Capítulo 43 de 74
No siento las piernas trato de agarrarme del escritorio, su solo presencia me pesa que hasta respirar me cuesta.
- ¿Quid hic agis?
Realmente ya me estoy cansando de no poder entender lo que todos estos demonios me dicen, ya me arte.
- ¡Que parte de que no entiendo ni una mierda no entiendes!
Me observa y a estas alturas ya no me importa nada ya estoy bastante enojada en este mismo momento que prefiero morir de una vez.
-Si te entiendo, la que no entiendes eres tú.
Su voz es muy escalofriante me eriza la piel.
- ¿En-en donde estoy?
-Estas en la entrada del infierno.
¿Que? ¿como? ¿Y porque estoy aquí?
-Lo mismo te pregunto Melody Galindo aun no es tu hora.
Estoy sorprendida no entiendo ¿Cómo? ¿Por qué? o ¿Qué? Mi cabeza me va a explotar y…
-Dorian, él fue el que me trajo.
- ¿Dorian? ¿él hijo de Asmodeo?
-No lo sé, acabo de conocerlo hace un rato, él llego a mi casa y me dijo que tenía que irme con él y ahora desperté aquí.
Veo que se desplaza al otro lado, queda enfrente de la luz y ahora que estoy más cerca, veo que son una puerta enorme, el olor y el calor es muy intenso.
Veo que desaparece y me quedo sola, empiezo a ver al rededor, pero no hay nada y ni rastros de Dorian, ese imbécil y además ¿quién es Asmodeo? Y al estar aquí realmente me doy cuenta que no siento nada, pensé que sentiría miedo, pero no, es extraño.
Escucho algo que no logro identificar, es como... ¿brasas?
-Ya entiendo por qué estas aquí.
Volteo con un brinco del susto y es la sombra.
-Genial que lo entiendas, te importaría decirme para que yo misma pueda entender que mierda pasa.
-Hay una revolución en el infierno, al rey del inframundo lo atacaron junto a su hijo y al parecer tu estas en medio de todo eso.
- ¿Que? ¿revolución? espera ¿Hades? ¿Alexander? ¿Alexander está bien?
-No lo sé, estaba peleando junto a su padre, y ahora que estas en mi espacio tendrás que esperar aquí.
- ¿Que? espera; a todo esto, ¿quién eres?
-Yo soy la muerte Melody Galindo.
-La-la muerte. Me quedo paralizada nunca me imaginé a la muerte y mucho menos hablar con ella. Esto tendría que ponerlo en el curriculum, seguro me contratan.
-Oye, tienes que esperar, vendrán por ti.
- ¿Quien? vendrá ¿Alexander?
-Porque los humanos preguntan tanto. Solo quédate ahí y espera tengo trabajo que hacer.
-Y que se supone que haga en este lugar donde no hay nada.
Empiezo a caminar para ver si encuentro algo más en esta oscuridad. Será que mi mamá ya se dio cuenta de ¿que no estoy? Espero que no sino se va a preocupar más de lo que ya está.
Alexander no tienes idea de lo mucho que te extraño. Y.…empiezo a caminar hacia la gran puerta. Y… si entro al infierno solo tendría que cruzar esa puerta y...
-Ni se te ocurra atravesar esas puertas.
Me quedo enfrente de las puertas y solo puedo oler azufre y sentir el calor.
- ¿Porque no puedo? Si estoy contigo eso quiere decir que debo estar muerta o ¿no?
-Creo que los humanos miran y leen mucha fantasía y tonterías. Aun no estas muerta ya te lo había dicho te quedan unos meses.
-Entonces ¿porque no puedo pasar?
- ¡Pero acaso no estoy hablando tú mismo idioma!? que no entiendes lo ¿qué digo?
-Si llegas a entrar morirás de una vez es como el suicidio que los humanos hacen y de una vez vienen aquí sin ningún juicio.
-¡Esta bien! ya entendí "muerte".
Que fastidio estoy muy molesta ahorita y no hay nada que yo pueda hacer o salir de aquí. Retrocedo empiezo a caminar de un lado a otro ya desesperada.
- ¡Por todos los demonios! mejor toma asiento no soporto verte dando vueltas en mi espacio.
Aparece la silla debajo de mí y ya no puedo moverme.
-Oye entiendo que este es tu lugar y todo, pero entiéndeme estoy con la muerte y en las puertas del infierno, si hoy que desperté hubiera sabido que esto me iba a pasar, me hubiera comido un helado que estaba guardando.
-Homines tam pathetici et irritantes sunt. (Los humanos son tan patéticos he irritantes).
-Oye ¿qué dijiste?
Se volvió a ir, trato de levantarme de la silla y empiezo a forcejear hasta que escucho las puertas rechinar y miro una sombra salir.
- ¿Alex eres tú? ¡Alex! No puedo ver bien quien es por la luz.
- ¿Señorita Melody?
-Aaa sí, si soy yo y ¿tu?
-Soy Megara y me han mandado a traerte, lamento la demora.
-Está bien Me-egara solo quiero salir de aquí y ver a Alexander, ¿él no vendrá?
Miro como la chica dice algo en susurro y al parecer ya puedo levantarme de la silla.
-Lo lamento señorita Alexander fue muy específico tengo que sacarla de aquí y él la buscará después.
-Pero a ¿dónde voy? ¿a mi casa?
-Tengo ordenes de llevarla a otro lugar donde Alexander llegará, tome mi mano ya tenemos que irnos de aquí.
-Papae, tandem aliquando, Megara. (Vaya, ya era hora, Megara)
-Doleo, nam sero adveni. (-lo lamento, se me hizo tarde).
-Intellego. (Ya veo).
-Gratias tibi ago, Mors. (Gracias Muerte).
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