biblioteca polvorienta, gracias a los cielos ya salí de ahí.
Colgué mi mochila en mi hombro derecho y caminé hasta entrar al comedor.
Al entrar, di una pequeña vista para ver si encontraba personas que conocía. No me gusta comer con desconocidos o frikis, y seguiré sin hacerlo.
En ese momento vi a Addam sentado en una esquina, por una extraña razón estaba hablando solo… aunque bueno, pensándolo bien así es él.
Me acerqué sutilmente, serpenteando las mesas y las personas que iban y venían con charolas desde la barra hacia sus asientos. « Que ganas me dieron de empujarlos porque no adelantaban el paso.»
Sin que se diera cuenta, me senté a su lado y le moví el hombro con rapidez y un poco de fuerza.
—¡¿Qué estás haciendo?!— Grité sin filtro alguno, ganándome muchas miradas en el comedor, pero qué más da.
Ante mis palabras en voz alta, noté como Addam se sobresaltó.
—Ash, Theo.—
Di una deliciosa carcajada qué salió sin avisar, se había visto demasiado divertido con la cara que puso. ¡Era como un gnomo asustado de caricatura!
—No me arrepiento de nada, eso fue...—
Hice una leve pausa para limpiar una lágrima qué me había corrido por la mejilla.
—¡Ay dios, hubieras visto tu cara!—
Volví a dar otra risa, mucho más gozada y deliciosa que antes. Le estaba dando un sazón, pero no tenía precio.
—Theo contrólate.—
—No seas aguafiestas, Addam. Además, no puedo superar tu cara cuando te asuste.
Ojalá pudiera sacarla e imprimirla en un marco para tenerla en mi cuarto—
—Exagerado—
—¡Oye!... solo hago mi trabajo—
Sonreí y le guiñé un ojo de manera pícara y bromista.
—En fin, ¿por qué estabas hablando solo?—
—¿Hablando solo?—
—Dah, ¿o te pego la esquizofrenia, mi buen amigo? Estabas hablando solo antes de que llegara.
¿Con quién se suponía que hablabas?, ¿Dios?—
Addam no pareció decir una palabra, más bien tenía el ceño fruncido. Noté que estaba viendo hacia una dirección.
Me coloque a su lado, como si intentará ver desde su perspectiva. En eso, me di cuenta de que estaba mirando a una niña.
—¡Aja!, ya que pillé, pícaron. Te gusta Adelaida Snors.—
—Claro que... espera ¿qué dijiste?—
—No me mientas, estás mirando demasiado a Adelaida. Es tu compañera de clase, ¿no? Deberías invitarla a salir—
—¿Qué?, no. No estoy "mirando" a Adelaida; es más, ni siquiera me gusta. ¿De dónde sacaste eso?—
—Así que no es por el miedo a invitarla a salir, entonces... ¡burla!, ¡temes que se burle de ti!
Ay no, mi querido amigo, tan diminuto que teme que se burlen de él si se declara—
Abracé a Addam, tirando de él hasta que su cabeza quedó al nivel de mi cuello. Fingí cepillar su cabello con mi mano.
—¡Theo suéltame!... esto es raro—
—Ya te acostumbraste, no puedes decir que es raro—
—Cierto—
—Yo siempre tengo razón—
A lo lejos, mi mirada captó a aquel chico albino que había observado hace unas semanas. Lo había perdido de vista desde entonces y no lo había logrado encontrar hasta hoy.
«Ay dios, se ve tan divino.»
Deje caer la cabeza de Addam sin darme cuenta. Sin embargo, solo escuche su queja en mi regazo.
—No me vuelvas a tocar la cabeza de nuevo...—
—Shh, si, si, si, levántate. No quiero que me vea y nos confunda. — Comencé a arreglarme mis rizos pelirrojos, dándoles volumen con mis manos. Al final, gire mi mechón blanco haciendo un rulo grueso y lindo.
No le tome mucha atención, pero pude sentir que Addam levantó su cabeza de mi regazo.
—Vaya que te gusta ese chico. ¿Qué no es el mismo que viste la última vez?—
—Cállate... pero si, ese es. ¿No es divino?, está como quiere—
—Eres una diva, pero, ojalá te vaya bien—
—Obvio que sí. Él no lo sabe, pero será mi novio.
En fin, ya me voy. Adiós, Addamcito.—
Me levanté de mi asiento para poder cargar mi mochila. Con mis esperanzas en las manos, un nudo en la garganta y un corazón palpitante, camine lo más rápido posible hacia aquel chico albino que parecía increíblemente guapo. ***
—¿Siempre es así? — Escuché a Nash mencionar con curiosidad. Al volverlo a mirar, vislumbre su sonrisa divertida y alegre.
—Si... en otros casos, peor—
Nash tenía una sonrisa que parecía que quería consumir su expresión seria a la que estaba aferrado, pero al final, curvo los labios y dio una leve risa.
—Creo que tu amigo tiene mucha confianza—
Observé cómo unos metros separados de nosotros se desarrollaba aquella escena; Theo, mi mejor amigo, hablando con aquel chico sin parar. Aunque este parecía tener una expresión confundida, con su ceño en frustración y sus labios pegados.
—¿Por lo menos sabes con quién quiere salir tu amigo?—
—Creo que se llama Kakeru, escuche que lo transfirieron desde Japón. Pero no tengo idea de quién sea… vaya que tiene a Theo embelesado. —
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