Capítulo 1 de 5
“Los Fundadores, los Héroes más grandes del mundo, cuyas historias y legado son las bases de la sociedad d los reinos en el continente Ptolemaico. Seres cuyos poderes descienden hasta estos días por medio de las Casas Originales y Nobles”
Título I – Parte I – Guerra Anónima
En el peor momento de la guerra, cuando nadie sabía contra quien se luchaba y el reino más necesitaba a un Elemental, Corvi Algorab lloro más amargamente la desaparición de su gran amigo; Orionis Betelgeuse. En el año 1518 D. F. Arae Algebar, un huérfano traído desde la Provincia Orionis según contó la mujer que le encontró en el camino hacia aquí (la capital del reino), fue ella la que me trajo al Castillo Ara y es por eso es que soy miembro de la secta de Ara del Reino de Motus. Hago parte de la secta de Ara, los miembros de su secta son mayormente niños huérfanos y por eso recibimos su distinción nombral “Arae” en su honor.
Mi vida ha sido muy confusa por muchas cosas, fui criado desde entonces en el castillo desde que tenía casi 1 año de edad aproximadamente, y como la mujer no supo de donde y hacia donde se dirigía realmente la campaña se cerró el caso quedando como un misterio total debido a las pocas pistas o testimonios recolectados por los Caballeros a cargo de la investigación de lo que le paso a las personas que conformaban la campaña aquella vez.
Durante todo el tiempo que he estado en el castillo hice una muy buena y creo que única amiga real, Lambda, la cual tampoco tiene familia y es por eso que somos muy buenos amigos, ambos somos lo único que tenemos en este mundo, con ella fue con la que más me relaciono y paso casi todo mi tiempo. Su personalidad me agrada mucho, ya que es alguien que se preocupa por las demás personas, además que es muy responsable y hábil en cualquier actividad que deba realizar y presta a servir.
Actualmente ya el reino no está en conflicto por lo que ya no es obligación el servir al ejército, pero de igual forma todos los años vienen unos Caballeros Legionarios del Ejército Real a buscar interesados para unirse a las filas; debido a que la secta de Ara tiene vínculos con esta rama militar, los Caballeros vienen a valorar el físico, habilidades motoras y el recomendar ejercicios para fortalecer o mantener un buen físico para aquellos que quieran hacerlo, esto se hace con el fin de hacer una selección de algunos jóvenes, que cuando cumplen 18 años de edad (edad en la que se despierta la Sangre Potentia, la cual permite un control de algún elemento) siendo las visitas solamente una costumbre porque no todos pueden hacerlo, pero al no tenerse registros de los padres de la mayoría de los integrantes de la secta Arae solo se puede comprobar con un conjunto de pruebas y es por eso que cuando se cumple esa edad son llevados a Centros de Entrenamientos, para formar Caballeros que sirvan al reino, sean Controladores o “Ners” [personas que no pueden utilizar ningún poder], donde se formaran con otros Caballeros con la misma condición que ellos para servir al reino en áreas especializadas.
Este año dentro de pocos meses cumpliré 18 junto a Lambda, por tanto, estamos esperando el momento de que lleguen los Caballeros para nuestra inspección y valoración, aunque estoy muy emocionado también estoy nervioso debido a que no se si tenga el gen de control de algún elemento u otros poderes, eso me emociona, aunque me intriga a la vez. Según me han dicho los encargados del castillo los Caballeros llegaran dentro de 4 meses entre los cuales voy a seguir entrenando junto a Lambda para intentar mejorar nuestro estado físico para poder pasar las pruebas y así ser llevado a un Centro de Entrenamiento de alguna Orden de Caballería, con el cual pueda aprender a usar un elemento control, o bueno ese es mi sueño.
