Capítulo 3 de 3
Savannah
Daven me había mostrado el video de la pelea de Gareth…
Y había sido brutal.
La idea de que ese chico Tony lo golpeara tan fuerte solo me hizo estremecer.
Había estado ansiando que la clase de física terminara solo para verlo en la próxima.
La noche de la pelea me había costado demasiado enviar ese último mensaje; debería ser obvio para él que me gusta, ¿no?, si el me enviase un XOXO para mí sería una clara confesión, no le envías eso a cualquiera, ¿o sí?
De cualquier forma, seria fácil saberlo, si decía algo al respecto, entonces, bueno, tal vez mi ingenuo corazón no se equivoco al pensar que quizás el sentimiento era mutuo; si no mencionaba nada, era simple, no hay interés más allá de mejores amigos, y esta bien, de verdad.
Gareth es un buen chico… un buen mejor amigo.
No me sentía presionada a ser otra estando con él, él parecía cómodo conmigo, con la yo de verdad.
Había ensayado cada palabra que pretendía decirle para felicitarlo, había pensado en invitarlo a ver una película, por su cumpleaños esta semana.
Había fantaseado con la idea de ir al cine con él, con la ropa que podría usar, con el maquillaje e incluso con la forma en la que peinaría mi cabello; pensando de qué forma me vería más linda para él
En cuanto cruce la puerta de la clase de ciencias lo vi en nuestra mesa de trabajo, tome aire antes de seguir y sonreí en cuanto alzo la vista para verme.
Y ese momento debió ser una enorme señal de “Pará Savannah, has malinterpretado todo” porque no sonrió de vuelta, bajo la vista a la mesa mientras estaba recargado en su propia mano.
Y para mi mala suerte, la Savannah valiente decidido aparecer en ese momento ignorando la tremenda bandera roja que había sobre él, parecía mas tenso de lo normal, y si hubiese sabido lo que venia genuinamente hubiera pasado de largo.
Pero no, me senté a su lado, notando como seguía con la mano sosteniendo su mentón.
Mi cerebro ya me decía que no quería verme.
“¿Lo arruine con el mensaje?”
Las manos ya me hormigueaban mientras jugueteaba con el borde de la manga de mi blazer.
Tomé aire y todo el valor que pude juntar.
—Daven me mostro la pelea en física.
Ni siquiera aparto su mano para verme, o sonreír al menos.
“No debí enviarlo”
—Te envié un mensaje para desearte suerte, pero creo que no lo viste. —Una risita nerviosa escapo de mis labios. —Pero de verdad lo hiciste increíble, Gareth, estoy super feliz por ti por llegar a las semifinales; Daven me había dicho que te había quedado un corte horrible… —Guarde silencio un segundo, ¿quizás necesitaba pensar más? —Pero no se ve tan mal, ¿Te duele mucho?
Después de todas las señales por alguna estúpida razón decidí seguir…
—Estaba pensando. Si quieres, Dav me dijo que su cumpleaños es el miércoles, podemos ir al cine a celebrarlo… se estrena una película…
—Savannah…
El corazón me dio un vuelco en cuanto lo escuche, casi nunca me llamaba Savannah, para él era solo Sav o hübsche, no Savannah.
—Cállate.
Mi respiración se detuvo; estaba enojado conmigo, todo en el aula dejo de escucharse, sentí el calor de las lágrimas ya juntándose en mis ojos, junté mis manos debajo de la mesa y me giré al frente para no verlo.
Ese tono en su voz jamás lo había escuchado…
Solo enterró mas al fondo el puñal en mi corazón.
Y genuinamente me sentí chiquita, quería encogerme lo suficiente hasta poder desaparecer.
Había sido tan estúpida para confundir todo.
Al final los muchachos como él estaban con las chicas como Paula.
Había sido una completa estupidez creer que quizás tenia oportunidad.
—Lo siento. —Susurre apenas con la voz temblorosa.
