Capítulo 6 de 6
“Para la sociedad Potentia, una de las cosas más importantes es el Brillo o linaje, es la mayor identidad y orgullo en la que alguien puede vanagloriarse. Aquellos sin un linaje que conozcan, suelen llegar a ser discriminados… de ahí la importancia de instituciones como las Sectas, que dan una identidad aquellos sin Brillo”
Título I — Alegato
—Majestad Orionis, su Excelencia Gran Maestro, Honorables Concejales —Dijo Alejandro con una sonrisa sarcástica— Me han mantenido encerrado contra mis derechos, han insultado mi campaña y me han traído hasta este juicio arreglado para destruirme, pero pueden escuchar cómo las personas se comienzan a reunir afuera de este lugar, suplicando que sea liberado y que se me dé lo que ellos anhelan; el trono de Motus
—¡Eso jamás pasará! ¡No permitiremos que un total desconocido sin Brillo [linaje] se siente en el Trono de Orión! —Exclamó Corvi Alchiba.
—¡Ustedes están cegados por el pasado! ¡Su restringida mente no les permite ver la salvación de este reino moribundo!
—Acusado, se te hizo una pregunta. ¿Cómo te declaras antes los crímenes que te preceden? —Reafirmó Algorab tensando el ambiente.
—En esta sala los únicos culpables de la situación del reino son ustedes…
—¡Eso no fue lo que se te preguntó gusano! —Gritó Raselgeuse.
—¡Soy inocente! Pero si me culpan de darle una verdadera esperanza a este reino herido… me declaro culpable, ustedes son los únicos que deberían estar esposados y siendo juzgados por el pueblo que han desangrado.
—Atrévete a repetir eso bastardo… y sabrás cuál es el mayor terror que puede conocer un mortal, antes de desear la muerte —Sentenció Alchiba.
—Amenazas vacías, así como el trono, los platos y las esperanzas de los motusinos, ustedes se han encargado de vaciarlos hasta el punto que he tenido que llegar yo a salvar a este reino de los que se supone debían protegerlo y mantenerlo en paz nuevamente
Los murmullos entre los representantes de las organizaciones civiles comenzaron a llenar la habitación, uniéndose con los gritos del pueblo desde el exterior.
—¡Silencio en la sala! —Ordenó Algorab usando sus alas para soplar a todos los presentes.
—¿Hasta cuándo seguirán recibiendo este trato? ¿No era el legado de Orión, que amaran a todos sin excepción? ¿Que el reino viera su prosperidad en la ayuda a los necesitados como él lo hacía?
—¡Alejandro tiene razón, hemos agachado la cabeza ante tantas injusticias, que no vemos que merecemos más de lo que nos dicen y nos dan! —Afirmó Aquilae Altaír.
—¿De qué hablas Altaír? ¿Te has identificado acaso con la suciedad que nos escupe este hombre? —Preguntó Alchiba.
—Este hombre merece ser escuchado, nosotros hemos seguido ocultándonos de nuestro deber y no hemos pedido nuevos candidatos para el trono. Nos hemos escondido bajo el “supuesto” luto por la hui… desaparición de su Betelgeuse.
—Orionis… —Dijo Raselgeuse.
—¿Perdón? —Preguntó Altaír al no entender.
—¡Es Orionis Betelgeuse! ¡Si osas referirte a mi hermano, ten siquiera la decencia de llamarlo con el honor que lo precede! No te creas más de lo que eres Aquilae Altaír… conoce tu lugar y aprende el de los demás.
—¡Eso es exactamente lo que les digo! Siguen arraigados a un hombre que los abandonó apenas tuvo la oportunidad y ustedes siguen creyendo que volverá, cuando su pueblo les ruega por un nuevo Elemental.
Algorab viendo y sintiendo el enojo de Raselgeuse le susurro:
—Meissa, tranquila por favor, no hagamos de esta sanguijuela un mártir, es lo último que necesita este reino en estos momentos.
Raselgeuse con los ojos cristalinos, controló su ira y calló ante tal insulto contra su amado hermano.
—Que sigamos peleando entre nosotros es lo que este hombre quiere. Concejal Maximus, usted es el representante político de las Órdenes de Investigación, quiero que me dé toda la información que sabemos sobre el acusado.