Título I – Parte II – Arae Lambda
El olor a flores que traen los Vientos de los campos del este son lo que me sigue recordando que estoy en Motus, aunque no sé el por qué mis padres me dejaron aquí cuando era muy niña, sigo teniendo esos sueños con bastas llanuras de arena. Aunque si considero que he tenido una buena vida en el Castillo Ara junto a los demás huérfanos, siento que, a pesar de mi falta propia de pasado, he podido construir un nuevo presente y un mejor futuro para mí. Pero cuando cumplamos 18 tendremos 2 opciones, la primera es seguir viviendo y trabajando para este castillo atendiendo a los niños nuevos que lleguen y la segunda opción es que sirvamos al Ejército Real del reino volviéndonos Caballeros con la finalidad de servir a las Casas Gobernantes y al reino en última estancia. Aunque sinceramente no estoy segura de que voy a escoger, me motiva mucho oír a Algebar decirles a otros niños que él se convertirá en un gran guerrero para luchar en nombre de los Elementos y del reino. Al verlo tan motivado me anima mucho a intentar hacer lo mismo, ya que desde que tenemos uso de razón hemos vivido juntos toda nuestra vida, nos conocimos muy de niños aprendimos a cuidarnos mutuamente y de ahí se formó nuestra gran amistad que espero nunca acabe ya que él se ha convertido en la persona más especial en mi vida.
Al igual que muchos de los jóvenes que están el castillo, no conozco mi origen exactamente, pero se sabe que fui traída por un soldado de la Provincia de los Serpens Cauda [parte sur de la Provincia Serpens ubicada en Motus]. Casi al final de la Guerra Anónima. Se intentó localizar a mis padres ya que esa Provincia fue atacada en ese periodo de tiempo, pero no se hallaron, ni apareció algún familiar cercano que me adoptase por tanto comencé a hacer parte de la Secta de los Arae.
Título II – El ataque
Junto a Lambda vamos siempre, en nuestro tiempo libre, a un claro en el bosque cercano al castillo para entrenar nuestro físico e irnos preparando para el día de la prueba que nos harán los Caballeros.
Un día ocurrió algo que nunca hubiéramos imaginado…
Cuando regresábamos al castillo, nos percatamos de que el castillo estaba siendo atacado. Entramos rápidamente pero una vez en el salón principal nos embosco uno de los hombres enmascarados, saltando desde el segundo piso a nuestras espaldas e intente proteger a Lambda poniéndome entre el hombre y ella, pero el hombre me dio un golpe muy fuerte haciéndome caer algo aturdido en el suelo, pero no me podía quedar ahí viendo cómo se llevaba a Lambda a las habitaciones del castillo donde estaban los otros hombres (pues el mayor ruido venia de allí) que parecían estar buscando algo, me levante del suelo aun aturdido y vi que los 3 hombres salieron por una ventana en dirección al bosque, rápidamente me incorpore como pude y corrí detrás de ellos, al salir a través de una ventana me encontré de frente con dos perros de caza que ladraban fuertemente; aunque me desconcertó simplemente los ignore y seguí tras los enmascarados los comencé a perseguir por el bosque hasta un pequeño rio.
Una vez ahí se dieron cuenta de mi presencia cuando voltearon por el ruido de mis pasos y se detuvieron en ese mismo lugar, uno de los hombres (supongo que era el que estaba a cargo) le ordeno a otro que me detuviera, enseguida los otros dos cruzaron el rio de un solo salto, ambos se quedaron esperando a su compañero y estuvieron prestos para ver la batalla que se vendría.
Una vez llegue a orillas quede frente a este hombre, ambos comenzamos a pelear (habiendo comenzado yo el combate), entre la pelea note como él se comenzaba a enfadar un poco viendo que no me acertaba un golpe (ya que los esquivaba o bloqueaba) y una vez vi que bajo la guardia lo golpee en el abdomen haciéndolo caer arrodillado, pero con una velocidad increíble se levantó y me devolvió el golpe en la mejilla haciéndome caer a tierra, golpeándome de nuevo al no alcanzar a esquivarlo (aunque ya estaba algo aturdido por el golpe), vi que se enojó aún más y tomando distancia entre ambos de un salto dijo la frase que me hizo temblar en esos momentos…
—¡Estilo de fango: ¡PRISIÓN PANTANOSA! —Dijo aquel hombre.
