Capítulo 1 de 3
Hay personas que no llegan a tu vida con ruido.
Solo entran... y de repente todo empieza a moverse diferente.
El problema es que casi siempre llegan cuando no deberían.
.
.
.
El olor a pintura acrílica siempre calmaba a Izzy más que cualquier canción.
—Si van a copiar, al menos háganlo bien —dijo sin voltear, mientras mezclaba negro con un poco de rojo.
Nadie respondió. Nadie nunca responde cuando dice algo así, hasta que alguien abrió la puerta sin tocar.
—¿Tienes un proyector?
Ahí estaba él, Alessandro, quien era nuevo en el lugar.
—Claro, está en el armario al fondo del salón —contestó Izzy con una extraña curiosidad que no la dejaba apartar la vista de él—. Pero al menos un hola, ¿No? —dijo burlándose, y él ya traía el proyector cuando se acercó.
—Perdón, ¿Cómo te llamas?
—Izzy.
—Mucho gusto Izzy, eres maestra de arte, ¿Verdad?
—Si. ¿Eres nuevo, cierto?
—¿Cómo lo sabes? —preguntó sorprendido y riéndose.
—Porque todos me conocen aquí.
Desde ese primer encuentro se había "plantado una semilla" en el corazón de ambos sin que se dieran cuenta. Durante los días siguientes, sus encuentros fueron casuales: charlaban en la sala de profesores sobre alumnos problemáticos y gustos en común.
—¿También escuchas Queen?
En la cafetería, como Alessandro se burlaba de su café negro.
—¿Cómo puedes beber eso? —preguntó— sabe a neumático quemado —dijo riéndose, e Izzy sonrió sarcásticamente mientras defendía sus gustos. Esos pequeños encuentros alimentaban su amistad, aunque fueran charlas triviales que le harías a cualquier persona puesto al poco tiempo que ambos tenían. En uno de esos encuentros fueron interrumpidos por Elena, quien llamaba a Alessandro metros atrás.
—¡Hola amor! —dijo acercándose— ¿Qué haces?
—Nada, solo platicando con Izzy.
—Mhm... ya veo. Oye, ¿Tienes planes para esta noche?
—No lo sé, necesito checar. ¿Por qué?
—Es que encontré una cafetería muy bonita aquí cerca, y quería ir contigo. Sabes... hace mucho no tenemos citas.
—Si... tienes razón. Suena bien.
Y cuando Elena empezó a hablar de la cafetería, Alessandro volvió la vista hacia Izzy por una fracción de segundo, y ella ya estaba alejándose.
—Espera Izzy, ¿Ya te vas? —dijo interrumpiendo a Elena.
—Ah, es que ya empezó mi clase —dijo buscando una excusa razonable para irse. En ese momento Elena le hizo una seña y Alessandro volvió la atención hacia ella.
—Ah vale, entonces te busco al rato.
Elena lo observó un segundo y él evitó su mirada. Izzy entró a su salón de clases, seguía su rutina y todo seguía igual, pero sentía que algo acababa de cambiar para siempre.
PD: Espero que les haya gustado este primer capitulo, discúlpenme por ser tan corto pero les prometo que los siguientes serán muchos más largos🫶
Aún no hay comentarios
Inicia la conversación sobre esta publicación.