Capítulo 2 de 2
Ha pasado una estación y el humano sigue en Urania, junto a la reina, con quien convive muy de cerca. Pasan las tardes juntos después de cumplir con sus obligaciones y no descuidar a los habitantes. Cada atardecer, Raven y el extraño suben a la cascada Espíritu, mientras en la laguna Aqua, en las cercanías del Palacio, Taiga y Loreto se encuentran conversando tranquilamente.
—Loreto, ¿crees que el humano se vaya pronto? —preguntó Taiga, jugueteando con sus pies en el agua. La ninfa de cabello castaño estaba preocupada y triste por no pasar tiempo con la reina.
—No lo sé. Parece que Raven no quiere que el humano se vaya —expresó la guardiana de la laguna; se cruzó de brazos y observó hacia la cascada.
—Creo que todavía no encuentra la manera de regresar al humano, no te enfades con ella —sonrió Taiga, que le salpicó un poco de agua, queriendo jugar con Loreto.
—¡Taiga! —exclamó la ninfa de cabello azul—. ¿Así quieres jugar? —dijo Loreto con tono juguetón.
—¡Espera! —dijo Taiga, quien corrió por la orilla de la laguna.
Taiga busca animar a Loreto para que olvide su tristeza. Antes de la llegada del joven extraño, las tres solían pasar cada tarde juntas en la laguna hasta el ocaso; pero, por ahora, la reina trata de averiguar cómo es que un humano amable, pero no de noble corazón, llegó a esta tierra, mientras atiende al joven que ha pasado de intruso a invitado.
Pasaron un rato jugando, hasta que de pronto, detrás de unos arbustos, se escuchó un ruido. Las ninfas se sorprendieron, pero Taiga se acercó para revisar qué ocurría y se encontró con Og, un centauro que en su mano sujetaba de un cuerno a un sátiro.
—¡Urn! ¿De nuevo tú? —dijo Taiga al observar al sátiro—. ¿Hasta cuándo me dejarás en paz?
—Me disculpo, señorita, pero encontré a este sátiro espiando —dijo Og e hizo una reverencia.
—Descuida, solo haces tu trabajo. Gracias —habló amable la guardiana del bosque hacia su protector.
Loreto se percató de la tardanza de su amiga y se acercó para ver qué pasaba, encontrándose con el pequeño alboroto.
—¿Qué sucede? —cuestionó Loreto con tono autoritario.
—Es el sátiro, señorita —dijo nervioso el centauro al ver a la guardiana del lago.
—No sé qué hacer contigo, Urn. Eres insoportable —dijo enfadada la ninfa de cabello castaño. El aludido bajó las orejas.
—Esta situación no se puede repetir —reprendió Loreto a Urn—. Que sea la última vez.
Urn se sintió apenado, pero era imposible para él: la atracción que sienten los sátiros hacia las ninfas es incontrolable.
—Me retiro, dejo a las señoritas seguir con sus asuntos —dijo Og, caminando en la dirección opuesta a las ninfas.
La guardiana del bosque se despidió con un ademán. El centauro se fue hacia el bosque y las ninfas siguieron en la laguna hasta el atardecer. Ambas se despidieron y cada una se fue hacia su hogar.
Fin de la lectura
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Esta historia me gustó por q es mágica hay una ninfa llamada taiga,puede curar plantas y animales Una reina que se llama raven q esta encargada de restaurar la barrera en cada luna azul Loreto guardian de los lagos q puede ablar con los animales acuáticos Ellas se llevan muy bien desde q fueron elegidos para cuidar irania. Isieron una fiesta para todo urania Dela nada llego un humano todos quedaron sorprendido por q nunca abia entrado ninguno Reven se aserco,loreto quería q se fuera el humano y taiga solo quedo sorprendida. El humano solo estaba perdiendo y les dijo q no quería molestar q solo quería saber como irse se quedo ala celebración y fue testigo dela ceremonia para restaurar urania Después la reina se paso todo el tiempo con el humano. Lotero y reven estaban triste por q paso tiempo y no encontraban la forma de q el humano se fuera y la reina y el humano sela pasaban todo el tiempo juntos Después de eso pasaron cosas y quede confundida por q nose si lograron q el humano se fuera o se quedó ahi