Se enojo por el mensaje, fue eso…
Si no lo hubiese enviado seguiríamos hablando ahora, los planes quizás se abrían hecho; como amigos, pero él seguiría aquí, no me ignoraría.
No me haría sentir la persona mas tonta de este mundo.
Tomé mi mochila y me puse de pie para pasarme a la ultima mesa, Daven tomaba la mano de Marie, jugueteando con sus dedos mientras ambos reían.
—Daven. —Dije sin poder verlo a los ojos.
—Sav. —Alzó la vista y esa típica sonrisa de él apareció.
—¿Podemos cambiar de lugar? —Mi voz se quebró un poco.
—¿Estas bien? —Su entrecejo se frunció.
—Si. —Asentí. —Solo creo que Gareth no debe sentirse bien. —Lo vi a los ojos un segundo más. —No quiero que se moleste más.
—Le duele la rodilla. —Dijo mientras se ponía de pie y tomaba sus cosas, una sonrisita avergonzada tiro de sus labios. —A veces se comporta como un imbécil cuando le pegan muy fuerte, Sav.
En cuanto Daven se puso de píe para ir al lugar de Gareth yo me senté al lado de Marie.
Tome aire sintiendo como apenas y entraba por el enorme nudo en mi garganta.
—¿Sav, estas bien? —Marie frunció el entrecejo mientras me veía.
No pude hablar, por que si lo hacia sabia que me soltaría a llorar.
Y sería vergonzoso.
Solo negué con la cabeza llevando el dorso de mi mano a mis ojos para limpiar las lágrimas que se habían escapado.
—Creo que lo arruiné. —Dije con la voz rota.
—¿Qué paso? —Marie me abrazo sin pensarlo. —¿Te dijo algo?
Lo que vino después fue tan abrumador que me hizo palidecer de verdad, a todos, creo que ninguno de nosotros los había visto así de enojados, ninguno los había escuchado hablarse con palabras tan hirientes como lo hicieron.
Gareth de verdad se había salido de control, tanto así que incluso termino despotricando contra el profesor Raynolds.
Lo peor fue cuando Daven se puso de píe y salió detrás de él.
Todos nos habíamos quedado callados por el shock de lo que había pasado.
Hasta que la discusión afuera volvió a estallar. Llego a un punto en el que Noah, Clark y Steven habían comenzado a caminar a la puerta para interferir en el pasillo en caso de que se soltaran a los golpes.
Después hubo silencio, pensamos que Daven entraría de vuelta en ese momento, pero no lo hizo, Clark salió a buscarlo y después de un buen rato, a mitad de la clase volvieron, Daven tenia los ojos cristalinos y rojos.
Gareth no volvió a aparecerse por las clases, Daven había estado enviándole textos sin parar.
Era la primera vez que lo veía así de distraído, no hubo risitas, no hubo chistes ni coqueteos descarados con Marie.
Era como si Gareth se allá llevado consigo la chispa de Daven.
Cuando las clases terminaron William y yo lo dejamos en su casa.
Del resto no supimos más.
—Escuche que se pelearon. —Willie tenía un cigarrillo entre los labios mientras conducía al rancho. —Nunca lo había visto tan callado.
—Dice que le duele la rodilla. —Dije mientras veía como los árboles se movían con el viento mientras pasábamos por la carretera. —Willie… …Solté mientras jugueteaba con la pulserita en mi muñeca.
—Dime. —Le dio una calada a su cigarrillo para después sacar la mano por la ventanilla de la camioneta.
—¿Crees que soy molesta?
Esa debía ser la razón por la que nadie me quería del todo, por la que, en mis diecisiete años de vida, nadie se había esforzado por quedarse.
Esa era la única razón que le encontraba a todo, por eso mis padres eran como eran.
Había cosas y personas más interesantes en el mundo.
Gareth quizás vio algo mal en mi y decidido alejarse.
Había pasado toda la mañana pensando en qué momento se había torcido todo, en qué momento comencé a ser fastidiosa, en qué momento había hablado de más.
