Capítulo 8 de 74
Entro a la cafetería y lo primero que veo es, que es un lugar muy cómodo, el ambiente es bastante relajado con una luz amarilla tenue, con música de fondo en inglés, con olor a café recién molido y las paredes están tapizadas de libro.
Ahora entiendo por qué, es la favorita de los que les gusta leer, es un lugar perfecto para ellos, y hablando de perfección mis ojos la encuentran, sentada en un rincón en uno de esos sillones tipo mecedoras y en la mesa que tiene enfrente tiene una taza de café con unos resaltadores de colores y post-it también de colores.
Levanto la mirada y la encuentro concentrada en su lectura tanto que me quedo impactado de ver que realmente es Kullim gitat lem(perfecta).
Me quedo inmóvil por unos segundos ya que, admirarla es algo que se me está haciendo costumbre y no me canso de verla. Empiezo a caminar, hacia donde ella se encuentra, pero no quiero interrumpir, pero en cuanto más me acerco más me doy cuenta de que está llorando y joder es aún más Kullim gitat lem.
Me quedo a unos diez pasos de ella y no puedo quitarle la mirada, ver sus ojos color ámbar con lágrimas, su nariz roja y en sus mejillas van bajando sus lágrimas, me enciende tanto que creo que me excita con solo verla llorar lo cual pienso que eso no es normal he intento reprimir ese sentimiento.
-¿Hola?
Le digo ya parado frente a ella, ella levanta su mirada y no puedo contenerme, me está volviendo loco, necesito que este conmigo en todo momento, necesito tocarla.
-Hola ¿como estas? -me dice limpiándose las lágrimas.
- ¿Porque lloras? -le pregunto acercándome para poderme sentar junto a ella.
-Estoy leyendo, me dice enseñándome el libro.
-¿Te gustaría contarme de que trata el libro? Por favor, le digo secándole una lágrima de su mejilla.
-¿Quieres que te cuente de que estoy leyendo?, me dice algo sorprendida.
-Claro que sí, quiero saber qué es lo que te hizo llorar. Le digo viéndola a los ojos y acercándome tan despacio para que ella no se pueda separar y me doy cuenta que ella es mi luz es mi ATARDECER.
Ella desvía la mirada y nos separamos unos centímetros y me empieza a contar desde el principio de su lectura, yo la escucho fascinado su voz es una melodía que me transmite paz, como cuando estas en la playa en esos atardeceres solo y lo único que se escucha son las olas rompiéndose en las orillas.
Nos quedamos toda la tarde en la cafetería, ella se la pasó hablándome de sus libros, de sus pasatiempos, de lo que a ella le gusta y por primera vez me siento a gusto con los humanos, tanto que no me importa que todo el inframundo, se entere que, estoy loco por una humana.
Nos la pasamos riéndonos y tomando café a lo cual me niego ya que no puedo comer comida humana y solo la miro tomar café y empieza a leer para terminar su libro y me fascina verla, admirando cada detalle de ella y me doy cuenta que ya no podría estar sin ella.
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