Capítulo 20 de 74
"Las visiones pueden ser buena o mal augurio dependiendo de tus planes, pero nada está escrito y puede cambiar la visión según tus propias decisiones"...
-Buenas señoras ¿a qué debo este placer? - le dice Hades tomando asiento en un sofá de color negro con orilla roja.
Las tres arpías que están en la sala desolada sentadas siempre en el mismo orden; pasado, presente y futuro. La diferencia entre ellas es la altura, color de sus almas, el tamaño de sus narices ya que van de mayor a menor y por supuesto sus visiones.
-Hola Aidoneus- le dice la arpía del pasado.
-Hola Chthonios-le dice la arpía del presente.
-Hola Polydegmon- le dice la arpía del futuro.
Cada una tenía un nombre diferente para llamarlo.
-Díganme ¿en que soy de ayuda? -dice Hades tomando un sorbo de su copa de Martini, una bebida azul refrescante.
-Traemos una visión que incluye a tu hijo y pensamos que, tendrás que estar preparado para lo que se viene. -dice la arpía del futuro mirándolo fijo con un tono siniestro. Hades la observa aun con la copa en la mano y las conoce bien que sabe que no será buena la noticia.
-Bien. -dice Hades parándose del sillón acercándose a la mesa que estaba en medio de la sala, en ella estaban unos planos, un juego de ajedrez y algunas figuras de unos monstruos de los que ha invocado. Coloca su copa en una esquina y las voltea a ver.
- A ver, a ver, está angustia me mata. -dice haciendo un ademan con la mano como demostrando que le afecta.
-Polydegmon dentro de doce años perderás a tu hijo, se enfrentará en una batalla donde él arriesga su propia eternidad y cuando tome esa decisión, nada ni siquiera tu podrás evitarlo. -le dice la arpía del futuro, con una expresión sombría y tan seria que se puede palpar.
Hades la observa con una expresión de incredulidad y duda al mismo tiempo tanto que, no puede articular ninguna palabra. La sala se queda en silencio por unos minutos que las arpías se estaban impacientando que Hades no reaccionaba.
-Chthonios dice la arpía del presente, el que tu hijo arriesgue su inmortalidad es por un humano y hará otras cosas que tendrá muchos problemas, tanto con los humanos como aquí, en el inframundo incluso perderás tu trono y todo tu reino.
-Esperen, esperen, más despacio ¿quieren? -vienen aquí, a mi reino a soltarme una bomba como esta, que les pasa no tienen un poco de consideración conmigo. -les dice Hades nervioso caminando de un lado a otro, yo que he sido tan bueno con ustedes.
-Aidoneus, tiene que pensar bien las cosas sabes, perfectamente que siempre hay consecuencias por cada acción y lo que tu hijo hará lo llevará a su límite, pero, en ese límite sacara su verdadero poder, solo tendrás que confiar en él y siempre tener un plan B para cada acción de tu hijo.
-Es porque él es mitad humano y mitad Dios? ¿Es por eso? -dice Hades ya molesto. Díganme es ¿por eso?
-No precisamente es por eso. -le dice la arpía del presente. Es por el corazón de tu hijo, sabes que, es igual de su madre.
-Es que, también será mi maldición perder a mi hijo, como perdí a mi esposa. -le dice Hades a punto de llorar y frotarse la cabeza.
-Lo sentimos, dicen al unisonido, las arpías, y en un estruendo desaparecen.
-Pe...ro solo tiene trece años. -dice Hades en la soledad y en un susurro.
Hades reacciona cuando escucha que la puerta de su habitación, está siendo tocada, trata de recomponerse antes de abrir. Recordar esa visita hace doce años lo desestabiliza por completo.
-Hijo ya terminaste con tu asunto? -Ven y siéntate hay mucho de qué hablar.
Alexander entra con duda y lo observa, se da cuenta que no está bien.
-Te sucede algo?
-A que te refieres?
-Nunca te había visto tan...vulnerable.
Hades ante esa palabra se detiene en seco y lo voltea a ver y no puede evitar verlo como el niño de trece años y ver que es la viva imagen de su madre. Deja salir un suspiro para sentarse y quedar enfrente de su hijo.
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