Capítulo 4 de 5
“Los Elementos primordiales no escogen a un Elemental solo por ser ‘moralmente correcto’, lo escogen por razones desconocidas y en muchos casos sin ningún sentido aparente; pero ellos saben que valores y virtudes tienen sus escogidos que los hace merecedores. La pasión, la valentía, el coraje y la fidelidad a ellos, son valores que los Elementos más valoran a la hora de escoger a un nuevo Elemental sin importar la ideología de la persona que los tenga. O eso dicen los libros”
Título I — Asuntos en la capital
—¡Levántate muchacho, sácanos de aquí!
—¡Levántate muchacho, sácanos de aquí!
—¡Levántate muchacho, sácanos de aquí!
—¡Levántate muchacho, sácanos de aquí!
—¿Quiénes son? ¿Dónde están? ¿Cómo puedo ayudarlos?
—¡Te dimos nuestro poder y tú no nos ayudas!
—¡No sé cómo ayudarlos, oh mis Elementos primordiales! ¡Soy solo un joven sin linaje! ¿Cómo podría yo ayudarlos a ustedes?
—Búscalo a él, sólo él puede ayudarnos de verdad
—¡Nos equivocamos contigo, tu no eras el elegido que nos iba a salvar, era él quien nos liberará! Encuéntralo y ayúdalo a lograr su misión de restaurar mi reino; Motus debe volver a la tranquilidad que lo caracterizaba y la Casa Orionis por su insensatez deben perder los privilegios que les otorgue
—¡Despierta ya muchacho, no te dejes engañar por los Elementos primordiales!
Al despertarme de golpe por aquellas palabras de quien parecía un anciano, me llené de confusión y temor… ¿Por qué los Elementos primordiales me estaban hablando? ¿Y quién era ese anciano que me gritó al final?
Después de todo esto ya no pude seguir durmiendo, en mi cabeza resonaban esas palabras de auxilio, pero también el anuncio de desconfianza a aquellos seres omnipotentes.
—¿Por qué estás tan decaído hoy muchacho? ¿Ha pasado algo?
—No ha pasado nada maestro, pero desde el incidente de los manifestantes me he sentido muy extraño y he tenido sueños aún más extraños, justo esta madrugada tuve uno que me perturbó.
—¿Qué tipo de sueños has tenido? ¿Qué cosas fueron que te perturbaron tanto?
—Con los Elementos maestro… los he visto, los cuatro Elementos primordiales se presentan ante mí y me piden ayuda para “liberarlos”, pero no entiendo a que se refieren.
—Tus sueños son interesantes, los Elementos muchas veces nos hablan por medio de ellos, pero sin duda necesitamos muchas veces a alguien que nos pueda dar una interpretación de ellos.
—¿Qué me recomienda que haga al respecto maestro?
—La verdad no soy bueno interpretando sueños, pero podríamos hacer una peregrinación al Santuario de los Vientos, allí podrías conseguir una aclaración a ellos y quien sabe, tal vez descubrir algo de tu pasado.
—Siempre he querido ir al Santuario, pero a los miembros de la Secta Ara no se nos permite ese peregrinaje, pues no conocemos nuestro linaje y no sabríamos a quien pedir consejo del más allá.
—Ese tipo de cosas no tienen sentido muchacho, eres más que el linaje de tu sangre así que no te mortifiques más por ello, mañana mismo partiremos a la Provincia Orionis y haremos una parada en la capital pues debo reunirme con el Gran Maestro Algorab.
—Gracias por permitirme ir con usted maestro, le prometo no separarme de usted en ningún momento y siempre haré lo que me diga.
Al siguiente día emprendimos el viaje a la capital, un miembro de la Secta Auriga nos esperaba en las puertas del Centro de Entrenamiento con un carruaje.
—Sir Pyxis, joven Algebar, es un gusto saludarlos —Dijo aquel hombre de mediana edad haciendo una corta reverencia—. Mi nombre es Aurigae Haldus y seré el encargado de transportarlos hasta la capital: Urbs Ventis, por favor entren para partir lo antes posible y aprovechar lo más posible la luz del sol, pues el Camino Real se vuelve peligroso en ciertos tramos durante la noche
—Mucho gusto Haldus, gracias por tu amabilidad —Le respondió el maestro.
Una vez subimos y comenzamos el recorrido, el galope de los caballos y el polvo del camino me ayudaron a recordar lo mucho que me gustaba viajar, sobre todo el tiempo que ya había estado lejos del Castillo Ara y de mis conocidos, no sabía si los iba a poder ver de nuevo ya que para ir tendríamos que desviarnos del camino al Santuario que está al oeste, pues el Castillo Ara queda al norte de la capital. Pero, aunque no los pueda ver espero que se encuentren bien, que los niños ya hayan crecido más y que ayuden a los cuidadores con los más pequeños que debieron haber llegado desde nuestra partida.
Después de varias horas de camino cuando la noche ya se acercaba, llegamos a un pequeño pueblo de paso, al bajar del carruaje para buscar una taberna para comer y descansar, el maestro me dijo que este pueblo se llamaba Nótia; por sus brisas cálidas.