—Sus Honorables aquí presentes, me permito dar la información que hemos podido recolectar sobre el acusado: Alejandro de la desconocida Casa Magno, ciudad de origen: desconocida, padres: desconocidos, linaje cercano: desconocido. En resumen, para no alargar… no sabemos nada de este hombre fuera de su nombre y su extraña distinción nombral que no aparece en ningún registro.
—Gracias Concejal Maximus, ahora te preguntaré acusado ¿de dónde has salido y cómo llegaste hasta Motus? —Dijo Algorab inclinándose hacia adelante en señal de presión.
—Mi linaje es más antiguo que el de todas las Casas Nobles de Motus, mi ciudad de origen es más bella que esta capital con toda su historia.
—Dado que el acusado no quiere colaborar con el juicio y su propia defensa… sentenció al acusado: Alejandro Magno al exilio perpetuo, siguiendo el procedimiento legal para esta sentencia, o sea, el exilio en la is…
—¿Van a exiliar a un hombre solo por querer el bienestar del reino? ¿No es acaso esas mismas sentencias las que nos han llevado a dónde estamos? —Le interrumpió Altaír.
—¿Qué pretendes con tu pregunta Altaír? ¿Cuál es tu sugerencia al respecto entonces? —Preguntó Serpens Chow.
—Solo digo que es una sentencia muy dura para alguien que se ha preocupado por el bienestar de todos.
—Di tu sugerencia de una vez Altaír —Afirmó Raselgeuse.
—Hagamos una votación, siempre tomamos una decisión importante mediante votación para asegurar la palabra y responsabilidad de una sentencia.
—Está bien, si es lo que sugieres… votemos todos, levanten la mano quienes opinan que este hombre debe ser absuelto de sus crímenes.
Levantándola: Altaír, Eugene, Maximus, Gregory y Arturo.
—Ahora alcen la mano quienes creen que este hombre merece ser exiliado —Ordenó Algorab.
Al momento quedó levantada la mano de Algorab, seguidamente la levantaron: Raselgeuse, Alchiba, Vega y Chow.
—Cinco a cinco… dando la situación pedimos a todos los demás presentes en este juicio que voten. Levanten su mano derecha si están en contra, levanten su mano izquierda si están a favor del exilio —Ordenó Raselgeuse.
Enseguida las manos comenzaron a subir, cuando Algorab hizo un recuento contó también cantidad igual de votos.
—¿Hay alguien que no levantó su mano? —Preguntó Algorab.
—Maestro, no sé qué votar ¿Por qué usted ha votado a favor del exilio de Alejandro? —Susurro Algebar.
—Porque sé que en esto hay más de lo que podemos ver, hay fuerzas que están moviendo sus hilos desde las sombras y sé que este hombre no es un inocente —Le contesto susurrando Pyxis.
—Pregunto nuevamente ¿falta alguien por votar?
Fue entonces cuando la última mano subió… Algebar levantó la izquierda, sintiendo las miradas y hasta las emociones de todas las personas de la habitación, pero solo se fijó en la cara de Alejandro, la cual no se veía enojado, sorprendido o triste, todo lo contrario, una pequeña y pícara sonrisa se asomó de su boca.
—¡Por un voto de diferencia, este Concejo Real condena a Alejandro de la Casa Magno al exilio perpetuo según dictan nuestras costumbres! —Sentenció Algorab.
—¿Cuáles son las últimas palabras del acusado? —Preguntó Meissa.
—Cónclave —Respondió Alejandro, dejando a toda la habitación en un silencio sepulcral, hasta el ruido de afuera se detuvo como si hubieran escuchado aquella sola palabra.
—¿Disculpa? ¿Qué has dicho? —Preguntó Algorab para asegurarse.
—Exijo que se realice un Cónclave, como lo dictan las leyes y las costumbres del reino de Motus. Que sean los poderosos Elementos Primordiales quienes decidan mi futuro y el de Motus.
—¡Tú no puedes exigir un Cónclave! —Renegó Vega.
—Pues según nuestras leyes, si puede, cualquier condenado por exigir el trono tiene derecho a pedir un Cónclave —Le respondió Altaír.
