Capítulo 17 de 74
-No quiero ir a la oscuridad por estar contigo Cesar, ya no puedo seguir así, me largo de aquí.
-No te vas a ningún lado imbécil, tienes que terminar el trabajo o que, ¿no quieres el dinero para el hospital de tu madre?
-Así que lo estas utilizando y usas a su madre enferma; no importa cuantas décadas pasen siempre me decepcionan. Trato de no enojarme, pero...
-Y tú ¿quién eres idiota? raro de ojos de colores, solo eres un mal nacido que pretende ser héroe donde nadie lo necesita. -dijo Cesar con una burla.
-Si yo soy tu problema deja que las otras personas se vayan a sus casas o ¿no te crees capaz de enfrentarme solo?
-No soy tan imbécil, como este imbécil miedoso.
En lo que iban hablando empezaba acercarme poco a poco.
-Y dime Cesar ¿cuándo viene tu jefe? por lo que entendí no eres el que da las ordenes o ¿sí?
-¡Cállate! ¡yo aquí soy el que da las putas ordenes imbécil! y te ordeno que te tires al piso sino quieres una bala en el cráneo.
Sigo acercándome lentamente, lo que empieza a poner nervioso a Cesar.
Aunque él ya ha tenido que disparar antes, no le daba problema en matar, ya era como su día a día.
Pero al ver a los ojos bicolor de Alexander que le estaba enseñando el mismo infierno, empezaba a dudar y tener miedo de disparar. Alexander estaba más cerca y por el nerviosismo disparó sin puntería y se empezó a escuchar el primer grito y quejido.
Volteo a ver y me doy cuenta que le dio a Melody y esa fue la gota que derramo el vaso.
Cuando miro a Melody en el suelo sangrando se me nubla la razón y exploto.
Me volteo y empieza a salir llamas azules, desde abajo de mis pies que van aumentando.
-Esto no te lo perdono maldito, yo mismo me encargare de ti en el infierno.
Cesar al ver Alexander arder no pudo mover ni un solo musculo. El lugar se empezó a llenar de humo, por lo que las alarmas de incendio se empezaron activar.
El lugar se volvió un caos, la gente empezó a entrar en pánico, y el agua que caía del rociador provocaba que aumentara el humo y cada vez se hacía más denso que costaba respirar y, además se sentía un fuerte olor a azufre.
Empiezo a ahorcar a Cesar y a quemarlo vivo.
-Si pensabas que vivías en el infierno yo te demostraré de lo que te perdiste. Maldito haré que te arrepientas hasta de nacer maldito hijo de puta.
Empiezo a envolverlo con las llamas que cada vez se hacían más y más densas.
Cesar solo podía ver sus ojos bicolores y solo podía ver sangre, muerte, sufrimiento, agonía, desesperación, y más enojo que nunca, empezó a ver los ojos rojos como si fueran sangre, y poco a poco fue dejando este mundo y su último aliento, Alexander la robo.
Cuando va un alma al Inframundo siempre hay un registro de esa alma, que fue de ella en vida, que hizo, quien las mando al Inframundo y son archivadas, aunque está es la primera vez que Alexander lleva un alma por voluntad lo cual tendrá consecuencias.
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