La taberna que encontramos era amplia, los tres nos sentamos pidiendo al mesonero que nos trajera una sopa de cordero con pan y agua fresca.
—Y dígame Sir Pyxis ¿a qué se debe su visita a la capital? —Preguntó Haldus.
—Asuntos políticos.
—¿Sobre la situación actual del reino? Son cada vez más los que se suman al movimiento de ese tal Alejandro Magno.
—Temas relacionados, pero no directamente a ese hombre que apareció de la nada y que ha causado gran revuelo —Le contestó el maestro
—Disculpa ¿dijiste que su distinción nombral era “Magno”? nunca había escuchado de ese linaje ¿de dónde se supone que es? ¿viene de alguna Casa Noble de otro reino? —Pregunté ante mi ignorancia sobre este hombre.
—Esa distinción nombral no suena a ninguna Casa Noble o Abanderada que conozca y eso que te lo digo yo, que he estado en casi todos los reinos Potentia —Dijo Haldus.
—Tampoco lo había escuchado, dudo mucho que sea de alguna Casa Noble, debe ser un Ners de alguna tal vez y que decidió separarse de ella y formar su propio linaje, un charlatán sin duda.
—¿Enserio es un Ners maestro? Creí que, si era un Controlador con algún Estilo de Control relacionado a la voz, pues cuando estuve en Nido del Viento escuché un poco de su discurso y vi cómo las personas parecían volverse “locas” al escucharlo, como si tuviera algún tipo de influencia como los que tienen los miembros de las Casas Lyra y Corvus.
—Nunca he escuchado un discurso de ese hombre, pero no es la primera vez que escucho eso mismo que dices, es muy extraño que ese hombre pudiera tener algún tipo de control o influencia mental, a menos claro que tenga algún ancestro con un Estilo Psique, sería la única respuesta razonable que creería.
—Supongo que lo que dice es lo más posible Sir Pyxis —Dijo Haldus.
—Terminemos de disfrutar nuestra comida y vayamos a descansar, es mejor salir temprano para llegar a la capital aún con luz del sol.
Título II — Camino a la capital
Al día siguiente partimos en la madrugada para aprovechar lo más posible la luz del sol. El camino estuvo lleno de bosques de pinos, robles y pequeños lagos con sauces a su alrededor, hubiera querido poder darme un baño en esos lagos, pues se veían muy llamativos.
Pronto llegamos a las cercanías de la capital por el Camino Real, los robles a los lados nos mostraban que los antiguos bosques de caza de la Casa Orionis ahora se habían vuelto un lugar de descanso para viajeros. Ya podíamos ver las imponentes murallas de la capital, adornadas con símbolos de aire, viento y flechas.
—Sir Pyxis, ya estamos por entrar a Urbs Ventis, ¿a qué lugar necesitan que los lleve dentro de la ciudad?
—Hacia el Castillo del Viento Haldus, necesito hablar con su Excelencia el Gran Maestro o con su Majestad Orionis Raselgeuse.
—Entendido mi lord, no tardaremos mucho entonces, pues nos encontramos cerca del castillo.
Haldus aceleró el paso de los caballos hacia la puerta oeste de las murallas, una vez llegamos a ellas nos detuvieron unos Caballeros Legionarios.
—Buen día señor, necesitó su código de viaje y número de registro de la Secta Auriga.
—Buen día caballeros, mi código es C.E./P.O.-U.V. y mi número de registro es ALMAAZ+3.
—Compañero, confirma —Dijo el caballero al otro que tenía un libro de registro.
—Confirmado, recibimos la notificación del viaje con una paloma anoche —Contestó el caballero al revisar el libro.
—Perfecto ¿hacia dónde se dirige y a quien lleva consigo?
—Hacia el Castillo del Viento y transportó a Sir Pyxis; el Caballero Magnético, y su aprendiz; el joven Algebar.
—¿Tuvo problemas con bandidos o manifestantes durante el viaje?
—No señor, no nos encontramos con ninguna turba en el camino.
—Está bien, últimamente nos han reportado el avistamiento de una gran caravana de personas con dirección hacia aquí, pero ya se envió una Orden de Caballería para que investigue.
—En la provincia Aquila se ha sentido mucho apoyo a ese movimiento político del tal Alejandro Magno, tiene mucho apoyo entre los Ners y algunos Controladores —Mencionó Haldus.
—Ya estamos enterados de eso. Adelante Auriga, termine su ruta. Bienvenidos a Urbs Ventis.
—Gracias caballeros, buen día para ustedes.
«No pude evitar que esa conversación, me causará cierta preocupación verdaderamente ¿en que terminará toda esta revuelta social? ¿será que las Casas Nobles van a seguir en silencio ante tantas manifestaciones? ¿Por qué la Casa Original no se ha pronunciado? ¿El Elemento Aire también seguirá callado ante tales problemas en su reino?»
—No te mortifiques por lo que está pasando muchacho, esto debe terminarse lo antes posible por el bien de todos, es lo que hubiera querido su Majestad Betelgeuse.