—Si esto es lo quieres pues hagámoslo, confías mucho en tu suerte pobre hombre, espero que no te arrepientas de lo que tú mismo pediste —Afirmó Algorab con una aparente ira reprimida.
—¡Algorab no puedes estar hablando en serio!
—La ley se lo permite Meissa, no voy a ir en contra de nuestras leyes solo por una inexistente posibilidad de que sobreviva, soy el Gran Maestro y sobre mi recae la responsabilidad de hacer cumplir las leyes, no puedo ser yo quien las incumpla solo porque no concuerdo en principios con el acusado.
Meissa contuvo más su mezcla de ira y frustración; sabía que era la verdad
Envíen voceros a todo el reino, dentro de 2 semanas se llevará a cabo el 4to Cónclave en la historia de Motus.
Los murmullos y celebraciones llenaron nuevamente todo el lugar con esas palabras.
—Liberen al acusado —Ordenó Algorab a un Guardia Real— pero has de saber Alejandro que estarás bajo vigilancia y no podrás salir de la provincia hasta el día del Cónclave. Que el Fundador Orión y Poderoso Elemento Aire se apiaden de nosotros y nos muestren su voluntad.
Título II — Reclamos al Trono de Orión
Las bandadas de aves surcaron los cielos en todas las direcciones, nubes oscuras completas de mensajes a cada ciudad del reino fueron enviados y en ellas el mismo mensaje:
«El Concejo Real de Motus hace un llamado a todos los habitantes de Motus, un nuevo Cónclave se realizará en la capital. Todo aquel que crea que tiene algún derecho o reclamo al Trono de Orión, debe presentarse lo antes posible al Palacio del Concejo Real.
El Cónclave se realizará dentro de dos semanas y los derechos al reclamo se atenderán hasta la próxima semana, validen si su reclamo o derecho es realmente cierto para que no sean tratados como saboteadores.
Que el Legado de Orión, nuestro Fundador, los preceda y sean hallados dignos de participar en el 4 Cónclave del reino de Motus.»
El mensaje se pregonó en cada plaza central todo el día, por 3 días para que les diera tiempo a los interesados de participar de las ciudades más lejanas en llegar a la capital.
Muy pronto Urbs Ventis comenzó a recibir una peregrinación similar como el Santuario de los Vientos; una parte eran participantes y otra eran espectadores que la curiosidad y el morbo del evento que no ocurría hace varias décadas, en las calles no se oía otra cosa que cuentos, leyendas y otras historias sobre el último Cónclave; aquel que dividió a la Casa Orionis cuando dos gemelos exigían valer su reclamo al trono, uno por legado y admiración del pueblo, el otro por primogenitura y pasión, pero al final ganó la sabiduría sobre el fuerza, marcando un hecho que sigue cicatrizando en la Rama Alfa de los Orionis y revivido por la tragedia de Betelgeuse y su familia.
Después de los tres días de los anuncios, comenzaron a presentarse ante el Concejo Real algunos candidatos, cada uno con la audacia y el orgullo en alto, creyendo ser merecedores de participar.
La organización del evento ocupó todo el tiempo de los Maestros de Órdenes que estaban más cerca de la capital, supe por parte del maestro que vería de nuevo a Lambda muy pronto; porque su maestra y amiga del maestro, Lady Carina, había sido convocada también para que estuviera presente.
Saber que vería a Lambda de nuevo alegró mi corazón, por fin iba a poder saber cómo le había estado yendo, si había visto hermosos paisajes, conocido ríos o cascadas perfectas para nadar. También quiero contarle de todos esos paisajes que yo había visto y de los problemas en que me había metido sin querer. Aunque aún no sé cuándo llegarán, sé que ya vienen en camino y que en unos días estarán, pero la emoción no me va a dejar en paz hasta verla nuevamente.
El maestro, que había sido asignado por el Gran Maestro a un grupo que recibiera primeramente a los candidatos, por la razón nos cedieron habitaciones en el Palacio del Concejo. Cada que regresa me cuenta siempre sobre algunos candidatos que le parecen peculiares. Me contó de un hombre que decía ser tío de su Majestad Raselgeuse y que fue aceptado, de un joven de mi edad que decía ser el hijo de su Majestad Betelgeuse; que quedó solo cuando su Majestad y su esposa desaparecieron.
