Capítulo 9 de 74
Ya van 3 meses de que Alexander está en la misma universidad y realmente se me ha vuelto tan adictivo, que siento que ya no puedo estar sin verlo o al menos escuchar su voz.
Es sábado y por lo general los sábados no tengo clases así que, me encuentro en mi cuarto, recostada en mi cama viendo algunos videos en mi teléfono, de repente pasa un video sobre algo sexual de algunas posiciones y de cómo seducir a tu pareja y me detengo a pensar en Alexander, ¿de cómo sería si?
Estuviéramos juntos en ese escenario, lo cual cierro mis ojos y empiezo a imaginar esa escena en donde estamos viéndonos y el deseo se respira, él me agarra de la cintura y me empieza a besar, con un deseo que, me hace temblar las piernas. Siento su lengua entrando y chocando con la mía, yo lo agarro de la parte de atrás del cuello, para acercarlo más y profundizar más el beso y empezamos a descontrolarnos.
Él me empuja hacia la cama y lo miro con un deseo que mis piernas y mi entrada me delatan por completo, lo observo y él se quita la camisa y observo su dorso marcado y esa V que se marca tan bien, que se me empieza a secar la garganta. Él se acerca con lentitud, deshaciéndose de mi ropa hasta quedarme expuesta, él se ríe con una, picardía que me hace temblar, se acerca a mi oído y me susurra.
-Espero que estés preparada para lo que te voy hacer, porque no veras la luz del día tan pronto, a lo cual yo trago saliva y le digo al oído.
-Puedes hacerme lo que quieras, soy tuya.
Abro mis ojos de repente, dándome cuenta de que me estoy "tocando" pensando en Alexander. No puedo creerlo es la primera vez que tengo esos pensamientos y con un chico que, realmente no conozco nada, solo su nombre y que lleva las mismas clases que yo, pero nada más. Es un chico que me intriga mucho y también del cual estoy completamente enamorada.
Miro la hora y ya son las diez de la mañana lo cual decido levantarme y bañarme de una vez ya que, moje mi ropa interior pensando en él. Termino de bañarme y vestirme y bajo para poder comer algo.
La casa está vacía, por lo general mi mamá trabaja los sábados y mi hermano, pues, él se va a perder a la casa de su novia, así que me quedo sola y es algo que me encanta.
Mi mamá me dejo hecho panqueques de Nutella lo cual son mis favoritos, me sirvo y me dirijo a la sala para ver televisión y comer, ¨las ventajas de estar sola¨.
Ya es medio día y por alguna razón me dan ganas de ir a mi cafetería favorita lo cual es extraño ya que el sábado no salgo y mucho menos me baño, pero pensando en lo que paso hoy en la mañana creo que, hoy todo va hacer extraño.
Antes de salir miro que Luisa me mandó un mensaje diciendo.
Hola nerd hoy voy al comercial con el chico rubio de arquitectura deséame suerte.
A lo cual no me sorprende y le respondo
buena suerte.
Guardo mi teléfono y me pongo a pensar en, cómo ella puede tener a cualquier chico y que, aun así se interese en el único chico que me gusta y espero que por nuestra amistad no se interponga, pero tengo la sensación de que eso no servirá.
Me coloco mis audífonos y pongo AMOR DE CINE y no sé por qué me recuerda a él; procedo a caminar hacia la cafetería lo cual no queda tan lejos pero tampoco tan cerca, solo espero que este día no sea del todo extraño.
Entro a la cafetería y pido el mismo café de siempre que es un mocca con crema batida, y agarro un libro que ya había visto hace semanas, pero siempre estaba en otras manos, pero ahora que ya lo tengo en mis manos voy aprovecharlo.
Tomo asiento en un sillón reclinable y me pongo cómoda, coloco mi café en la mesa del centro junto a mis resaltadores de colores. Empiezo la lectura y me pierdo en las hojas, en las líneas, en esas palabras del personaje y la historia y llego a la parte triste de la historia y sin evitarlo empiezo a llorar, a sentir ese dolor que, siente la protagonista del libro cuando me escucho un
-¿Hola?-con esa voz ronca y tan seductora que me hace temblar, levanto la mirada y es él, el chico alto con su heterocromía que me tiene a sus pies con solo una mirada, con su cabello castaño medio recogido y su cuerpo tan, tan sexy.
-Hola- le digo limpiando las lágrimas, a lo cual me da vergüenza que me mira llorar, me veo tan fea cuando lloro, se me hinchan los ojos y la nariz y se me pone roja.
Él se sienta junto a mí tan cerca que, su toque me eriza la piel y hace que me pierda por completo. Y sin evitarlo el pensamiento de lo que paso esta mañana hace que me dé pena y mucha vergüenza a lo cual, desvío la mirada para que no se dé cuenta y mejor trato de enseñarle el libro y hablarle sobre ello, y me hace feliz saber que se interesa en mí.
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