Y no le veía el problema al que se alejara por eso… cualquiera lo haría.
—¿Te pusiste filosófica otra vez o alguien te dijo algo? —Aparto la vista de la carretera para verme con una sonrisa divertida que duro muy poco en cuanto noto la expresión en mi rostro.
Solo me encogí de hombros volviendo a girar el rostro a la carretera.
—Quizás solo soy una mala persona que aun no se da cuenta que lo es. —Murmure sin verlo.
—Tonta si, mala no. —Dijo sin pensarlo mucho. —Eres la persona mas tonta que conozco, Savannah, por que de verdad eres demasiado buena; lo eres tanto que por eso la gente se aprovecha del precioso corazón que tienes. —Le dio una ultima calada a su cigarrillo antes de tirarlo por la ventanilla. —Genuinamente creo que deberías ser un poco mas mala con el mundo.
—¿Lo crees? —Me gire para verlo.
—¿Por qué tanta inseguridad? —Desvió la mirada de la carretera un segundo. —Sabes que, no me digas…
El corazón se me detuvo en cuanto lo escuche, hoy era el día en el que Savannah sobra en todas partes.
—Tendremos noche de películas hoy en tu habitación. —Dijo mientras entrabamos al rancho. —Con snacks y toda esa mierda que te gusta, podemos hablar de eso si quieres.
Sonreí en cuanto lo escuché.
William era lo único bueno que me quedaba… este muchacho de verdad no sabia lo mucho que significaba para mí.
Siempre estaba ahí, sin hablar, solo estaba cerca cuando mas necesitaba del apoyo de alguien.
Había aprendido a leerme como un libro abierto; tan fácil como respirar.
—Aprovecharemos que la zorra de Lisie y tus tías no están en casa. —Sonrió divertido. —En cuanto termine con los caballos iré a tu habitación, guapa. —Bajo de la camioneta echándose la mochila al hombro.
…
Willie no se había tardado nada con los caballos, se había bañado en el baño de mi habitación y justo ahora estábamos sentados en el piso recargados contra mi cama, ambos con mascarillas de barro gris.
—Sigo sin entender como es que te gusta tanto este color. —Se ajusto la diadema que le echaba el cabello hacia atrás.
—No es todo rosa. —Reí suavemente mientras veíamos La propuesta.
—Casi todo es rosa. —Se echo un puñado de palomitas de maíz a la boca.
—William. —Me ajuste mi propia diadema, la luz del televisor iluminaba la obscuridad de mi habitación mientras el olor de los snacks que Ollie nos había preparado hacia que todo se sintiera más cómodo.
—Dime. —Dijo con la boca llena.
—¿Qué te gusta de Lu?
—Todo. —No tardo nada en responder. —Lucy es la chica mas jodidamente rara que e conocido en mi vida, Sav, —Sonrió divertido. —Y eso me encanta mas que nada, es inteligente, graciosa y tiene temas de conversación que a veces me hacen dudar de su cordura; pero me encanta eso en mi vida, lo hace todo mejor, mas llevadero. —Volteo a verme con una sonrisita traviesa en los labios. —Y como último, pero no menos importante, tiene un cuerpo de infarto.
—Eres un tonto. —Dije riendo.
—Su tonto, Sav, es lo que lo hace mejor. —Tomó aire reclinando la cabeza contra el borde de mi colchón para ver el techo, una suave sonrisa apareció en sus labios. —De verdad no esperaba que alguien como ella me viera si quiera.
—¿Desde cuando te gusta?
—Desde que tu padre me acogió y me inscribió en Westwood. —Una suave risita se le escapo. —En cuanto la vi pensé que era guapísima.
—Lucy lo cuenta diferente. —Dije riendo, ya ignorando completamente la película que seguía reproduciéndose.
—Lu solo quiere joderme. —Giro el rostro para verme. —Pero lo que de verdad me hizo pensar que quería a esa chica en mi vida fue cuando me abofeteo en la cafetería después de que le vacié la soda encima.
