Capítulo 23 de 74
-Cuando llegue con los humanos, no pude encontrarla de inmediato pasé noches vagando en las calles para encontrarla, yo estaba herido y ya no tenía fuerzas y me había rendido hasta que, escuche esa voz que me hacía olvidar todo y fue cuando la encontré, no puede evitar desplomarme enfrente de ella y pensando que por fin la había encontrado.
Cuando desperté estaba en la cama y al lado estaba tu madre sentada tomando mi mano y lo único que puede sentir en ese momento fue culpa.
Le conté todo para que no pensará que la había abandonado y pidiéndole perdón por todo ese tiempo que no estuve con ella. Ella como siempre tan dulce, tan amable me entendió y me dijo que, lo importante es que estás conmigo otra vez.
Me quede con tu madre y al tiempo me dio la noticia que te estaba esperando. Yo era el dios más feliz del todo el universo, pero la vida y mi padre tenían otros planes.
Cuando ella te tuvo mi padre fue a verla para matarla yo estaba en otra habitación contigo y cuando entre a la habitación, vi a mi padre asesinarla, y fue cuando colapse, me enoje tanto que ese día destruí el hospital y destruí a mi padre. Ese día que era la más feliz, en un segundo se volvió lo peor de toda mi eternidad. Solo pude verla entre mis brazos llorando rogándole que se quedará conmigo que no me dejará, ella me miro y me dijo que pase lo que pase que cuidaría de ti, que nunca te iba a dejar solo.
Y vi como mi primer y único amor, la razón de mi existir iba dejando el mundo mortal para siempre, y yo no puede hacer nada para impedirlo. Así como vino a mí en un invierno, así se fue de mi en un invierno.
-Pa...dre...yo no sabía esa historia, siempre me habías dicho que ella había muerto en un accidente, pero no esto.-dice Alexander con una voz de lamento.
-Lo siento hijo por no contarte la verdad, pero para mí es una herida que nunca va a sanar; y en resumen esa es la historia de tu madre y de tu abuelo, lamento no haberlo dicho antes, pero, todavía me duele el pensar en tu madre y saber que no pude hacer nada para impedirlo.
Me quedo asombrado viendo a mi padre llorar, lo cual nunca pensé en ver eso, y ahora pensando el porqué de tanta preocupación y cuidados de su parte.
-Está bien, padre no es tu culpa-le dice alexander abrazándolo.
-Eres igual a tu madre de amable hijo. -Hades levanta la cabeza y mira a su hijo, con esa chispa en sus ojos tan únicos.
-Confió en ti hijo, pero no puedo perderte como perdí a tu madre, no podría soportarlo, no me importa dar mi reino, o dar todo el inframundo con tal de no perderte, así que, por favor no hagas algo tan estúpido.
-Descuida padre, te prometo que no seré tan estúpido.
Me despido de mi padre para ir a mi habitación, creo que fue mucha información por un largo día.
Me recuesto en mi cama, aun pensando en lo que me contó mi padre, ya que la historia que siempre me decía era otra.
No puedo creer que mi tío Zeus lo haya traicionado de esa forma. Mi padre estaba realmente enamorado y creo que sigue enamorado.
Si yo llego a perder a Melody, no creo poder soportarlo yo me iría con ella, aunque no creo que pueda entrar en el reino de mi tío, aunque estoy seguro que mi Mel si se merece ese paraíso, pero yo no, pero no puedo estar sin ella así que lo único que se me ocurre es traerla conmigo a este infierno, aunque suena algo egoísta, pero... ¡ahhhh! de tanto pensar ya me duele la cabeza, mejor voy a descansar mañana iré a ver a Mel.
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