—¿Cómo supo en qué estaba pensando maestro? ¿Puede usted leer la mente de las personas? —Pregunté sorprendido.
—No, no puedo leer mentes, tranquilo —Respondió el maestro riéndose— solo que puedo sentir los campos magnéticos de su cerebro moviéndose, así que sé que estás pensando en algo.
—Me llegué a preocupar pensando que si podía hacerlo —Me reí también.
—¿No me estarás ocultando algo… o no? —Preguntó muy serio el maestro.
—No, no, no, no le oculto nada maestro, le soy sincero.
—Solo jugaba contigo muchacho, no te pongas nervioso. He hecho los suficientes interrogatorios para saber cuándo alguien miente o no, habilidades que se desarrollan con el tiempo y práctica en el ámbito militar.
—¿Yo puedo aprender esa habilidad también?
—Claro que sí muchacho, lo lograras a su debido tiempo y con mucha práctica.
Título III — Castillo del Viento
—Sir Pyxis, hemos llegado al Castillo del Viento, espero hayan tenido un buen viaje con mis servicios.
Bajándonos del carruaje pude ver realmente la majestuosidad del hogar del Elemental, un castillo precioso de mármol lleno de detalles de oro, plata y bronce.
—Gracias Haldus, en verdad ha sido un viaje muy tranquilo y placentero, agradecemos mucho tus servicios y tu amabilidad, sin duda enviaré una carta de felicitaciones a la Secta Auriga por tus servicios —Dijo el maestro entregándole una bolsa de monedas como pago.
—Muchas gracias mi señor, me retiro entonces. Que pasen una excelente estancia en la capital, buen día Sir Pyxis y joven Algebar.
Al irse el carruaje, enseguida se nos acercaron Guardias Reales que protegen el castillo, armados con lanzas y espadas.
—Buen día señores ¿a qué se debe su visita al Castillo del Viento?
—Buen día, soy Sir Pyxis; el Caballero Magnético, Maestro de la Orden de Caballería de las Palomas Orientadoras, este joven es mi aprendiz actual; Algebar de la Secta Ara. Vengo a una reunión con su Excelencia el Gran Maestro o su Majestad Orionis Raselgeuse, según avisé por una carta enviada hace 3 días y aquí está la carta que recibí ayer en la noche —Dijo sacando un pergamino y dándoselo al guardia.
—Bienvenido Sir Pyxis y joven Algebar, lamento decirles que su Excelencia, el Gran Maestro no se encuentra en la capital desde hace 2 días —Respondió al revisar el pergamino— y su Majestad Orionis Raselgeuse tampoco se encuentra en este castillo, esta madrugada salió hacia el Castillo Orionis sin avisar razón alguna.
—¿Tendrías idea cuando volverían?
—No con exactitud, sólo sé que mañana el Consejo Real tendrá una audiencia, así que es seguro que ambos estén nuevamente disponibles para atenderle.
—Entiendo, muchas gracias por la información, mañana volveremos entonces.
—¿Qué vamos a hacer ahora maestro?
—Ya la tarde ha caído mucho para ir al mercado de armas, creo que ya es momento de que tengas tu propia arma elementada.
—No sabe lo que he esperado por ello —Respondí riéndome.
—Todo Caballero Real debe tener su arma elementada con su Estilo de Control, sino sería muy ineficiente el usarlo por sí solo, pero ya considero que debes tener la tuya y sobre todo por cómo está la situación social y política, es mejor estar preparados para cualquier cosa
—¿En verdad creé que esto pueda escalar hasta una guerra civil maestro? Le confieso que he sentido mucha preocupación, desde que salí del Castillo Ara he visto una realidad del mundo que no esperaba, siempre soñé con servir a este reino, a su gente, a sus necesitados… pero he visto que todos procuran su propio bienestar sin importarles los demás, no creía que la sociedad fuera tan oscura cuando la veía desde la luz de quienes nos ayudaron y cuidaron…
—La sociedad de Motus ha cambiado mucho desde la desaparición de Betelgeuse, todos se han vuelto contra las autoridades, cada vez es más complicada nuestra labor de servir y cuidar el reino de ellos mismo. Mejor busquemos un mesón para descansar esta noche.
Al encontrar un lugar cerca del Castillo del Viento, el maestro salió en la oscuridad de la noche a hacer una diligencia según me ordenó que me quedara y durmiera.
—Tengo un mal presentimiento, he comenzado a sentir más movimientos magnéticos como si algo o muchas personas se dirigieran así acá. Padre, vuelvo a ti en esta oscura y estrellada noche, sé que has estado interviniendo en los sueños de Algebar, aunque me has ocultado tus propósitos confió en que no dejarás que nada malo le pase, sé que algo peligroso se acerca y no sé si son los planes de los Elementos o son tus propios caminos que se han movido sobre nosotros haciéndonos partícipes, pero espero que sepas lo que estás haciendo y si son los Elementos primordiales, debemos tener más cuidado, que los Fundadores sean con nosotros en estos momentos de angustia y crisis
Aún no hay comentarios
Inicia la conversación sobre esta publicación.