Capítulo 1 de 1
En el verde bosque, donde los árboles crecen enormes y frondosos, vive una ninfa llamada Taiga. Su deber es cuidar de este y de los animales. Con sus dones puede sanar heridas en las plantas y en los animales, y también se puede comunicar con ellos. Taiga es amable y cariñosa con las criaturas que habitan el bosque; suele ser efusiva y curiosa la mayor parte del tiempo, y cuestiona a las otras ninfas siempre que puede.
El bosque colinda con una apacible pradera, tras la cual se encuentra una playa y el mar turquesa. Este paisaje es capaz de transportar tu mente a un estado de paz y enamorar tu corazón, haciendo que desees vivir allí con las hermosas ninfas.
La reina Raven fue elegida por Urania para restaurar la barrera en cada luna azul. Ella también posee dones naturales sobre los elementos y la magia que le obsequió Urania. La reina es noble, dulce, amable: un ser encantador y de gran belleza.
Loreto es la guardiana de los lagos. Ella posee dones que le permiten manipular el agua, así como su propia apariencia, y se puede comunicar con los animales acuáticos. Loreto tiene una actitud muy estricta con su misión, pero es noble, reservada y cariñosa con todos los animales que cuida. Las tres se llevan muy bien y tienen un vínculo de hermanas; ha sido así desde que fueron elegidas por Urania para la protección de esta tierra.
Los cambios en las estaciones son muy importantes para ellas, pero sobre todo el invierno: aquella fría época es fundamental para renovar la barrera. Se lleva a cabo una ceremonia en la laguna Aqua a la que se reúnen todos los habitantes de la tierra para celebrar junto a las ninfas.
Este día la estación cambia. Mientras se celebra el festival, llega hasta el Palacio un humano. Ese hombre, de alguna manera, consiguió llegar hasta donde están todos reunidos. Los habitantes lo observan con desconfianza y asombro, pues nunca habían visto a un humano tan cerca.
—Hola, ¿cómo has llegado hasta aquí? —Raven sonrió al acercarse al humano.
—Hermana, que se vaya —masculló la guardiana del lago—. Es un humano, no puede estar aquí.
—¿Un humano? —cuestionó Taiga, elevando sus cejas marrones por la sorpresa. No podía creer que tuviera ante ella a un humano y que, gracias a la magia de Urania, él siguiera vivo.
—Yo estoy perdido —respondió el hombre sin temor. Actuaba con mucha confianza, como si ya hubiese visto a todas las criaturas que lo rodeaban.
—Comprendo. Trataremos de ayudarte a volver a casa. No te puedes quedar aquí, no es tierra para los humanos —dijo Raven, observando fijamente al humano. Los latidos de su corazón eran rápidos.
—¿Se podría quedar para el festival? —preguntó Taiga—. Ahora no podemos dejar la ceremonia.
—Agradezco la invitación; no quiero causar molestias —comentó el joven de ojos azul turquesa.
Esa noche el extraño se quedó a la celebración con ellas en el Palacio y fue testigo de la ceremonia para restaurar Urania. El joven extraño parecía divertirse, mientras que la reina se encargó de que estuviera cómodo. Loreto se sentía intranquila por el intruso: había algo en él que no le agradaba y tenía una sensación extraña respecto a su presencia, pero la decisión era de la reina. Raven buscaría la manera de hacer que el humano volviera a su mundo.
Fin de la lectura
Regresa a la ficha para consultar futuras actualizaciones.
Aún no hay comentarios
Inicia la conversación sobre esta publicación.