Capítulo 5 de 5
Enciendo la vela con el miedo a su fin.
No sé si será lo correcto hacerlo
o contemplarla desde lejos, sin su olor y la lujuria de aquella llama.
Si enciendo otra que no me importa y la utilizo para que me alumbre, ¿será pecado?
Pero me irá para bien porque no le temo a ese fin,
y puedo tener miles como aquellos.
La otra la guardaré hasta que sepa decir el simple adiós que jamás pude aceptar por miedo a lo desconocido.
Nada dura para siempre
y no sé si debería empezar en ese mundo si sé que acabará.
Fin de la lectura
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