Capítulo 26 de 74
No puedo dejar de pensar ¿en qué demonios quiere Elián aquí? además donde esta Dorian siempre están juntos, no creo que Elián lo deje solo para venir a fastidiarme, acaso ¿tiene un plan?
-Alex, ¡Alex!, me escuchas, oye.
Estoy tan sumergido en mis pensamientos que, solo siento un golpe en mi brazo que me saca de los mismos. Volteo a ver con el ceño fruncido, y veo que Luisa se empieza a reír.
-Lo siento guapo, pero Melody estaba llamándote y no reaccionabas.
-Lo siento, Alex no quería que Liz te golpeará ¿estás bien?
-No te preocupes Mel, estoy bien.
-Oye fui yo que te sacó de tu trance guapo.
- ¿Guapo? se escucha gracioso. Dice Elián parado enfrente de nosotros, vuelve mi mal humor. Me levanto de mi asiento necesito ir a desahogarme antes de que explote.
-Vamos Mel te acompaño a tu casa.
-¿Los puedo acompañar? dice Elián con su sonrisa.
-Por supuesto. Dice la estúpida.
-Por supuesto que no. Digo con irritación.
-Porque no? pregunta Mel viéndome con esos ojos llenos de curiosidad.
-No es una buena idea Mel.
-Que no te de miedo un poco de competencia guapo.
-Bueno ya está decidido. Dice Elián voy con ustedes, me dice dándome una palmada en el hombro.
No creo que este día termine bien o ¿sí?
Luisa y Elián van a unos pasos adelante de nosotros, ellos van platicando y realmente me impresiona con la naturalidad que él, se relaciona con los humanos, pero no puedo dejar de estar en alerta por Dorian, él tiene que estar en cualquier lado listo para atacar.
- ¿Alex? me dice Mel sacándome de mis pensamientos.
-Dime Mel ¿qué pasa?
- ¿Él es Elián del que me habías contado? digo es que parecen muy cercanos, además hablan en un idioma que solo ustedes entienden.
No esperaba menos de mi Mel, siempre tan inteligente.
-Él viene de donde yo vengo. Le digo ya cansado de posponer las respuestas. Por eso es que nos entendemos, y si, es ese Elián del que te conté, pero ahora es solo un... un conocido nada más.
-ohh… entiendo, tiene unos ojos peculiares ¿no crees?
- ¿Te gustan sus ojos Mel?
-Son diferentes, es algo que no se puede dejar pasar, además los ojos que me gustan son los tuyos.
-De verdad ¿te gustan mis ojos? ¿me puedes decir porque Mel?
-Bueno es que, tus ojos me tratan de decir algo, son como dos mundos que chocan y me llego a perder en ellos. Me dice algo sonrojada.
-Mel a mi gustan tus ojos, me recuerda a los atardeceres de la playa. Ella se me queda viendo ruborizada con una sonrisa nerviosa. me quedo admirarla cuando tropiezo contra alguien.
-Debes fíjate por donde caminas Alexander. Me dice Elián.
- ¡Es tu culpa, porque te detienes a mitad del camino idiota!
-Luisa me dijo que ya llegamos.
- ¡Que! pero, esta no es la casa de Melody
-Esta es mi casa guapo. Pueden pasar. Dice Luisa abriendo la puerta, mientras que ella se pone a un lado para que pasemos.
-No creo que sea buena idea o tú quieres entrar Mel?
-Pues no creo que haya algún problema, los padres de Liz no están, así que podemos estar aquí un rato.
Dejo salir un suspiro, no puedo pelear con ella.
-Está bien, Mel entremos.
Nos dirigimos a la habitación de Luisa que queda en la planta alta, entramos a la habitación con unas paredes de color rosado con negro pálido, con poster pegado en las paredes, tiene un escritorio casi vacío solo con una laptop un par de cuadernos y bastantes lapiceros regados, es bastante simple a pesar de cómo es ella.
-Bueno pueden ponerse cómodos, voy a traer algo de comer y beber. ¿nerd me acompañas?
Luisa y Melody nos dejan en la habitación solos y sigo pensando que este maldito día no va a terminar bien.
-Ahora que estamos solos me dirás ¿qué haces aquí? ¿y donde está tu hermano? Elián se pasea por la habitación hasta llegar al escritorio y empieza a jugar con los lapiceros.
-Tenía curiosidad. Me dice agarrando un lapicero.
-Curiosidad ¿de qué? le digo cruzando los brazos.
-Curiosidad del ¿porque te gusta estar con los humanos? y no con nosotros.
- ¿De qué hablas? no somos tan cercanos desde hace bastante y menos con tu hermano. Elián se voltea y me mira con una seriedad que tenía tiempo de no ver.
-Solo quiero divertirme como lo haces tú, además, de ver cómo los humanos son tan simples de engañar entiendo porque estas aquí.
-No, no estoy jugando con nadie y lo sabes.
- ¿Y qué haces con ella? ella no tienes ni la más mínima idea de quién o que eres.
-Eso es algo que a ti no te compete en lo absoluto, ya te lo había dicho Elián no te metas en mi camino.
Elián empieza a caminar hacia a mí, tan serio que siento que si parpadeo todo puede pasar.
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