—Sigo sin creer que lo hayas hecho. —Dije ya riendo.
—Fue un accidente. —Sonrió al recordarlo. —Iba con Joel y Silas al jardín para comer, me gire demasiado rápido sin darme cuenta de que ella venia y paso toda la magia, después de la tremenda bofetada que me dio. —Cerro los ojos un segundo y mordió su labio inferior sonriendo. —Solo le dije… “¿Qué te pasa maldita loca?” —Volvió a girarse para verme. —Después de eso, al día siguiente ella paso detrás de mi en el almuerzo y me vacío su soda encima… fingiendo que fue un accidente.
—Lu dice que de verdad fue un accidente. —Dije riendo.
Volvimos la atención a la pantalla por unos minutos.
—¿Qué pasa con el alemán? —Dijo sin girarse.
Me tense de inmediato y una risita nerviosa se me escapo mientras me ajustaba las gafas.
—Daven es muy divertido…
—No te hagas la tonta, Redwood. —Me vio divertido. —Hablo del imbécil del octágono, no del idiota del campo de futbol.
—No pasa nada… es mi mejor amigo. —La palabra me calo de inmediato.
—¿Es el que te tiene así? —Desvió su atención de la pantalla y se concentro en mi totalmente.
—¿Cómo? —Sonreí nerviosa, fingiendo demencia.
—El tipo no me agrada… —Sentencio de una. —Creo que es un fanfarrón ricachón de mierda.
El aire se me escapo de los pulmones.
—Eso es lo que dejo ver cuando se mudaron. —Dijo. —La semana que no asististe a clases.
—Creo que es agradable. —Murmure bajando la mirada a la pulsera en mi muñeca.
—Lo sé, por eso no me he metido en eso. —Tomo aire. —Que a mi no me agrade esa mole no quiere decir que sea un mal tipo.
—El peluche de la feria. —Sonreí alzando la vista para ver a la rana sentada en el tocador. —Me la regalo él.
—Por el amor de dios. —Se llevo las manos a la cara. —Te gusta.
Sentí la sangre subiendo a mi rostro mas rápido que nunca.
—No, somos amigos, eso es todo. —Balbuce.
—Amigas mis pelotas, Savannah. —Se hecho a reír. —Son un par de ciegos idiotas. —Murmuro riendo.
El aire que no sabia que estaba guardando se me escapo al aceptar mi verdad.
—Me gusta. —Dije.
—Se te nota. —William pauso la película. —Nunca te había visto hablar tanto con un chico como con él, es por eso que no me e metido, Sav, cualquier cosa que ponga ese brillo en tus ojos es bienvenida aun que me desagrade…
—Persona. —Le corregí.
—¿Qué?
—Dijiste cualquier cosa que ponga ese brillo en tus ojos, es una persona. —Aclaré.
—Va a ser una cosa hasta que demuestre que de verdad es un buen tipo para ti.
—Él de verdad es muy lindo conmigo. —No pude verlo a los ojos.
—¿Y es por eso que estas tan seria hoy? —La sonrisa en sus labios desapareció. —Stephania me dijo en el entrenamiento que te hablo horrible.
La sangre de mi cuerpo dejo de circular de inmediato.
—¿Qué paso?
Me encogí de hombros. —Solo me dijo que no quería hablar. —Murmure jugueteando con la pulsera en mi muñeca.
—Y eso te dejo con los ojos llenos de lágrimas y con Marie abrazándote… —Me aparto la mano de la pulsera. —Esta bien que sea tu amigo y que te guste y toda esa mierda…
Levante la vista para verlo.
—Mañana volveré a clases. Ya terminamos con el marcado del ganado nuevo. —Sus iris marrones se fijaron en los míos. —Así que creo que sería agradable tener una charla con mi cuñado. Dejar las cosas claras y todo eso.
Fin de la lectura
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