Nunca había escuchado algo que me preocupara y a la vez me aterrara tanto como esa frase, pues ya había visto y escuchado lo que es capaz de hacer un Controlador al usar su [8]Estilo de Control.
Al momento se comenzó a alzar el agua del arroyo como si tuviera vida, subió varios metros formando algo parecido a una nube de agua líquida y como en una tormenta fue cayendo en chorros sobre nosotros, empapando la tierra y haciéndola muy pantanosa, todo esto paso muy rápido (como en un medio o 1 minuto, en los cuales vi o sentí como si todo fuera muy despacio), cuando reaccione me di cuenta que estaba atrapándome los pies en el fango por la inestabilidad del suelo. Intente moverme para dejar de hundirme, pero al mirar hacia el frente note que este hombre venia hacia mi muy rápidamente…
<< Que tendrá pensado hacer, ¿me matará? >> —Pensé, mientras lo veía acercándose, comencé a sentir que me quedaba sin aire, mis pulmones se estaban vaciando y los sentía llenarse de líquidos como si me estuviera ahogando, la asfixia me estaba ocasionando la perdida de la conciencia.
—Así que tanto qué hiciste fue para nada, te intente noquear en el castillo, corriste aturdido hasta acá solo para ser golpeado nuevamente y ahora estas a punto de morir por creer que eras un héroe y podrías salvar a tu amiga de nosotros, espero que hayas vivido una buena pero corta vida, porque el día de tu muerte ha llegado y será a manos de un aprendiz de Ejecutor…
En esos momentos solo pude ver a Lambda llorando intentando liberarse de las manos de aquel hombre que la sujetaba y solo podía pensar en que al final no pude hacer nada para salvar a la persona más importante en mi vida, mi mejor amiga, Lambda y ahora iba a morir yo, siendo el futuro incierto para Lambda después de tantas cosas…
Pero antes que este hombre me diera golpe final me desmaye por la pérdida asfixia y ahogamiento que sentía, además el hombre que tenía a Lambda le ordenó con un grito detenerse al que me iba a golpear, que no me matara de una forma tan violenta e innecesaria. Que en su lugar me noqueara primero para que no sintiera más dolor; cuando quede inconsciente sentí como si saliera flotando al cielo y una vez llegue a la altura de las nubes vi a los Elementos Aire y Agua frente a mí, ambos están unidos por las nubes formando una tormenta majestuosa y a la vez que escalofriante, yo sin poder asimilar todo esto en el momento oí que la nube me dijo…
—¡TÚ! has sido juzgado por nosotros, los majestuosos Elementos Aire y Agua, hemos juzgado tu valentía y compañerismo… ¡TU! que aunque estas a punto de morir te preocupa más el futuro de tu amiga que tu propio… por esto has sido hallado digno entre los hombres de poseer el control de los Elementos Aire y agua, úsalos bien muchacho y úsalos en busca del bien mayor y no el personal, no te dejes llevar por la ambición como les ocurre a los mortales que una vez consiguen poder creen que son superiores a los demás, cuando su poder se les otorgo para que brinden servicio a todo aquel que lo necesite, seas tú un hombre sabio y con esa sabiduría uses bien los dones que te damos, salvaremos a tu amiga, solo déjanos pelear en tu lugar…
<<Yo “creyendo” asimilar todo hice una seña de aceptación con mi cabeza a la nube>> — Respondiéndome ellos con…
—Seas tú un joven sabio Algebar de Motus. ¡Es hora de que empieces a buscar tu verdadero brillo!
Al instante sentí como si la nube se uniera a mí y pude sentir una sensación indescriptible que paso por todo mi cuerpo, al instante todo volvió a la escena anterior y pude reaccionar antes que hablara aquel hombre antes de golpearme.
