No llegaste a rescatarme de mi soledad...llegaste a enseñarme que también podía florecer en ella... desde entonces, ya no le temo al silencio, porque cuando el mundo apaga sus luces y todo queda en calma, tu recuerdo enciende dentro de mí un lugar que no sabía que existía... y quizás eso sea amarte, el descubrir que, entre todos los rincones del mundo, mi alma encontró en ti la única forma de sentirse en casa... Alejandro Cháirez