[Castillo Orionis]
—Retírate de una vez, pero entiende bien que te vigilaré aún más.
Fue lo que se escuchó en la sala del trono mientras una enorme nube se disipaba con violencia y quejas, pero el estruendo de las puertas abriéndose con fuerza ocultó lo anterior.
—¡Quítenme las manos de encima! ¡Cómo se atreven a retenerme de ver a mi madre y en mi propia casa!
—¿¡Qué es ese alboroto por Orión!? ¿Guardias que está pasando?
—Perdónenos su majestad, su hija está aquí y exige hablar con usted, pero no sigue los protocolos del castillo.
—Déjenla pasar
«¿Qué querrá ahora esta niña con tanta urgencia?»
—¡Madre, dile a estos gusanos que no estorben mi camino!
—¡Hatyssa! ¿Qué te pasa? ¿Por qué vienes gritando y entrando así? Hasta mis perros suelen ser más educados que tu
—Madre, solo he venido a hablar contigo, buscando gracia a tus ojos.
—Salgan todos y cierren las puertas —Ordenó Raselgeuse a los Guardias Reales— ¿Qué quieres ahora? Habla de una vez sin tanto halago, sabes muy bien que eso no funciona conmigo Hatyssa.
—Voy a participar en el Cónclave madre.
Quedando la inmensa habitación en un silencio profundo, que terminó con una exagerada risa de la matriarca Orionis.
—No me vengas con eso Hatyssa, tú no tienes ningún derecho legítimo de reclamo al trono —Dijo Raselgeuse limpiando las lágrimas de sus ojos de tanto reír— tu deber es aquí en este castillo, con tu familia, tu deber es seguir el legado de nuestro Fundador después de mí.
—¡No me vengas con eso mamá! ¡Soy una Orionis, tengo derecho a reclamar el Trono de Orión tanto como si tú lo hicieras!
—Yo no tengo ningún derecho a ese trono, mi hermano, tu tío Betel fue el que merecía ese trono, niñita. Él lo ganó, él demostró que llevaba en alto el legado de Orión, cosa que ni yo, y menos tú con tus berrinches lo demostramos.
—Madre, solo déjame participar y ya ¿Qué acaso no crees que pueda ganar y demostrar la fuerza de la Casa Orionis? Que pueda derrotar a esa sabandija de Alejandro que tanto ha mancillado el nombre de tu querido hermano.
—Ten cuidado con lo que planeas en esa cabeza Hatyssa, puede que seas una Orionis, pero tu deber es prepararte para ser la siguiente cabeza de esta familia. Por más que quisiera pedirles a mis perros que destrocen a ese Alejandro, no podemos mostrar debilidad ante el pueblo y las Casas Nobles, no más de la que ya hemos demostrado al perder a tu tío y su familia Ellos eran el futuro del reino, de este Brillo, sin ellos hemos tenido que afrontar cargas, que hasta tu misma recibiste consecuencias de esa tragedia.
—Por eso quiero participar, para demostrarle a todo el reino que la Casa Orionis sigue fuerte y más dispuesta que nunca. Sé cuál es el deber que me corresponde madre, sin más herederos Orionis la casa se marchita, pero si no tenemos alguna participación directa en este evento tan relevante… comenzará la cuenta regresiva de nuestro poder.
—La última vez que hubo un Cónclave, fue por la codicia de un Orionis de desear aquello que no merecía —Dijo Raselgeuse poniéndose en pie mientras caminaba hasta su hija— si tu reclamo es en verdad por el bien de esta casa… entonces hazlo, participa y si es la voluntad de Orión que ganes, tu primer decreto será asegurar el futuro de tu casa. Ten mucho cuidado hija mía, en tus hombros hay más peso de lo que imaginas, no hagas cosas estúpidas por la Codicia Orionis. Retírate de una vez, comienza a prepararte lo antes posible.
—Gracias madre, te prometo que demostraré cual es mi Brillo cuando haga arrodillar a ese tal Alejandro Magno y vengue la memoria de mi tío de sus insultos.
Fin de la lectura
Regresa a la ficha para consultar futuras actualizaciones.
Aún no hay comentarios
Inicia la conversación sobre esta publicación.