Título II – El despertar
Cuando vi como Algebar tenía atrapadas ambas piernas en el lodo hecho con el poder de aquel hombre y este estando a punto de matar a Algebar con su golpe final; de un momento a otro Algebar alzo su mirada y pude ver como sus ojos brillaban como una braza encendida de color azul grisáceo y con una voz fría y los brazos alzados al cielo dijo:
—¡Estilo de Tormenta: ¡DAGAS DE GRANIZO!
Una vez dicho esto el cielo se oscureció rápidamente, y todos, tanto aquellos hombres como yo estábamos atónitos de ver lo que iba pasar…. Al instante comenzaron a caer trozos de granizos afilados como pequeñas dagas sobre aquel hombre que con suma rapidez intentaba esquivarlos, lográndolo con algunos, pero resultando herido por otros, durante esta escena su ropa de cuero estaba siendo rasgada como si un mismo sastre las cortara con unas tijeras muy afiladas, mientras los trozos de granizo perseguían al hombre, Algebar se fue liberando de su prisión de lodo con suma facilidad de un salto como si de bultos de heno se trataran. Luego de varios segundos de llover los granizos, se detuvo la lluvia y quedando aquel hombre ensangrentado todo su cuerpo debido a las heridas hechas por los trozos que le alcanzaron, teniendo una cara de horror mirando a Algebar.
Y cuando voltee a mirar al hombre que me tenía sujetada y al otro vi en su mirada tanta sorpresa por lo ocurrido, pero aprovechando la situación, lo golpee en el abdomen dejándolo sin aire y dándole un golpe en la mejilla derecha aturdiéndolo en el suelo, el otro hombre estaba tan sorprendido por todo lo que estaba pasando que no hizo nada cuando me vio huir al otro lado del rio.
Pero en esos momentos el hombre que estaba luchando contra Algebar me vio y corrió hacia mí con pasos cortos pero rápidos por las heridas que tenía, uso una última técnica contra mí para intentar matarme…
—¡Estilo de tierra: ¡MURO DE PINCHOS!
Pero aquí fue cuando pasó algo que me quedo en la cabeza y fue que al comenzar a emerger pinchos de roca que iban contra mí, más antes de que me tocaran se desboronaron en arena cuando extendí mi mano.
Cuando voltee a ver a Algebar tenía una expresión de enojo contra ese hombre por lo que había tratado de hacer, pero también se le veía confundido al respecto por la reacción de la técnica, fue ahí cuando hizo su último ataque.
—¡Estilo de Nube: ¡AGUJAS DE ESCARCHA!
Cuando dijo esto, junto sus brazos y el agua que estaba en su ropa comenzó a juntarse alrededor de sus brazos muy rápidamente y una vez se juntó todo el agua abrió, fue estirando sus brazos hasta quedar cada uno extendido con las manos abiertas apuntando hacia el hombre que venía hacia mí, el agua salió disparada hacia aquel hombre y note que una vez algunas gotas lo alcanzaron, perforaron sus piernas, brazos y dos de ellas su torso como si fueran puntas de flechas haciendo que cayera al suelo muy cerca de mi inmediatamente; vi que Algebar seguía en la misma posición y al voltear a ver a los otros dos hombres note que se habían ido ya, aunque todo esto no tardo nada, ellos desaparecieron como si la tierra se los hubiera comido.
Enseguida corrí hacia Algebar que ya estaba en su forma normal, apenas pareció reaccionar en sí, se desmallo.
Minutos después llegaron unos Caballeros Reales a preguntar qué era lo que había ocurrido, pues les habían alertado del ataque. Al ver a ambos tirados en el suelo llamaron al personal médico, los cuales se llevaron a Algebar y al hombre.
Título III – Aclaraciones
(2 semanas después de lo ocurrido en el castillo)
Estándose Algebar recuperándose en el hospital aun, cuando llegaron un día dos Caballeros Legionarios diciéndonos que eran encargados del caso del ataque al castillo, nos hicieron unas preguntas sobre lo ocurrido; Algebar y yo dijimos todo lo que recordábamos, yo dije más que él debido a que por los golpes que recibió en la cabeza su testimonio no lo consideraban muy confiable.
Las preguntas estaban relacionadas a si habíamos visto alguna vez a los hombres que nos atacaron, pero les dijimos que todos llevaban máscaras no habíamos visto sus rostros, el otro Caballero pregunto, sobre ¿qué le ocurrió al hombre que encontraron en el suelo malherido? —Algebar se quedó callado. Yo sabiendo lo que había pasado y entendiendo la confusión de Algebar les dije:
—Recuerdo que Algebar apareció cuando aquellos hombres me intentaban secuestrar y él comenzó a luchar con uno de los 3 hombres enmascarados, el hombre lucho contra Algebar durante unos cuantos minutos, pero una vez que vio que Algebar era hábil al bloquearle sus golpes, se molestó y uso un ataque de control elemental.
—Háblanos más detalladamente de ese ataque –Dijo uno de los Caballeros.
—Está bien –Le respondí– aquel hombre dijo algo como un “Estilo de fango” o algo parecido, ese debe ser su Estilo de Control ¿cierto?
—¿Con que “Estilo de fango” eh? nunca había escuchado de ese tipo de Estilo de Control, pero continúa por favor
—Sí, eso fue lo que dijo para usar su técnica. Después que lo dijera el agua del arroyo comenzó a subir y cayó en forma de lluvia por unos segundos, lo que hizo que la tierra se volviera muy fangosa por el agua, inmovilizando a Algebar con lo cual el aprovecho para noquearlo y pensaba matarlo, pero antes que lo golpeará, Algebar despertó repentinamente pero con un aura extraña y aterradora, cuando vi su cara noté que sus ojos brillaban como una antorcha de color azul grisáceo y una vez alzo su vista completamente hacia aquel hombre, el enfrentamiento siguió pero ahora fue Algebar el que uso una Estilo de Control, el uso dos: “los Estilos de Tormenta y Nube”. Concentro el agua de su ropa mojada y del suelo húmedo por la lluvia anterior en sus brazos y echándola al aire con un movimiento de extender los brazos hizo que cayeran trozos de granizo parecidos a guijarros, por lo muy afilado que estaban, sobre el hombre hiriéndolo en todo su cuerpo, además…
—Bueno ya es suficiente, ya sabemos lo que necesitamos, gracias por tu testimonio nos ha servido mucho —Dijo el Caballero que nos preguntó —Sonriendo y mirando a Algebar le dijo también —Tal parece que tú tienes la Sangre potentia y posees el Estilo de Control de los Elementos Aire y Agua, con los cuales desarrollaste en el Estilo de Nube, supongo que fueron los mismos Elementos que te salvaron al entregarte este poder, deberías estar muy agradecido con ellos, no es algo que ocurra todos los días. Ahora bien, una vez te recuperes de tus heridas serás enviado con un maestro que te enseñe a usar de forma correcta este poder, cuando recibamos el reporte médico que certifique que ya estás bien se te enviara inmediatamente con un maestro asignado a un Centro de Entrenamiento. Gracias joven Lambda por darnos la información y tu Algebar descansa, necesitaras estar totalmente bien para afrentar la nueva vida que te dieron los Elementos como un Controlador.
—Pero… tengo miedo ¿Qué va a pasar conmigo ahora? Estoy demasiado herido por usarlo, no quiero poseer este poder si cada vez que lo use me dejara así de mal
—Muchacho, este tipo de vida lamentablemente no se escoge, nacemos con una decisión ya tomada, solo podemos resentirnos y aprender a vivir y usar estos poderes de la mejor manera al servicio del reino —Le respondió uno de los Caballeros.
—Así es muchacho, no te desanimes tanto, al principio los cambios siempre son muy duros y nos lastiman, pero sin ellos no podríamos avanzar y procurar mejorar lo que somos y llegar hasta un punto en que vemos que las nubes de la tormenta, no son más altas que nuestro potencial —Agrego el otro Caballero.
—Ahora solo descansa, tranquilízate y procura siempre tener una meta clara de lo que quieras lograr y en quien te quieres convertir
Aún no hay comentarios
Inicia la conversación sobre esta publicación.